Breve Análisis de la Naturaleza Humana de Cristo

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A continuación vamos a analizar los párrafos del Espíritu de Profecía acerca de la Naturaleza Humana de Cristo. Muchas personas creen que la sierva del Señor no tenía una postura definida sobre este tema, pues los siguientes párrafos aparentemente se contradicen. Sin embargo, la sierva del Señor no se contradice. El problema está en que la gente no quiere hacer distinción entre dos efectos del pecado de Adán en la naturaleza humana: la depravación y la degeneración. Depravación significa pervertir o corromper; mientras que degeneración tiene que ver con envejecimiento o decaimiento o deterioro. Son dos asuntos completamente diferentes, como veremos a continuación. Y si llegamos a comprender la diferencia, veremos que todas estas citas están en perfecta armonía.

Párrafos donde EGW escribe que la naturaleza humana de Cristo era como Adán ANTES del pecado:

1MS pg. 297.1 – “Cristo vino a la tierra tomando la humanidad y presentándose como representante del hombre para mostrar que, en el conflicto con Satanás, el hombre tal como Dios lo creó, unido con el Padre y el Hijo, podía obedecer todos los requerimientos divinos. Hablando por medio de su siervo, declara: ‘Sus mandamientos no son gravosos’ (1 Juan 5:3). Fue el pecado el que separó al hombre de su Dios, y es el pecado el que mantiene esa separación.”

1MS pg. 299.3 – “Al tomar sobre sí la naturaleza del hombre en su condición caída, Cristo no participó de su pecado en lo más mínimo. Estuvo sujeto a las flaquezas y debilidades que rodean al hombre, ‘para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades y llevó nuestras dolencias’ (Mateo 8:17). Fue conmovido por el sentimiento de nuestras debilidades y fue en todo tentado a nuestra semejanza. Y, sin embargo, no conoció pecado. Fue el Cordero ‘sin mancha y sin contaminación’ (1 Pedro 1:19). Si Satanás hubiera logrado con su tentación que Cristo pecara en lo mínimo, habría herido la cabeza del Salvador. Tal como sucedieron las cosas, sólo le pudo herir el talón. Si hubiera sido tocada la cabeza de Cristo, habría perecido la esperanza de la raza humana. La ira divina habría descendido sobre Cristo así como descendió sobre Adán. Hubieran quedado sin esperanza Cristo y la iglesia.”

1MS 300.1 – “No debemos tener dudas en cuanto a la perfección impecable de la naturaleza humana de Cristo.”

Comentario Bíblico 7ª, pg. 444/4 – “Al llegar el cumplimiento del tiempo debía revelarse en forma humana. Tenía que ocupar su lugar a la cabeza de la humanidad mediante la toma de la naturaleza pero no la pecaminosidad del hombre.

“Cuando Cristo inclinó la cabeza y murió, derribó por tierra junto con él las columnas del reino de Satanás. Venció a Satanás en la misma naturaleza sobre la cual Satanás había obtenido la victoria en el Edén. El enemigo fue vencido por Cristo en su naturaleza humana. El poder de la Divinidad del Salvador estaba oculto. Venció en la naturaleza humana apoyándose en Dios para obtener poder.”

Comentario Bíblico 7ª, pg. 445/3 – “Sean cuidadosos, sumamente cuidadosos en cómo se ocupan de la naturaleza humana de Cristo. No lo presenten ante la gente como un hombre con tendencia al pecado. Él es el segundo Adán. El primer Adán fue creado como un ser puro y sin pecado, sin una mancha de pecado sobre él; era la imagen de Dios. Podía caer, y cayó por la transgresión. Por causa del pecado su posteridad nació con propensiones inherentes a la desobediencia. Pero Jesucristo era el unigénito Hijo de Dios. Tomó sobre sí la naturaleza humana, y fue tentado en todo sentido como es tentada la naturaleza humana. Podía haber pecado; podía haber caído, pero en ningún momento hubo en él inclinación alguna al mal. Fue asediado por las tentaciones en el desierto como lo fue Adán por las tentaciones en el Edén.”

3MS pg. 147.2 – “Cristo no poseía la misma deslealtad pecaminosa, corrupta y caída que nosotros poseemos, pues entonces él no podría haber sido una ofrenda perfecta.”

Comentario Bíblico 7ª pg. 451 – “Nació sin una mancha de pecado, pero vino a este mundo de la misma manera como viene cada miembro de la familia humana.

Inocente e inmaculado, andaba entre los irreflexivos, los toscos y los descorteses.”

5TI pg. 398.1 – “El mundo había perdido su dechado de bondad y se había hundido en una apostasía y corrupción moral universal; y la vida de Jesús fue de esfuerzo dedicado y abnegado para retornar al hombre a su primer estado, infundiéndole el espíritu de divina benevolencia y amor desinteresado. Aunque estaba en el mundo, él no era del mundo. Le ocasionaba continuo dolor tener que entrar en contacto con la enemistad, la depravación e impureza que Satanás había introducido; pero su obra consistía en poner al hombre en armonía con el plan divino y volver a unir la tierra con el cielo; para él no había sacrificio demasiado grande para lograr su objetivo. Fue ‘tentado en todo como nosotros’. Satanás estaba listo para atacarlo a cada paso, lanzándole sus más fieras tentaciones; pero él ‘no pecó ni fue hallado engaño en su boca’. ‘Fue probado mediante el sufrimiento’ (Hebreos 2:18), sufrió conforme a la medida de su perfección y santidad. Pero el príncipe de las tinieblas no halló nada en él; ni un solo pensamiento o emoción respondió a la tentación.”

Comentario Bíblico 7ª, pg. 449/1 – “Qué bueno sería que pudiésemos comprender el significado de las palabras: ‘Cristo sufrió siendo tentado’. Aunque estaba libre de toda mancha de pecado, la refinada sensibilidad de su santa naturaleza hacía que el contacto con el mal le resultara indeciblemente doloroso. Sin embargo, habiendo asumido la naturaleza humana, enfrentó al archiapóstata cara a cara y resistió solo al enemigo de su trono. Ni siquiera en un pensamiento se pudo inducir a Cristo a ceder al poder de la tentación. Satanás encuentra en los corazones humanos un punto de apoyo: algún deseo pecaminoso albergado en el alma, por medio del cual sus tentaciones imponen su poder. Pero Cristo declaró acerca de sí mismo: ‘Viene el príncipe de este mundo, pero no tiene nada conmigo’. Las tormentas de la tentación estallan sobre él, pero no podían lograr que se apartara de su lealtad a Dios.”

Comentario Bíblico 7ª, pg. 452/5 – “No estaba contaminado por la corrupción, era extraño al pecado; no obstante oraba, y a veces con grandes clamores y lágrimas. Oraba por sus discípulos y por sí mismo, y de ese modo se identificaba con nuestras necesidades, nuestras debilidades y nuestros fracasos, que son tan comunes a la humanidad. Era un poderoso peticionador que no poseía las pasiones de nuestra naturaleza humana caída, pero que era acosado por las mismas debilidades y tentado en todo como lo somos nosotros. Jesús soportó una agonía que requería auxilio y el apoyo del Padre.

“Es un hermano en nuestras flaquezas, pero no posee pasiones semejantes a las nuestras. Como el Impecable, su naturaleza rehuía el mal. Soportó luchas y torturas del alma en un mundo de pecado. Su humanidad hizo de la oración una necesidad y un privilegio. Requería todo el más poderoso apoyo y consuelo divino que su Padre estuviera dispuesto a impartirle a él, el que, para beneficio del hombre, había dejado los gozos del cielo y elegido tener su hogar en un mundo frío e ingrato.”

Comentario Bíblico 7ª, pg. 446 – “Eviten toda cuestión en relación con la humanidad de Cristo que pueda ser malentendida. La verdad corre muy cerca del sendero de la presunción. Al tratar de la humanidad de Cristo necesitan ser sumamente cuidadosos en cada afirmación, para que vuestras palabras no sea interpretadas haciéndolas significar más de lo que implican y así pierdan u oscurezcan la clara percepción de la humanidad de Cristo combinada con su divinidad.

Nunca dejen, en forma alguna, la más leve impresión en las mentes humanas de que una mancha de corrupción o una inclinación hacia ella descansó sobre Cristo, o de que en alguna manera se rindió a la corrupción.

“Fue tentado en todo como el hombre es tentado, y sin embargo es llamado ‘el santo ser’ (Lucas 1:35). Que Cristo pudiera ser tentado en todo como nosotros y sin embargo fuera sin pecado es un misterio que no ha sido explicado a los mortales. La encarnación de Cristo siempre ha sido un misterio, y siempre seguirá siéndolo. Lo que se ha revelado es para nosotros y para nuestros hijos; pero que cada ser humano permanezca en guardia para que no haga a Cristo completamente humano, así como uno de nosotros, porque eso no puede ser.”

Comentario Bíblico 7ª, pg. 454/1 – “Sólo Cristo podía abrir el camino, y lo hizo por medio de una ofrenda igual a las demandas de la ley divina. Era perfecto e incontaminado por el pecado. Era sin mancha ni arruga.

“Así sucede con la lepra del pecado: arraigada profundamente, mortífera e imposible de ser eliminada por el poder humano. ‘Toda cabeza está enferma, y todo corazón doliente. Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa sana, sino herida, hinchazón y podrida llaga.’ (Isaías 1:5-6). Pero Jesús, al venir a morar en la humanidad, no se contamina. Su presencia tiene poder para sanar al pecador.”

1MS pg. 300.1 – “… Este santo Sustituto puede salvar hasta lo último, pues presentó ante el expectante universo una humildad perfecta y completa en su carácter humano, y una perfecta obediencia a todos los requerimientos de Dios.”

Comentario Bíblico 7ª, pg. 452/2 – “Cristo mantenía su pureza en medio de la impureza. Satanás no podía mancharla ni corromperla. El carácter de Cristo revelaba un perfecto odio por el pecado. Su santidad era lo que despertaba contra él toda la cólera de un mundo libertino, pues con su vida perfecta proyectaba sobre el mundo perpetuo reproche, y ponía de manifiesto el contraste entre la transgresión y la pura e impecable justicia del Ser que no conoció pecado.”

Párrafos donde EGW escribe que la naturaleza humana de Cristo era como Adán DESPUES del pecado:

MM pg. 237.3 – “Él tomó sobre su naturaleza sin pecado nuestra naturaleza pecaminosa, para saber cómo socorrer a los que son tentados.”

