Estudio sobre el profeta Eliseo

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“Y muchos leprosos había en Israel en tiempo del profeta Eliseo; mas ninguno de ellos fue limpio, sino Naamán el Sirio.

Entonces todos en la sinagoga fueron llenos de ira, oyendo estas cosas; Y levantándose, le echaron fuera de la ciudad, y le llevaron hasta la cumbre del monte sobre el cual la ciudad de ellos estaba edificada, para despeñarle.”

(Lucas 4:27-29)

Comentario Bíblico 7ª, pg. 99 – “Se necesita presentar la historia de Elías y Eliseo con claros trazos para que nuestro pueblo pueda entender la importancia de la obra de reforma que debe llevarse a cabo en esta época.

¡Ojalá nuestro pueblo pudiera tener la seguridad de que tiene los pies afirmados sobre el fundamento seguro!

Las lecciones que se deben aprender de la obra de la vida de Elías y Eliseo significan mucho para todos los que se esfuerzan por afirmar los pies de hombres y mujeres sobre la Roca eterna.

Los obreros deben humillar el corazón si desean entender los propósitos de Dios para ellos. Deben esforzarse ellos mismos en el sentido más pleno, si quieren influir sobre otros para que entren por la puerta correcta.”

La hermana White nos aconseja estudiar la historia de Elías y Eliseo porque es importante para nuestro tiempo. En este estudio estudiaremos los momentos claves en la historia del profeta Eliseo.

Jesús hace mención especial de Elías y Eliseo

Cuando nuestro Señor Jesús inició su ministerio terrenal, luego de vencer las tentaciones de Satanás en el desierto, se proclamó como el Mesías (Lucas 4:21) y los israelitas respondieron con incredulidad:

“¿No es éste el hijo de José?” (Lucas 4:22)

Entonces nuestro Señor Jesús amonestó a los israelitas trayendo el cuadro de dos profetas: Elías y Eliseo. Es decir, nuestro Gran Maestro, luego de declararse como el Mesías que iba a venir al mundo, inició su Ministerio terrenal con dos historias de la vida de estos profetas.

Por ello empezaremos a estudiar a Eliseo desde la historia mencionada por nuestro Maestro: la curación de Naamán.

Después de que nuestro Redentor amonestara a los judíos con estas dos historias de Elías y Eliseo, ellos trataron de matar a Jesús arrojándole de la cumbre de un monte. Tratemos entonces de entender mientras estudiamos la historia de Naamán, por qué los israelitas se molestaron por esta amonestación.

La curación de Naamán (2 Reyes 5)

En esta historia tenemos los siguientes personajes principales:

  • Eliseo, el profeta de Dios.
  • Giezi, siervo de Eliseo.
  • Una niña israelita esclava en Siria.
  • El rey de Israel.
  • Naamán, general del ejército de Siria.

Naamán era el general del ejército del rey de Siria, y era leproso. Ben-adad, rey de Siria había derrotado a los ejércitos de Israel en la batalla que resultó en la muerte de Acab, rey de Israel quien influenciado por su naturaleza codiciosa y por su mujer Jezabel, había quedado completamente dominado por el espíritu del egoísmo. El Señor había decretado por medio del profeta Elías que la casa de Acab había de quedar destruida por completo. Y Naamán fue el instrumento del Señor para dar cumplimiento a esta sentencia divina.

Desde entonces los sirios habían estado en constante guerra con Israel y en una de las incursiones de Naamán se llevó una niña israelita, a la cual le tocó servir “a la mujer de Naamán” (2 Reyes 5:2). Esta niña sintió lástima de su amo y recordando las curaciones milagrosas de Dios realizadas por intermedio de Eliseo dijo a su señora que Dios podía sanar a su señor.

PR pg. 184.3 – “La conducta de la niña cautiva en aquel hogar pagano constituye un testimonio categórico del poder que tiene la primera educación recibida en el hogar. No hay mayor cometido que el que ha sido confiado a los padres en lo que se refiere al cuidado y la educación de sus hijos.

Los padres echan los fundamentos mismos de los hábitos y del carácter. Su ejemplo y su enseñanza son lo que decide mayormente la vida futura de sus hijos.”

Entonces Naamán supo de las palabras de la niña a su esposa y pidió permiso al rey para ir en busca de curación a Israel, “llevando consigo diez talentos de plata, y seis miel piezas de oro, y diez mudas de vestidos” (2 Reyes 5:5). También llevó una carta del rey de Siria para el rey de Israel (2 Reyes 5:6). Cuando el rey de Israel leyó la carta, por su incredulidad, rasgó sus vestidos (2 Reyes 5:7).

¡Qué contraste entre la niña esclava y el gran rey de Israel!

La niña esclava, separada de sus padres y cautiva en un país extranjero, podría haber murmurado contra Dios debido a su precaria situación. Sin embargo se mantuvo firme en su fe en Dios.

El rey de Israel, en cambio, mostró su incredulidad en pleno contraste con la fe de la niña esclava.

Las noticias del asunto llegaron a oídos de Eliseo, quien mandó un aviso al rey:

“¿Por qué has rasgado tus vestidos? Venga ahora a mí, y sabrá que hay profeta en Israel” (2 Reyes 5:8).

PR pg. 186.1 – “Naamán había esperado que vería alguna maravillosa manifestación de poder del cielo. Dijo: ‘He aquí yo decía para mí: Saldrá él luego, y estando de pie invocará el nombre de Jehová su Dios, y alzará su mano, y tocará el lugar, y sanará la lepra’ (2 Reyes 5:11).

Cuando se le dijo que se lavase en el Jordán, su orgullo quedó herido, y mortificado exclamó: ‘Abana y Pharphar, ríos de Damasco, ¿no son mejores que todas las aguas de Israel? Si me lavare en ellos, ¿no seré también limpio? Y volvióse y fuése enojado’ (2 Reyes 5:12).

El espíritu orgulloso de Naamán se rebelaba contra la idea de hacer lo ordenado por Eliseo. Los ríos mencionados por el capitán sirio tenían en sus orillas hermosos vergeles, y mucha gente acudía a las orillas de esas corrientes agradables para adorar a sus ídolos.

No había representado para el alma de Naamán una gran humillación descender a uno de esos ríos; pero podía hallar sanidad tan sólo si seguía las indicaciones específicas del profeta. Únicamente la obediencia voluntaria podía darle el resultado deseado.”

Entonces los siervos de Naamán le van a rogar que siga las instrucciones de Eliseo (2 Reyes 5:13).

PR pg. 186.3 – “Se estaba probando la fe de Naamán, mientras que su orgullo contendía para obtener la victoria. Por fin venció la fe, y el altanero sirio dejó de lado el orgullo de su corazón, y se sometió a la voluntad revelada de Jehová. Siete veces se sumergió en el Jordán.”

Y el Señor honró su fe “y su carne se volvió como la carne de un niño, y fue limpio” (2 Reyes 5:14).

