Estudio sobre La Amonestación del Testigo Fiel

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“Y escribe el ángel de la iglesia en LAODICEA: He aquí dice el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios:

Yo conozco tus obras, que ni eres frío, o caliente! Mas porque eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. Porque tú dices: Yo soy rico, y estoy enriquecido, y no tengo necesidad de ninguna cosa; y no conoces que tú eres un cuitado y miserable y pobre y ciego y desnudo.

Yo te amonesto que de mí compres oro afinado en fuego, para que veas hecho rico, y seas vestido de vestiduras blancas, para que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas.

Yo reprendo y castigo a todos los que amo: sé pues celoso, y arrepiéntete. He aquí, yo estoy a la puerta y llamo: si alguno oyere mi voz y abriere la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.

Al que venciere, yo le daré que se siente conmigo en mi trono; así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.”

Apocalipsis 3:14-22

1MS pg. 419.3 – “Consideremos nuestra condición delante de Dios. Hagamos caso del consejo del Testigo fiel. Ninguno de nosotros esté lleno de prejuicios como estuvieron los judíos, de modo que la luz no entre en nuestro corazón. Que no sea necesario que Cristo diga de nosotros como dijo de ellos:

‘No queréis venir a mí para que tengáis vida’ (Juan 5:40).”

Esperamos, de todo corazón, que nadie esté lleno de prejuicios al estudiar este tema tan importante para el pueblo de Dios, quienes tendrán que enfrentar la crisis final muy pronto.

Si piensas que este mensaje no se aplica a ti, es una demostración de que, en realidad, se aplica totalmente a ti.

1JT pg. 328.2 – “El claro mensaje de reprensión enviado a los laodicenses no es recibido.

Muchos se aferran a sus dudas y pecados predilectos, a la par que están tan engañados que hablan y sienten como si nada necesitasen.

Piensan que es innecesario el testimonio de reproche del Espíritu de Dios, o que no se refiere a ellos.

Los tales se hallan en la mayor necesidad de la gracia de Dios y de discernimiento espiritual para poder descubrir su falta de conocimiento espiritual.”

Y si piensas que ya conoces de qué trata la amonestación del Testigo Fiel, pues con más razón te invitamos a estudiar este tema, pues el testimonio del Testigo fiel ha sido predicado y estudiado hasta ahora a medias.

PE pg. 270.3 – “Vi que el testimonio del Testigo fiel había sido escuchado tan sólo a medias. El solemne testimonio del cual depende el destino de la iglesia se tuvo en poca estima, cuando no se lo menospreció por completo.

Ese testimonio ha de mover a profundo arrepentimiento. Todos los que lo reciban sinceramente lo obedecerán y quedarán purificados.”

En los capítulos 2 al 3 del libro de Apocalipsis se encuentra el mensaje para siete iglesias: Efeso, Smirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea.

Pero, ¿qué simbolizan o qué representan éstas iglesias?

Las siete iglesias

HAp pg. 467.3 – “Fue Cristo quien ordenó al apóstol que escribiera lo que le iba a ser revelado.

‘Escribe en un libro lo que ves—le mandó—y envíalo a las siete iglesias que están en Asia; a Efeso, y a Smirna, y a Pérgamo, y a Tiatira, y a Sardis, y a Filadelfia, y a Laodicea.’ (Apocalipsis 1:11)

‘Yo soy… el que vivo, y he sido muerto; y he aquí que vivo por los siglos de siglos… Escribe las cosas que has visto, y las que son, y las que han de ser después de éstas: el misterio de las siete estrellas que has visto en mi diestra, y los siete candeleros de oro. Las siete estrellas son los ángeles de las siete iglesias; y los siete candeleros que has visto, son las siete iglesias.’ (Apocalipsis 1:17-20)

Los nombres de éstas son un símbolo de la iglesia en diferentes períodos de la era cristiana. El número siete indica algo completo, y significa que los mensajes se extienden hasta el fin del tiempo, mientras que los símbolos usados revelan la condición de las iglesias en diferentes períodos de la historia.”

LasSieteIglesiasApocalipsis
Las siete iglesias del Apocalipsis

Entonces, las siete iglesias representan a diferentes períodos de la era cristiana hasta el fin del tiempo de gracia, y en los mensajes se nos revela la condición del pueblo de Dios en cada período de tiempo.

Habiendo establecido el significado de las siete iglesias, falta determinar quién es el Testigo Fiel que nos amonesta y nos aconseja en este importantísimo mensaje.

El Testigo Fiel

Apocalipsis 1:5 – “Y de Jesucristo, el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y príncipe de los reyes de la tierra.”

Si bien el que manda al apóstol Juan a escribir estos mensajes es nuestro Señor Jesús, como veremos a continuación él se encuentra realizando su última obra en el plan de redención en el cielo, mientras que es su representante aquí en la tierra el que nos aconseja “comprar” de él los dones espirituales.

CM pg. 66.3 – “El Espíritu Santo viene al mundo como el representante de Cristo. No solamente habla la verdad, sino que es la verdad, el Testigo fiel y verdadero. Es el gran escrutador de los corazones y conoce el carácter de todos.”

DTG pg. 454.3 – “El Testigo verdadero dice: ‘He aquí, yo estoy a la puerta y llamo’ (Apocalipsis 3:20). Toda amonestación, reprensión y súplica de la Palabra de Dios o de sus mensajeros es un llamamiento a la puerta del corazón. Es la voz de Jesús que procura entrada.

Con cada llamamiento desoído se debilita la inclinación a abrir. Si hoy son despreciadas las impresiones del Espíritu Santo, mañana no serán tan fuertes. El corazón se vuelve menos sensible y cae en una peligrosa inconsciencia en cuanto a lo breve de la vida frente a la gran eternidad venidera.

Nuestra condenación en el juicio no se deberá al hecho de que hayamos estado en el error, sino al hecho de haber descuidado las oportunidades enviadas por el cielo para que aprendiésemos lo que es la verdad.”

El Espíritu Santo es el Testigo fiel que amonesta a la iglesia, y en su amonestación debemos escuchar la súplica de nuestro Señor Jesús. Es el Espíritu Santo quien está aquí en la tierra para crear dentro de nosotros los dones espirituales de Gálatas 5:22-23, mientras nuestro Señor Jesús está en el cielo realizando su última obra de redención por el hombre caído.

Para poder comprender mejor este trabajo de Cristo en el cielo y su relación con el trabajo del Espíritu Santo aquí en la tierra, debemos hacer un breve estudio del ministerio sacerdotal de Cristo en el Santuario Celestial.

Ministerio Sacerdotal Celestial de Cristo

Apocalipsis 1:12-13 – “Y me volví a ver la voz que hablaba conmigo: y vuelto, vi siete candeleros de oro. Y en medio de los siete candeleros, uno semejante al Hijo del hombre, vestido de una ropa que llegaba hasta los pies, y ceñido por los pechos con una cinta de oro.”

El apóstol Juan empieza narrando esta visión con Cristo, vestido de Sacerdote en el Lugar Santo del Santuario Celestial.

Esto lo sabemos porque la descripción de Juan concuerda con las vestiduras sacerdotales que usaban los sacerdotes terrenales, según la orden de Aarón (Éxodo 28:40-42; Números 3:7,10) en el santuario terrenal o tabernáculo (Números 18:1-2). El sacerdote terrenal, a diferencia del sumo sacerdote terrenal (que llevaba vestiduras diferentes), sólo podía trabajara en el Lugar Santo del santuario terrenal, y su trabajo consistía en el Servicio Diario o continuo (Éxodo 30:7-8; Levítico 4). Y uno de los muebles en el Lugar Santo del santuario terrenal era justamente el candelero de oro con sus siete lámparas (Éxodo 25:31-39), ubicado en el lado sur (Éxodo 26:35).

Sabemos que bíblicamente el santuario terrenal era “sombra y figura” (Éxodo 25:40; Hebreos 8:5) del verdadero santuario, el celestial, hecho por Dios y no por mano humana (Hebreos 8:2).

El santuario terrenal fue construido, por mandato divino, para que por medio de las cosas visibles y temporales podamos comprender las cosas invisibles y eternas.

El apóstol Juan da testimonio de esta verdad sagrada al describir lo que vio con sus propios ojos: un edificio real y verdadero fuera de este mundo donde Cristo trabaja a favor de la humanidad y realiza la segunda parte del plan de redención: su Ministerio Sacerdotal Celestial (Hebreos 4:14), ya no según el orden de Aarón, más bien según el orden de Melquisedec (Hebreos 5:5-6).

El apóstol Juan no fue el único que vio a Cristo con vestiduras sacerdotales trabajando en el Santuario Celestial, también lo vio el profeta Daniel (Daniel 10:5).

¿Cuál era la función del candelero en el santuario?

Es importante entender que, primeramente , el trabajo del sacerdote terrenal en el servicio diario en el lugar santo del santuario terrenal consistía en quemar incienso en el altar del incienso.

El incienso era un medio que habilitaba al sacerdote terrenal para poder entrar al santuario (Levítico 16:12) y, como todos los medios que habilitaban al sacerdote para entrar (así como el pan y la sangre del animal sacrificado por ejemplo), debía ser preparado en el atrio del santuario (Éxodo 30:34-36). Todos los medios eran preparados en el atrio, ningún medio se preparaba dentro del santuario.

El sacerdote debía quemar incienso dos veces al día (Éxodo 30:7-8).

¿Qué simbolizaba este acto?

PP pg. 321.2 – “El incienso, que ascendía con las oraciones de Israel, representaba los méritos y la intercesión de Cristo, su perfecta justicia, la cual por medio de la fe es acreditada a su pueblo, y es lo único que puede hacer el culto de los seres humanos aceptable a Dios.”

Entonces, el incienso era un símbolo de la vida de obediencia perfecta y perpetua (Levítico 1:17; Ezequiel 20:41) a los 10 mandamientos (que se encontraban dentro del arca detrás del velo que separaba el lugar santo del lugar santísimo – Éxodo 25:16; 31:18; 32:15-16 ), que Cristo vivió en esta tierra como hombre y antes de presentarse en sacrificio (Juan 15:10); para así poder satisfacer los requerimientos de la ley a fin de que el hombre caído pueda ser aceptado/justificado.

Los diez mandamientos fueron colocados dentro del arca en el lugar santísimo del santuario para que el hombre aprenda que hay una diferencia entre la ley moral y la ley de la nación de Israel y la ley ceremonial. Solamente los diez mandamientos fueron colocados dentro del santuario, pues esta es la ley que define qué es pecado (1 Juan 3:4)

Por medio de este ritual simbólico Dios nos enseña que el hombre que acepta la vigencia de la ley (los 10 mandamientos) es justificado por fe diariamente en base a una justicia ajena a sí mismo (la justicia/obediencia de Cristo).

Después de haber quemado el incienso, el sacerdote terrenal debía limpiar las lámparas del candelero uno por uno (Levítico 24:4). Debido a que el tabernáculo no tenía ventanas, las lámparas nunca se extinguían todas al mismo tiempo. Entonces el sacerdote limpiaba y despabilaba cada lámpara y luego aderezaba las lámparas con aceite puro de oliva (Levítico 24:2-3; Éxodo 30:7-8). En esas condiciones las lámparas ardían día y noche.

¿Qué simbolizaba el acto de aumentar aceite a las lámparas diariamente?

El aceite de oliva que se usaba para aderezar las lámparas era un símbolo del Espíritu Santo (Zacarías 4:2-3, 6; Mateo 25:4) y de la lluvia temprana (Joel 2:23, 28-29).

Las lámparas dentro del santuario terrenal eran aderezadas con aceite diariamente, dos veces al día, lo cual nos quiere enseñar que el hombre no recibe el bautismo del Espíritu Santo una vez y para siempre, sino que esta bendición la debe pedir y recibir diariamente (Salmos 51:10-11).

Y el derramamiento del Espíritu Santo, tanto lluvia temprana como tardía, es un RESULTADO de haber sido aceptados en Cristo (por su obediencia perfecta). Ya que la demanda para el Espíritu Santo sea dado es OBEDIENCIA (Hechos 5:32), y esa obediencia es la de Cristo. Se recibe lluvia temprana diariamente mientras al ser justificados diariamente en el servicio diario, mientras que la lluvia tardía se recibe al haber sido aceptados en virtud de la justicia de Cristo en el JUICIO.

La lluvia tardía debe ser dada luego de que los pecados sean borrados (Hechos 3:19) y los pecados son borrados UNICAMENTE luego de haber pasado el juicio (Levítico 16:16).

Habiendo hecho esta breve explicación sobre el Santuario Celestial y sus servicios, para poder comprender mejor la visión de Juan en relación con los mensajes a las siete iglesias, seguiremos con nuestro estudio.