1MS pg. 299.3 – “Al tomar sobre sí la naturaleza del hombre en su condición caída, Cristo no participó de su pecado en lo más mínimo. Estuvo sujeto a las flaquezas y debilidades que rodean al hombre, ‘para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades y llevó nuestras dolencias’ (Mateo 8:17). Fue conmovido por el sentimiento de nuestras debilidades y fue en todo tentado a nuestra semejanza. Y, sin embargo, no conoció pecado. Fue el Cordero ‘sin mancha y sin contaminación’ (1 Pedro 1:19). Si Satanás hubiera logrado con su tentación que Cristo pecara en lo mínimo, habría herido la cabeza del Salvador. Tal como sucedieron las cosas, sólo le pudo herir el talón. Si hubiera sido tocada la cabeza de Cristo, habría perecido la esperanza de la raza humana. La ira divina habría descendido sobre Cristo así como descendió sobre Adán. Hubieran quedado sin esperanza Cristo y la iglesia.”

1MS pg. 296.1 – “Cristo, que no conocía en lo más mínimo la mancha o contaminación del pecado, tomó nuestra naturaleza en su condición deteriorada.”

RH, 15 de Diciembre, 1896, Parte 7 – “En El no había astucia o maldad; fue siempre puro e inmaculado, aunque tomó sobre sí nuestra naturaleza pecaminosa.”

1MS pg. 313.1 – “El Hijo de Dios se humilló y tomó la naturaleza del hombre después que la raza humana ya hacía cuatro mil años que se había apartado del Edén y de su estado original de pureza y rectitud. Durante siglos el pecado había estado dejando sus terribles marcas sobre la raza humana, y la degeneración física, mental y moral prevalecía en toda la familia humana.”

FO pg. 71.3 – “Cristo tomó sobre sí la humanidad por nosotros. Revistió su divinidad, y la divinidad y la humanidad se combinaron. Mostró que la ley que Satanás declaró que no podía guardarse, sí podía guardarse. Cristo tomó la humanidad para estar aquí en nuestro mundo, a fin de mostrar que Satanás había mentido.

“Tomó la humanidad sobre sí para demostrar que con la divinidad y la humanidad combinadas, el hombre podía guardar la ley de Jehová. Si separan la humanidad de la divinidad, ustedes pueden tratar de labrar su propia justicia desde ahora hasta que Cristo venga, y no lograrán otra cosa que un fracaso.”

DTG pg. 32.4 – “En el cielo, Satanás había odiado a Cristo por la posición que ocupara en las cortes de Dios. Le odió aun más cuando se vio destronado. Odiaba a Aquel que se había comprometido a redimir a una raza de pecadores. Sin embargo, a ese mundo donde Satanás pretendía dominar, permitió Dios que bajase su Hijo, como niño impotente, sujeto a la debilidad humana. Le dejó arrostrar los peligros de la vida en común con toda alma humana, pelear la batalla como la debe pelear cada hijo de la familia humana, aun a riesgo de sufrir la derrota y la pérdida eterna.”

DTG pg. 17.1 – “Por su vida y su muerte, Cristo logró aun más que restaurar lo que el pecado había arruinado. Era el propósito de Satanás conseguir una eterna separación entre Dios y el hombre; pero en Cristo llegamos a estar más íntimamente unidos a Dios que si nunca hubiésemos pecado. Al tomar nuestra naturaleza, el Salvador se vinculó con la humanidad por un vínculo que nunca se ha de romper. A través de las edades eternas, queda ligado con nosotros. ‘Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito’ (Juan 3:16). Lo dio no sólo para que llevase nuestros pecados y muriese como sacrificio nuestro; lo dio a la especie caída. Para asegurarnos los beneficios de su inmutable consejo de paz, Dios dio a su Hijo unigénito para que llegase a ser miembro de la familia humana, y retuviese para siempre su naturaleza humana. Tal es la garantía de que Dios cumplirá su promesa. ‘Un niño nos es nacido, hijo nos es dado; y el principado sobre su hombro.’ Dios adoptó la naturaleza humana en la persona de su Hijo, y la llevó al más alto cielo. Es ‘el Hijo del hombre’ quien comparte el trono del universo. Es ‘el Hijo del hombre’ cuyo nombre será llamado: ‘Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz’ (Isaías 9:6). El YO SOY es el Mediador entre Dios y la humanidad, que pone su mano sobre ambos. El que es ‘santo, inocente, limpio, apartado de los pecadores,’ no se avergüenza de llamarnos hermanos (Hebreos 7:26; 2:11). En Cristo, la familia de la tierra y la familia del cielo están ligadas. Cristo glorificado es nuestro hermano. El cielo está incorporado en la humanidad, y la humanidad, envuelta en el seno del Amor Infinito.”

Comentario Bíblico 7ª, pg. 449/3 – “Muchos sostienen que era imposible que Cristo fuese vencido por la tentación. En tal caso no podría haber estado en la posición de Adán; no podría haber obtenido la victoria que Adán falló en ganar. Si en algún sentido nosotros tuviésemos que soportar un conflicto más difícil que el que Cristo tuvo que soportar, entonces él no estaría capacitado para socorrernos. Pero nuestro Salvador, tomó la humanidad con todas sus desventajas. Tomó la naturaleza del hombre con la posibilidad de ceder a la tentación. No tenemos que sobrellevar nada que él no haya soportado…

Cristo venció, en favor del hombre, soportado la prueba más severa. Por nuestra causa ejerció dominio propio más fuerte que el hambre o la muerte.”

Comentario Bíblico 7ª, pg. 452/5 – “No estaba contaminado por la corrupción, era extraño al pecado; no obstante oraba, y a veces con grandes clamores y lágrimas. Oraba por sus discípulos y por sí mismo, y de ese modo se identificaba con nuestras necesidades, nuestras debilidades y nuestros fracasos, que son tan comunes a la humanidad. Era un poderoso peticionador que no poseía las pasiones de nuestra naturaleza humana caída, pero que era acosado por las mismas debilidades y tentado en todo como lo somos nosotros. Jesús soportó una agonía que requería auxilio y el apoyo del Padre.

Es un hermano en nuestras flaquezas, pero no posee pasiones semejantes a las nuestras. Como el Impecable, su naturaleza rehuía el mal. Soportó luchas y torturas del alma en un mundo de pecado. Su humanidad hizo de la oración una necesidad y un privilegio. Requería todo el más poderoso apoyo y consuelo divino que su Padre estuviera dispuesto a impartirle a él, el que, para beneficio del hombre, había dejado los gozos del cielo y elegido tener su hogar en un mundo frío e ingrato.”

DTG pg. 15.3 – “Satanás representa la divina ley de amor como una ley de egoísmo. Declara que nos es imposible obedecer sus preceptos. Imputa al Creador la caída de nuestros primeros padres, con toda la miseria que ha provocado, e induce a los hombres a considerar a Dios como autor del pecado, del sufrimiento y de la muerte. Jesús había de desenmascarar este engaño. Como uno de nosotros, había de dar un ejemplo de obediencia. Para esto tomó sobre sí nuestra naturaleza, y pasó por nuestras vicisitudes. ‘Por lo cual convenía que en todo fuese semejado a sus hermanos.’ Si tuviésemos que soportar algo que Jesús no soportó, en este detalle Satanás representaría el poder de Dios como insuficiente para nosotros. Por lo tanto, Jesús fue ‘tentado en todo punto, así como nosotros’ (Hebreos 2:17; 4:15). Soportó toda prueba a la cual estemos sujetos. Y no ejerció en favor suyo poder alguno que no nos sea ofrecido generosamente. Como hombre, hizo frente a la tentación, y venció en la fuerza que Dios le daba. El dice: ‘Me complazco en hacer tu voluntad, oh Dios mío, y tu ley está en medio de mi corazón’ (Salmos 40:8). Mientras andaba haciendo bien y sanando a todos los afligidos de Satanás, demostró claramente a los hombres el carácter de la ley de Dios y la naturaleza de su servicio. Su vida testifica que para nosotros también es posible obedecer la ley de Dios.”

1MS pg. 314.2 – “¡Qué contraste el del segundo Adán cuando fue al sombrío desierto para hacer frente sin ninguna ayuda a Satanás! Desde la caída, la raza humana había estado disminuyendo en tamaño y en fortaleza física, y hundiéndose más profundamente en la escala de la dignidad moral, hasta el período del advenimiento de Cristo a la tierra. Y a fin de elevar al hombre caído, Cristo debía alcanzarlo donde estaba. El tomó la naturaleza humana y llevó las debilidades y la degeneración del hombre.”

DTG pg. 278.2 – “El ideal del carácter cristiano es la semejanza con Cristo. Como el Hijo del hombre fue perfecto en su vida, los que le siguen han de ser perfectos en la suya. Jesús fue hecho en todo semejante a sus hermanos. Se hizo carne, como somos carne. Tuvo hambre y sed, y sintió cansancio. Fue sostenido por el alimento y refrigerado por el sueño.”

DTG pg. 91.3 – “Satanás había señalado el pecado de Adán como prueba de que la ley de Dios era injusta, y que no podía ser acatada. En nuestra humanidad, Cristo había de resarcir el fracaso de Adán. Pero cuando Adán fue asaltado por el tentador, no pesaba sobre él ninguno de los efectos del pecado. Gozaba de una plenitud de fuerza y virilidad, así como del perfecto vigor de la mente y el cuerpo. Estaba rodeado por las glorias del Edén, y se hallaba en comunión diaria con los seres celestiales. No sucedía lo mismo con Jesús cuando entró en el desierto para luchar con Satanás. Durante cuatro mil años, la familia humana había estado perdiendo fuerza física y mental, así como valor moral; y Cristo tomó sobre sí las flaquezas de la humanidad degenerada. Únicamente así podía rescatar al hombre de las profundidades de su degradación.”

¿Cuáles son las diferencias entre estas dos columnas de arriba?

En la columna izquierda, los párrafos indican que Cristo como Hombre NO tenía: ni mancha de pecado, ni inclinación al pecado. Es decir, que  su naturaleza humana estaba LIBRE de DEPRAVACION o LIBRE de PERVERSION. Su naturaleza humana NO estaba depravada ni pervertida, era libre de mancha de pecado, no tenía inclinación al mal.

En la columna derecha, los párrafos indican que Cristo como Hombre SI tenía “debilidades” o “flaquezas” o “desventajas” de la raza humana. Es decir, su naturaleza humana SI tenía los efectos de la DEGENERACION o DETERIORO. Su naturaleza humana SI estaba degenerada.

La Palabra de Dios indica claramente que Cristo “no hizo pecado” (1 Pedro 2:22), pero también que “no hay pecado en él” (1 Juan 3:5), pues Cristo es el “cordero sin mancha y sin contaminación” (1 Pedro 1:19). La naturaleza humana de Cristo fue engendrada por el Espíritu Santo y no por José pecador ni María pecadora, por lo tanto Cristo es el “Santo Ser” y tiene también el título de “Hijo de Dios” (Lucas 1:35). Cristo no fue engendrado con mancha de pecado, no fue engendrado con una naturaleza depravada ni corrupta. La Palabra de Dios indica claramente que la naturaleza humana de Cristo es “santa” (Lucas 1:35). Por definición, una naturaleza “santa” es “sin mancha ni arruga ni cosa semejante” (Efesios 5:27).