PR pg. 186.4 – “Agradecido ‘volvió al varón de Dios, él y toda su compañía,’ y reconoció: ‘He aquí ahora conozco que no hay Dios en toda la tierra, sino en Israel’ (2 Reyes 5:15).”

PR pg. 186.5 – “De acuerdo, con la costumbre de aquellos tiempos, Naamán pidió entonces a Eliseo que aceptase un regalo costoso. Pero el profeta rehusó. No le tocaba a él recibir pago por una bendición que Dios había concedido misericordiosamente.”

Entonces Naamán le promete que de allí en adelante no iba a adorar a otros dioses sino a Jehová y finalmente se marcha (2 Reyes 5:17-19).

PR pg. 187.3 – “Con el transcurso de los años, el siervo de Eliseo, Giezi, había tenido oportunidad de desarrollar el mismo espíritu de abnegación que caracterizaba la obra de su amo. Había tenido el privilegio de llegar a ser noble portaestandarte en el ejército del Señor.

Durante mucho tiempo habían estado a su alcance los mejores dones del Cielo; y sin embargo, apartándose de ellos, había codiciado en su lugar el vil metal de las riquezas mundanales. Y ahora los anhelos ocultos de su espíritu avariento le indujeron a ceder a la tentación abrumadora.”

Entonces Giezi, el sierve de Eliseo, va a correr tras Naamán para obtener las riquezas que el profeta rehusó y, además, le va a mentir:

2 Reyes 5:22 – “Mi señor me envía a decir: He aquí vinieron a mí en esta hora del monte Ephraim dos mancebos de los hijos de los profetas. Ruégote que les des un talento de plata, y sendas mudas de vestidos.”

Entonces Naamán le va a dar no uno, sino dos talentos de plata en dos sacos, y dos mudas de vestidos, y va a mandar a sus criados que le ayuden cargando. Giezi los va a llevar a un lugar secreto y luego lo guarda en su casa.

Actualmente un talento de plata costaría 6.606 dólares y un talento de oro costaría 385.350 dólares. Partiendo de la base que el talento equivalía a 60 minas o 3.000 siclos (Éxodo 38:25-26), debía pesar 34,2 Kg.

Por lo tanto los dos talentos que agarró Giezi equivaldrían mas o menos: $13,212.00.

Otra forma de calcular la cantidad:

1 talento equivalía a 21,000 gramos de plata. Por lo tanto, si 1 denario equivalía a 4 gramos de plata, entonces:

1 talento = 6,000 denarios

Un jornalero judío ganaba 1 denario en todo un día de trabajo (Mateo 20:2). Por lo tanto:

1 talento = 6,000 salarios diarios

2 talentos = 12,000 salarios diarios

Entonces 2 talentos = 32.8 años de trabajo.

PR pg. 188.1 – “Hecho esto, ‘entró, y púsose delante de su señor’; para evitar una censura, profirió una segunda mentira. En respuesta a la pregunta del profeta: ‘¿De dónde vienes?’ Giezi contestó: ‘Tu siervo no ha ido a ninguna parte.’

La denuncia severa que oyó entonces demostró que Eliseo lo sabía todo. Preguntó:

‘¿No fue también mi corazón, cuando el hombre volvió de su carro a recibirte? 

¿es tiempo de tomar plata, y de tomar vestidos, olivares, viñas, ovejas, bueyes, siervos y siervas? (2 Reyes 5:26)

La lepra de Naamán se te pegará a ti, y a tu simiente para siempre. Y salió de delante de él leproso, blanco como la nieve.’ (2 Reyes 5:27)”

Muchas veces decimos que ahora “no es tiempo” de soñar con títulos profesionales, negocios, casas, carros, ambiciones mundanales, porque estamos viviendo durante el juicio investigador, y por las señales que indican que nos encontramos a las puertas del inicio del juicio de vivos. “Quizás en otro tiempo”, decimos, “pero no en este tiempo.”

Pero la Palabra del Señor por medio de Eliseo, miles de años antes de la primera venida de Cristo, nos amonesta que nunca ha sido “tiempo” de vivir para este mundo. Nunca ha sido el tiempo de vivir para el dinero, la moda, las casas, los lujos, los carros, los festines, y todas la feria de la vanidad del mundo.

Nunca ha sido el tiempo para vivir de acuerdo a la norma, las metas y las indicaciones del mundo. El tiempo de gracia que nos ha sido otorgado a cada ser humano, es precioso, pues fue comprado a un precio infinito por la sangre de nuestro Redentor.

PR pg. 188.3 – “Solemnes son las lecciones que enseña lo experimentado por un hombre a quien habían sido concedidos altos y santos privilegios. La conducta de Giezi fue tal que podía resultar en piedra de tropiezo para Naamán, sobre cuyo espíritu había resplandecido una luz admirable, y se hallaba favorablemente dispuesto para servir al Dios viviente.

El engaño practicado por Giezi no tenía excusa. Hasta el día de su muerte permaneció leproso, maldito de Dios y rehuído por sus semejantes.

‘El testigo falso no quedará sin castigo; y el que habla mentiras no escapará.’ (Proverbios 19:5)

Los hombres pueden pensar que ocultarán sus malas acciones a los ojos humanos; pero no pueden engañar a Dios.

‘Todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.’ (Hebreos 4:13)

Griezi creyó engañar a Eliseo, pero Dios reveló al profeta las palabras que su siervo había dirigido a Naamán, así como cada detalle de la escena transcurrida entre los dos hombres.

La verdad es de Dios; el engaño en sus miles de formas proviene de Satanás; y quienquiera que se desvíe de la línea recta de la verdad, se entrega al poder del maligno. Los que han aprendido de Cristo seguirán el consejo del apóstol:

‘No comuniquéis con las obras infructuosas de las tinieblas.’ (Efesios 5:11)

Tanto en sus palabras como en su vida, serán sencillos, sinceros y veraces; porque se están preparando para alternar con los santos en cuyas ‘bocas no ha sido hallado engaño’ (Apocalipsis 14:5).

Siglos después que Naamán regresara a su hogar en Siria, con el cuerpo curado y el espíritu convertido, su fe admirable fue mencionada y elogiada por el Salvador como lección objetiva para todos los que dicen servir a Dios. Declaró el Salvador:

‘Y muchos leprosos había en Israel en tiempo del profeta Eliseo; mas ninguno de ellos fue limpio, sino Naamán el Siro’ (Lucas 4:27).

Dios pasó por alto a los muchos leprosos que había en Israel, porque su incredulidad les cerraba la puerta del bien. Un noble pagano que había sido fiel a sus convicciones relativas a la justicia, y sentía su necesidad de ayuda, fue a los ojos de Dios más digno de su bendición que los afligidos de Israel, que habían despreciado los privilegios que Dios les había dado.

Dios obra en pro de aquellos que aprecian sus favores y responden a la luz que les ha dado el Cielo.”

¿Cómo estamos nosotros? ¿Apreciamos los favores y la luz que nos ha dado el Cielo?