Ver: estudio completo del Ministerio Sacerdotal de Cristo

Ver: estudio completo del Santuario terrenal y celestial

HAp pg. 468.1 – “Se habla de Cristo como caminando en medio de los candeleros de oro. Así se simboliza su relación con las iglesias. Está en constante comunicación con su pueblo. Conoce su real condición. Observa su orden, su piedad, su devoción.

Aunque es el sumo sacerdote y mediador en el santuario celestial, se le representa como caminando de aquí para allá en medio de sus iglesias en la tierra.

Con incansable desvelo y constante vigilancia, observa para ver si la luz de alguno de sus centinelas arde débilmente o si se apaga. Si el candelero fuera dejado al mero cuidado humano, la vacilante llama languidecería y moriría; pero él es el verdadero centinela en la casa del Señor, el fiel guardián de los atrios del templo. Su cuidado constante y su gracia sostenedora son la fuente de la vida y la luz.”

La iglesia

1MS pg. 107.2 – “El mensaje de Laodicea se aplica a la iglesia en este tiempo. ¿Creéis ese mensaje? ¿Tenéis corazones sensibles? ¿O decís constantemente: Somos ricos, y estamos enriquecidos, y no tenemos necesidad de nada? ¿Es en vano que se haya dado la declaración de la verdad eterna a esta nación para ser llevada a todas las naciones del mundo?

Dios ha elegido un pueblo y lo ha hecho depositario de una verdad saturada de resultados eternos. Le ha dado la luz que debe iluminar al mundo.

¿Se ha equivocado Dios? ¿Somos realmente sus instrumentos escogidos? ¿Somos los hombres y mujeres que han de llevar al mundo los mensajes del capítulo catorce del Apocalipsis, que han de proclamar el mensaje de salvación a los que están al borde de la ruina? ¿Procedemos como si fuéramos esos hombres y mujeres?

Con clara y firme voz, el mensajero dijo: ‘Os pregunto, ¿qué estáis haciendo? ¡Ojalá pudierais comprender! ¡Ojalá pudierais entender la importancia de la amonestación y lo que significa para vosotros y para el mundo!

Si entendierais, si estuvierais llenos del espíritu de Aquel que dio su vida por la vida del mundo, cooperaríais con él haciendo fervientes y abnegados esfuerzos para salvar a los pecadores’.”

Primeramente debemos dejar en claro el significado bíblico de la palabra “iglesia.” Hoy en día se usa esta palabra como sinónimo de los edificios donde la gente se reúne para adorar, y también se usa como sinónimo de las organizaciones religiosas establecidas con el respectivo estado.

Colosenses 4:15 – “Saludad a los hermanos que están en Laodicea: a Ninfas y a la iglesia que está en su casa.”

La iglesia no es un edificio ni una institución; la iglesia son los seres humanos que la componen.

1 Corintios 16:19 – “Os saludan las iglesias de Asia. Aquilas y Priscila, con la iglesia que está en su casa.”

En el anterior versículo no se trata de un edificio mandando saludo a otro edificio; la iglesia es el grupo de creyentes.

En el anterior párrafo de Mensajes Selectos Tomo 1, la sierva del Señor dice que “Dios ha elegido un pueblo,” pues la iglesia es un pueblo, un grupo de creyentes; no dice “Dios ha elegido una organización religiosa,” ni tampoco dice “Dios ha elegido un edificio hecho de manos humanas” para depositar su verdad y que se salven allí.

Lamentablemente la gente tiende a mirar a un edificio, al que llaman además “templo” o “casa de oración”, como si fuera un arca de Noé que con tal que estén ahí adentro Dios los escucha y allí obtendrán salvación.

Sí existe un lugar donde el hombre obtiene la salvación, y sí existe un lugar donde Dios escucha las oraciones, y ese lugar es el Santuario Celestial (Hebreos 12:22-28), donde está Dios Padre en su trono (Daniel 7:9-10), la ley original (Apocalipsis 11:19), los ángeles testigos (Mateo 18:10), los libros de buenas y malas obras (Malaquías 3:16; Isaías 65:6-7), y nuestro Mediador (Daniel 7:13).

DiaDeJuicio

Tanto “templo de Jehová” (Esdras 4:1; 2 Reyes 23:4), como “tabernáculo” (Éxodo 25:9), “casa de Jehová” (2 Crónicas 7:2), “casa de oración” (Isaías 56:7), y “casa de Dios” (Salmos 42:4) son sinónimos del Santuario Celestial, no de los edificios donde la gente se reúne a alabar a Dios aquí en la tierra. El nombre correcto de esos edificios hechos de manos humanas es: sinagoga (Lucas 4:44; Juan 6:59).

Mateo 12:9 – “Y partiéndose de allí, vino a la sinagoga de ellos.”

Marcos 1:39 – “Y predicaba en las sinagogas de ellos en toda Galilea.”

Lucas 4:15 – “Y enseñaba en las sinagogas de ellos, y era glorificado de todos.”

Veamos algunos textos que la gente usa para referirse a la iglesia como una organización religiosa “indestructible” y “salvadora”:

2MS pg. 436.3 – TEXTO – “Satanás llevará a cabo sus milagros para engañar y establecerá su poder por encima de todo lo demás. Puede parecer que la iglesia está por caer, pero no caerá. Ella permanece en pie, mientras los pecadores que hay en Sion son tamizados, mientras la paja es separada del trigo precioso. Es una prueba terrible, y sin embargo tiene que ocurrir.”

2MS pg. 422.2 – CONTEXTO – “Pero cuando el mundo invalide la ley de Dios (ley dominical / juicio de vivos), ¿cuál será el efecto sobre los que son genuinamente obedientes y rectos? ¿Serán arrastrados por la fuerte corriente del mal? Debido a que tantos se alistan bajo el estandarte del príncipe de las tinieblas, ¿se desviará de su fidelidad el pueblo que guarda los mandamientos de Dios? ¡Nunca! Ninguno que permanezca en Cristo fallará o caerá.”

Entonces, la “iglesia que no caerá” no se trata de una organización religiosa, sino de un pueblo que son verdaderamente creyentes.

Sostener que la iglesia como organización nunca caerá es ponerse en la misma posición de la Iglesia Católica que usa Mateo 16:18 para sostener que ellos como organización nunca caerán. Esa es una doctrina del cuerno pequeño.

Mateo 16:18 – “Mas yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia; y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella.”

En el anterior versículo la roca y fundamento de la iglesia es Cristo (1 Corintios 10:4; 1 Pedro 2:4-6; 1 Corintios 3:11), no el apóstol Pedro, sobre quien las puertas del infierno prevalecieron contra él cuando negó a su Señor con imprecaciones y juramentos (Juan 18:25-27).

Ver: estudio sobre la Roca verdadera

Otra cita de la hna. White muy parecida es la siguiente:

2JT pg. 363.3 – Cap. 48 – “No es necesario dudar ni temer que la obra no tendrá éxito. Dios está a la cabeza de la obra, y él pondrá todo en orden. Si hay cosas que necesitan ser ajustadas en la dirección de la obra, Dios lo hará y obrará para corregir toda cosa errónea. Tengamos fe en que Dios conducirá el noble barco que lleva al pueblo de Dios sano y salvo al puerto.”

Ese “noble barco” no es una organización religiosa ni un edificio terrenal, es más bien el Espíritu Santo:

DTG pg. 318.2 – “Habrán de contender con fuerzas sobrenaturales, pero se les asegura una ayuda sobrenatural. Todos los seres celestiales están en este ejército. Y hay más que ángeles en las filas. El Espíritu Santo, el representante del Capitán de la hueste del Señor, baja a dirigir la batalla.

Nuestras flaquezas pueden ser muchas, y graves nuestros pecados y errores; pero la gracia de Dios es para todos los que contritos, la pidan. El poder de la Omnipotencia está listo para obrar en favor de los que confían en Dios.”

Es por esto que la hna. White amonestó claramente:

Comentario Bíblico 7A, pg. 174 -“Muchos que carecen de vida espiritual tienen sus nombres en los registros de la iglesia ; pero no están escritos en el libro de la vida del Cordero. Pueden estar acoplados a la iglesia, pero no están unidos con el Señor. Pueden ser diligentes en el cumplimiento de determinados deberes, y pueden ser considerados como seres vivientes; pero muchos están entre los que tienen ‘nombres de que’ viven, y están muertos.”

Entonces, nuestro gozo no debe estar en tener nuestros nombres inscritos en algún libro terrenal, en algún reino terrenal, en alguna organización terrenal, más bien “antes gozaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos” (Lucas 10:20).

DTG pg. 456.1 – “No os gocéis por el hecho de que poseéis poder (del Espíritu Santo), no sea que perdáis de vista vuestra dependencia de Dios. Tened cuidado, no sea que os creáis suficientes y obréis por vuestra propia fuerza, en lugar de hacerlo por el espíritu y la fuerza de vuestro Señor.

El yo está siempre listo para atribuirse el mérito por cualquier éxito alcanzado. Se lisonjea y exalta al yo, y no se graba en otras mentes la verdad de que Dios es todo y en todos.

El apóstol Pablo dice: ‘Porque cuando soy flaco, entonces soy poderoso’ (2 Corintios 12:10). Cuando nos percatamos de nuestra debilidad, aprendemos a no depender de un poder inherente. Nada puede posesionarse tan fuertemente del corazón como el sentimiento permanente de nuestra responsabilidad ante Dios. Nada alcanza tan plenamente a los motivos más profundos de la conducta como la sensación del amor perdonador de Cristo.

Debemos ponernos en comunión con Dios; entonces seremos dotados de su Espíritu Santo, el cual nos capacita para relacionarnos con nuestros semejantes. Por lo tanto, gozaos de que mediante Cristo habéis sido puestos en comunión con Dios, como miembros de la familia celestial.

Mientras miréis más arriba que vosotros mismos, tendréis un sentimiento continuo de la flaqueza de la humanidad.

Cuanto menos apreciéis el yo, más clara y plena será vuestra comprensión de la excelencia de vuestro Salvador.

Cuanto más estrechamente os relacionéis con la fuente de luz y poder, mayor luz brillará sobre vosotros y mayor poder tendréis para trabajar por Dios. Gozaos porque sois uno con Dios, uno con Cristo y con toda la familia del cielo.”

Es necesario estudiar la amonestación del Testigo Fiel a la iglesia de Laodicea para poder salir de la condición terrible de creernos ricos, cuando en realidad somos pobres, ciegos y desnudos.

Ver: estudio sobre la Iglesia Escondida

La iglesia de Laodicea

Ya hemos determinado que “iglesia” se refiere al grupo de creyentes que profesan creer la verdad presente. Ahora falta determinar el período que abarca la iglesia de Laodicea.

1MS pg. 229.2 – “En este tiempo ha de darse el mensaje de Laodicea a fin de despertar a una iglesia somnolienta.

Que el pensamiento de la brevedad del tiempo os estimule a un esfuerzo ferviente e incansable. Recordad que Satanás ha descendido con gran poder para trabajar con todo engaño de iniquidad en los que se pierden.”

El período de la iglesia de Laodicea se inició el 22 de Octubre de 1844 y terminará cuando concluya la obra intercesora de Cristo en el Santuario Celestial al pronunciar las palabras:

Apocalipsis 22:11 – “El que es injusto, sea injusto todavía: y el que es sucio, ensúciese todavía. Y el que es justo, sea todavía justificado: y el santo sea santificado todavía.”

La amonestación del Testigo fiel debe ser dado primeramente al pueblo adventista del séptimo día para crear allí el zarandeo.

Pero después debe ser proclamado, por todos los adventistas que lo llegaron a comprender y aceptar, a todo el mundo religioso que profesa ser cristiano, que profesa amar a Dios y amar a Cristo.

6TI pg. 83.4 – “La amonestación para la iglesia de los últimos días también debe ser proclamada a todos los que pretenden ser cristianos. El mensaje de Laodicea, como una espada de dos filos, debe ser llevado a todas las iglesias.

Nuestra labor es proclamar este mensaje. ¿Estamos haciendo todo esfuerzo para que las iglesias sean amonestadas?”

La fecha profética que da inicio a la iglesia de Laodicea, es el fin de las 2300 tardes y mañanas de Daniel 8:14. Fecha en que se da inicio al juicio investigador (simbolizado por el 10 de mes séptimo – Levítico 16:16), evento que inició el 10 de mes séptimo de 1844 (calendario civil judío – “Yom Kippur”) con el juicio por los justos muertos, y cuando ese juicio por los justos que ya han pasado al descanso concluya, se dará inicio al juicio por los vivos (1 Pedro 4:17).

Ver: estudio de los calendarios judíos

Daniel 8:14 – “El santuario será purificado” = esto equivale a JUICIO (10 de mes séptimo en el ritual simbólico – Levítico 16:16, 29).

Hay quienes enseñan que “2300 tardes y mañanas” significan 1150 sacrificios matutinos y 1150 servicios vespertinos (del servicio diario terrenal del ritual simbólico).

Tarde y mañana” de acuerdo a la Biblia es un día bíblico.