¿Y qué hay de nuestra naturaleza humana? ¿Qué hay de nosotros que somos engendrados, no por el Espíritu Santo, sino que somos engendrados a partir de los cromosomas de nuestros padres, y ellos de sus padres, y así sucesivamente hasta llegar a Adán y Eva después del pecado?

El primer Adán fue creado a “imagen y semejanza” de Dios (Génesis 1:26-27). Nótese que la Palabra de Dios indica que el primer Adán era semejante, y no igual a Dios. “Semejante” es sinónimo de parecido. Nadie en su sano juicio utilizaría Génesis 1:26-27 para enseñar que el hombre es IGUAL a Dios en su naturaleza. Sin embargo, hay hombres faltos de juicio que utilizan Romanos 8:3, donde está escrito que la naturaleza humana de Cristo era “en semejanza de carne de pecado”, y enseñan que “semejante” significa “igual” en este versículo. Pero “semejante” NO significa “igual”, sino que significa parecido o similar.

En el espíritu de profecía leemos acerca del primer Adán: “Al principio, el hombre fue creado a la semejanza de Dios, no sólo en carácter, sino también en lo que se refiere a la forma y a la fisonomía” (CS 702/2 | 627.2); y que “esta semejanza no se manifestaba solamente en su naturaleza física. Todas las facultades de la mente y el alma reflejaban la gloria del Creador. Adán y Eva, dotados de dones mentales y espirituales superiores” (ED 13/2 | 19.2).

Como podemos apreciar, la “imagen y semejanza” del primer Adán abarcaba DOS aspectos: un aspecto externo y un aspecto interno. “Externo” en lo que se refiere a naturaleza física, e “Interno” en lo que se refiere a: 1) las facultades o dones naturales y 2) los dones sobrenaturales o espirituales.

Ejemplos de semejanza externa (naturaleza física): El hombre tiene rostro, como Dios tiene rostro (Génesis 33:10; Éxodo 33:23); el hombre tiene ojos, como Dios tiene ojos para ver (Génesis 7:1; 1 Samuel 26:24; 1 Reyes 11:33; 2 Reyes 10:30); el hombre tiene oídos, como Dios tiene oídos para oír  (Génesis 29:33; 2 Crónicas 7:15); el hombre tiene manos como Dios, y tiene pies como Dios los tiene (Éxodo 24:9-11; Éxodo 31:18; Deuteronomio 11:2; Daniel 5:5); el hombre tiene boca, como Dios tiene boca para hablar (1 Reyes 8:15; 2 Crónicas 35:22; Mateo 4:4).

Ejemplo de semejanza interna (en lo que se refiere a dones sobrenaturales o espirituales): El carácter de Dios es perfecto—justo y misericordioso al mismo tiempo (Salmos 145:17; 116:5; 112:4)—y además Dios es amor (1 Juan 4:8). Entonces, al crear al primer Adán, Dios le dotó de dones espirituales (Gálatas 5:22-23)—entre ellos: el amor, la fe, la misericordia, la lealtad, la temperancia, el dominio propio, la paz, y la paciencia.

Cuando el hombre fue creado originalmente tenía la Ley de Dios escrita en su mente y corazón: “Cuando Adán y Eva fueron creados recibieron el conocimiento de la ley de Dios; conocieron los derechos que la ley tenía sobre ellos; sus preceptos estaban escritos en sus corazones” (PP pg. 378/1 | 333.1); no tenía mancha de pecado en su naturaleza: “Dios creó al hombre a su semejanza, libre de pecado” (PP pg. 44.4 | 39.5); no tenía inclinación al pecado: “Dios hizo al hombre recto; le dio nobles rasgos de carácter, sin inclinación hacia lo malo” (PP pg. 30/2 | 28.3).

Entonces, el primer Adán reflejaba la imagen de su Creador tanto en lo externo como lo interno. ¿Pero qué ocurrió cuando el hombre Adán pecó?

“He aquí, solamente esto he hallado: que Dios hizo al hombre recto, pero ellos buscaron muchas perversiones” (Eclesiastés 7:29). Como consecuencia del pecado del primer Adán, la naturaleza humana sufrió una transformación: “El hombre estaba dotado originalmente de facultades nobles y de un entendimiento bien equilibrado. Era perfecto y estaba en armonía con Dios. Sus pensamientos eran puros, sus designios santos. Pero por la desobediencia, (1) sus facultades se pervirtieron y (2) el egoísmo reemplazó el amor. Su naturaleza quedó tan debilitada por la transgresión que ya no pudo, por su propia fuerza, resistir el poder del mal. Fue hecho cautivo por Satanás, y hubiera permanecido así para siempre si Dios no hubiese intervenido de una manera especial” (CC 17.1).

Como consecuencia del pecado, 1) su semejanza en lo que se refiere a naturaleza física va a sufrir una transformación: La DEPRAVACION o PERVERSION o CORRUPCION: Sus dones o facultades naturales (facultad de comer, facultad de la vista, facultad de la voluntad, facultades mentales, es decir todos lo que es inherente del ser humano) se pervirtió o depravó. Su naturaleza humana, en cuanto a dones naturales, quedó DEPRAVADA. 2) En lo que se refiere a la semejanza interna: sus dones espirituales fueron QUITADOS o PRIVADOS, pues no eran inherentes, sino que eran sobrenaturales. “El egoísmo reemplazó al amor”—puesto que toda la raza humana, con la caída del primer Adán, perdió la capacidad para amar, la fe, la lealtad, la paz, la paciencia, todos los dones del Espíritu (Gálatas 5:22-23). Y en su lugar pasó a ser inherente en la naturaleza del ser humano: el egoísmo, el adulterio, la fornicación, la lascivia, la idolatría, la disensión, la envidia, el homicidio, todos los “frutos de la carne” (Gálatas 5:19-21). El primer Adán, luego de su pecado, se vio a sí mismo “desnudo” (Génesis 3:9-10), pero sólo se percató de su desnudez exterior, pues había perdido el halo de luz que lo cubría.

¿Qué significaba el hecho de que el ser humano había perdido ese halo de luz que cubría su desnudez exterior?

“La inocente pareja no usaba vestiduras artificiales. Estaban revestidos de un velo de luz y esplendor como el de los ángeles. Este halo de luz los envolvió mientras vivieron en obediencia a Dios” (HR 21.1). “Una hermosa y suave luz, la luz de Dios, envolvía a la santa pareja. Este manto de luz era un símbolo de sus vestiduras espirituales de celestial inocencia. Si hubieran permanecido fieles a Dios, habría continuado envolviéndolos. Pero cuando entró el pecado, rompieron su relación con Dios, y la luz que los había circuido se apartó” (PVGM 252.3). Como consecuencia del pecado, el hombre perdió la vestidura interna (Gálatas 5:22-23) y quedó desnudo espiritualmente. En la Amonestación del Testigo Fiel se nos indica claramente que TODOS los descendientes de Adán y Eva estamos desnudos internamente: “Porque tú dices: Yo soy rico, y estoy enriquecido, y no tengo necesidad de ninguna cosa; y no conoces que tú eres un cuitado y miserable y pobre y ciego y desnudo” (Apocalipsis 3:17).

¿Y cuál es el consejo del Testigo Fiel? “Yo te amonesto que de mí compres oro afinado en fuego, para que veas hecho rico, y seas vestido de vestiduras blancas, para que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas” (Apocalipsis 3:18). ¿Y qué es el “oro afinado en fuego”? “El oro probado en el fuego que se recomienda aquí, es la fe y el amor” (1JT 479.1). ¿Por qué nos amonesta Dios que estamos desnudos, y nos aconseja que compremos amor? Porque, en ocasión de la caída de Adán, la naturaleza humana perdió el amor—un principio de origen celestial—perdimos la capacidad para amar. Y en su lugar, el egoísmo se volvió natural o inherente en la naturaleza humana caída. Si Dios nos manda a “comprar amor” es porque obviamente NO tenemos amor.

¿Es pecado no tener el don del amor? ¿Se puede obedecer la Ley sin tener capacidad para amar?

El amor es un principio: obediencia a la Ley—“el amor es el cumplimiento de la ley” (Romanos 13:10). “Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos” (1 Juan 5:3). La Ley de Dios es la Ley del AMOR. Y ese amor se resume en dos principios: Amar a Dios (Dt. 6:4-5; Mr. 12:29-30) y Amar al Prójimo (Lv. 19:18; Mr. 12:31; Ro. 13:9). En los Diez Mandamientos tenemos la definición de “amar a Dios”: es obedecer los primeros 4 mandamientos; y  la definición de “amar al prójimo”: es obedecer los siguientes 6 mandamientos. El amor no es un sentimiento, es un PRINCIPIO. Y ese principio es OBEDECER LA LEY. Por lo tanto, un ser SIN AMOR, es por naturaleza DESOBEDIENTE, es un INFRACTOR de la LEY, y NO PUEDE OBEDECER la Ley!

1 Juan 4:7 – “Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios.”

1JT pg. 209/1 – “El amor puro es sencillo en sus manifestaciones, y distinto de cualquier otro principio de acción. El amor por la influencia y el deseo de que otros nos estimen, pueden producir una vida bien ordenada, y con frecuencia una conversación sin mancha. El respeto propio puede inducirnos a evitar la apariencia del mal. Un corazón egoísta puede ejecutar acciones generosas, reconocer la verdad presente y expresar humildad y afecto exteriormente, y sin embargo, los motivos pueden ser engañosos e impuros; las acciones que fluyen de un corazón tal pueden estar privadas del sabor de vida, de los frutos de la verdadera santidad, y de los principios del amor puro. Debe albergarse y cultivarse el amor, porque su influencia es divina.”

MJ pg. 308.1 – “El amor es un precioso don que recibimos de Jesús. El afecto puro y santo no es un sentimiento, sino un principio. Los que son movidos por el amor verdadero no carecen de juicio ni son ciegos. Enseñados por el Espíritu Santo, aman supremamente a Dios y a su prójimo como a sí mismos.”

Romanos 8:7 – “Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden.”

Como consecuencia del pecado de Adán, la raza humana, de ser semejante a su Creador, pasó a ser semejante a la de su nuevo padre—el diablo.

Juan 8:44 – “Vosotros de vuestro padre el diablo sois, y los deseos de vuestro padre queréis cumplir. Él, homicida ha sido desde el principio, y no permaneció en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de la mentira”.

¿Cada vez que usted miente, con quién se identifica? Con su padre, el diablo. ¿Desdé dónde somos mentirosos? Desde que somos engendrados en el vientre de nuestra madre. “Enajenáronse los impíos desde la matriz; Descarriáronse desde el vientre, hablando mentira” (Salmos 58:3 RVA).