 

El joven rico (Marcos 10:17-30)

Cuando el joven rico vino a Jesús, le preguntó:

“¿Qué haré para poseer la vida eterna?” (Marcos 10:17)

Y Jesús le respondió: “Los mandamientos sabes…” (Marcos 10:19).

El joven rico agregó: “Todo esto he guardado desde mi mocedad.” (Marcos 10:20)

Por esto, Jesús le dijo finalmente:

Una cosa te falta: ve, vende todo lo que tienes, y da a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz.” (Marcos 10:21)

Pero el joven rico se fue entristecido porque tenía muchas posesiones. (Marcos 10:22)

Entonces Jesús recalcó:

“Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!… Cuán difícil es entrar en el reino de Dios, los que confían en las riquezas!” (Marcos 10:23-24)

DTG pg. 296.1 – “‘Llevad mi yugo sobre vosotros,’ dice Jesús. El yugo es un instrumento de servicio. Se enyuga a los bueyes para el trabajo, y el yugo es esencial para que puedan trabajar eficazmente.

Por esta ilustración, Cristo nos enseña que somos llamados a servir mientras dure la vida. Hemos de tomar sobre nosotros su yugo, a fin de ser colaboradores con él.

El yugo que nos liga al servicio es la ley de Dios. La gran ley de amor revelada en el Edén, proclamada en el Sinaí, y en el nuevo pacto escrita en el corazón, es la que liga al obrero humano a la voluntad de Dios.

Si fuésemos abandonados a nuestras propias inclinaciones para ir adonde nos condujese nuestra voluntad, caeríamos en las filas de Satanás y llegaríamos a poseer sus atributos.

Por lo tanto, Dios nos encierra en su voluntad, que es alta, noble y elevadora. El desea que asumamos con paciencia y sabiduría los deberes de servirle. El yugo de este servicio lo llevó Cristo mismo como humano. El dijo: ‘Me complazco en hacer tu voluntad, oh Dios mío, y tu ley está en medio de mi corazón’ (Salmos 40:8).

‘He descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, mas la voluntad del que me envió’ (Juan 6:38).”

DTG pg. 297.1 – “Son muchos aquellos cuyo corazón se conduele bajo una carga de congojas, porque tratan de alcanzar la norma del mundo. Han elegido su servicio, aceptado sus perplejidades, adoptado sus costumbres. Así su carácter queda mancillado y su vida convertida en carga agobiadora.

A fin de satisfacer la ambición y los deseos mundanales, hieren la conciencia y traen sobre sí una carga adicional de remordimiento. La congoja continua desgasta las fuerzas vitales. Nuestro Señor desea que pongan a un lado ese yugo de servidumbre. Los invita a aceptar su yugo, y dice:

‘Mi yugo es fácil, y ligera mi carga.’

Los invita a buscar primeramente el reino de Dios y su justicia, y les promete que todas las cosas que les sean necesarias para esta vida les serán añadidas.

La congoja es ciega, y no puede discernir lo futuro; pero Jesús ve el fin desde el principio. En toda dificultad, tiene un camino preparado para traer alivio. Nuestro Padre Celestial tiene, para proveernos de lo que necesitamos, mil maneras de las cuales no sabemos nada.

Los que aceptan el principio de dar al servicio y la honra de Dios el lugar supremo, verán desvanecerse las perplejidades y percibirán una clara senda delante de sus pies.”

DTG pg. 297.2 – “La redención es aquel proceso por el cual el alma se prepara par el cielo. Esa preparación significa conocer a Cristo. Significa emanciparse de ideas, costumbres y prácticas que se adquirieron en la escuela del príncipe de las tinieblas.

El alma debe ser librada de todo lo que se opone a la lealtad a Dios.”

DTG pg. 297.3 – “En el corazón de Cristo, donde reinaba perfecta armonía con Dios, había perfecta paz. Nunca le halagaban los aplausos, ni le deprimían las censuras o el chasco. En medio de la mayor oposición o el trato más cruel, seguía de buen ánimo.

Pero muchos de los que profesan seguirle tienen un corazón ansioso y angustiado porque temen confiarse a Dios. No se entregan completamente a él, porque rehúye las consecuencias que una entrega tal puede significar. A menos que se rindan así a él, no podrán hallar paz.”

DTG pg. 298.1 – “El amor a sí mismo es lo que trae inquietud. Cuando hayamos nacido de lo alto, habrá en nosotros el mismo sentir que hubo en Jesús, el sentir que le indujo a humillarse a fin de que pudiésemos ser salvos. Entonces no buscaremos el puesto más elevado. Desearemos sentarnos a los pies de Jesús y aprender de él.

Comprenderemos que el valor de nuestra obra no consiste en hacer ostentación y ruido en el mundo, ni en ser activos y celosos en nuestra propia fuerza. El valor de nuestra obra está en proporción con el impartimiento del Espíritu Santo. La confianza en Dios trae otras santas cualidades mentales, de manera que en la paciencia podemos poseer nuestras almas.”

DTG pg. 298.2 – “El yugo se coloca sobre los bueyes para ayudarles a arrastrar la carga, para aliviar esa carga. Así también sucede con el yugo de Cristo. Cuando nuestra voluntad esté absorbida en la voluntad de Dios, y empleemos sus dones para beneficiar a otros, hallaremos liviana la carga de la vida.

El que anda en el camino de los mandamientos de Dios, anda en compañía de Cristo, y en su amor el corazón descansa.”

DTG pg. 298.3 – “Los que aceptan la palabra de Cristo al pie de la letra, y entregan su alma a su custodia, y su vida para que él la ordene, hallarán paz y quietud.”

Cuando nuestro Señor Jesús le dijo al joven rico “vende todo lo que tienes” y el joven se fue triste, demostró que en realidad, cuando dijo que había guardado todos los mandamientos, no lo había hecho.

El amor por sí mismo y por sus riquezas y posesiones estaban por encima de “amar a Dios” y “amar al prójimo.”

FO pg. 71.1 – “¿No saben que cuando el joven rico se acercó a Cristo y le preguntó qué debía hacer para tener la vida eterna, Cristo le dijo que guardara los mandamientos? El joven contestó: ‘Todo esto lo he guardado.’ Pero el Señor quería que entendiera que esta lección se aplicaba a él.

‘¿Qué más me falta?’ (Mateo 19:20)

No percibía que había algo que se refería a él, o por qué no había de tener la vida eterna. ‘Lo he guardado’, dijo. Ahora Cristo toca el punto débil de su corazón. Dice: ‘Ven, sígueme, y tendrás vida.’ ¿Qué hizo el joven? Se alejó muy triste, porque tenía muchas posesiones.

Ahora bien, él no había guardado los mandamientos en absoluto. Debería haber aceptado a Jesucristo como su Salvador, y haberse asido de su justicia. Entonces, al poseer la justicia de Cristo, hubiera podido guardar la ley de Dios.

El joven magistrado no podía hollar (humillar/pisar) la ley. Debía respetarla; debía amarla. Entonces Cristo habría aportado el poder divino para combinarlo con los esfuerzos humanos.”