Ver Génesis 1:5, 8, 13, 19, 23, 31 – “y fue la tarde y la mañana un día.”

El día bíblico va de puesta de sol hasta puesta del sol, y por tanto un día está compuesto de “tarde y mañana” o de “noche y día.”

Por lo tanto:

2300 tardes y mañanas: Bíblicamente equivalen a 2300 días compuestos por su tarde y mañana.

CES pg. 81.2 – “En el verano de 1844, a mediados de la época comprendida entre el tiempo en que se había supuesto primero que terminarían los 2.300 días y el otoño del mismo año, hasta donde después descubrieron que se extendían, el mensaje fue proclamado en los mismos términos de la Escritura: ‘¡Ahí viene el novio!’

Lo que condujo a este movimiento fue descubrir que el decreto de Artajerjes para restaurar Jerusalén, el cual formaba el punto de partida del período de 2.300 días, empezó a regir en el otoño del 457 a.C. y no a principios del año, como se había creído antes. Contando desde el otoño del 457, los 2.300 años concluían en el otoño de 1844.”

CalendarioRELCIV

CES pg. 78.1 – “En la profecía del primer mensaje angélico de Apocalipsis 14 se predice un gran despertar religioso bajo la proclamación de la pronta venida de Cristo. Se ve un ángel que vuela por el cielo y tiene ‘el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo.’ ‘A gran voz’ proclama el mensaje: ‘Temed a Dios, y dadle gloria; porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, y el mar y las fuentes de las aguas’ (Apocalipsis 14:6-7).”

CES 78.3 – “A semejanza de la gran Reforma del siglo XVI, el movimiento adventista surgió al mismo tempo en diferentes países de la cristiandad. Tanto en Europa como en América hubo hombres de fe y de oración que fueron inducidos a estudiar las profecías, y que, al escudriñar la Palabra inspirada, hallaron evidencias convincentes de que el fin de todas las cosas era inminente.

A Guillermo Miller y a sus colaboradores les fue encomendada la misión de predicar la advertencia en Norteamérica. Dicho país vino a ser el centro del gran movimiento adventista. Allí fue donde la profecía del mensaje del primer ángel tuvo su cumplimiento más directo.

Los escritos de Miller y de sus asociados se propagaron hasta en países lejanos. Dondequiera que los misioneros hubiesen penetrado, allí también se difundieron las alegres nuevas de la pronta venida de Cristo. Por todas partes se predicaba el mensaje del evangelio eterno: ‘¡Temed a Dios y dadle gloria; porque ha llegado la hora de su juicio!’…”

Sin embargo el movimiento Millerita proclamaba la llegada de la “hora del juicio” con “juicio” como sinónimo de destrucción o castigo, lo cual era un error doctrinal que se venía acarreando por años. Y fue por esto que ellos esperaban la segunda venida de Cristo para el 22 de Octubre de 1844, ya que interpretaron “purificación del santuario” con sinónimo de destrucción de la tierra, ya que pensaban que el santuario se refería al planeta tierra y purificación como sinónimo de destrucción.

En la Biblia, la palabra “juicio” tiene tres significados o contextos:

  1. Juicio como sinónimo de examen (Apocalipsis 14:7).
  2. Juicio como sinónimo de castigo (Mateo 23:33; Ezequiel 30:19; Jeremías 10:25).
  3. Juicio como la facultad de pensar y juzgar las situaciones y circunstancias, o como sinónimo de sensatez en la manera de actuar (Salmos 72:2; Salmos 106:3; Salmos 112:5).

De igual manera, en la Biblia, la palabra “justicia” tiene varios significados o contextos:

  1. Justicia como sinónimo de ley (Salmo 119; Salmo 142; Salmo 50:6; Salmos 111:3).
  2. Justicia como sinónimo de obediencia (Deuteronomio 6:25).
  3. Justicia como sinónimo de castigo (Job 37:23).

Por lo tanto Miller, como los hombres de su época, entendía el “juicio” de Apocalipsis 14:7 como castigo en lugar de examen.

Guía de Daniel 12
El Juicio y la Segunda Venida (Guía gráfica del libro de Daniel)

Sin embargo éste era uno de los muchos errores doctrinales que se venían acarreando desde la Edad Media, cuando el cuerno pequeño o papado dominó por 1260 años (tal como estaba profetizado – Daniel 7:25; Apocalipsis 13:5, 11:3), quitó el continuo (servicio diario celestial) y echó por tierra el santuario celestial (Daniel 8:11; Daniel 11:31; 11:45), blasfemó contra Dios, prohibió la Biblia y sumergió al mundo en una era de tinieblas espirituales, sustituyendo los mandamientos de Dios con doctrinas paganas (Daniel 8:12; 7:25).

El papado sostiene que el cuerno pequeño de Daniel es Antíoco, sin embargo esto queda refutado en un estudio de Daniel capítulo 9, ya que Antíoco Epifanes no encaja en el esquema profético de Daniel. Además el cuerno pequeño es un reino, un gigantesco sistema de falsa religión, no un solo hombre.

A pesar del gran chasco que sufrieron en 1844, el cómputo del fin de las 2300 tardes y mañanas del 22 de Octubre de 1844 era completamente correcto. Esto los llevó a indagar en las Escrituras y comprender que “purificación del santuario” y “juicio” no tenían que ver con destrucción sino con juicio como sinónimo de examen y 10 de mes séptimo o Yom Kippur, específicamente Levítico 16:16.

CES pg. 86.3 – “Se había comprobado que los 2.300 días comenzaron cuando entró en vigor el decreto de Artajerjes ordenando la restauración y edificación de Jerusalén, en el otoño del 457 a.C. Tomando esto como punto de partida, había perfecta armonía en la aplicación de todos los eventos predichos en la explicación de ese período en Daniel 9:25-27.

Sesenta y nueve semanas, los primeros 483 años de los 2.300 años debían llegar hasta el Mesías, el Ungido; y el bautismo de Cristo y su unción por el Espíritu Santo, en el 27 d.C., cumplieron exactamente la predicción. En medio de la septuagésima semana debía morir el Mesías. Tres años y medio después de su bautismo, Cristo fue crucificado en la primavera del 31 d.C.

Las 70 semanas, o 490 años, les pertenecían especialmente a los judíos. Al fin de ese período la nación selló su rechazo de Cristo con la persecución de sus discípulos, y los apóstoles se volvieron hacia los gentiles en el 34 d.C. Entonces, al haber terminado los primeros 490 años de los 2.300, aún quedaban 1.810 años.

Contando desde el 34 d.C., 1.810 años llegan hasta 1844. El ángel había dicho: ‘Entonces será purificado el santuario.’ Todas las especificaciones precedentes de la profecía se habían cumplido incuestionablemente en el tiempo señalado.”

2300TyM
Las 2,300 tardes y mañanas y las 70 semanas

CES pg. 97.1 – “Así como en la antigüedad los pecados del pueblo eran puestos por fe sobre la ofrenda por el pecado, y por su sangre se transferían figurativamente al Santuario terrenal, así también, en el nuevo pacto, los pecados de los que se arrepienten son puestos por fe sobre Cristo y transferidos, de hecho, al Santuario celestial.

Y así como la purificación típica de lo terrenal se efectuaba por medio de la remoción de los pecados con los cuales había sido contaminado, así también la purificación real de lo celestial debe efectuarse quitando o borrando los pecados registrados en el cielo.

Pero antes que esto pueda realizarse deben examinarse los libros de registros para determinar quiénes son los que, por su arrepentimiento del pecado y su fe en Cristo, tienen derecho a los beneficios de la expiación hecha por él.

Por tanto, la purificación del Santuario implica una obra de investigación, una obra de juicio. Esta obra debe realizarse antes que venga Cristo para redimir a su pueblo, pues cuando venga su recompensa estará con él para otorgarla a cada ser humano según haya sido su obra (Apocalipsis 22:12).”

Así es que nuestra advertencia al mundo debe ser “PRONTO VIENE EL JUICIO DE VIVOS” en lugar de “pronto viene Cristo.”

Debemos prepararnos para el juicio de vivos, pues así estaremos automáticamente preparados para la segunda venida de Cristo.

Lamentablemente los adventistas de hoy pasan por alto la obra de investigación que se debe realizar antes del fin del tiempo de gracia.

¿Estamos preparados para el juicio?

CES pg. 97.2 – “Así que los que andaban en la luz de la palabra profética vieron que en lugar de venir a la Tierra al fin de los 2.300 días, en 1844, Cristo entró entonces en el Lugar Santísimo del Santuario celestial para cumplir la obra final de expiación preparatoria para su venida.”

CES pg. 99.2 – “Tanto la profecía de Daniel 8:14—“Hasta dos mil trescientas tardes y mañanas; luego el santuario será purificado”—como el mensaje del primer ángel—“Temed a Dios, y dadle gloria; porque la hora de su juicio ha llegado”—señalaban al ministerio de Cristo en el Lugar Santísimo, al juicio investigador, y no a la venida de Cristo para la redención de su pueblo y la destrucción de los impíos.

El error no había estado en el cómputo de los períodos proféticos, sino en el evento que debía verificarse al fin de los 2.300 días. Debido a este error los creyentes habían sufrido un chasco; sin embargo se había cumplido todo lo predicho en la profecía y todo lo que alguna garantía bíblica permitía esperar.”

Ya que hemos comprobado la fecha de inicio para el período de la iglesia de Laodicea, el último período de la tierra, la última iglesia que habrá en la tierra, ahora podemos estudiar la amonestación del Testigo fiel.

¿Por qué es importante entender la amonestación del Testigo fiel a la iglesia de Laodicea?

La razón por la cual debemos tener bien claro el mensaje a Laodicea es que es ésta amonestación la que producirá el zarandeo final, primero en el pueblo adventista y después producirá el zarandeo mundial.

El zarandeo

PE pg. 269.1 – “Vi que algunos, con fe robusta y gritos acongojados, clamaban ante Dios. Estaban pálidos y sus rostros demostraban la profunda ansiedad resultante de su lucha interna.

Gruesas gotas de sudor bañaban su frente; pero con todo, su aspecto manifestaba firmeza y gravedad.

De cuando en cuando brillaba en sus semblantes la señal de la aprobación de Dios, y después volvían a quedar en severa, grave y anhelante actitud.”

En este capítulo del libro Primeros Escritos, la hna. White tiene una visión muy importante en la que empieza describiendo a un grupo de personas que tienen una terrible lucha interna. No están confrontándose a un enemigo externo, sino uno interno: están luchando contra sí mismos, contra su propia naturaleza.

Además de luchar contra sí mismos, se veían víctimas de muchos ataques del enemigo:

PE pg. 269.2 – “Los ángeles malos los rodeaban oprimiéndolos con tinieblas para ocultarles la vista de Jesús y para que sus ojos se fijaran en la obscuridad que los rodeaba, a fin de inducirlos a desconfiar en Dios y murmurar contra él.

Su única salvaguardia consistía en mantener los ojos alzados al cielo, pues los ángeles de Dios estaban encargados del pueblo escogido y mientras que la ponzoñosa atmósfera de los malos ángeles circundaba y oprimía a las ansiosas almas, los ángeles celestiales batían sin cesar las alas para disipar las densas tinieblas.”

El único alivio para estas almas angustiadas era mantener su mirada hacia el cielo, hacia el Santuario Celestial donde Cristo trabaja por ellos para su justificación, perdón de pecados y para darles el poder para vencer en esa lucha interna: la lluvia temprana.

Este “pueblo escogido” no estaba concentrado en mirar los defectos de las otras personas, no estaba enfocado en los enemigos externos, en la organización religiosa, ni nada por el estilo; su enfoque era vencer sus malos hábitos y pecados (lucha interna) y mantener la mirada al cielo para recibir ayuda del cielo.

Pero, como siempre, habían dos grupos en esta visión. Siempre hay dos grupos, nunca hay un tercer grupo “neutro.”

PE pg. 270.1 – “Vi que algunos no participaban en esta obra de acongojada demanda, sino que se mostraban indiferentes y negligentes, sin cuidarse de resistir a las tinieblas que los envolvían, y éstas los encerraban como una nube densa.

Los ángeles de Dios se apartaron de ellos y acudieron en auxilio de los que anhelosamente oraban.

Vi ángeles de Dios que se apresuraban a auxiliar a cuantos se empeñaban en resistir con todas sus fuerzas a los ángeles malos y procuraban ayudarse a sí mismos invocando perseverantemente a Dios.

Pero nada hicieron sus ángeles por quienes no procuraban ayudarse a sí mismos, y los perdí de vista.”

El segundo grupo en esta visión no tenía una lucha interna consigo mismos, más bien eran indiferentes a esta cuestión.

Además, en la visión, se ve que Dios quitaba la protección y ayuda de los ángeles de este segundo grupo, para que más bien estos ángeles se ocupen de ayudar al primer grupo. Hasta que finalmente, el segundo grupo se perdió completamente de la vista pues quedó completamente sumergido en tinieblas espirituales.