DTG pg. 89.3 – “Después de inducir al hombre a pecar, Satanás reclamó la tierra como suya, y se llamó príncipe de este mundo. Habiendo hecho conformar a su propia naturaleza al padre y a la madre de nuestra especie, pensó establecer aquí su imperio.” “Fue hecho cautivo por Satanás, y hubiera permanecido así para siempre si Dios no hubiese intervenido de una manera especial” (CC 17.1). En Adán y Eva después del pecado, toda la raza humana pasó a ser hecha ESCLAVA de Satanás. Es decir, el ser humano perdió su libre albedrío, ya que la voluntad humana, en lo que se refiere al aspecto espiritual, quedó hecha cautiva por Satanás. Por naturaleza, somos ESCLAVOS del pecado y es por esa razón que infringimos la Ley (Juan 8:34), y es por esta razón que debemos ser LIBERADOS (Juan 8:36). Es por esta razón que infringimos la Ley tanto en deseos, como pensamientos, intenciones, miradas sensuales, y actos externos.

Mateo 5:28 – “Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.”

1 Juan 3:15 – “Todo aquel que aborrece a su hermano es homicida.”

Esto es algo que el ser humano NO quiere entender, pues el corazón del hombre es por naturaleza “engañoso más que todas las cosas y perverso” (Jeremías 17:9). El corazón humano no nace “puro” y “santo”, para luego “convertirse” en “perverso”, sino que ya ES PERVERSO Y ENGAÑOSO DESDE SU ENGENDRAMIENTO.

MJ pg. 151/2 (106.2) – “Pero debes recordar que tu voluntad es la fuente de todas tus acciones. Esta voluntad, que constituye un factor tan importante en el carácter del hombre, fue puesta, en ocasión de la caída, bajo el dominio de Satanás; y desde entonces él ha estado obrando en el hombre el querer y hacer su beneplácito, pero para la completa miseria y ruina del hombre.”

DMJ pg. 23.2 – “El corazón del hombre es por naturaleza frío, sombrío y sin amor.”

Marcos 7:21-23 – “Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez. Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre.”

Cuando cometemos el acto “externo” del pecado, tan sólo estamos manifestando externamente lo que tenemos internamente dentro de nosotros: es “el pecado que está EN mí”, “el pecado que MORA EN MI”, “el pecado que está en mis miembros” (Romanos 7:20-23). El acto externo consumado del pecado “es la manifestación exterior de un principio en pugna con la gran ley de amor.” (CS pg. 546/2 | 484.1). El pecado que hago, o que pienso, o que planeo, o que deseo, o que exteriorizo de cualquier manera, es simplemente una manifestación de ese principio interno que es parte de nuestra naturaleza humana depravada: el EGOISMO, el ODIO a Dios, el ODIO a mi prójimo, el ODIO a la LEY (Jeremías 6:19)—que se manifiesta de diferentes maneras, pero que siempre se inicia en mi INTERIOR, en mi INTIMO, en mi ESTADO DE SER.

Juan 5:42 – “Mas yo os conozco, que NO tenéis amor de Dios en vosotros.”

El corazón natural ODIA la ley de Dios y LUCHA contra sus santas demandas” (1MS 254.1).

En resumen, como consecuencia del pecado de Adán y Eva, la naturaleza humana sufrió una terrible transformación: nuestros dones naturales se depravaron y perdimos los dones sobrenaturales. Esto ocurrió en un abrir y cerrar de ojos, en un instante luego del pecado de nuestros primeros padres. Pero, además de estas dos consecuencias que ocurrieron en un abrir y cerrar de ojos, hay otra consecuencia del pecado que poco a poco fue afectando a nuestra naturaleza con el paso de los años.

La semejanza externa va a sufrir otra consecuencia del pecado: la DEGENERACION. Pero esto NO ocurrió en un sólo instante, sino que tomó varios siglos para poder ir manifestándose en mayor manera en la raza humana, y se hizo mucho más evidente después del diluvio.

CM pg. 80.1 – “Degeneración física—El hombre salió de la mano de su Creador perfecto, hermoso de forma, y tan lleno de fuerza vital, que transcurrieron más de mil años antes que sus apetitos y pasiones corruptas y las violaciones generales de las leyes físicas se notasen sensiblemente en la especie. Las generaciones más recientes han sentido la presión de la enfermedad y los achaques más rápida y penosamente a medida que cada una iba apareciendo. Las fuerzas vitales han sido muy debilitadas por la complacencia del apetito y las pasiones concupiscentes… La violación de la ley física y su consecuencia, el sufrimiento humano, han prevalecido durante tanto tiempo, que los hombres y las mujeres consideran el estado actual de enfermedad, sufrimiento, debilidad y muerte prematura como la suerte señalada a la humanidad…”

PP pg. 54/1 (48.2) – “En esa forma se revelaron a Adán importantes acontecimientos que se producirían en la historia humana, desde el tiempo en que fue pronunciada la sentencia divina en el Edén hasta el diluvio, y desde allí hasta el primer advenimiento del Hijo de Dios. Se le mostró que si bien el sacrificio de Cristo tendría suficiente valor para salvar a todo el mundo, muchos escogerían una vida de pecado más bien que de arrepentimiento y obediencia. Los crímenes aumentarían en las generaciones sucesivas, y la maldición del pecado pesaría cada vez más sobre la raza humana, las bestias y la tierra. La vida del hombre sería acortada por su propio pecado; disminuirían su estatura y resistencia física, así como su poder intelectual y moral, hasta que el mundo se llenase de toda clase de miserias. Mediante la complacencia del apetito y las pasiones, los hombres se incapacitarían para apreciar las grandes verdades del plan de redención. No obstante, fiel al propósito por el cual dejó el cielo, Cristo mantendría su interés en los hombres, y seguiría invitándolos a ocultar sus debilidades y deficiencias en él. Supliría las necesidades de todos los que fuesen a él con fe. Y siempre habría unos pocos que conservarían el conocimiento de Dios, y se guardarían incólumes en medio de la prevaleciente iniquidad.”

La degeneración es un RESULTADO de la depravación. Por ejemplo: por el hecho de que nuestro apetito está pervertido (naturaleza o estado de ser depravado), nos alimentamos de cosas que nos enferman y que acortan nuestros años de vida (degeneración).

CRA pg. 63.2 – “La decadencia de la virtud y la degeneración de la especie se deben principalmente a la complacencia del apetito pervertido.”

CRA pg. 171.1 – “Adán y Eva en el Edén eran de noble estatura, y perfectos en simetría y belleza. Eran sin pecado, y tenían perfecta salud. ¡Qué contraste con la raza humana actual! La belleza ha desaparecido. La perfecta salud es desconocida. Doquiera que miremos vemos enfermedad, deformidad e imbecilidad. He averiguado las causas de esta sorprendente degeneración, y se me señaló el Edén. La hermosa Eva fue seducida por la serpiente a comer de la fruta del único árbol del cual Dios les había prohibido comer, o aun tocar, para no morir.”

¿Qué tipo de seres humanos ENGENDRÓ Adán?

Adán, luego de caer en el pecado, engendró hijos ya no “a imagen y semejanza de Dios” sino “a SU semejanza y conforme a SU imagen” (Génesis 5:3). “Hijos depravados” (Isaías 1:4), pues somos engendrados conforme a la imagen y semejanza de un Adán y Eva caídos, pecadores, depravados, sin capacidad natural para amar, con “maldad” y “todo designio de los pensamientos del corazón” son “de continuo solamente el mal” (Génesis 6:5). Adán pecador y Eva pecadora sólo pueden engendrar hijos pecadores, no pueden engendrar hijos “santos e inmaculados.”

Hechos 17:26 – “Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación.”

Por causa de la transgresión del primer Adán TODOS fuimos constituidos PECADORES, y nuestra naturaleza está depravada, sin capacidad para amar, en enemistad contra Dios, y esclava de Satanás.

Romanos 5:12 – “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto TODOS pecaron.”

Romanos 5:18 – “Por la transgresión de uno vino la condenación a TODOS los hombres.”

Romanos 5:19 – “Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron CONSTITUIDOS PECADORES.”

¿Desde dónde somos enemigos de Dios y estamos en rebelión contra su Ley y su Gobierno? “Desde el vientre se te ha llamado REBELDE” (Isaías 48:8).

¿Qué DEMANDA la Ley de Dios para que el hombre sea ACEPTADO?

  • Obediencia perfecta (Romanos 2:13). ¿Podemos obedecer esta demanda? NO. ¿Por qué? Porque es IMPOSIBLE obedecer la Ley sin amor, ya que el amor obedece la Ley (Romanos 13:10) voluntariamente, y no por amor a la recompensa ni por temor al castigo.
  • Naturaleza SIN mancha de pecado (1 Pedro 1:15-16). ¿Qué demanda? “SED SANTOS”. ¿Qué implica ser “santo”? Implica ser SIN MANCHA DE PECADO (Efesios 5:27). ¿Podemos satisfacer esta demanda? NO. ¿Por qué? Porque todo descendiente de Adán pecador es engendrado con mancha de pecado; nuestra naturaleza está contaminada, depravada, estamos “atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades; murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia” (Romanos 1:29-31).

Jeremías 2:22- “Aunque te laves con lejía, y amontones jabón sobre ti, la mancha de tu pecado permanecerá aún delante de mí, dijo Jehová el Señor.”

¿Si el hombre NO satisface estas demandas de la Ley, qué sucede?

La raza humana tiene una posición legal ante Dios y ante la Ley de: RECHAZADOS (Romanos 3:23); BAJO CONDENACION: “la paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23), “muerte segunda” (Apocalipsis 21:8); y se encuentra SEPARADOS de DIOS (Isaías 59:2). ¿Desde dónde se encuentra la raza humana rechazada, bajo condenación, y separada de Dios? DESDE EL ENGENDRAMIENTO (Romanos 5:12-19). Pues desde el engendramiento el hombre es PECADOR, tiene una naturaleza DEPRAVADA, tiene una inclinación al pecado, está en ENEMISTAD contra Dios, y está en ARMONIA con el pecado.

ED pg. 18/4 (29.1) – “Hay en su naturaleza una inclinación hacia el mal, una fuerza que solo, sin ayuda, él no podría resistir.”

Juan 3:3 – “Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.”

¿Por qué el Salvador nos manda a “nacer DE NUEVO”? La Palabra de Dios nos da la respuesta: Porque “en maldad he sido formado, Y en pecado me concibió mi madre” (Salmos 51:5). Porque nacemos con una naturaleza depravada y corrupta que NO PUEDE HEREDAR  el Reino santo de Dios (1 Corintios 15:50). Porque estamos bajo condenación desde el vientre (Romanos 5:18). Porque nacemos de una “semilla corruptible” con tendencia hacia el mal. Por todo esto Cristo nos manda a “nacer de nuevo”, pero esta vez de una “semilla incorruptible”.