Cristo nos hace la misma invitación a todos nosotros: “Vende todo lo que tienes y sígueme.” Nos invita a deshacernos de todos nuestros ídolos, todas nuestras ambiciones mundanales. Dios nos prueba en este punto diariamente. Pero nosotros nos conformamos a las normas y metas del mundo, las cuales traen aflicciones y desánimos. No queremos llevar la carga de Cristo que es más liviana, preferimos la carga del mundo que es pesada e inútil.

Cristo nos invita a dejar las cargas del mundo y aceptar su carga. Cristo nos hace la invitación y luego nos mira con ansias para escuchar nuestra respuesta. Así como esperó la respuesta del joven rico, espera nuestra respuesta:

DTG pg. 477.6 – “Cristo miró al rostro del joven como si leyera su vida y escrudiñara su carácter. Le amaba y anhelaba darle la paz, la gracia y el gozo que cambiarían materialmente su carácter. ‘Una cosa te falta—le dijo—ve, vende todo lo que tienes, y da a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz.’

Cristo se sentía atraído a este joven. Sabía que era sincero en su aserto: ‘Todo esto guardé desde mi juventud.’ El Redentor anhelaba crear en él un discernimiento que le habilitara para ver la necesidad de una devoción nacida del corazón y de la bondad cristiana. Anhelaba ver en él un corazón humilde y contrito, que, consciente del amor supremo que ha de dedicarse a Dios, ocultara su falta en la perfección de Cristo.

Jesús vio en este príncipe precisamente la persona cuya ayuda necesitaba si el joven quería llegar a ser colaborador con él en la obra de la salvación. Con tal que quisiera ponerse bajo la dirección de Cristo, sería un poder para el bien.

En un grado notable, el príncipe podría haber representado a Cristo; porque poseía cualidades que, si se unía con el Salvador, le habilitarían para llegar a ser una fuerza divina entre los hombres.

El amor hacia Cristo estaba despertándose en el corazón del príncipe; porque el amor engendra amor. Jesús anhelaba verle colaborar con él. Anhelaba hacerle como él, un espejo en el cual se reflejase la semejanza de Dios. Anhelaba desarrollar la excelencia de su carácter, y santificarle para uso del Maestro.

Si el príncipe se hubiese entregado a Cristo, habría crecido en la atmósfera de su presencia. Si hubiese hecho esa elección, cuán diferente hubiera sido su futuro.”

DTG pg. 478.3 – “‘Una cosa te falta,’ dijo Jesús. ‘Si quieres ser perfecto, anda, vede lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme.’ Cristo leyó el corazón del príncipe. Una sola cosa le faltaba, pero ésta era un principio vital.

Necesitaba el amor de Dios en el alma. Es sola falta, si no era suplida, le resultaría fatal; corrompería toda su naturaleza. Tolerándola, el egoísmo se fortalecería. A fin de que pudiese recibir el amor de Dios, debía renunciar a su supremo amor a sí mismo.

Cristo dio a este hombre una prueba. Le invitó a elegir entre el tesoro celestial y la grandeza mundanal. El tesoro celestial le era asegurado si quería seguir a Cristo. Pero debía renunciar al yo; debía confiar su voluntad al dominio de Cristo. La santidad misma de Dios le fue ofrecida al joven príncipe. Tuvo el privilegio de llegar a ser hijo de Dios y coheredero con Cristo del tesoro celestial. Pero debía tomar la cruz y seguir al Salvador con verdadera abnegación.”

DTG pg. 479.1 – “Las palabras de Cristo fueron en verdad para el príncipe la invitación: ‘Escogeos hoy a quien sirváis’ (Josué 24:15). Le fue dejada a él la decisión.

Jesús anhelaba que se convirtiera. Le había mostrado la llaga de su carácter, y con profundo interés vigilaba el resultado mientras el joven pesaba la cuestión. Si decidía seguir a Cristo, debía obedecer sus palabras en todo. Debía apartarse de sus proyectos ambiciosos. Con qué anhelo ferviente, con qué ansia del alma, miró el Salvador al joven, esperando que cediese a la invitación del Espíritu de Dios.”

DTG pg. 479.2 – “En su aceptación y obediencia estaba la única esperanza de salvación del príncipe. Su posición exaltada y sus bienes ejercían sobre su carácter una sutil influencia para el mal.

Si los prefiriese, suplantarían a Dios en sus afectos. El guardar poco o mucho sin entregarlo a Dios sería retener aquello que reduciría su fuerza moral y eficiencia; porque si se aprecian las cosas de este mundo, por inciertas e indignas que sean, llegan a absorberlo todo.”

DTG pg. 479.3 – “El príncipe discernió prestamente todo lo que entrañaban las palabras de Cristo, y se entristeció.

Era miembro del honorable concilio de los judíos, y Satanás le estaba tentando con lisonjeras perspectivas de lo futuro.

Quería el tesoro celestial, pero también quería las ventajas temporales que sus riquezas le proporcionarían. Lamentaba que existiesen tales condiciones; deseaba la vida eterna, pero no estaba dispuesto a hacer el sacrificio necesario. El costo de la vida eterna le parecía demasiado grande, y se fue triste ‘porque tenía muchas posesiones’.”

¿Qué cosa tienes en la balanza, qué tiene más peso en tu corazón que la vida eterna? ¿Renunciarías a la vida eterna por una casa, un carro, un título, un negocio, tener hijos, casarte, novios/novias, una posición social?

Diariamente ponemos en balanza la vida eterna y las ambiciones mundanales. Y la balanza se inclina a favor del mundo, y todo lo que hay en él, pues no queremos comprender que todo lo que es y hay en el mundo está destinado a desaparecer para siempre.

Acumulamos tesoros en la tierra, porque los tesoros eternos no son visibles, y así nuestra incredulidad triunfa. Nuestros actos contradicen nuestras palabras y nuestra profesión de fe.

Isaías 5:8-9 – “Ay de los que juntan casa con casa, y allegan heredad a heredad hasta acabar el término! ¿Habitaréis vosotros solos en medio de la tierra?

Ha llegado a mis oídos de parte de Jehová de los ejércitos, que las muchas casas han de quedar asoladas, sin morador las grandes y hermosas.”

DTG pg. 479.4 – “Su aserto que había guardado la ley de Dios era falso. Demostró que las riquezas eran su ídolo. No podían guardar los mandamientos de Dios mientras el mundo ocupaba el primer lugar en sus afectos. Amaba los dones de Dios más que al Dador.

Cristo había ofrecido su comunión al joven. ‘Sígueme,’ le dijo. El Salvador no significaba tanto para él como sus bienes o su propia fama entre los hombres. Renunciar al visible tesoro terrenal por el invisible y celestial era un riesgo demasiado grande. Rechazó el ofrecimiento de la vida eterna y se fue, y desde entonces el mundo había de recibir su culto.

Millares están pasando por esta prueba y pesan a Cristo contra el mundo; y muchos eligen el mundo. Como el joven príncipe, se apartan del Salvador diciendo en su corazón: No quiero que este hombre me dirija.”