Ante esta terrible visión de un zarandeo, la sierva del Señor va a hacer una pregunta.

PE pg. 270.2 – “Pregunté cuál era el significado del zarandeo que yo había visto, y se me mostró que lo motivaría el testimonio directo que exige el consejo que el Testigo fiel dio a la iglesia de Laodicea.

Moverá este consejo el corazón de quien lo reciba y le inducirá a exaltar el estandarte y a difundir la recta verdad.

Algunos no soportarán este testimonio directo, sino que se levantarán contra él, y esto es lo que causará un zarandeo en el pueblo de Dios.”

Es por esta razón que es de suma importancia tomar en serio la amonestación y el consejo del Testigo fiel. Es este mensaje el que divide al pueblo de Dios en dos grupos, y el grupo que acepta la amonestación y el consejo del Testigo fiel, es finalmente el grupo que, habiendo pasado el juicio de vivos, da el fuerte pregón para provocar el zarandeo en el resto del mundo entero.

PE pg. 270.4 – “Mi atención se fijó entonces en la hueste que antes había visto y que estaba fuertemente sacudida. Vi los que antes gemían y oraban con aflicción de espíritu. Doble número de ángeles custodios los rodeaban, y una armadura los cubría de pies a cabeza. Marchaban en perfecto orden como una compañía de soldados.

En su semblante expresaban el tremendo conflicto que habían sobrellevado y la congojosa batalla que acaban de reñir; pero los rostros antes arrugados por la angustia, resplandecían ahora, iluminados por la gloriosa luz del cielo.

Habían logrado la victoria, y esto despertaba en ellos profunda gratitud y un gozo santo y sagrado.

El número de esta hueste había disminuido. En el zarandeo, algunos fueron dejados al lado del camino. Los descuidados e indiferentes que no se unieron con quienes apreciaban la victoria y la salvación lo bastante para perseverar en anhelarlas orando angustiosamente por ellas, no las obtuvieron, y quedaron rezagados en las tinieblas, y sus sitios fueron ocupados en seguida por otros, que se unían a las filas de quienes habían aceptado la verdad.

Los ángeles malignos todavía se agrupaban en su derredor, pero ningún poder tenían sobre ellos.

Oí que los revestidos de la armadura proclamaban poderosamente la verdad, con fructuosos resultados.”

Este primer grupo, que había aceptado el consejo del Testigo fiel, que había tenido una angustiosa lucha interna, y que no había perdido de vista a su Sumo Sacerdote para recibir la lluvia temprana, salió victorioso del juicio y recibió la lluvia tardía para ir y proclamar el triple mensaje angélico.

Como pasaron el juicio, ya el enemigo no tenía ningún poder sobre ellos y posteriormente, cuando Cristo fuese a dejar de interceder por el resto del mundo, las plagas no tendrían ningún efectos sobre ellos.

Y ahora, en la visión, se ve que al proclamar el fuerte pregón al mundo entero, el zarandeo que se inició entre el pueblo adventista ahora se extiende al resto del planeta.

PE pg. 271.2 – “Muchas personas habían estado ligadas; algunas esposas por sus consortes, y algunos hijos por sus padres. Las personas sinceras, que hasta entonces habían sido impedidas de oír la verdad, se adhirieron ardientemente a ella.

Desvanecióse todo temor a los parientes y sólo la verdad les parecía sublime. Habían tenido hambre y sed de la verdad, y ésta les era más preciosa que la vida.

Pregunté por la causa de tan profundo cambio y un ángel me respondió: ‘Es la lluvia tardía; el refrigerio de la presencia del Señor; el potente pregón del tercer ángel.”

Como podemos ver, los adventistas en los que tuvo efecto la amonestación del Testigo fiel, tuvieron una lucha interna, porque tuvieron una comprensión cabal de su verdadera condición. El caso de estas personas fue tomado primero en el juicio de vivos, recibieron la lluvia tardía y con ella dieron el fuerte pregón mientras el juicio de vivos se extendía por el resto de la población.

A medida que la gente de otras religiones alrededor del mundo escuchó el triple mensaje angélico proclamado por este grupo que tenía la “armadura” del Señor y la protección de los ángeles, y a medida que se producía un zarandeo universal, aquellas otras personas que aceptaron la verdad, pasaron a ser tomadas en cuenta en el juicio de vivos y al salir justificadas recibieron también la lluvia tardía y se unieron en la proclamación del triple mensaje angélico.

En la continuación de la visión se ve que, luego que el zarandeo mundial ha concluido, ya el mundo ha sido dividido en dos grupos: los que aceptaron la verdad y los que la rechazaron, entonces el Señor Jesús concluye su obra en el Santuario Celestial y empiezan a caer las plagas de Apocalipsis 16.

Luego en la visión sale el decreto de muerte contra los santos, pero a pesar de la gran “angustia de Jacob” de ver a sus propios parientes, amigos y “hermanos de iglesia” que están tratando de matarlos, luego de la gran plaga del terremoto Cristo viene a rescatar a su pueblo.

¿Queremos estar en ese grupo de redimidos?

¿O elegiremos estar en el grupo de los perseguidores, los que recibirán las plagas y quedarán convertidos en estiércol cuando Cristo venga por segunda vez (Jeremías 25:33)?

Si queremos estar en el primer grupo, el de los redimidos que llegan a estar cubiertos de la armadura del Señor, debemos comprender cabalmente el consejo del Testigo Fiel.

Pero, para comprender el mensaje del Testigo Fiel, primero es necesario entender la raíz del problema. Y para entender la raíz del problema es necesario estudiar la naturaleza o condición humana después del pecado.

Breve análisis de la condición del hombre

Para poder comprender la naturaleza humana, es necesario primero estudiar cómo era Adán antes del pecado.

Adán antes del pecado

Dios creó al primer Adán perfecto: “a su imagen y semejanza” (Génesis 1:26-17).

Para que Adán pueda obedecer la ley de Dios y mantenerse así aceptado en sí mismo, el Creador le dio dones sobrenaturales, los cuales podemos leer en Gálatas 5:22-23: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y dominio propio.

Estos dones eran su vestidura interna para cubrir su desnudez espiritual. Los dones sobrenaturales o espirituales se caracterizan porque no son propios del hombre, no son inherentes. Estos dones fueron otorgados por el Espíritu Santo.

Pero, además de esta vestidura interna, el Creador le dio al hombre Adán un vestido externo que cubra su desnudez física, que era una vestimenta de luz.

PP pg. 26.1 (25.1) – “Cuando el hombre salió de las manos de su Creador, era de elevada estatura y perfecta simetría. Su semblante llevaba el tinte rosado de la salud y brillaba con la luz y el regocijo de la vida.

La inmaculada pareja no llevaba vestiduras artificiales. Estaban rodeados de una envoltura de luz y gloria, como la que rodea a los ángeles. Mientras vivieron obedeciendo a Dios, esta vestimenta de luz continuó revistiéndolos.”

Dios dio el don sobrenatural del amor a Adán para que Adán pudiera cumplir la demanda de obediencia perfecta a la ley de Romanos 2:13. Ya que el amor cumple la ley (Romanos 13:10). Si Dios no le dotaba de amor, era imposible que Adán pudiera obedecer la ley.

PVGM pg. 252.3 – “Una hermosa y suave luz, la luz de Dios, envolvía a la santa pareja. Este manto de luz era un símbolo de sus vestiduras espirituales de celestial inocencia. Si hubieran permanecido fieles a Dios, habría continuado envolviéndolos. Pero cuando entró el pecado, rompieron su relación con Dios, y la luz que los había circuido se apartó.”

La vestidura de luz externa de Adán era un símbolo de lo que tenía internamente: los dones sobrenaturales: amor, fe, lealtad, paciencia, mansedumbre, dominio propio, temperancia, etc.

Adán después del pecado

Desafortunadamente, Adán y Eva no cumplieron con la condición de obediencia perfecta y perpetua a la santa ley de Dios (Génesis 3:6).

Adán y Eva se dieron cuenta de que, como consecuencia de su pecado, perdieron sus vestiduras externas y se vieron desnudos (Génesis 3:7-8). Pero no se dieron cuenta de que habían perdido su vestidura interna: los dones sobrenaturales del Espíritu.

Luego ellos se escondieron de Dios (Génesis 3:10), demostrando que perdieron también su conocimiento de Dios, perdieron su discernimiento espiritual, pues al tratar de esconderse de Dios estaban demostrando que no comprendían que Dios es omnipresente, omnisapiente y omnipotente. Su mente estaba entenebrecida en un aspecto bastante básico sobre Dios.

Los dones naturales (facultades mentales, voluntad, facultad del habla, facultades físicas, facultad de comer, facultad moral) del hombre se depravaron.

Mientras que los dones sobrenaturales (amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y dominio propio – Gálatas 5:22-23) se perdieron.

Y como todos los seres humanos somos descendientes de Adán y Eva después del pecado, ellos nos transmitieron la misma naturaleza (Romanos 5:12; Génesis 5:3): sin amor, con mancha de pecado y sin discernimiento espiritual.

Romanos 5:12 – “Así como el pecado entró en el mundo por un hombre (el primer Adán), y por el pecado la muerte (segunda), y la muerte así pasó a todos los hombres, pues que todos pecaron.”

De hombres libres, pasamos a ser esclavos de Satanás (2 Pedro 2:29).

Sin embargo el hombre ingenuamente exclama:

“¡Jamás hemos sido esclavos de nadie!” (Juan 8:33)

A lo que nuestro Salvador responde:

“De cierto, de cierto os digo que todo aquel que practica el pecado es esclavo del pecado.” (Juan 8:33)

Y “no hay hombre que no peque” (1 Reyes 8:46; 2 Crónicas 6:36; Eclesiastés 7:20).

De ser hijos de Dios, pasamos a ser hijos del Diablo (Juan 8:44) y por esto necesitamos ser adoptados (Romanos 8:15, 23).

Cuando a la pregunta de Dios “¿Dónde estás tú?” (Génesis 3:9), Adán respondió “tuve miedo, porque estaba desnudo” (Génesis 3:10); Adán estaba reconociendo su desnudez física, pero no se percató de su desnudez espiritual.

El hecho que no nos guste y no queramos aceptar que, desde el engendramiento (Isaías 48:8; Salmos 51:5), somos hijos del Diablo, y enemigos de Dios, no cambia el hecho de la verdad descrita en su santa Palabra.

Reconocer estas verdades es reconocer la amonestación del Testigo Fiel:

“No sabes que tú eres desgraciado, miserable, pobre, ciego y desnudo.” (Apocalipsis 3:17)

Aquel que piensa que cuando se bautizó ya se borraron sus pecados (¡que estos están en el fondo del mar!), y que ya pasó a ser “hijo de Dios,” todo este vino de Babilonia equivale a decir:

“¡Soy rico, me he enriquecido y no tengo ninguna necesidad!” (Apocalipsis 3:17)

Estas verdades bíblicas no van a ser aceptadas por todos, pues lastiman el ego y atacan lo profundo del orgullo humano.

Es por esta razón que este mensaje del Testigo fiel produce un zarandeo en la iglesia. Es algo inevitable debido a que nuestros corazones y nuestros oídos son incircuncisos (Jeremías 6:10) y sólo nos gusta escuchar fábulas humanas (2 Timoteo 4:4) que alimenten nuestro orgullo espiritual.

También habrá quienes digan:

“¡Dura es esta palabra! ¿quién la puede oír?” (Juan 6:60)

A lo que nuestro Redentor responde:

“Las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.” (Juan 6:63)

Estas palabras son “duras” y “deprimentes” para quienes sienten herido el orgullo. Pero para quienes comprendan el consejo del Testigo Fiel, este mensaje será de gran alivio y será un tesoro incalculable y se sentirán bienaventurados.

1MS pg. 341.3 – “Si Adán y Eva nunca hubiesen desobedecido a su Creador, si hubiesen permanecido en el sendero de la perfecta rectitud, podrían haber conocido y entendido a Dios.

Pero cuando escucharon la voz del tentador y pecaron contra Dios, se apartó de ellos la luz de las vestimentas de inocencia celestial, y al perder las vestimentas de inocencia, se rodearon con los negros mantos de ignorancia con respecto a Dios.

La clara y perfecta luz que hasta entonces los había rodeado había alumbrado todo aquello a lo que se acercaban, pero privados de esa luz celestial, la descendencia de Adán no podía ya más discernir el carácter de Dios en sus obras creadas.”

CC pg. 17.1 – “El hombre estaba dotado originalmente de facultades nobles y de un entendimiento bien equilibrado. Era perfecto y estaba en armonía con Dios. Sus pensamientos eran puros, sus designios santos.

Pero por la desobediencia, sus facultades se pervirtieron y el egoísmo reemplazó el amor. Su naturaleza quedó tan debilitada por la transgresión que ya no pudo, por su propia fuerza, resistir el poder del mal.