CMC pg. 141/4 (231.3) – “Judas poseía cualidades valiosas, pero en su carácter había algunos rasgos que debían ser extirpados antes que él pudiera salvarse. Debía nacer de nuevo, no de una semilla corruptible sino de una incorruptible. Su gran tendencia heredada y cultivada hacia el mal era la codicia. Y ésta, mediante la práctica, se convirtió en un hábito que él hizo intervenir en todas sus transacciones.”

El ser humano NO es engendrado “santo e inocente”. Si naciéramos “santos” entonces NO HABRIA NECESIDAD DE NACER DE NUEVO, NO HABRIA NECESIDAD DE UN SUSTITUTO EN LA VIDA. ¿A partir de qué momento usted cree que necesita a Cristo—su Sustituto en la VIDA? ¿Desde que es engendrado? ¿Desde que nace? ¿Desde que usted “tiene conocimiento de lo que es bueno y malo? ¿Qué cree usted que abarca la palabra VIDA? La vida del ser humano abarca toda la existencia desde el momento en que el ser humano es engendrado hasta la muerte primera. Cristo es vuestro SUSTITUTO en la VIDA desde Lucas 1:35—desde que su naturaleza humana santa fue engendrada por Dios Espíritu Santo.

Génesis 3:15 – “Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya.”

¿Por qué Dios dijo a Adán “enemistad PONDRE” entre el hombre, la mujer, y su “simiente”, es decir NOSOTROS que somos simiente de Adán y Eva caídos en el pecado? Porque por naturaleza estamos en ARMONIA con Satanás y en ENEMISTAD contra Dios. Esto es parte de nuestra naturaleza humana, esto es un ESTADO DE SER, es una CONDICION de toda la raza humana caída. El hombre se volvió malo por naturaleza cuando Adán y Eva pecaron. Ser “malo” y ser “pecador” es un ESTADO DE SER es una CONDICION de la raza humana caída. “Pecado es infracción de la Ley” (1 Juan 3:4), y la Palabra de Dios nos aclara definidamente que infringimos la Ley con actos, miradas, deseos, intenciones, pensamientos pecaminosos, e inclusive nuestro ESTADO DE SER.

CS pg. 559/2 (495.2) – “Dios declara: ‘Enemistad pondré’. Esta enemistad no es fomentada de un modo natural. Cuando el hombre quebrantó la ley divina, su naturaleza se hizo mala y llegó a estar en armonía y no en divergencia con Satanás. No puede decirse que haya enemistad natural entre el hombre pecador y el autor del pecado. Ambos SE VOLVIERON MALOS a consecuencia de la apostasía.”

CT pg. 30.5 – “Cuando Adán y Eva fueron puestos en el jardín del Edén, eran inocentes y puros y estaban en perfecta armonía con el Creador. En la naturaleza de sus corazones no había la menor sombra de enemistad. Pero cuando cayeron en transgresión perdieron su pureza. Llegaron a ser malvados porque se colocaron del lado del enemigo caído e hicieron lo que Dios específicamente les ordenó que no hicieran. Y si Dios no hubiera intervenido la raza humana caída habría establecido una firme alianza con Satanás en abierta enemistad con el cielo. Pero cuando el Señor dijo: ‘Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar’, Satanás supo que aunque había tenido éxito al hacer pecar a los seres humanos, aunque los había conducido a creer en su mentira y cuestionar a Dios, aunque había logrado depravar la naturaleza humana, algún arreglo se había hecho por el cual los seres que habían caído alcanzarían una posición ventajosa y su naturaleza recuperaría la piedad. Comprendió que sus propias acciones al tentarlos se volverían contra él y que sería colocado en una posición desde la cual jamás llegaría a ser un vencedor.”

Cuando Cristo dijo que vino a “salvar al mundo” (Juan 12:47), no estaba hablando de salvar los árboles, las plantas, los animales, los ríos, las montañas que están en el mundo… dijo “mundo” en lo que se refiere a TODA LA RAZA HUMANA que está en el mundo, está hablando de salvar a TODOS los SERES HUMANOS: hombre, mujeres, bebes, niños, ancianos, pues TODOS desde el momento de ser engendrados estamos BAJO CONDENACION. Pero inclusive la naturaleza, los animales, todo el planeta ha sufrido las consecuencias del pecado de Adán y Eva. Pues el pecado “entró en el mundo” (Romanos 5:12), sus consecuencias abarcan el mundo entero. Es por esta razón que el plan de redención no sólo abarcan la transformación del ser humano, sino también la transformación del planeta entero en un “cielo nuevo y una tierra nueva” (Apocalipsis 21:2).

Esto NO es lo mismo que decir que somos pecadores “POR NACER EN EL MUNDO”, como ciertas personas insinúan, pues eso no tiene sentido alguno.  Somos pecadores, no “por nacer en el mundo”, sino por nacer de un linaje con una naturaleza depravada, con mancha de pecado, y con inclinación al pecado. La mancha de pecado y contaminación se traspasa por sangre de padre y madre a su descendencia (Hechos 17:26), y “la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios; ni la corrupción hereda la incorrupción” (1 Corintios 15:50). ¿Acaso los ángeles que no han caído, y que visitan este mundo, se “vuelven pecadores” por venir a este mundo? Por supuesto que no. Eso sería absurdo.

Entonces, si  la humanidad de Cristo fue engendrada por el Espíritu Santo (Lucas 1:35) y NO fue engendrada ni por José pecador ni por María pecadora, entonces su humanidad NO HEREDÓ la mancha de pecado.

¿Por qué la humanidad de Cristo fue engendrada por Dios Espíritu Santo y no por José pecador y María pecadora? Porque si hubiese sido engendrado de esta manera Cristo como Hombre hubiese estado contaminado con una naturaleza pecaminosa y como la Ley CONDENA el estado de ser depravado, Cristo mismo hubiese estado BAJO CONDENACION.

La Ley demanda: “SED SANTOS” (Levítico 20:7; 1 Pedro 1:15-16). Y Dios NO cambia esta norma. Dios, en el JUICIO, sigue demandado del hombre “¡SED SANTO!”. Lo que el ser humano no quiere entender, es que: Que Dios DEMANDE algo del hombre, NO IMPLICA que el hombre pueda satisfacer la demanda EN SI MISMO. Primero hay que estudiar lo que la Ley DEMANDA. Luego hay que estudiar lo que DIOS DICE DEL HOMBRE. Finalmente, esto nos lleva a estudiar lo que DIOS DICE de CRISTO COMO HOMBRE—el Evangelio. La Ley demanda “SED SANTO”. La Palabra dice que todo ser humano desciende de Adán y Eva caídos en el pecado somos engendrados con MANCHA DE PECADO (Salmos 51:5; Isaías 1:4; 48:8; Romanos 1:29-31; Jeremías 2:22). La Palabra de Dios dice que la humanidad de Cristo fue engendrada por Dios Espíritu Santo como un “SANTO SER” (Lucas 1:35). Nosotros, en nosotros mismos, NO PODEMOS SATISFACER LAS DEMANDAS, por eso mismo CRISTO vino como Hombre a este planeta a SATISFACER TODAS LAS DEMANDAS DE LA LEY DE DIOS.

La Ley demanda: “Amaos los unos a los otros” (Romanos 12:10). ¿Podemos satisfacer esta demanda en nosotros mismos? NO. Porque está escrito: “NO tenéis AMOR de Dios en vosotros” (Juan 5:42). “Pueblo NECIO y SIN CORAZON” (Jeremías 5:21). “Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y NO SABES que tú ERES un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo” (Apocalipsis 3:17). ¿Qué dice la Palabra de Cristo como Hombre? Que Cristo como Hombre SI tenía capacidad para amar (Juan 13:1), y por ello “estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (Filipenses 2:8).

Esta verdad NO es lo mismo que la doctrina de “pecado original”, la cual enseña que “el pecado de Adán se traspasa a la cuenta de su descendencia”. Una cosa es hablar del estado de ser, de la depravación, y otra muy distinta hablar del pecado individual de Adán y Eva. La doctrina del “pecado original”, tal como la establece el cuerno pequeño, NO TIENE NADA QUE VER con la naturaleza humana.

Deuteronomio 32:4-5 – “El es la Roca, cuya obra es perfecta, porque todos sus caminos son rectitud; Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad EN él; Es justo y recto. La corrupción no es suya; de sus hijos es la mancha, generación torcida y perversa.”

¿Por qué la naturaleza humana de Cristo NO podía tener depravación?

La razón por la que la naturaleza humana de Cristo estaba libre de depravación o libre de perversión o libre de corrupción, es porque como ya hemos analizado la LEY CONDENA el estado de ser DEPRAVADO o PERVERTIDO o CORRUPTO: la Ley condena nuestra mancha de pecado, y condena nuestra inclinación al pecado. Por ejemplo: La Ley SI condena que nuestro sentido de la vista esté depravado (Job 24:15), y la Ley SI condena que nuestro apetito esté depravado (Filipenses 3:19). “Ojo adúltero” y “apetito depravado” son ejemplos de estado de ser condenables ante la Ley.

¿Por qué la naturaleza humana de Cristo SI podía tener degeneración?

La razón por la que la naturaleza humana de Cristo estaba degenerada, es porque la LEY NO CONDENA la degeneración: NO condena que no midamos más de 4 metros de altura, NO condena que no vivamos más de 900 años, NO condena que no tengamos una simetría perfecta, NO condena que seamos gordos o flacos, NO condena que seamos altos o bajos, NO condena que tengamos que usar lentes por la degeneración del sentido de la vista, NO condena que tengamos que usar dentadura postiza porque se caen nuestros dientes por degeneración, NO condena que no tengamos una salud perfecta.

¿Cuánto tiempo tomó la depravación de la naturaleza humana caída?

La depravación de la naturaleza humana fue instantánea, en un abrir y cerrar de ojos. Adán pasó a tener el ojo adúltero en un abrir y cerrar de ojos. Adán pasó de tener amor a tener egoísmo en un abrir y cerrar de ojos. Adán pasó de estar aceptado en sí mismo, libre de condenación, y con acceso directo a Dios, a estar rechazado, bajo condenación, y a estar separado de Dios en un abrir y cerrar de ojos. Adán pasó de ser hijo de Dios a ser hijo del diablo en un abrir y cerrar de ojos. Adán pasó de tener libre albedrío a ser esclavo de satanás en un abrir y cerrar de ojos.

¿Cuánto tiempo tomó la degeneración de la naturaleza humana caída?