DTG pg. 480.2 – “Se nos presenta el trato de Cristo con el joven como una lección objetiva. Dios nos dio la regla de conducta que debe seguir cada uno de sus siervos. Es la obediencia a su ley, no sólo una obediencia legal, sino una obediencia que penetra en la vida y se ejemplifica en el carácter.

Dios fijó su propia norma de carácter para todos los que quieren llegar a ser súbditos de su reino. Únicamente aquellos que lleguen a ser colaboradores con Cristo, únicamente aquellos que digan: Señor, todo lo que tengo y soy te pertenece, serán reconocidos como hijos e hijas de Dios.”

DTG pg. 481.1 – “La entrega del yo es la substancia de las enseñanzas de Cristo. Con frecuencia es presentada y ordenada en un lenguaje que parece autoritario porque no hay otra manera de salvar al hombre que separándolo de aquellas cosas que, si las conservase, desmoralizarían todo el ser.”

¿Por qué hemos estudiado tanto el proceder del joven rico?

Porque Eliseo era también un joven rico que fue invitado a dejar todo lo que tenía y seguir a Cristo.

PR pg. 162.2 – “El padre de Eliseo era un agricultor rico, cuya familia se contaba entre los que no habían doblado rodilla ante Baal en un tiempo de apostasía casi universal. En su casa se honraba a Dios, y la obediencia a la fe del antiguo Israel era la norma de la vida diaria. En tal ambiente habían transcurrido los primeros años de Eliseo.

En la quietud de la vida del campo, bajo la enseñanza de Dios y de la naturaleza y gracias a la disciplina del trabajo útil, adquirió hábitos de sencillez y de obediencia a sus padres y a Dios que contribuyeron a hacerlo idóneo para el alto puesto que había de ocupar más tarde.”

PR pg. 162.3 – “Llegó el llamamiento profético a Eliseo mientras que, con los criados de su padre, estaba arando en el campo. Se había dedicado al trabajo que tenía más a mano. Poseía capacidades para ser dirigente entre los hombres y la mansedumbre de quien está dispuesto a servir.

Dotado de un espíritu tranquilo y amable, era sin embargo enérgico y firme. Manifestaba integridad y fidelidad, así como amor y temor de Dios; y en el humilde cumplimiento del trabajo diario adquirió fuerza de propósito y nobleza de carácter, mientras crecía constantemente en gracia y conocimiento.

Al cooperar con su padre en los deberes del hogar, aprendía a cooperar con Dios.

Por su fidelidad en las cosas pequeñas, Eliseo se estaba preparando para cumplir otros cometidos mayores. Día tras día, por la experiencia práctica, adquiría idoneidad para una obra más amplia y elevada.

Aprendía a servir; y al aprender esto, aprendía también a dar instrucciones y a dirigir. Esto encierra una lección para todos. Nadie puede saber lo que Dios se propone lograr con sus disciplinas; pero todos pueden estar seguros de que la fidelidad en las cosas pequeñas es evidencia de idoneidad para llevar responsabilidades mayores.

Cada acto de la vida es una revelación del carácter; y únicamente aquel que en los deberes pequeños demuestra ser ‘obrero que no tiene de qué avergonzarse’ (2 Timoteo 2:15) puede ser honrado por Dios con una invitación a prestar un servicio más elevado.”

Hoy en día la norma del mundo lava el cerebro a todas las madres. El mundo les dice que es más importante dedicar sus vidas a sus carreras, sueños mundanos, metas y ambiciones del mundo. El mundo enseña a las mujeres que su carrera profesional es más importante que su deber de madre.

¿Pero de qué servirá la carrera profesional si los hijos son educados para servir al mundo, en lugar de servir a Dios?

El hogar es la primera esfera de influencia para colaborar en el plan de redención.

PR pg. 163.3 – “Un hombre puede estar sirviendo activamente a Dios mientras se dedica a los deberes comunes de cada día; mientras derriba árboles, prepara la tierra, o sigue el arado.

La madre que educa a sus hijos para Cristo está tan ciertamente trabajando para Dios como el ministro en el púlpito.”

PR pg. 164.1 – “En la suerte más humilde puede hallarse verdadera excelencia. Las tareas más comunes, realizadas con una fidelidad impregnada de amor, son hermosas a la vista de Dios.”

PR pg. 164.2 – “Cuando Elías, divinamente dirigido en la búsqueda de un sucesor, pasó al lado del campo en el cual Eliseo estaba arando, echó sobre los hombros del joven el manto de la consagración.

Durante el hambre, la familia de Safat se había familiarizado con la obra y la misión de Elías; y ahora el Espíritu de Dios impresionó el corazón de Eliseo acerca de lo que significaba el acto del profeta. Era para él la señal de que Dios le llamaba a ser sucesor de Elías.”

El llamamiento de Eliseo se encuentra en 1 Reyes 19:19-21:

‘Entonces dejando él los bueyes, vino corriendo en pos de Elías, y dijo: Ruégote que me dejes besar mi padre y mi madre, y luego te seguiré.’ Elías respondió: ‘Ve, vuelve: ¿qué te he hecho yo?’ (1 Reyes 19:20). No dijo esto para rechazarlo, sino para probar su fe.

Eliseo debía tener en cuenta el costo, decidir por sí mismo si quería aceptar o rechazar el llamamiento. Si sus deseos se aferraban a su hogar y sus ventajas, quedaba libre para permanecer allí.

Pero el joven comprendió el significado del llamamiento. Sabía que provenía de Dios, y no vaciló en obedecer. Ni por todas las ventajas mundanales se habría privado de la oportunidad de llegar a ser mensajero de Dios, ni habría sacrificado el privilegio de estar asociado con su siervo.

‘Y volvióse de en pos de él, y tomó un par de bueyes, y matólos, y con el arado de los bueyes coció la carne de ellos, y dióla al pueblo para que comiesen. Después se levantó, y fue tras Elías, y servíale.’ (1 Reyes 19:20-21)

Sin vacilación, abandonó un hogar donde se le amaba, para acompañar al profeta en su vida incierta.”

PR pg. 165.1 – “Si Eliseo hubiese preguntado a Elías qué se esperaba de él, cuál iba a ser su trabajo, se le habría contestado: Dios lo sabe; él te lo hará saber. Si confías en el Señor, él responderá a cada una de tus preguntas. Puedes acompañarme si tienes evidencias de que Dios te ha llamado. Debes saber por ti mismo que Dios me apoya, y que lo que oyes es su voz. Si puedes considerarlo todo como escorias a fin de obtener el favor de Dios, ven.

Este llamamiento se parecía al que recibió la respuesta dada por Cristo al joven rico que le preguntó: ‘¿Qué bien haré para tener la vida eterna?’ Cristo contestó: ‘Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, y sígueme.’ (Mateo 19:16, 21)

Eliseo aceptó el llamamiento a servir, y no miró atrás, a los placeres y comodidades que dejaba. El joven rico al oír las palabras del Salvador, ‘se fue triste, porque tenía muchas posesiones’ (Mateo 19:22). No estaba dispuesto a hacer el sacrificio pedido.