Fue hecho cautivo de Satanás, y hubiera permanecido así para siempre si Dios no hubiese intervenido de manera especial.”

CC pg. 17.2 – “En su estado de inocencia, el hombre gozaba de completa comunión con Aquel ‘en quien están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia’ (Colosenses 2:3).

Pero después de su caída no pudo encontrar gozo en la santidad y procuró ocultarse de la presencia de Dios. Tal es aún la condición del corazón que no ha sido regenerado. No está en armonía con Dios ni encuentra gozo en la comunión con Él.

El pecador no podría ser feliz en la presencia de Dios; le desagradaría la compañía de los seres santos. Y si se le pudiese admitir en el cielo, no hallará placer allí. El espíritu de amor abnegado que reina allí, donde todo corazón corresponde al Corazón del amor infinito, no haría vibrar en su alma cuerda alguna de simpatía.

Sus pensamientos, sus intereses y móviles serían distintos de los que mueven a los moradores celestiales. Sería una nota discordante en la melodía del cielo. Este sería para él un lugar de tortura. Ansiaría esconderse de la presencia de Aquel que es su luz y el centro de su gozo.”

A la pregunta de Job:

Job 25:4 – “¿Cómo pues se justificará el hombre con Dios? ¿Y cómo será limpio el que nace de mujer?”

Tenemos la respuesta:

Job 14:4 – “¿Quién hará limpio de inmundo? Nadie.”

Nosotros no podemos ser transformados, aceptados, perdonados por nosotros mismos. Es imposible que seamos justificados en nosotros mismos pues no tenemos amor, el requisito número uno para poder obedecer a Dios.

CC 18.1 – “Es imposible que escapemos por nosotros mismos del hoyo del pecado en el que estamos sumidos. Nuestro corazón es malo, y no lo podemos cambiar.

‘¿Quién podrá sacar cosa limpia de inmunda? Ninguno. (Job 14:4)

‘El ánimo carnal es enemistad contra Dios; pues no está sujeto a la ley de Dios, ni a la verdad lo puede estar.’ (Romanos 8:7)

La educación, la cultura, el ejercicio de la voluntad, el esfuerzo humano, todos tienen su propia esfera, pero no tienen poder para salvarnos. Pueden producir una corrección externa de la conducta, pero no pueden cambiar el corazón; no pueden purificar las fuentes de la vida.

Debe haber un poder que obre desde el interior, una vida nueva de lo alto, antes que el hombre pueda convertirse del pecado a la santidad. Ese poder es Cristo. Únicamente su gracia puede vivificar las facultades muertas del alma y atraer ésta a Dios, a la santidad.

El Salvador dijo: ‘A menos que el hombre naciere de nuevo,’ a menos que reciba un corazón nuevo, nuevos deseos, designios y móviles que lo guíen a una nueva vida, ‘no puede ver el reino de Dios’ (Juan 3:3).

La idea de que lo único necesario es que se desarrolle lo bueno que existe en el hombre por naturaleza, es un engaño fatal.”

Y es un engaño fatal porque en el hombre, por naturaleza, no existe nada bueno para desarrollar. Dios debe implantar los dones celestiales de Gálatas 5:22-23 para que el hombre desarrolle esos dones sobrenaturales que no son inherentes del hombre.

1 Corintios 2:14 – “El hombre natural no recibe las cosas del Espíritu de Dios; porque le son insensatez; ni las puede conocer, por cuanto se disciernen espiritualmente.”

Las cosas de Dios se disciernen espiritualmente, sin embargo y de acuerdo a la amonestación del Testigo fiel, ¡no tenemos discernimiento espiritual! ¡necesitamos colirio divino! ¡estamos ciegos!

Isaías 56:10-11 – “Sus centinelas son ciegos; no conocen. Todos ellos son perros mudos que no pueden ladrar, videntes echados que aman el dormitar. Son perros comilones e insaciables; son pastores que no saben entender. Todos ellos se apartan tras sus propios caminos, cada cual tras su propio provecho.”

Juan 9:39-41 – “Y dijo Jesús: -Para juicio yo he venido a este mundo; para que vean los que no ven, y los que ven sean hechos ciegos.

Al oír esto, algunos de los fariseos que estaban con él le dijeron: –¿Acaso somos nosotros también ciegos?

Les dijo Jesús: -Si fuerais ciegos, no tendríais pecado; pero ahora que decís: ‘Vemos,’ vuestro pecado permanece.”

Si bien ahora el hombre tiene la facultad mental de poder oír la ley, no puede ser hacedor de la ley, pues no tiene capacidad natural para amar.

Sin embargo la ley demanda de todos nosotros sin excepción para que podamos ser aceptados:

Requerimientos de la ley para ser aceptado/justificado

  1. Obediencia perfecta y perpetua a la ley (Romanos 2:13).
  2. Un carácter perfecto (Mateo 5:48).
  3. Una naturaleza sin mancha de pecado (1 Pedro 1:15-16).
  4. Una vida justa (Levítico 18:4-5).

El hombre debe cumplir estos cuatro requerimientos para poder ser aceptado ante Dios y ante la ley. Si el hombre no llega a cumplir siquiera uno de estos requerimientos entonces viene:

La condenación de la ley

La muerte eterna (Romanos 6:23) o muerte segunda (Apocalipsis 21:8).

La muerte que el hombre generalmente experimenta es conocida como “muerte primera” y es tan solo como un “sueño” (Lucas 8:52; Juan 11:11-14). Pero la condenación de la ley implica una muerte eterna y definitiva: que sea como si el hombre nunca hubiese existido (Abdías 1:16; Salmos 37:10).

Debido al pecado, el hombre ahora tiene una cuenta pendiente con Dios y con la ley en la Corte Suprema de Justicia—el Santuario Celestial.

Nuestra posición legal es:

  1. Inaceptables en nosotros mismos (rechazados) => necesitamos un Sustituto en la vida.
  2. Bajo condenación (paga del pecado es muerte segunda) => necesitamos un Garante y Sustituto en la muerte.
  3. Separados de Dios, no tenemos acceso directo a Dios => necesitamos un Mediador.

Isaías 59:2 – “Mas vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar su rostro de vosotros, para no oír.”

CC pg. 62.1 – “La condición para alcanzar la vida eterna es ahora exactamente la misma de siempre, tal cual era en el paraíso antes de la caída de nuestros primeros padres: la perfecta obediencia a la ley de Dios, la perfecta justicia.

Si la vida eterna se concediera con alguna condición inferior a ésta, peligraría la felicidad de todo el universo. Se le abriría la puerta al pecado con toda su secuela de dolor y miseria para siempre.

Antes que Adán cayese le era posible desarrollar un carácter justo por la obediencia a la ley de Dios. Mas no lo hizo, y por causa de su caída tenemos una naturaleza pecaminosa y no podemos hacernos justos a nosotros mismos. Puesto que somos pecadores y malos, no podemos obedecer perfectamente una ley santa. No tenemos justicia propia con que cumplir lo que la ley de Dios exige.”

CC pg. 63.2 – “Así que no hay en nosotros mismos cosa alguna de que jactarnos. No tenemos motivo para ensalzarnos. El único fundamente de nuestra esperanza es la justicia de Cristo que nos es imputada y la que produce su Espíritu obrando en nosotros y por nosotros.”

El hombre que llega a comprender y aceptar su condición natural y su posición legal ante Dios llega a despertar de los engaños de Satanás:

CC pg. 64.2 – “Cuanto más cerca estéis de Jesús, más imperfectos os reconoceréis; porque veréis tanto más claramente vuestros defectos a la luz del contraste de su perfecta naturaleza.

Esta es una señal de que los engaños de Satanás han perdido su poder, y de que el Espíritu de Dios os está despertando.

No puede existir amor profundo hacia el Señor Jesús en el corazón que no comprende su propia perversidad.”

Para poder comprender nuestra perversidad y la manera en que Dios nos ve de una manera realista, es necesario tomar en serio la amonestación del Testigo fiel.

La amonestación del Testigo Fiel

Ya hemos determinado que ésta amonestación es dada especialmente para el pueblo que profesa ser “pueblo de Dios” y que vive en este último período de este mundo hasta el fin del tiempo de gracia.

También hemos determinado que la raíz del problema radica en la condición natural del hombre desde su engendramiento.

Comentario Bíblico 7ª, pg. 403 – “Oidores, pero no hacedores—El mensaje a Laodicea se aplica a todos los que dicen guardar la ley de Dios, pero no son hacedores de ella.”

Esta declaración puede resultar contradictoria a simple vista.

¿Cómo alguien que va al culto cada sábado, alguien que hace obra misionera, alguien que hace estudios bíblicos, alguien que predica, alguien que practica la reforma pro salud, etc., puede ser un profeso guardador de la ley, pero no ser un verdadero hacedor de la ley?

Veamos otro párrafo que aclare esta situación:

Comentario Bíblico 7ª, pg. 403 – “Muchos son laodicenses que viven en un estado de autoengaño espiritual.

Se visten con las vestiduras de su propia justicia, imaginándose que son ricos y están enriquecidos y no necesitan nada, cuando lo que necesitan es aprender de Jesús diariamente, de su humildad y mansedumbre; de lo contrario se encontrarán en quiebra y toda su vida habrá sido una mentira.”

La razón por la cual la amonestación del Testigo fiel se aplica a todos nosotros es la siguiente: no entendemos que Dios no nos acepta, no nos justifica por nuestra justicia, nuestra obediencia, nuestras obras. Dios no nos acepta por nada que nosotros hagamos.

La justificación es únicamente en virtud de la justicia perfecta de Cristo.

Tito 3:7 – “Para que, justificados por su gracia, seamos hechos herederos según la esperanza de la vida eterna.”

Romanos 11:6 – “Y si por gracia, luego no por las obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por las obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra.”

Nuestras obras cargadas de egoísmo, nuestra obediencia a medias, entran en el campo de la santificación, no de la justificación. Y la santificación verdadera será siempre un resultado de haber sido justificados en el Santuario Celestial en Cristo y por Cristo.

Efesios 2:8 – “Porque por gracia sois salvos por la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios. No por obras, para que nadie se gloríe.”

Así yo haya ido diligentemente cada sábado a una sinagoga por varias décadas, yo no soy un verdadero guardador del sábado si no soy declarado guardador del sábado en Cristo en el Santuario Celestial.

Comentario Bíblico 7ª, pg. 404 – “Hay un gran número de llamados cristianos que en realidad no siguen a Jesús. No llevan la cruz movidos por una debida abnegación y un verdadero sacrificio propio.

Aunque hacen gran alarde de ser cristianos fervientes, entretejen en la trama de sus caracteres tantas hebras de sus propias imperfecciones, que se echa a perder el bello modelo.

De ellos dice Cristo: ‘Os jactáis de ser ricos y estar enriquecidos con supuestas victorias espirituales; pero en realidad no sois fríos ni calientes, sino que estáis llenos de una vana fatuidad.

A menos que os convirtáis, no podréis ser salvos, pues estropearíais el cielo con vuestra profana sabiduría. No puedo aprobar vuestro espíritu y vuestra obra.

No procedéis de acuerdo con el Ejemplo divino. Estáis siguiendo un molde que sólo es de vuestra propia invención. Porque sois tibios, debo escupiros de mi boca.’

Eliminad vuestra tendencia a ver los errores de otros. Enfocad vuestra atención en vuestros propios defectos. Vuestra justicia propia produce náuseas al Señor Jesucristo (Apocalipsis 3:15-18).

Estas palabras se aplican a las iglesias y a muchos que están en cargos de responsabilidad en la obra de Dios.

Los cristianos a medias son peor que los incrédulos, pues sus palabras engañosas y su posición evasiva descarría a muchos. El incrédulo se muestra tal como es. El cristiano tibio engaña a ambas partes. Ni es buen mundano ni buen cristiano. Satanás lo usa para hacer una obra que ningún otro puede hacer.”

Comentario Bíblico 7ª pg. 405 – “Ha estado resonando el mensaje a Laodicea. Tomad este mensaje en todas su fases y propagadlo a la gente doquiera la Providencia abra el camino.

La justificación por la fe y la justicia de Cristo son los temas que deben presentarse a un mundo que perece.

Cristo ve lo que el hombre no ve. Ve los pecados en los que debe haber arrepentimiento, pues de lo contrario agotarán la paciencia de un Dios magnánimo.

Cristo no puede admitir los nombres de aquellos que están satisfechos con su suficiencia propia. No puede suplicar a favor de gente que no siente necesidad de su ayuda, pues piensan que saben y poseen todo.”

1MS pg. 367.1 – “Es natural que tengamos un concepto más elevado de nosotros mismos que el que debamos tener.

Pero aunque nos es penoso conocernos a nosotros mismos como somos realmente; sin embargo debiéramos orar para que Dios nos revele a nosotros la forma en que él nos ve.”