La degeneración ha tomado varios siglos para incrementarse y hacerse cada vez peor en la raza caída, y se acentuó más evidentemente después del diluvio. Adán no necesitó lentes luego de su pecado. Adán no perdió ni un milímetro de estatura luego de su pecado. Adán no perdió la vitalidad que tenía inmediatamente, y no murió en menos de 100 años como la raza humana actual. Adán no perdió su increíble memoria e inteligencia luego de su pecado.

Escritos que hablan sobre nuestra naturaleza depravada o pervertida, y de que NO tenemos capacidad para amar, ni ningún don sobrenatural de Gálatas 5:22-23:

CC pg. 62.2 – “Antes que Adán cayese le era posible desarrollar un carácter justo por la obediencia a la ley de Dios. Mas no lo hizo, y por causa de su caída tenemos una naturaleza pecaminosa y no podemos hacernos justos a nosotros mismos. Puesto que somos pecadores y malos, no podemos obedecer perfectamente una ley santa. No tenemos justicia propia con que cumplir lo que la ley de Dios exige. Pero Cristo nos preparó una vía de escape. Vivió en esta tierra en medio de pruebas y tentaciones como las que nosotros tenemos que arrostrar. Sin embargo, su vida fue impecable. Murió por nosotros, y ahora ofrece quitar nuestros pecados y vestirnos de su justicia. Si os entregáis a El y le aceptáis como vuestro Salvador, por pecaminosa que haya sido vuestra vida, seréis contados entre los justos, por consideración hacia El. El carácter de Cristo reemplaza el vuestro, y sois aceptados por Dios como si no hubierais pecado.”

CC pg. 64.2 – “Cuanto más cerca estéis de Jesús, más imperfectos os reconoceréis; porque veréis tanto más claramente vuestros defectos a la luz del contraste de su perfecta naturaleza. Esta es una señal cierta de que los engaños de Satanás han perdido su poder, y de que el Espíritu de Dios os está despertando.

No puede existir amor profundo hacia el Señor Jesús en el corazón que no comprende su propia perversidad. El alma transformada por la gracia de Cristo admirará el divino carácter de El; pero cuando no vemos nuestra propia deformidad moral damos prueba inequívoca de que no hemos vislumbrado la belleza y excelencia de Cristo.

CC pg. 73.1 – “Aun Juan, el discípulo amado, el que más plenamente llegó a reflejar la imagen del Salvador, no poseía por naturaleza esa belleza de carácter. No sólo hacía valer sus derechos y ambicionaba honores, sino que era impetuoso y se resentía bajo las injurias. Sin embargo, cuando se le manifestó el carácter divino de Cristo, vio su propia deficiencia y este conocimiento le humilló. La fortaleza y la paciencia, el poder y la ternura, la majestad y la mansedumbre que vio en la vida diaria del Hijo de Dios, llenaron su alma de admiración y amor. De día en día su corazón era atraído hacia Cristo, hasta que en su amor por su Maestro perdió de vista su propio yo. Su genio rencoroso y ambicioso cedió al poder transformador de Cristo. La influencia regeneradora del Espíritu Santo renovó su corazón. El poder del amor de Cristo transformó su carácter. Tal es el seguro resultado de la unión con Jesús. Cuando Cristo mora en el corazón, la naturaleza entera se transforma. El Espíritu de Cristo y su amor enternecen el corazón, subyugan el alma y elevan los pensamientos y deseos a Dios y al cielo.”

FO pg. 99.2 – “El pecado es tan maligno hoy como lo era en los días de Adán. El Evangelio no promete el favor de Dios para nadie que quebrante impenitentemente su ley. La depravación del corazón humano, la culpabilidad de la transgresión, la ruindad del pecado, todo es puesto de manifiesto por medio de la cruz donde Cristo ha aparejado para nosotros una vía de escape.”

CC pg. 17.1 – “El hombre estaba dotado originalmente de facultades nobles y de un entendimiento bien equilibrado. Era perfecto y estaba en armonía con Dios. Sus pensamientos eran puros, sus designios santos. Pero por la desobediencia, 1) sus facultades se pervirtieron y 2) el egoísmo reemplazó el amor. Su naturaleza quedó tan debilitada por la transgresión que ya no pudo, por su propia fuerza, resistir el poder del mal. Fue hecho cautivo por Satanás, y hubiera permanecido así para siempre si Dios no hubiese intervenido de una manera especial. El tentador quería desbaratar el propósito que Dios había tenido cuando creó al hombre. Así llenaría la tierra de sufrimiento y desolación y luego señalaría todo ese mal como resultado de la obra de Dios al crear al hombre.”

CRA pg. 446.2 – “Los habitantes del mundo antiguo comían y bebían con intemperancia. Consumían carne aunque Dios no les había dado permiso para comerla. Comían y bebían con exceso, y sus apetitos depravados eran ilimitados. Se entregaron a una idolatría abominable. Se tornaron violentos y feroces, y tan corrompidos, que Dios no pudo soportarlos durante más tiempo. Su copa estaba rebosante de iniquidad, de modo que Dios limpió la tierra de su contaminación moral mediante un diluvio. A medida que los hombres se multiplicaban después del diluvio, se olvidaron de Dios y se corrompieron delante de él. Toda forma de intemperancia aumentó en gran medida.”

CRA pg. 516.1 – “Debe recordarse de continuo a la gente que el equilibrio de sus facultades mentales y morales depende en gran parte de las buenas condiciones de su organismo físico. Todos los narcóticos y estimulantes artificiales que debilitan y degradan la naturaleza física tienden también a deprimir la inteligencia y la moralidad. La intemperancia es la raíz de la depravación moral del mundo. Al satisfacer sus apetitos pervertidos, el hombre pierde la facultad de resistir a la tentación.”

DTG pg. 667.3 – “Sin embargo, Judas no se oponía abiertamente ni parecía poner en duda las lecciones del Salvador. No murmuró abiertamente hasta la fiesta celebrada en la casa de Simón. Cuando María ungió los pies del Salvador, Judas manifestó su disposición codiciosa. Bajo el reproche de Jesús, su espíritu se transformó en hiel. El orgullo herido y el deseo de venganza quebrantaron las barreras, y la codicia durante tanto tiempo alimentada le dominó. Así sucederá a todo aquel que persista en mantener trato con el pecado. Cuando no se resisten y vencen los elementos de la depravación, responden ellos a la tentación de Satanás y el alma es llevada cautiva a su voluntad.”

EC pg. 338.2 – “Por la observancia de los días de fiesta, las personas, tanto del mundo como de las iglesias, han sido enseñadas a creer que los días de asueto son esenciales para la salud y la felicidad; sin embargo, los resultados revelan que dichas personas están llenas de maldad, la que a su vez está arruinando al país. Los jóvenes, por lo general, no son educados como para que formen hábitos de diligencia. Las ciudades y hasta los pueblos del campo se están volviendo como Sodoma y Gomorra y como el mundo de los días de Noé. La disciplina de los jóvenes en aquellos días era similar a la forma en que se educa y disciplina a los niños en esta época, esto es: amar la excitación, glorificarse a sí mismos y seguir tras la imaginación de sus corazones perversos. Ahora como entonces, la depravación, la crueldad, la violencia y el crimen son los resultados.”

FO pg. 119.3 – “A menos que el hombre llegue a tener el mismo parecer que Dios, se halla aún en su depravación natural.”

DMJ pg. 23.2 – “El corazón del hombre es por naturaleza frío, sombrío y sin amor. Siempre que alguien manifieste un espíritu de misericordia o de perdón, no se debe a un impulso propio, sino al influjo del Espíritu divino que lo conmueve. ‘Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero’ (1 Juan 4:19).”

Escritos que hablan sobre nuestra naturaleza degenerada:

CRA pg. 171.1 – “Adán y Eva en el Edén eran de noble estatura, y perfectos en simetría y belleza. Eran sin pecado, y tenían perfecta salud. ¡Qué contraste con la raza humana actual! La belleza ha desaparecido. La perfecta salud es desconocida. Doquiera que miremos vemos enfermedad, deformidad e imbecilidad. He averiguado las causas de esta sorprendente degeneración, y se me señaló el Edén. La hermosa Eva fue seducida por la serpiente a comer de la fruta del único árbol del cual Dios les había prohibido comer, o aun tocar, para no morir.”

CS pg. 702/2 (627.2) – “Todos salen de sus tumbas de igual estatura que cuando en ellas fueran depositados. Adán, que se encuentra entre la multitud resucitada, es de soberbia altura y formas majestuosas, de porte poco inferior al del Hijo de Dios. Presenta un contraste notable con los hombres de las generaciones posteriores; en este respecto se nota la gran degeneración de la raza humana. Pero todos se levantan con la lozanía y el vigor de eterna juventud. Al principio, el hombre fue creado a la semejanza de Dios, no sólo en carácter, sino también en lo que se refiere a la forma y a la fisonomía. El pecado borró e hizo desaparecer casi por completo la imagen divina: pero Cristo vino a restaurar lo que se había malogrado. El transformará nuestros cuerpos viles y los hará semejantes a la imagen de su cuerpo glorioso. La forma mortal y corruptible, desprovista de gracia, manchada en otro tiempo por el pecado, se vuelve perfecta, hermosa e inmortal. Todas las imperfecciones y deformidades quedan en la tumba. Reintegrados en su derecho al árbol de la vida, en el desde tanto tiempo perdido Edén, los redimidos crecerán hasta alcanzar la estatura perfecta de la raza humana en su gloria primitiva. Las últimas señales de la maldición del pecado serán quitadas, y los fieles discípulos de Cristo aparecerán en ‘la hermosura de Jehová nuestro Dios,’ reflejando en espíritu, cuerpo y alma la imagen perfecta de su Señor. ¡Oh maravillosa redención, tan descrita y tan esperada, contemplada con anticipación febril, pero jamás enteramente comprendida!”

PP pg. 44/3 (39.4) – “Para que poseyera una existencia sin fin, el hombre debía continuar comiendo del árbol de la vida. Privado de este alimento, vería su vitalidad disminuir gradualmente hasta extinguirse la vida.”

Génesis 5:5, 8, 11, 14, 17, 20, 26, 31 – “Los años que vivió Adán fueron 930, y murió. Todos los años de Set fueron 912, y murió. Todos los años de Enós fueron 905, y murió. Todos los años de Cainán fueron 910, y murió. Todos los años de Mahalaleel fueron 985, y murió. Todos los años de Jared fueron 962, y murió. Todos los años de Matusalén fueron 969, y murió. Todos los años de Lamec fueron 777, y murió.”