El amor que sentía por sus bienes era mayor que su amor a Dios. Al negarse a renunciar a todo por Cristo, demostró que era indigno de servir al Maestro.”

PR pg. 165.4 – “La invitación a ponerlo todo sobre el altar del servicio le llega a cada uno. No se nos pide a todos que sirvamos como sirvió Eliseo, ni somos todos invitados a vender cuanto tenemos; pero Dios nos pide que demos a su servicio el primer lugar en nuestra vida, que no dejemos transcurrir un día sin hacer algo que haga progresar su obra en la tierra.

El no espera de todos la misma clase de servicio. Uno puede ser llamado al ministerio en una tierra extraña; a otro se le pedirá tal vez que dé de sus recursos para sostener la obra del Evangelio. Dios acepta la ofrenda de cada uno.

Lo que resulta necesario es la consagración de la vida y de todos sus intereses. Los que hagan esta consagración oirán el llamamiento celestial y le obedecerán.

A cada uno de los que lleguen a participar de su gracia, el Señor indica una obra que ha de hacer en favor de los demás. Individualmente debemos levantarnos y decir: ‘Heme aquí; envíame a mí’ (Isaías 6:8).”

 

La sal de la tierra

Vosotros sois la sal de la tierra: y si la sal se desvaneciere ¿con qué será salada? No vale más para nada, sino para ser echada fuera y hollada de los hombres.” (Mateo 5:13)

Comentario Bíblico 7ª, pg. 204 – “Los humildes son la sal de la tierra.- Cristo comparaba a sus discípulos en sus enseñanzas con los objetos que les eran más familiares. Los comparó con la sal y con la luz. ‘Vosotros sois la sal de la tierra—dijo—Vosotros sois la luz del mundo.’

Estas palabras fueron pronunciadas a unos pocos pescadores pobres y humildes. Sacerdotes y rabinos se hallaban entre el auditorio, pero no se dirigió a ellos. Con todo su conocimiento, con toda su pretendida instrucción en los misterios de la ley, con todas sus pretensiones de conocer a Dios, revelaban que no lo conocían.

A esos dirigentes habían sido confiados los oráculos de Dios, pero Cristo los definió como maestros peligrosos. Les dijo: Enseñáis ‘como doctrina mandamientos de hombres… Erráis, ignorando las Escrituras y el poder de Dios’ (Mateo 15:9; Mateo 22:29).

Apartándose de esos hombres y volviéndose a los humildes pescadores, les dijo: ‘Vosotros sois la sal de la tierra.’

No es una luz que se origina en sí misma. La luz que brilla de los que reciben a Jesucristo no se origina por sí misma. Toda ella proviene de la Luz y la Vida del mundo. El enciende esa luz, así como enciende el fuego que todos deben emplear al cumplir su servicio. Cristo es la luz, la vida, la santidad, la santificación de todos los que creen, y su luz debe ser recibida e impartida en toda buena obra.

Su gracia también actúa en muy diversas maneras como la sal de la tierra. Adondequiera que logre llegar esta sal—a los hogares o a las comunidades—se convierte en un poder que preserva para salvar todo lo que es bueno y para destruir todo lo que es malo.”

DMJ pg. 33.2 – “Se aprecia la sal por sus propiedades preservadoras; y cuando Dios llama sal a sus hijos, quiere enseñarles que se propone hacerlos súbditos de su gracia para que contribuyan a salvar a otros.

Dios escogió a un pueblo ante todo el mundo, no únicamente para adoptar a sus hombres y mujeres como hijos suyos, sino para que el mundo recibiese por ellos la gracia que trae salvación (Tito 2:11).

Dijo Jesús, cuando oraba por última vez con sus discípulos antes de la crucifixión: ‘Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad’ (Juan 17:19).

Así también los cristianos que son purificados por la verdad poseerán virtudes salvadoras que preservarán al mundo de la completa corrupción moral.”

DMJ pg. 34.1 – “La sal tiene que unirse con la materia a la cual se la añade; tiene que entrar e infiltrarse para preservar. Así por el trato personal llega hasta los hombres el poder salvador del Evangelio. No se salvan en grupos, sino individualmente.

La influencia personal es un poder. Tenemos que acercarnos a los que queremos mejorar.

El sabor de la sal representa la fuerza vital del cristiano, el amor de Jesús en el corazón, la justicia de Cristo que compenetra la vida. El amor de Cristo es difusivo y agresivo. Si está en nosotros, se extenderá a los demás. Nos acercamos a ellos hasta que su corazón sea enternecido por nuestro amor y nuestra simpatía desinteresada.

No es la fuerza del hombre mismo, sino el poder del Espíritu Santo, lo que realiza la obra transformadora.”

DMJ pg. 34.3 – “Jesús añadió esta solemne amonestación: ‘Si la sal hubiere perdido su sabor ¿con qué será ella misma salada? No sirve ya para nada, sino para ser echada fuera, y hollada de los hombres.’

Al escuchar las palabras de Cristo, la gente podía ver la sal, blanca y reluciente, arrojada en los senderos porque había perdido el sabor y resultaba , por lo tanto, inútil. Simbolizaba muy bien la condición de los fariseos y el efecto de su religión en la sociedad. Representa la vida de toda alma de la cual se ha separado el poder de la gracia de Dios, dejándola fría y sin Cristo.

No importa lo que esa alma profese, es considerada insípida y desagradable por los ángeles y por los hombres. A tales personas dice Cristo: ‘Ojala fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca’ (Apocalipsis 3:15-16).”

DMJ pg. 34.5 – “No podemos dar a nuestros prójimos lo que nosotros mismos no poseemos. La influencia que ejercemos para bendecir y elevar a los seres humanos se mide por la devoción y la consagración a Cristo que nosotros mismos tenemos.

A menos que el Espíritu Santo pueda emplearnos como agentes para comunicar la verdad de Jesús al mundo, somos como la sal que ha perdido el sabor y quedado totalmente inútil.”

Cuando nuestro Señor Jesús comparó a sus discípulos con la “sal” de la tierra, hizo referencia a una historia de la vida del profeta Eliseo:

 

La purificación de las aguas

En los tiempos patriarcales, el valle del Jordán era hermoso, comparado al “huerto de Jehová” (Génesis 13:10,12). Pero luego de la destrucción divina de Sodoma y de las ciudades de la llanura, toda la región de en derredor se transformó en un desierto desolado, y llegó a formar parte del desierto de Judea (PR pg. 172.1).

Después de cinco siglos toda esa zona seguía desierta y maldecida por Dios. Aun los manantiales de la región habían sufrido los efectos de la maldición.

Durante el tiempo de la apostasía de Acaba y Jezabel, reedificaron la ciudad de Jericó para re-iniciar el culto a Astarte (la diosa del cielo). Y no muy lejos de Jericó se hallaba una de las escuelas de los profetas. Allí se dirigió Eliseo, después de la ascensión de Elías.