Entonces, la amonestación del Testigo fiel se aplica primera y especialmente al profeso pueblo de Dios – el pueblo adventista.

Pero esta amonestación también se aplica al mundo entero, pues se trata de una condición general de todos los seres humanos; no se trata de una condición exclusiva de la iglesia de Laodicea.

Romanos 3:23 – “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.”

DMJ pg. 23.2 – “El corazón del hombre es por naturaleza frío, sombrío y sin amor.

Siempre que alguien manifieste un espíritu de misericordia o de perdón, no se debe a un impulso propio, sino al influjo del Espíritu divino que lo conmueve.”

1 Juan 4:19 – “Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.”

Apocalipsis 3:15-16 – Somos cristianos tibios

“Yo conozco tus obras, que ni eres frío, ni caliente. Ojalá fueses frío, o caliente! Mas porque eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.”

El mensaje a Laodicea comienza con una declaración que indica que todos los cristianos somos tibios.

En el Comentario Bíblico ya leímos una pauta acerca de esta “tibieza” espiritual: “No procedéis de acuerdo con el Ejemplo divino. Estáis siguiendo un molde que sólo es de vuestra propia invención.”

El cristiano es tibio, ni frío ni caliente, porque tiene “un pie de lado de Cristo y otro pie del lado del mundo.” Sirve a dos señores, mezcla lo santo con lo profano y obra de acuerdo a su propia sabiduría: escucha música del mundo pero con letra “cristiana,” se viste como el mundo, envidia y desea las cosas del mundo, se rige por la norma del mundo, lucha por los sueños del mundo, come según lo dicta la dieta del mundo, llama bueno a lo malo y malo a lo bueno según lo dicta el mundo, y obra según los dictados de sus sentimientos en lugar de los principios bíblicos.

Mateo 6:24 – “Nadie puede servir a dos señores; porque aborrecerá al uno y amará al otro, o se dedicará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.”

CPI pg. 585.1 – “Cristo señala aquí a dos señores: Dios y el mundo, y nos revela claramente que resulta simplemente imposible servir a ambos.

Si predomina nuestro interés y amor por este mundo, no apreciaremos las cosas que sobre todas las demás son dignas de nuestra atención.

El amor al mundo excluirá el amor de Dios, y subordinará nuestros intereses más elevados a las consideraciones mundanales. Dios no ocupará así en nuestros afectos y devociones un lugar tan exaltado como las cosas del mundo.

[Satanás] no se presenta al hombre directamente para exigirle el homenaje de un culto exterior. Pide simplemente a los hombres que pongan sus afectos en las buenas cosas de este mundo.

Si logra ocupar la mente y los afectos, los atractivos celestiales se eclipsan. Todo lo que quiere del hombre es que caiga bajo el poder seductor de sus tentaciones, que ame el mundo, la ostentación y los altos puestos, que ame el dinero y ponga sus afectos en los tesoros terrenales.

Si lo logra, obtiene todo lo que pidió de Cristo.”

1JT pg. 406.3 – “Con sus tentaciones, Satanás se propone hacer muy atractivo al mundo. Por medio del amor a las riquezas y los honores mundanales, ejerce un poder hechizador para conquistar los afectos aun de aquellos que profesan ser cristianos.

Muchos hombres que profesan ser cristianos harán cualquier sacrificio para obtener riquezas; y cuanto mayor sea su éxito en ello, menos amor tendrán por la verdad preciosa y menos interés por sus progresos.

Pierden su amor por Dios y obran como locos.”

Habrá una separación (zarandeo) entre los cristianos que buscan con mayor afán la corona terrenal y los cristianos que sólo buscan la corona celestial:

Las dos coronas

1JT pg. 126.2 – “Una numerosa hueste de ángeles malos estaba muy atareada. Satanás permanecía en medio de ellos, y todos miraban con extremada satisfacción a la multitud que luchaba por la corona. Satanás parecía lanzar un peculiar ensalmo sobre quienes más afanosamente la apetecían.

Muchos de los que buscaban esta corona terrenal eran cristianos de nombre y algunos parecían tener un poco de luz; pero, si bien miraban deseosos la corona celestial y a veces parecían encantados de su hermosura, no tenían verdadero concepto de su valía y belleza.

Mientras con una lánguida mano trataban de alcanzar la celestial, con la otra se esforzaban con afán en lograr la terrena, resueltos a poseerla, y perdían de vista la celestial. Quedaban en tinieblas; sin embargo, iban a tientas ansiosos de asegurarse la corona terrena.

Otros se disgustaban de seguir con quienes tan afanosamente buscaban esa corona, y recelando de los peligros que implicaba, se apartaban de ella para ir en busca de la celestial. El aspecto de éstos se transmutaba muy pronto de tinieblas a luz y de melancolía a placidez y santo júbilo.”

El laodicense tibio cree que ser cristiano es una serie de ritos ceremoniales y formalismos, y justicia propia como trapos de inmundicia, como si fueran tan solo miembros de un selecto club social; pero no lo ve como un modo de vida distinto y separado del mundo.

FO pg. 84.2 – “El Testigo fiel dice a una iglesia fría, sin vida y sin Cristo: ‘Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente…

Aquí se representa a los que se enorgullecen de sí mismos por su posesión de conocimiento y superioridad espirituales. Pero no han respondido a las bendiciones inmerecidas que Dios les ha conferido. Han estado llenos de rebelión, ingratitud y olvido de Dios; y todavía El los ha tratado como un padre amante y perdonador trata a un hijo ingrato y descarriado.

Han resistido a su gracia, han abusado de sus privilegios, han menospreciado sus oportunidades y se han conformado con hundirse en la satisfacción, en la lamentable ingratitud, el formalismo vacío y la insinceridad hipócrita. Con orgullo farisaico han alardeado de sí mismos hasta que se ha dicho de ellos: ‘Tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad’.”

1JT pg. 55.1 – “Dice el Testigo fiel: ‘Ojalá fueses frío o caliente… Satanás acepta que seáis cristianos de nombre, porque así resultáis más convenientes para sus fines. Si tenéis una forma de piedad y no la verdadera, puede usaros como señuelo para atraer a otros al mismo estado de engaño propio.

Algunas pobres almas os mirarán a vosotros en vez de recurrir a la norma de la Biblia; y no se elevarán más alto. Serán tan buenas como vosotros, y se quedarán satisfechas.

A los jóvenes se los insta a menudo a cumplir con su deber, a hablar u orar en las reuniones; se les insta a que mueran al orgullo. Se les insta a cada paso. Una religión tal no vale nada.

Si cambia el corazón carnal, no habrá tal obra rutinaria, ni personas de corazón frío que profesen servir a Dios.

Todo el amor al vestido y a las apariencias habrá desaparecido. El tiempo que pasáis delante del espejo, arreglando vuestro cabello para que agrade al ojo, será dedicado a la oración y al escudriñamiento del corazón.

En el corazón santificado no habrá cabida para el atavío exterior, sino una búsqueda ferviente y ansiosa del adorno interior: las gracias cristianas y los frutos del Espíritu de Dios.”

1 Pedro 3:3-4 – “El adorno de las cuales no sea exterior con encrespamiento del cabello, y atavío de oro, ni en compostura de ropas; sino el hombre del corazón que está encubierto, en incorruptible ornato de espíritu agradable y pacífico, lo cual es de grande estima delante de Dios.”

Pero muchas veces es más fácil ver los errores o las faltas de los demás para así excusar nuestras propias faltas. Vemos en que fallan los demás pero no nos gusta mirar en que fallamos nosotros mismos. Esta crítica es fruto de un corazón que se cree rico. No debemos comparar nuestra vida con los demás cristianos, pues todos somos humanos imperfectos sujetos a errores.

También existen profesos cristianos que se miden y comparan su vida con la de los mundanos. Como ellos no beben ni parrandean como los “mundanos”, entonces se creen santos hijos de Dios.

Si como cristianos tenemos un alto concepto de nosotros mismos es debido a que nos comparamos con el mundo en lugar de compararnos con el único modelo de perfección: Cristo.

1JT pg. 27.1 – “Vi que muchos se miden entre sí y comparan su vida con la vida de otros. Esto no debe ser. Nadie sino Cristo nos es dado como ejemplo. El es nuestro verdadero modelo, y cada uno debe luchar para distinguirse por su imitación de él.”

Romanos 12:3 – “Digo pues por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con templanza, conforme a la medida de la fe que Dios repartió a cada uno.”

1JT pg. 56.1 – “Subyugad la mente carnal, reformad la vida, y no se idolatrará el pobre cuerpo mortal. Si se reforma el corazón, ello se notará en la apariencia exterior.

Si Cristo es en nosotros la esperanza de gloria, descubriremos tan incomparables encantos en él que el alma se enamorará. Se aferrará a él, elegirá amarle, y por admiración a él, será olvidado el yo. Jesús será magnificado y adorado, y el yo humillado y abatido.

Pero profesar el cristianismo sin este amor profundo, es simple palabrería, árido formalismo y penosa rutina.

Muchos de vosotros conserváis una noción mental de la religión, una religión exterior, aunque el corazón no ha sido purificado. Dios mira al corazón, pues ‘todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta’ (Hebreos 4:13).

¿Se quedará él satisfecho con algo menor que la verdad en el fuero íntimo?

Toda alma verdaderamente convertida llevará las señales inequívocas de que la mente carnal ha sido subyugada.”

No hay por qué auto engañarse: una mente que sigue soñando con años de prosperidad y paz, que sigue soñando con metas y sueños terrenales, ambiciones mundanas, una mente empeñada en los negocios de este mundo, una mente intemperante tanto en lo que entra por la boca como por los demás sentidos, lleva las señales inequívocas que no ha sido subyugada.

Es la mente de un creyente que lleva la religión en lo exterior, pero no en el interior. Es un creyente tibio que corre peligro de ser vomitado de la boca del Señor.

Apocalipsis 3:17

“Porque tú dices: Yo soy rico, y estoy enriquecido, y no tengo necesidad de ninguna cosa; y no conoces que tú eres un cuitado y miserable y pobre y ciego y desnudo.”

1JT pg. 327.2 – “El mensaje a la iglesia de Laodicea es una denuncia sorprendente y se aplica al actual pueblo de Dios.

El Señor nos muestra aquí el mensaje que deben dar a su pueblo los ministros que él ha llamado para que amonesten a la gente no es un mensaje de paz y seguridad. No es meramente teórico, sino práctico en todo detalle.

En el mensaje a los laodicenses, los hijos de Dios son presentados en una posición de seguridad carnal. Están tranquilos, creyéndose en una exaltada condición de progreso espiritual.

‘Porque tú dices: Yo soy rico, y estoy enriquecido, y no tengo necesidad de ninguna cosa…’

¡Qué mayor engaño puede penetrar en las mentes humanas que la confianza de que en ellos todo está bien cuando todo anda mal!

El mensaje del Testigo Fiel encuentra al pueblo de Dios sumido en un triste engaño, aunque crea sinceramente dicho engaño.

No sabe que su condición es deplorable a la vista de Dios.

Aquellos a quienes se dirige el mensaje del Testigo Fiel se lisonjean de que se encuentran en una exaltada posición espiritual, dicho mensaje quebranta su seguridad con la sorprendente denuncia de su verdadera condición de ceguera, pobreza y miseria espirituales.

Este testimonio tan penetrante y severo no puede ser un error, porque es el Testigo Fiel el que habla y su testimonio debe ser correcto.”

1JT pg. 328.1 – “A los que se sienten seguros por causa de sus progresos y se creen ricos en conocimiento espiritual, les cuesta recibir el mensaje que declara que están engañados y necesitan toda gracia espiritual.

El corazón que no ha sido santificado es engañoso ‘más que todas las cosas, y perverso’ (Jeremías 17:9).

Se me mostró que muchos se ilusionan creyéndose buenos cristianos, aunque no tienen un solo rayo de la luz de Jesús. No tienen una viva experiencia personal en la vida divina. Necesitan humillarse profunda y cabalmente delante de Dios antes de sentir su verdadera necesidad de realizar esfuerzos fervientes y perseverantes para obtener los preciosos dones del Espíritu.”

1JT pg. 328.2 – “Dios conduce a su pueblo paso a paso. La vida cristiana es una constante batalla y una marcha. No hay descanso de la lucha. Es mediante esfuerzos constantes e incesantes como nos mantenemos victoriosos sobre las tentaciones de Satanás.

Pero somos muy deficientes en humildad, paciencia, fe, amor, abnegación, vigilancia y espíritu de sacrificio según la Biblia.

Necesitamos cultivar la santidad bíblica. El pecado prevalece entre el pueblo de Dios. El claro mensaje de reprensión enviado a los laodicenses no es recibido.

Muchos se aferran a sus dudas y pecados predilectos, a la par que están tan engañados que hablan y sienten como si nada necesitasen.

Piensan que es innecesario el testimonio de reproche del Espíritu de Dios, o que no se refiere a ellos.