EC pg. 18.1 – “Los patriarcas desde Adán hasta Noé, con pocas excepciones, vivieron aproximadamente mil años. Desde los días de Noé, la longevidad ha venido disminuyendo. En los días de Cristo se llevaban a él de toda ciudad, población y aldea, enfermos de toda clase de males para que él los sanara. Y la enfermedad se ha mantenido invariablemente en aumento a través de generaciones sucesivas desde aquel período. Debido a la continuada violación de las leyes de la vida, la mortalidad ha aumentado hasta un grado alarmante. Los años del hombre se han acortado al punto de que la presente generación baja a la tumba aun antes de la edad en que las generaciones que vivieron durante los dos primeros milenios que siguieron a la creación entraran en la escena de sus actividades.”

EC 16.1 – “El libro del Génesis ofrece una reseña muy clara de la vida social e individual, y a pesar de ello no tenemos noticia de que un niño naciera ciego, sordo, lisiado, deforme o imbécil. No se registra un caso de muerte natural en la infancia, la niñez o la temprana edad viril. No hay relato alguno referente a hombres y mujeres que muriesen de enfermedad. Las noticias necrológicas del libro del Génesis dicen: ‘Y fueron todos los días que vivió Adán novecientos y treinta años, y murió’ (Génesis 5:5), y ‘fueron todos los días de Set novecientos y doce años; y murió’ (Génesis 5:8). Acerca de otros, el relato dice que alcanzaron gran edad, y murieron. Era tan raro que un hijo muriera antes que su padre que tal acontecimiento fue considerado digno de anotarse. ‘Y murió Harán antes que su padre Taré’ (Génesis 11:28). Harán era ya padre al tiempo de su muerte.”

EC pg. 17.1 – “Me ha sido presentada la desdichada condición del mundo en la época actual. Desde la caída de Adán, la raza humana se ha estado degenerando. Me han sido mostradas algunas de las causas de la deplorable condición presente de hombres y mujeres formados a la imagen de Dios; y la comprensión de lo mucho que es menester hacer para contrarrestar, aunque sea en pequeña escala, la decadencia física, mental y moral, causó dolor y desaliento a mi corazón. Dios no creó a la humanidad en su débil condición presente. Este estado de cosas no es obra de la Providencia sino del hombre; ha sido ocasionado por hábitos errados y abusos, por la violación de las leyes que Dios estableció para regir la existencia del hombre. Por ceder a la tentación de satisfacer el apetito, Adán y Eva fueron los primeros en perder su elevado, santo y feliz estado. Y a la misma tentación se debe el que los humanos se hayan debilitado. Han consentido que el apetito y la pasión ocupen el trono y reduzcan a la esclavitud a la razón y la inteligencia.

“La violación de la ley física, y su consecuencia, el sufrimiento humano, han prevalecido por tanto tiempo, que hombres y mujeres consideran el presente estado de enfermedad, sufrimiento, debilitamiento y muerte prematura, como la porción que tocara en suerte a la humanidad. El hombre salió de las manos de su Creador perfecto y hermoso, y a tal punto lleno de vitalidad, que transcurrieron más de mil años antes de que sus apetitos corrompidos y pasiones, y la general violación de la ley física, hiciesen sentir notablemente sus efectos sobre la raza humana. Las generaciones más recientes han sentido el peso de la enfermedad y los achaques más rápida y duramente aún que cualquier otra generación. La vitalidad ha quedado muy debilitada por la satisfacción del apetito y la pasión lujuriosa.

“Los patriarcas desde Adán hasta Noé, con pocas excepciones, vivieron aproximadamente mil años. Desde los días de Noé, la longevidad ha venido disminuyendo. En los días de Cristo se llevaban a él de toda ciudad, población y aldea, enfermos de toda clase de males para que él los sanara. Y la enfermedad se ha mantenido invariablemente en aumento a través de generaciones sucesivas desde aquel período. Debido a la continuada violación de las leyes de la vida, la mortalidad ha aumentado hasta un grado alarmante. Los años del hombre se han acortado al punto de que la presente generación baja a la tumba aun antes de la edad en que las generaciones que vivieron durante los dos primeros milenios que siguieron a la creación entraran en la escena de sus actividades.”

CRA pg. 446.1 – “Después del diluvio la gente comía mayormente alimentos de origen animal. Dios vio que las costumbres del hombre se habían corrompido, y que él estaba dispuesto a exaltarse a sí mismo en forma orgullosa contra su Creador y a seguir los dictámenes de su propio corazón. Y permitió que la raza longeva comiera alimentos de origen animal para abreviar su existencia pecaminosa. Pronto después del diluvio la raza humana comenzó a decrecer en tamaño y en longevidad.”

Conclusión

La naturaleza humana de Cristo NO era igual a la naturaleza de Adán ANTES de pecar, pues la naturaleza humana de Cristo tenía degeneración. Pero, la naturaleza humana de Cristo TAMPOCO era igual a la naturaleza de Adán DESPUES de pecar, pues la naturaleza humana de Cristo estaba LIBRE de depravación. Si entendemos esta gran diferencia, a la luz de los requerimientos de la Ley de Dios, entonces los párrafos del espíritu de profecía que hablan de la naturaleza humana de Cristo tienen una armonía perfecta. En cambio, si caemos en el error de que la naturaleza humana de Cristo era IGUAL a Adán antes o después del pecado, entonces no podremos tener armonía ni con la Biblia, ni con el espíritu de profecía.

¿Significa esto que Cristo “tenía ventajas” sobre el pecado? NO. Pues el primer Adán era perfecto libre de depravación y libre de degeneración, vivía en un mundo perfecto sin ningún efecto del pecado, y sin embargo transgredió la Ley de Dios. Cristo, en cambio, vino con la desventaja de la degeneración, a un mundo contaminado de pecado y de seres pecadores que estaban en rebelión y que buscaban hacerle caer y matarle en todo momento. Cristo es nuestro ejemplo, pero es aún más importante nuestro SUSTITUTO en la vida. Cristo vino a satisfacer todas las demandas de la Ley (Mateo 5:17; Juan 17:4), desde el engendramiento (Lucas 1:35). Su vida perfecta libre de mancha reemplaza nuestra vida imperfecta manchada con el pecado (Colosenses 1:28).

1MS pg. 328.3 – “Adán y Eva fueron colocados en el Edén en circunstancias extremadamente favorables. Tuvieron el privilegio de estar en comunión con Dios y los ángeles. Estaban sin la condenación del pecado. La luz de Dios y de los ángeles estaba con ellos y los rodeaba. El Autor de su existencia era su maestro. Pero cayeron bajo el poder y las tentaciones del artero enemigo.”

1MS pg. 314.1 – “Adán estuvo rodeado con todo lo que podía desear su corazón. Estaba atendida cada necesidad suya. No había pecado ni había señales de decadencia en el glorioso Edén. Los ángeles de Dios conversaban libre y amablemente con la santa pareja. Las felices aves canoras gorjeaban sus inocentes y gozosos cantos de alabanza a su Creador. Los pacíficos cuadrúpedos, en su feliz inocencia, jugaban en torno de Adán y Eva, obedientes a la palabra de ellos. Adán se hallaba en la perfección de su virilidad, y era la más noble obra del Creador. Estaba creado a la imagen de Dios, pero era un poco menor que los ángeles.

“¡Que contraste el del segundo Adán cuando fue al sombrío desierto para hacer frente sin ninguna ayuda a Satanás! Desde la caída, la raza humana había estado disminuyendo en tamaño y en fortaleza física, y hundiéndose más profundamente en la escala de la dignidad moral, hasta el período del advenimiento de Cristo a la tierra. Y a fin de elevar al hombre caído, Cristo debía alcanzarlo donde estaba. El tomó la naturaleza humana y llevó las debilidades y degeneración del hombre.”

DTG pg. 91.3 – “Satanás había señalado el pecado de Adán como prueba de que la ley de Dios era injusta, y que no podía ser acatada. En nuestra humanidad, Cristo había de resarcir el fracaso de Adán. Pero cuando Adán fue asaltado por el tentador, no pesaba sobre él ninguno de los efectos del pecado. Gozaba de una plenitud de fuerza y virilidad, así como del perfecto vigor de la mente y el cuerpo. Estaba rodeado por las glorias del Edén, y se hallaba en comunión diaria con los seres celestiales. No sucedía lo mismo con Jesús cuando entró en el desierto para luchar con Satanás. Durante cuatro mil años, la familia humana había estado perdiendo fuerza física y mental, así como valor moral; y Cristo tomó sobre sí las flaquezas de la humanidad degenerada. Únicamente así podía rescatar al hombre de las profundidades de su degradación.

1MS pg. 297.3 – “La enemistad puesta entre la simiente de la serpiente y la simiente de la mujer era sobrenatural. La enemistad era en un sentido natural en el caso de Cristo (naturaleza libre de depravación), en otro sentido era sobrenatural, puesto que estaban combinadas la humanidad y la divinidad. Y nunca esa enemistad llegó hasta un grado tan notable como cuando Cristo se convirtió en habitante de esta tierra. Nunca antes había habido un ser en la tierra (ni Enoc, ni Elías, ni Moisés, ni Abraham, NINGUN OTRO!) que aborreciera el pecado con un odio tan perfecto como el de Cristo. El había visto su poder engañador y que infatúa obrando en los santos ángeles, y todas las facultades de Cristo se alistaron contra él.”

DTG pg. 90.1 – “Al nacer Jesús, Satanás supo que había venido un Ser comisionado divinamente para disputarle su dominio. Tembló al oír el mensaje del ángel que atestiguaba la autoridad del Rey recién nacido. Satanás conocía muy bien la posición que Cristo había ocupado en el cielo como amado del Padre. El hecho de que el Hijo de Dios viniese a esta tierra como hombre le llenaba de asombro y aprensión. No podía sondear el misterio de este gran sacrificio. Su alma egoísta no podía comprender tal amor por la familia engañada. La gloria y la paz del cielo y el gozo de la comunión con Dios, eran débilmente comprendidos por los hombres; pero eran bien conocidos para Lucifer, el querubín cubridor. Puesto que había perdido el cielo, estaba resuelto a vengarse haciendo participar a otros de su caída. Esto lo lograría induciéndolos a menospreciar las cosas celestiales, y poner sus afectos en las terrenales.

“No sin obstáculos iba el Generalísimo del cielo a ganar las almas de los hombres para su reino. Desde su infancia en Belén, fue continuamente asaltado por el maligno. La imagen de Dios se manifestaba en Cristo, y en los concilios de Satanás se había resuelto vencerle. Ningún ser humano había venido al mundo y escapado al poder del engañador (Ni Enoc, ni Elías, ni Moisés, ni Abraham, NINGUN SER HUMANO!). Las fuerzas de la confederación del mal asediaban su senda para entablar guerra con él, y, si era posible, prevalecer contra él.”