2 Reyes 2:19 – “Y los hombres de la ciudad dijeron a Eliseo: He aquí el asiento de esta ciudad es bueno, como mi señor ve; mas las aguas son malas, y la tierra enferma.”

PR pg. 173.1 – “El manantial que en años anteriores había sido puro y comunicaba vida, pues contribuía mucho a abastecer de agua la ciudad y la región circundante, ya no podía usarse.

En respuesta a la súplica de los hombres de Jericó, Eliseo dijo: ‘Traedme una botija nueva, y poned en ella sal’ (2 Reyes 2:20). Habiendo recibido esto, salió ‘él a los manaderos de las aguas, echó dentro la sal, y dijo: Así ha dicho Jehová: Yo sané esta agua, y no habrá más en ellas muerte ni enfermedad’ (2 Reyes 2:21).”

PR pg. 173.3 – “La purificación de las aguas de Jericó se realizó, no por sabiduría humana, sino por la intervención milagrosa de Dios. Los que habían reedificado la ciudad no merecían el favor del Cielo; y sin embargo el que ‘hace que su sol salga sobre los malos y buenos, y llueve sobre justos e injustos’ (Mateo 5:45) consideró propio revelar en este caso, mediante este acto de compasión, su buena disposición para curar a Israel de sus enfermedades espirituales.”

PR pg. 173.5 – “Muchas son las lecciones espirituales que se desprenden de este relato de la purificación de las aguas. La botija nueva, la sal, el manantial, todas estas cosas de las cuales nos habla son altamente simbólicas.

Al arrojar sal en el manantial amargo, Eliseo enseñó la lección espiritual que fue impartida siglos más tarde por el Salvador a sus discípulos cuando declaró: ‘Vosotros sois la sal de la tierra’ (Mateo 5:13).

Al mezclarse la sal con las aguas contaminadas del manantial las purificó, y puso vida y bendición donde antes había habido maldición y muerte.

Cuando Dios compara a sus hijos con la sal, quiere enseñarles que su propósito al hacerlos súbditos de su gracia es que lleguen a ser agentes para salvar a otros.

El fin que perseguía Dios al escoger un pueblo delante de todo el mundo no era tan sólo adoptarlo como sus hijos y sus hijas, sino para que por su medio el mundo pudiese recibir la gracia que imparte la salvación.”

PR pg. 174.1 – “El mundo necesita ver evidencias de cristianismo sincero. El veneno del pecado está obrando en el corazón de la sociedad.

El Evangelio de verdad les es presentado, y sin embargo perecen, debido a que el ejemplo de aquellos que debieran ser un sabor de vida es un sabor de muerte.”

PR pg. 174.2 – “La sal debe mezclarse con la substancia a la cual se añade; debe compenetrarla para conservarla. Así también es por el trato personal cómo los hombres son alcanzados por el poder salvador del Evangelio.

La influencia personal es un poder.

Debe elevar y endulzar la vida y el carácter de los demás por el poder de un ejemplo puro unido con una fe y un amor fervientes.”

PR pg. 175.1 – “Acerca del manantial hasta entonces contaminado que había en Jericó, el Señor declaró: ‘Yo sané esta agua, y no habrá más en ellas muerte ni enfermedad.’

El arroyo contaminado representa el alma que está separada de Dios. El pecado no solamente nos separa de Dios, sin que destruye en el alma tanto el deseo como la capacidad de conocerle.

Por medio del pecado, queda desordenado todo el organismo humano, la mente se pervierte, la imaginación se corrompe; las facultades del alma se degradan.”

PR pg. 176.2 – “Mientras los que han sido purificados y santificados por un conocimiento de la verdad bíblica se dediquen cordialmente a la obra de salvar almas, llegarán a ser un sabor de vida para vida.

Y mientras beban diariamente de la fuente inagotable de la gracia y el conocimiento, encontrarán que su propio corazón llega a rebosar del Espíritu de su Maestro, y que por su abnegado ministerio muchos son beneficiados física, mental y espiritualmente.

Los cansados quedan refrigerados, los enfermos recobran la salud, y encuentran alivio los que estaban cargados de pecado.

‘Dad y se os dará’ (Lucas 6:38); porque la Palabra de Dios es ‘fuente de huertos, pozo de aguas vivas, que corren del Líbano’ (Cantares 4:15).”

 

Los leprosos (2 Reyes 6:24-29, 7:1-19)

En estos versículos tenemos la historia de la terrible hambre que había en Samaria cuando el rey Ben-hadad de Siria la sitió con su ejército. Como Samaria estaba sitiada no podían ingresar alimentos y se habían agotado las reservas. Entonces los padres empezaron a comer a sus hijos del hambre.

En el capítulo 7 vemos que el profeta Eliseo va a decir que al día siguiente se va a vender trigo bien barato (vers. 1). Al escuchar esto, un príncipe se va a burlar diciendo que esto solo ocurriría si el Señor “abriría las ventanas del cielo.” A lo que el profeta respondió diciendo: “¡He aquí que tú lo verás con tus ojos, pero no comerás de ello!” (2 Reyes 7:2)

Luego vemos que hay cuatro leprosos que están afuera de la ciudad y están debatiendo qué hacer (2 Reyes 7:3). Si entran en la ciudad van a morir de hambre pues no hay qué comer. Pero si se quedan afuera de la ciudad, lo más probable es que el ejército del rey de Siria los mate.

Al final toman la decisión de ir al campamento donde se encontraba el ejército del rey para ver si les dan algún alimento. De lo contrario sabían que los iban a matar, pero quedarse allí ya sea fuera o dentro de la ciudad era muerte segura, entonces no tenían nada que perder (2 Reyes 7:4).

Los leprosos llegan al campamento de los sirios y resulta que no había absolutamente nadie, “porque el Señor había hecho que en el campamento de los sirios se oyera el estruendo de carros, el estruendo de caballos y el estruendo de un gran ejército, y se dijeron unos a otros: ‘He aquí, el rey de Israel ha contratado contra nosotros a los reyes de los heteos y a los reyes de los egipcios para que vengan contra nosotros’ (2 Reyes 7:6).”

Los sirios, al escuchar el estruendo como de un ejército, decidieron abandonar el campamento. Pero no lo hicieron de día, por temor de que los israelitas los vean salir huyendo y decidan ir tras de ellos para matarles, entonces prefirieron esperar al anochecer para huir por la noche. Y resulta que el ejército salió huyendo abandonando todo y no se llevaron nada.

Entonces los leprosos van a entrar a una de las tiendas y van a comer y a beber, van a agarrar las cosas de valor y las van a esconder, luego van a ir a otra de las tiendas y van a hacer lo mismo (2 Reyes 7:8).

Una vez que los leprosos habían satisfecho su hambre, van a meditar y se van a dar cuenta de que no estaban obrando correctamente pues en la ciudad la gente se estaba muriendo de hambre. Entonces deciden ir a la puerta de la ciudad para que le avisen al rey de Israel que el ejército sirio había abandonado el sitio (2 Reyes 7:9).