Los tales se hallan en la mayor necesidad de la gracia de Dios y de discernimiento espiritual para poder descubrir su falta de conocimiento espiritual.

Les falta casi toda cualidad necesaria para perfeccionar un carácter cristiano. No tienen el conocimiento práctico de la verdad bíblica que induce a la humildad en la vida y a conformar la voluntad a la de Cristo. No viven obedeciendo a todos los requerimientos de Dios.”

Ya vimos que los requerimientos para que el hombre sea aceptado son:

Requerimientos para ser aceptado/justificado

  1. Obediencia perfecta y perpetua a la ley (Romanos 2:13).
  2. Un carácter perfecto (Mateo 5:48).
  3. Una naturaleza sin mancha de pecado (1 Pedro 1:15-16).
  4. Una vida justa (Levítico 18:4-5).

¿Cómo puede el hombre creerse buena persona ante estos requerimientos? ¿Puede acaso el hombre sacar su mancha de pecado y hacerse limpio a sí mismo? ¿No hizo esta misma pregunta Job (Job 25:4; 14:4)? ¿Cómo puede auto engañarse el hombre pensando que ya es salvo y libre de pecado?

HAp pg. 448.1 – “Ningún apóstol o profeta pretendió haber vivido sin pecado. Hombres que han vivido lo más cerca de Dios, hombres que sacrificaron sus vidas antes de cometer a sabiendas un acto pecaminoso, hombres a quienes Dios honró con luz divina y poder, confesaron su naturaleza pecaminosa.

No pusieron su confianza en la carne, no pretendieron poseer una justicia propia, sino que confiaron completamente en la justicia de Cristo.

Así deben ser todos los que contemplan a Jesús.

Cuanto más nos acerquemos a él y cuanto más claramente discernamos la pureza de su carácter, tanto más claramente veremos la extraordinaria gravedad del pecado y tanto menos nos sentiremos tentados a exaltarnos a nosotros mismos.

En cada paso de avance que demos en la experiencia cristiana, nuestro arrepentimiento será más profundo. Conoceremos que la suficiencia solamente se encuentra en Cristo, y haremos la confesión del apóstol:

‘Y yo sé que en mí (es a saber, en mi carne) no mora el bien.’ (Romanos 7:18)

‘Mas lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por el cual el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo.’ (Gálatas 6:14)

Escriban los ángeles la historia de las santas contiendas y conflictos del pueblo de Dios y registren sus oraciones y lágrimas; pero no sea Dios deshonrado por la declaración hecha por labios humanos: No tengo pecado; soy santo.

Nunca pronunciarán los labios santificados tan presuntuosas palabras.”

HAp pg. 449.2 – “Miren el espejo de la ley de Dios los que se sientan inclinados a hacer una elevada profesión de santidad.

Cuando vean la amplitud de sus exigencias y comprendan cómo ella discierne los pensamientos e intentos del corazón, no se jactarán de su impecabilidad.”

1 Juan 1:8-10 – “Si dijéremos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y no hay verdad en nosotros.

Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para que nos perdone nuestros pecados, y nos limpie de toda maldad.

Si dijéremos que no hemos pecado, lo hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros.”

Apocalipsis 3:18 – el consejo

“Yo te amonesto que de mí compres oro afinado en fuego, para que seas hecho rico, y seas vestido de vestiduras blancas, para que no se descubra la vergüenza de tus desnudez; y unge tus ojos con colirio para que veas.”

El Espíritu Santo nos aconseja comprar de él: oro afinado en fuego, vestiduras blancas y colirio. ¿Pero qué significan éstos símbolos?

  1. Oro afinado en fuego

DTG pg. 246.3 – “Como fue en los días de Cristo, así es hoy; los fariseos no conocen su indigencia espiritual.

La fe y el amor son el oro probado en el fuego. Pero en el caso de muchos, el oro se ha empañado, y se ha perdido el rico tesoro. La justicia de Cristo es para ellos como un manto sin estrenar, una fuente sellada.”

1JT pg. 479.1 – “El oro probado en el fuego que se recomienda aquí, es la fe y el amor.”

PVGM pg. 122.4 – “El oro afinado en el fuego es la fe que obra por el amor. Sólo esto puede ponernos en armonía con Dios.

Podemos ser activos, podemos hacer mucha obra; pero sin amor, un amor tal como el que moraba en el corazón de Cristo, nunca podremos ser contados en la familia del cielo.”

El oro afinado en fuego es el amor y la fe.

  1. Vestiduras blancas

1JT pg. 479.1 – “La vestidura blanca es la pureza de carácter, la justicia de Cristo impartida al pecador. Es a la verdad una vestidura de tejido celestial, que puede comprarse únicamente de Cristo, para una vida de obediencia voluntaria.”

Las vestiduras blancas simboliza la justicia/obediencia perfecta y perpetua de Cristo.

  1. Colirio

1JT pg. 479.1 – “El colirio es aquella sabiduría y gracia que nos habilitan para discernir entre lo malo y lo bueno, y para reconocer el pecado bajo cualquier disfraz.

Dios ha dado a su iglesia ojos que él quiere que sean ungidos con sabiduría para que vean claramente; pero muchos sacarían los ojos de la iglesia si pudiesen, porque no quieren que sus obras salgan a la luz, no sea que resulten reprendidos.

El colirio divino impartirá claridad al entendimiento. Cristo es el depositario de todas las gracias. El dice: ‘Yo te amonesto que de mí compres’ (Apocalipsis 3:18).”

El colirio divino es el discernimiento y claridad espiritual.

¿Por qué el Señor nos manda a comprar todas estas cosas?

Uno no va a una tienda a comprar algo que ya tiene, sino que uno debe ir a comprar algo que no tiene, que no posee.

Por lo tanto, si el Señor nos manda a comprar: amor, fe, justicia/obediencia, y discernimiento espiritual, eso significa que NO TENEMOS AMOR, NO TENEMOS FE, NO TENEMOS OBEDIENCIA, y NO TENEMOS DISCERNIMIENTO ESPIRITUAL.

El resumen de la amonestación del Testigo fiel es la siguiente:

> NO TENEMOS CAPACIDAD PARA AMAR <

No amamos a Dios, le odiamos (Nehemías 9:26).

No amamos su ley, odiamos su ley (Isaías 5:24).

Romanos 1:29 – “Estando atestados de toda iniquidad, de fornicación, de malicia, de avaricia, de maldad; llenos de envidia, de homicidios, de contiendas, de engaños, de malignidades. Murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia.”

No amamos a nuestro prójimo: no amamos a nuestros esposos(as), no amamos a nuestros hijos(as), no amamos a nuestros padres, no amamos a nuestros hermanos, y como no tenemos capacidad de amar, no podemos cumplir la ley, porque el amor cumple la ley y sin amor es imposible obedecer una ley que odiamos.

Romanos 13:10 – “El amor es el cumplimiento de la ley.”

Este es el mensaje de fondo, el mensaje que ocasiona el zarandeo.

Pues el mundo cristiano clama:

“YO AMO A DIOS”

Lo cual equivale a:

“YO SOY RICO, DE NADA TENGO NECESIDAD.”

Pero la Palabra de Dios responde:

“Al contrario, yo os conozco que no tenéis amor de Dios en vosotros.” (Juan 5:42).

¿Por qué crea un zarandeo éste mensaje?

Porque es imposible que el hombre reconozca y acepte que NO TIENE CAPACIDAD NATURAL PARA AMAR.

El hombre piensa que ama a su pareja, que ama a su hijos, a sus padres; el cristiano asevera que ama a Dios.

“¿Cómo voy a odiar a mis hijos si les doy de comer, trabajo y los cuido?”

“¿Cómo voy a odiar a Dios si voy todos los días de reposo a la sinagoga? ¿Cómo voy a odiar a Dios si predico y doy estudios bíblicos?”

Todos esos pensamientos surgen en la mente humana y ésta se cierra a la amonestación del Testigo fiel, y por esto hay un zarandeo entre los que lo aceptan y los que lo rechazan.

Pero, nos guste o no nos guste, la Palabra de Dios no miente y es clara en cuanto a la condición del hombre caído.

El amor es algo sobrenatural en el ser humano. El amor no es inherente. Es un don celestial implantado por el Espíritu Santo.

Lo que el hombre confunde con el amor es la pasión. Pero el amor no es un sentimiento, es un PRINCIPIO IMPLANTADO en el ser humano por el Espíritu Santo. Y el amor verdadero no es ciego.

CJE pg. 30.2 – “El amor es un precioso don que recibimos de Jesús. El afecto puro y santo no es un sentimiento, sino un principio.

Los que son movidos por el amor verdadero no carecen de juicio ni son ciegos.”

AmorPasion

Por nuestros propios hechos demostramos diariamente que odiamos a Dios y odiamos a nuestro prójimo. De lo contrario, nunca cometeríamos ningún pecado.

Entonces, ¿cómo podemos salir de esta terrible condición?

Aceptación del mensaje del Testigo fiel

Mateo 5:3 – “Bienaventurados los pobres en espíritu: porque de ellos es el reino de los cielos.”

DMJ pg. 11.1 – “Estas palabras resonaron en los oídos de las muchedumbres como algo desconocido y nuevo. Tal enseñanza era opuesta a cuanto habían oído del sacerdote o el rabino.

papaHijosDeDios

En ella no podían notar nada que alentase el orgullo ni estimulase sus esperanzas ambiciosas, pero este nuevo Maestro poseía un poder que los dejaba atónitos. La dulzura del amor divino brotaba de su misma presencia como la fragancia de una flor.

Sus corazones se abrían a él, y mientras escuchaban, el Espíritu Santo les reveló algo del significado de la lección que tanto necesitó aprender la humanidad en todos los siglos.

En tiempos de Cristo los dirigentes religiosos del pueblo se consideraban ricos en tesoros espirituales. La oración del fariseo: ‘Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres’ (Lucas 18:11), expresaba el sentimiento de su clase y, en gran parte, de la nación entera.

Sin embargo, en la multitud que rodeaba a Jesús había algunos que sentían su pobreza espiritual.

Cuando el poder divino de Cristo se reveló en la pesca milagrosa. Pedro se echó a los pies del Salvador, exclamando: ‘Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador’ (Lucas 5:8); así también en la muchedumbre congregada en el monte había individuos acerca de cada uno de los cuales se podía decir que, en presencia de la pureza de Cristo, se sentía ‘desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo’ (Apocalipsis 3:17).

Las primeras palabras de Cristo despertaron esperanzas en estas almas, y ellas percibieron la bendición de Dios en su propia vida.”

DMJ pg. 12.1 – “A los que habían razonado: ‘Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad’ (Apocalipsis 3:17), Jesús presentó la copa de bendición, mas rehusaron con desprecio el don que se les ofrecía tan generosamente.

El que se cree sano, el que se considera razonablemente bueno y está satisfecho de su condición, no procura participar de la gracia y justicia de Cristo.”

Primer paso: la muerte del yo

Cuando el hombre Adán cayó en el pecado, el egoísmo que estaba fuera de él, reemplazó el amor que estaba dentro de él. Así, el hombre perfecto que fue creado a imagen y semejanza de Dios, perdió los dones espirituales, su naturaleza se depravó y sus dones naturales se pervirtieron.

Y todos nosotros somos descendientes de ese hombre con esa naturaleza pecaminosa y esa condición depravada y despojada de los frutos del Espíritu.

El primer paso para poder salir de esta condición es aceptar la amonestación del Testigo Fiel: reconocer que no tenemos capacidad natural para amar, reconocer que, a pesar de que nos creemos buenos, santos, hijos de Dios, y ricos, en realidad, somos pobres en espíritu.

Los “pobres en espíritu” son “bienaventurados” porque éstos, al reconocer su pobreza y desnudez espiritual, necesitan comprar de Aquel que les ofrece las bendiciones que no poseen.

Debemos aceptar que no amamos la Palabra de Dios, para dejar de declararnos ricos:

Jeremías 6:10 – “¿A quién tengo que hablar y amonestar, para que oigan? He aquí que sus orejas son incircuncisas, y no pueden escuchar; he aquí que la palabra de Jehová les es cosa vergonzosa, no la aman.”

DMJ pg. 12.1 – “El orgullo no siente necesidad y cierra la puerta del corazón para no recibir a Cristo ni las bendiciones infinitas que él vino a dar. Jesús no encuentra albergue en el corazón de tal persona.

Los que en su propia opinión son ricos y honrados, no piden con fe la bendición de Dios ni la reciben. Se creen saciados, y por eso se retiran vacíos.

Los que comprenden bien que les es imposible salvarse y que por sí mismos no pueden hacer ningún acto justo son los que aprecian la ayuda que les ofrece Cristo.

Estos son los pobres en espíritu, a quienes él llama bienaventurados.”

Al aceptar la amonestación del Testigo Fiel, el hombre es movido a la convicción del pecado. Ya no se considera en alta estima delante de los hombres, sino que empieza a verse como Dios lo ve a él: un pobre, ciego, desnudo y miserable.