1MS pg. 296.2 – “Cristo se sometió al insulto y la burla, al desprecio y al ridículo. Oyó cómo se falseaba y aplicaba mal su mensaje, que estaba lleno de amor, bondad y misericordia. Oyó que a él lo llamaban el príncipe de los demonios porque testificaba que era Hijo de Dios. Su nacimiento fue sobrenatural, pero para su propia nación, para los que tenían cegados los ojos a las cosas espirituales, fue considerado como un borrón y una mancha. No hubo una gota de nuestra amarga pena que él no probara, ninguna parte de nuestra maldición que él no soportara para que pudiera llevar hasta Dios a muchos hijos e hijas.”

1MS pg. 300.1 – “No debemos tener dudas en cuanto a la perfección impecable de la naturaleza humana de Cristo. Nuestra fe debe ser inteligente; debemos mirar a Jesús con perfecta confianza, con fe plena y entera en el Sacrificio expiatorio. Esto es esencial para que el alma no sea rodeada de tinieblas. Este santo Sustituto puede salvar hasta lo último, pues presentó ante el expectante universo una humildad perfecta y completa en su carácter humano, y una perfecta obediencia a todos los requerimientos de Dios. El poder divino es colocado sobre el hombre para que pueda llegar a ser participante de la naturaleza divina, habiendo escapado de la corrupción que está en el mundo por la concupiscencia. Por esto el hombre, arrepentido y creyente, puede ser hecho justicia de Dios en Cristo.”

¿Significa entonces que estamos libres de obedecer la Ley? NO. Porque el fruto o resultado de la justificación es la santificación (Romanos 6:22). Porque “la fe sin obras está muerta” (Santiago 2:20). Es por esto que, como resultado de la justificación “el hombre, arrepentido y creyente, puede ser hecho justicia de Dios EN CRISTO.”

Hebreos 3:12-14 – “Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo; antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado. Porque somos hechos participantes de Cristo, con tal que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio.”

Hebreos 4:14-16 – “Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.”

FO pg. 48.3 – “Se promete el perdón de los pecados al que se arrepiente y cree; la corona de vida será el galardón del que es fiel hasta el fin. Podemos crecer en la gracia desarrollándonos por medio de la gracia que ya tenemos. Debemos mantenernos sin mancha del mundo si hemos de ser hallados sin culpa en el día de Dios. La fe y las obras van de la mano; actúan armoniosamente en la empresa de alcanzar la victoria. Las obras sin fe son muertas, y la fe sin obras es muerta. Las obras jamás van a salvarnos; son los méritos de Cristo los que contarán en nuestro favor. Mediante la fe en El, Cristo hará que todos nuestros imperfectos esfuerzos sean aceptables para Dios. La fe que se requiere que tengamos no es una fe de no hacer nada; fe salvadora es la que obra por amor y purifica el alma. El que eleve a Dios manos santas sin ira ni duda, caminará inteligentemente en la senda de los mandamientos de Dios.”

¿Significa que nosotros no podemos dejar de pecar? NO. La cuestión es que no podemos satisfacer las demandas de la Ley de Dios en nosotros mismos. Una cosa es que no podamos llegar a ser aceptados en nosotros mismos, y que por lo tanto sea necesario que seamos justificados en virtud de una justicia ajena—la de Cristo. Pero otra cosa muy distinta es usar de pretexto que “tengo inclinación al pecado, entonces no puedo dejar de pecar.” El Espíritu Santo, el aceite, es dado justamente, como RESULTADO de que Cristo se presente a nuestro favor en el Santuario Celestial, para que subyugue nuestro egoísmo natural y genere el amor sobrenatural, capacitándonos para desarrollar un nuevo carácter semejante al de Cristo.

Salmos 51:10 – “Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, Y renueva un espíritu recto dentro de mí.”

Dios crea un nuevo corazón dentro de nosotros, NO con el propósito de que seamos aceptados en nosotros mismos, sino como resultado de estar siendo aceptados en virtud de los méritos perfectos de Cristo.

1 Juan 2:1 – “Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecadoabogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.”

La comprensión de nuestra naturaleza pecaminosa debería llevarnos primero a la convicción de que somos pecadores—a aceptar la Amonestación del Testigo Fiel (Apocalipsis 3:17), y segundo a la necesidad de Cristo como nuestro Sustituto en la vida, Garante y Sustituto en la muerte, y Mediador en el Santuario Celestial. Debería llevarnos a apreciar la obra de Cristo como Hombre aquí en la tierra—el Evangelio. Debería llevarnos a congregar al Santuario Celestial para que Cristo se presente a nuestro favor. Debería llevarnos a agradecer la misericordia de Dios Padre que nos acepta, no porque lo merecemos, sino porque Cristo es quien merece ser escuchado y quien tiene los méritos que satisfacen plenamente todas las demandas de la Ley de Dios. Debería llevarnos a la necesidad de que Cristo cumpla su promesa de enviarnos al Consolador (Juan 14:16). Debería llevarnos a la necesidad de que el Espíritu Santo habite en nosotros y subyugue nuestra naturaleza perversa y egoísta, y a la necesidad de que escriba le Ley en nuestra mente y corazón (Hebreos 8:10), y que nos capacite con los dones sobrenaturales (Gálatas 5:22-23), para que dejemos de andar según los designios naturales de la carne y mas bien andemos “conforme al Espíritu” (Romanos 8:4), en el camino de la verdadera santificación. Este verdadero creyente es el que “tiene esta esperanza en él” y por lo tanto, como resultado, “se purifica a sí mismo, así como él es puro” (1 Juan 3:3).

CC pg. 58.3 – “Los que llegan a ser nuevas criaturas en Cristo Jesús producen los frutos de su Espíritu: ‘amor, gozo, paz, longanimidad, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, templanza’ (Gálatas 5:22, 23). Ya no se conforman con las concupiscencias anteriores, sino que por la fe siguen las pisadas del Hijo de Dios, reflejan su carácter y se purifican a sí mismos como El es puro. Aman ahora las cosas que en un tiempo aborrecían, y aborrecen las cosas que en otro tiempo amaban. El que era orgulloso y dominador es ahora manso y humilde de corazón. El que antes era vano y altanero, es ahora serio y discreto. El que antes era borracho, es ahora sobrio y el que era libertino, puro. Han dejado las costumbres y modas vanas del mundo. Los cristianos no buscan ‘el adorno exterior,’ sino que ‘sea adornado el hombre interior del corazón, con la ropa imperecedera de un espíritu manso y sosegado’ (1 Pedro 3:3, 4).

“No hay evidencia de arrepentimiento verdadero cuando no se produce una reforma en la vida. Si restituye la prenda, devuelve lo que haya robado, confiesa sus pecados y ama a Dios y a su prójimo, el pecador puede estar seguro de que pasó de muerte a vida.

“Cuando vamos a Cristo como seres errados y pecaminosos, y nos hacemos participantes de su gracia perdonadora, el amor brota en nuestro corazón. Toda carga resulta ligera, porque el yugo de Cristo es suave. Nuestros deberes se vuelven delicias y los sacrificios un placer. El sendero que antes nos parecía cubierto de tinieblas brilla ahora con los rayos del Sol de justicia.

“La hermosura del carácter de Cristo ha de verse en los que le siguen. El se deleitaba en hacer la voluntad de Dios. El poder que predominaba en la vida de nuestro Salvador era el amor a Dios y el celo por su gloria. El amor embellecía y ennoblecía todas sus acciones. El amor es de Dios; el corazón inconverso no puede producirlo u originarlo. Se encuentra solamente en el corazón donde Cristo reina. ‘Nosotros amamos, por cuanto él nos amó primero’ (1 Juan 4:19). En el corazón regenerado por la gracia divina, el amor es el móvil de las acciones. Modifica el carácter, gobierna los impulsos, restringe las pasiones, subyuga la enemistad y ennoblece los afectos. Este amor atesorado en el alma endulza la vida y derrama una influencia purificadora sobre todos los que están en derredor.”

DTG pg. 277.4 – “El ideal de Dios para sus hijos es más elevado de lo que puede alcanzar el más sublime pensamiento humano. ‘Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.’ Esta orden es una promesa. El plan de redención contempla nuestro completo rescate del poder de Satanás. Cristo separa siempre del pecado al alma contrita. Vino para destruir las obras del diablo, y ha hecho provisión para que el Espíritu Santo sea impartido a toda alma arrepentida, para guardarla de pecar.

“La intervención del tentador no ha de ser tenida por excusa para cometer una mala acción. Satanás se alegra cuando oye a los que profesan seguir a Cristo buscando excusas por su deformidad de carácter. Son estas excusas las que inducen a pecar. No hay disculpa para el pecado. Un temperamento santo, una vida semejante a la de Cristo, es accesible para todo hijo de Dios arrepentido y creyente.”

CC pg. 28.1 – “Vosotros, en cuyo corazón existe el anhelo de algo mejor que cuanto este mundo pueda dar, reconoced en este deseo la voz de Dios que habla a vuestra alma. Pedidle que os dé arrepentimiento, que os revele a Cristo en su amor infinito y en su pureza absoluta. En la vida del Salvador, fueron perfectamente ejemplificados los principios de la ley de Dios: el amor a Dios y al hombre. La benevolencia y el amor desinteresado fueron la vida de su alma. Cuando contemplamos al Redentor, y su luz nos inunda, es cuando vemos la pecaminosidad de nuestro corazón.

“Como Nicodemo, podemos lisonjearnos de que nuestra vida ha sido íntegra, de que nuestro carácter moral es correcto, y pensar que no necesitamos humillar nuestro corazón delante de Dios como el pecador común (esto es el corazón que dice “soy rico, me he enriquecido, de ninguna cosa tengo necesidad” – Apocalipsis 3:17); pero cuando la luz de Cristo resplandezca en nuestra alma, veremos cuán impuros somos; discerniremos el egoísmo de nuestros motivos y la enemistad contra Dios, que han manchado todos los actos de nuestra vida. Entonces conoceremos que nuestra propia justicia es en verdad como trapos de inmundicia y que solamente la sangre de Cristo puede limpiarnos de la contaminación del pecado y renovar nuestro corazón a la semejanza del Señor.

“Un rayo de la gloria de Dios, una vislumbre de la pureza de Cristo, que penetre en el alma, hace dolorosamente visible toda mancha de pecado, y descubre la deformidad y los defectos del carácter humano. Hace patentes los deseos profanos, la incredulidad del corazón y la impureza de los labios. Los actos de deslealtad por los cuales el pecador anula la ley de Dios quedan expuestos a su vista, y su espíritu se aflige y se oprime bajo la influencia escrutadora del Espíritu de Dios. En presencia del carácter puro y sin mancha de Cristo, el transgresor se aborrece a sí mismo.”

Amén. Que Dios los bendiga.

Para profundizar en este tema recomendamos los siguientes estudios:

Estudio sobre la Naturaleza Humana de Cristo

Estudio sobre la Naturaleza del Hombre

Estudios sobre la Amonestación del Testigo Fiel

Estudio Completo del Ministerio Sacerdotal Celestial de Cristo

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