Sin embargo el rey va a dudar, pensando que se trata de una trampa del rey de Siria, y por esto van a mandar a mensajeros para que vayan a verificar si lo que contaron los leprosos era cierto (2 Reyes 7:12-13). Una vez confirmaron que era verdad, el pueblo sale y saquea el campamento de los sirios, y tal como lo predijo el profeta se vendía el trigo bastante barato por su abundancia (2 Reyes 7:15-16).

Debido a la conmoción, el príncipe, que se había hecho la burla de lo que profetizó el profeta, murió atropellado por la muchedumbre (2 Reyes 7:17).

¿Cuál es la lección de esta historia?

Los leprosos se morían de hambre y decidieron ir en busca de alimento y encontraron el pan verdadero. Luego de saciar su hambre fueron a otros a avisarles dónde encontrar el pan verdadero. Los leprosos no esperaron al amanecer para avisar al pueblo hambriento, sino que esa misma noche fueron a dar las buenas nuevas de que había pan.

Nosotros somos los leprosos y es nuestro deber buscar a los hambrientos y llevarles al pan verdadero, enseñarles para qué sirve el pan verdadero y enseñarles qué van a recibir si comen del pan verdadero.

En todas estas historias que hemos estudiado relativas al profeta Eliseo resaltan dos males que obran tremendo mal en el profeso pueblo de Dios: la incredulidad y la ambición mundanal.

Los cristianos hemos sido llamados a hacer sacrificios y a ser colaboradores en la salvación; pero el amor al yo, el egoísmo, nos impide cumplir con esta obligación.

Cada uno será probado

CMC pg. 2278.1 – “A Mateo en su riqueza, y a Andrés y Pedro en su pobreza, llegó la misma prueba, y a cada uno hizo la misma consagración. En el momento del éxito, cuando las redes estaban llenas de peces y eran más fuertes los impulsos de la vida antigua, Jesús pidió a los discípulos, a orillas del mar, que lo dejasen todo para dedicarse a la obra del Evangelio.

Así también es probada cada alma para ver si el deseo de los bienes temporales prima sobre la comunión con Cristo.”

CMC pg. 228.2 – “Los buenos principios son siempre exigentes. Nadie puede tener éxito en el servicio a Dios a menos que todo su corazón esté en la obra, y tenga todas las cosas por pérdida frente a la excelencia del conocimiento de Cristo.

Nadie que haga reserva alguna puede ser discípulo de Cristo, y mucho menos puede ser su colaborador. Cuando los hombres aprecien la gran salvación, se verá en su vida el sacrificio propio que se vio en la de Cristo. Se regocijarán en seguirle a dondequiera que los guié.”

Los negocios de “dinero fácil”

CMC pg. 256.4 – “Ud. Me ha presentado la oportunidad de invertir en acciones de minería. Ud. mostró gran confianza en que esa inversión resultaría un éxito, y piensa que en esta forma podrá prestar una gran ayuda a la causa de Dios.

El Señor me ha dicho que en una reunión a la que asistiré encontraré a hombres que estimularán a nuestro pueblo a invertir su dinero en la explotación de minas. Se me ha ordenado que les diga que esto es un artificio del enemigo destinado a consumir o a insumir recursos que se necesitan urgentemente para llevar a cabo la obra de Dios.

Esto constituye una trampa de los últimos días con el propósito de implicar al pueblo de Dios en la pérdida del capital que su Señor les ha confiado, el que debería emplearse sabiamente en la obra de ganar almas.

Debido a que se invierte tanto dinero en estas empresas inciertas, la obra de Dios queda lamentablemente menoscabada por falta del talento que ganará almas para Cristo…”

HAp pg. 344.3 – “Dios desea que su pueblo se prepare para la crisis venidera. Esté preparado o no, tendrá que afrontarla; y solamente aquellos que vivan en conformidad con la norma divina, permanecerán firmes en el tiempo de la prueba.

Cuando los gobernantes seculares se unan con los ministros de la religión para legislar en asuntos de conciencia, entonces se verá quiénes realmente temen y sirven a Dios. Cuando las tinieblas sean más profundas, la luz de un carácter semejante al de Dios brillará con el máximo fulgor.

Cuando fallen todas las demás confianzas, entonces se verá quiénes confían firmemente en Jehová. Y mientras los enemigos de la verdad estén por doquiera, vigilando a los siervos de Dios para mal, Dios velará por ellos para bien. Será para ellos como la sombra de un gran peñasco en tierra desierta.”

PR pg. 528.4 – “En estas horas finales del tiempo de gracia concedido a los hijos de los hombres, cuando falta tan poco para que la suerte de cada alma sea decidida para siempre, el Señor del cielo y de la tierra espera que su iglesia se levante a obrar como nunca antes.

Los que han sido libertados en Cristo por un conocimiento de la verdad preciosa son considerados por el Señor Jesús como sus escogidos, favorecidos por sobre todos los demás en la tierra; y él espera de ellos que manifiesten las alabanzas de Aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable.

Las bendiciones tan liberalmente concedidas deben ser comunicadas a otros. La buena nueva de la salvación debe ir a toda nación, tribu, lengua y pueblo.”

CMC pg. 224.2 – “¿Cómo podrían las casas y los terrenos compararse en valor con las almas preciosas por las que Cristo murió? Por vuestro intermedio, estimados hermanos y hermanas, esas almas podrían salvarse con vosotros en el reino de gloria; pero podéis llevar con vosotros la parte más pequeña de vuestro tesoro terrenal.

Podéis acumular todo lo que deseáis, podéis conservarlo con todo el celoso cuidado de que seáis capaces, y a pesar de esto Dios puede dar la orden y en unas pocas horas un fuego que nadie podría apagar puede destruir lo que se ha acumulado durante toda la vida y convertirlo en un montón de ruinas humeantes.

Podéis dedicar todos vuestros talentos y energías a la tarea de acumular tesoros en la tierra; ¿pero de qué os servirá todo esto cuando se acabe vuestra vida o cuando Jesús venga?

Todo lo que habéis sido exaltado aquí en detrimento de la vida espiritual, seréis rebajados en vuestra dignidad moral ante el gran Juez.

‘¿Qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?’ (Marcos 8:36)”

CMC pg. 232.3 – “Algunos están tan fríos y apartados que no comprenden que están fijando sus afectos sobre tesoros terrenales que pronto serán barridos para siempre.

El amor al mundo los está trabando como un grueso vestido; y a menos que cambien su proceder, nunca sabrán cuán preciosa es la práctica de la abnegación por amor a Cristo.

Todos nuestros ídolos, nuestro amor al mundo, deben ser expulsados del corazón.”

PR pg. 194.3 – “Aguarda a la iglesia el amanecer de un día glorioso, con tal que ella esté dispuesta a vestirse del manto de la justicia de Cristo y negarse a obedecer al mundo.”

 

Que Dios los bendiga.

Un comentario

  1. Hola hermanos feliz sabado, la verdad que me gusta mucho la pagina y los estudios que hacen. Sigan asi que Dios los estas bendiciendo. Saludos!!!

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