DMJ pg. 12.1 – “Primeramente, Cristo produce contrición en quien perdona, y es obra del Espíritu Santo convencer de pecado.

Aquellos cuyos corazones han sido conmovidos por el Espíritu de Dios reconocen que en sí mismos no tienen ninguna cosa buena. Saben que TODO LO QUE HAN HECHO está entretejido con egoísmo y pecado.

Así como el publicano, se detienen a la distancia sin atreverse a alzar los ojos al cielo, y claman: ‘Dios, sé propicio a mí, pecador’ (Lucas 18:13).

Ellos reciben la bendición.”

Luego de que, al haber aceptado la amonestación del Testigo Fiel, el hombre es movido a la convicción de pecado, el hombre es movido a convicción de que sus obras están entretejidas con egoísmo y pecado: son trapos de inmundicia.

Isaías 64:6 – “Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como el viento.”

Un hombre que ha aceptado la amonestación del Testigo Fiel, ya no sentirá gozo por el YO. Sus propios labios no alimentarán su ego y dejará de hablar de sí mismo:

“Yo hice esto…”

“Yo prediqué esto…”

“¡Yo di estos estudios bíblicos!”

“¡Yo hice que estas personas se bauticen!”

“¡Gracias a mí estas personas van a la iglesia!”

Para la persona que acepte la amonestación del Testigo Fiel, el YO habrá muerto y ya no será más ensalzado con trapos de inmundicia.

Esto fue exactamente lo que le ocurrió al apóstol Pablo en su conversión.

Filipenses 3:4-6 – “Aunque yo tengo también de qué confiar en la carne. Si alguno parece que tiene de qué confiar en la carne, yo más: Circundado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, Hebreo de Hebreos; cuanto a la ley, Fariseo; cuanto al celo, perseguidor de la iglesia; cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible.”

Pablo se creía “irreprensible” – se creía una excelente persona, un santo, un hijo de Dios, se creía lo máximo; primero porque era de linaje de Israel, es decir, creía que por ser descendiente de Abraham ya era un hijo de Dios. La otra razón es porque creía que la ley sólo condenaba los actos y por eso dice “en cuanto a la justicia que es en la ley”. Pablo creía que era un perfecto obediente, incapaz de cometer pecado.

Comentario Bíblico 7ª, pg. 297 – “Pablo dice que ‘en cuanto a ley’ – en lo que se refiere a actos externos – era ‘irreprensible’; pero cuando discernió el carácter espiritual de la ley, cuando se miró en el santo espejo, se vio a sí mismo pecador.

Juzgado por una norma humana, se había abstenido de pecado; pero cuando miró dentro de las profundidades de la ley de Dios, y se vio a sí mismo como Dios lo veía, se inclinó humildemente y confesó su culpa.

No se apartó del espejo ni se olvidó qué clase de hombre era, sino que experimentó verdadero arrepentimiento ante Dios y tuvo fe en nuestro Señor Jesucristo. Fue lavado, fue limpiado. Dice:

Tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: No codiciarás. Mas el pecado, tomando ocasión por el mandamiento, produjo en mí toda codicia; porque sin la ley el pecado está muerto. Y yo sin la ley vivía en un tiempo: pero venido el mandamiento, el pecado revivió y yo morí.’ (Romanos 7:7-9)”

Entonces se consideró pecador, condenado por la ley divina. Obsérvese que fue Pablo quien murió, y no la ley.

El pecado entonces apareció en su verdadero horror, y desapareció su amor propio. Se volvió humilde. Ya no se atribuyó más bondad y mérito a sí mismo. Dejó de tener más alto concepto de sí mismo que el que debía tener, y atribuyó toda gloria a Dios.

‘Digo pues por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con templanza, conforme a la medida de la fe que Dios repartió a cada uno.’ (Romanos 12:3)

No tuvo más ambición de grandezas. Dejó de desear venganza, y no fue más sensible al reproche, al desdén o al desprecio.

No buscó más la unión con el mundo, posición social u honores. No derribó a otros para ensalzarse a él. Se volvió manso, condescendiente, dócil y humilde de corazón, porque había aprendido su lección en la escuela de Cristo.

Hablaba de Jesús y su amor incomparable, y crecía más y más a su imagen. Dedicaba todas sus energías a ganar almas para Cristo.

Cuando le sobrevenían pruebas debido a su abnegada labor por las almas, se inclinaba en oración y aumentaba su amor por ellas.

Su vida estaba escondida con Cristo en Dios, y amaba a Jesús con todo el ardor de su alma. Amaba a cada iglesia; se interesaba en cada miembro de iglesia, pues consideraba que cada alma había sido comprada con la sangre de Cristo.”

Pablo, al aceptar la amonestación del Testigo Fiel, dejó de considerarse un irreprensible santo hijo de Dios, y se consideró como un hombre pecador esclavo de Satanás y necesitado de la gracia de Dios y de los dones del Espíritu; vio que necesitaba un Sustituto en la vida, un Garante y Sustituto en la muerte y un Mediador en el Santuario Celestial.

Pablo dejó de hablar de sí mismo “yo, yo, yo” y ahora empezó a hablar de Jesús. Pablo dejó de estar preocupado por las cosas terrenales: casas, negocios, terrenos, títulos, familia, y demás ambiciones mundanales, y empezó a preocuparse por ganar almas para Cristo—no almas para llenar un blanco en una organización terrenal—sino almas cuyos nombres puedan ser inscritos en el Libro de la vida, y puedan permanecer escritos y no ser borrados de este Libro.

Pablo se preocupó que la gente aprenda a depender del Ministerio Sacerdotal Celestial de Cristo, aprenda a buscar la justificación, el perdón de sus pecados y el bautismo diario del Espíritu Santo en el Santuario Celestial y no en un lugar aquí en la tierra.

Hebreos 4:12 – “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más penetrante que toda espada de dos filos: y que alcanza hasta partir el alma, y aun el espíritu, y las coyunturas y tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.”

Comentario Bíblico 7ª, pg. 370 – “Cortar el exceso del yo. –La verdad práctica debe actuar en la vida, y la Palabra, como una cortante espada de dos filos, debe cortar el exceso del yo que hay en nuestros caracteres.”

El colirio divino que el Testigo Fiel nos amonesta comprar nos debe dar discernimiento espiritual para poder abrir los ojos a nuestra verdadera condición ante la Corte Suprema de Justicia Celestial.

Segundo paso: necesidad de un Sustituto y Garante

Hebreos 8:1 – “Así que, la suma acerca de lo dicho es: Tenemos tal pontífice que se asentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos; Ministro del santuario, y de aquel verdadero tabernáculo que el Señor asentó, y no hombre. Porque todo pontífice es puesto para ofrecer presentes y sacrificios; por lo cual es necesario que también éste tuviese algo que ofrecer.”

Comentario Bíblico 7ª, pg. 370 – “El Hijo de Dios… ha cumplido su promesa, y ha entrado en los cielos para asumir el gobierno de la hueste celestial. Cumplió un aspecto de su sacerdocio al morir en la cruz por la raza caída.

Ahora está cumpliendo otro aspecto: aboga delante del Padre por el caso del pecador arrepentido y creyente, presentando a Dios las ofrendas de su pueblo.

A él se le ha confiado el juicio del mundo porque tomó la naturaleza humana y venció en esa naturaleza las tentaciones del enemigo, y tiene la perfección divina. El caso de cada uno será revisado delante de él, y pronunciará la sentencia que dará a cada uno conforme a sus obras.”

FO pg. 77.1 – “Algunos de ustedes actúan como si pensaran que Jesús estuviese encerrado en el sepulcro nuevo de José. El no está allí. Ha resucitado, y hoy tenemos un Salvador viviente que está intercediendo por nosotros.

Entonces hablen de su amor, hablen de su poder, alábenlo. Si tienen voz para decir cosa alguna, hablen de Dios, hablen del cielo, hablen de la vida eterna.”

Al haber aceptado la amonestación del Testigo Fiel, hemos aceptado que no tenemos capacidad para amar, y por lo tanto no podemos satisfacer los requerimientos de la ley de Dios que nos exigen perfección. Por lo tanto, el siguiente paso es la necesidad de Aquel que sí pudo satisfacer los requerimientos de la ley de Dios porque sí tuvo capacidad de amar.

La ley condena nuestra estado de ser que tiene mancha de pecado desde el engendramiento, por lo tanto necesitamos un Sustituto que haya sido engendrado sin mancha de pecado.

La humanidad de Cristo fue engendrada por el Espíritu Santo (Lucas 1:35) y por lo tanto es libre de mancha de pecado, su naturaleza es perfecta, y por lo tanto es el segundo Adán (1 Corintios 15:45).

Como Cristo tenía capacidad para amar (Juan 13:1) y tenía la ley escrita en su mente y su corazón (Salmos 40:8), Él vino a hacer la voluntad de Dios (Hebreos 10:5-7; Juan 6:38) expresada en la santa Ley de Dios.

PP pg. 32.1 – “La ley de Dios es tan santa como él mismo. Es la revelación de su voluntad, el reflejo de su carácter, y la expresión de su amor y sabiduría.”

Cristo era libre de egoísmo (Juan 15:10) y por esto obedeció la ley a la perfección, no para sí mismo pues él no necesitaba ser aceptado/justificado por Dios, sino que obedeció para que nosotros podamos ser aceptados en Él (Juan 17:19).

1MS pg. 463.3 – “En la profecía de Daniel se registra de Cristo que expiaría la ‘iniquidad’ y traería ‘la justicia perdurable’ (Daniel 9:24). Toda alma puede decir: ‘Mediante su perfecta obediencia, Cristo ha satisfecho las demandas de la ley y mi única esperanza radica en acudir a él como mi sustituto y garantía, el que obedeció la ley perfectamente por mí. Por fe en sus méritos, estoy libre de la condenación de la ley. Me reviste con su justicia, que responde a todas las demandas de la ley. Estoy completo en Aquel que produce la justicia eterna. El me presenta a Dios con la vestimenta inmaculada en la cual no hay una hebra que fue entretejida por instrumento humano alguno.

Todo es de Cristo y toda la gloria, el honor y la majestad han de darse al Cordero de Dios que quita los pecados del mundo.”

Su justicia perfecta son las vestiduras blancas que el Testigo Fiel nos aconseja comprar para revestir la desnudez de nuestra justicia propia.

La parábola del vestido de bodas / fiesta de bodas

Este mismo principio fue enseñado por nuestro Redentor en la parábola del vestido de bodas (Mateo 22:1-14).

Mateo 22:1-4 – “Y respondiendo Jesús, les volvió a hablar en parábolas, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un rey que hizo fiesta de bodas a su hijo; y envió a sus siervos a llamar a los convidados a las bodas; mas éstos no quisieron venir. Volvió a enviar otros siervos, diciendo: Decid a los convidados: He aquí, he preparado mi comida; mis toros y animales engordados han sido muertos, y todo está dispuesto; venid a las bodas.”

En esta parábola, el rey invita a los convidados y les indica que todo está preparado para las bodas: los animales ya fueron sacrificados y todo está listo para ellos. Cristo ya vino a esta tierra como hombre y vivió la vida de obediencia perfecta y perpetua a la ley, y ya fue sacrificado por nuestros pecados y ya resucitó de la tumba: todo está preparado.

Pero los invitados no eran dignos, pues no quisieron asistir a las bodas del Cordero ya que estaban más interesados en sus asuntos e intereses terrenales.

Mateo 22:5-6 – “Mas ellos, sin hacer caso, se fueron, uno a su labranza, y otros a sus negocios; y otros, tomando a los siervos, los afrentaron y los mataron.”

Una vez ya dentro de las bodas, el rey hace una examinación, un juicio sobre los invitados, y encuentra a alguien que no estaba usando el vestido de boda que había sido preparado para él, sino que entró con su propio vestido. Es decir, se presentó en el juicio con su propia obediencia en lugar de la justicia perfecta de Cristo que ya había sido preparada.

Mateo 22:11-13 – “Y entró el rey para ver a los convidados, y vio allí a un hombre que no estaba vestido de boda. Y le dijo: Amigo, ¿cómo entraste aquí, sin estar vestido de boda? Mas él enmudeció. Entonces el rey dijo a los que servían: Atadle de pies y manos, y echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y crujir de dientes.”

PVGM pg. 251.2 – “Cuando el rey vino a ver a los convidados, se reveló el verdadero carácter de todos. Para cada uno de los convidados a la fiesta se había provisto un vestido de boda. Este vestido era un regalo del rey. Al usarlo, los convidados mostraban su respeto por el dador de la fiesta.

Pero un hombre estaba aún vestido con sus ropas comunes. Había rehusado hacer la preparación requerida por el rey. Desdeñó usar el manto provisto para él a gran costo. De esta manera insultó a su señor.

A la pregunta del rey: ‘¿Cómo entraste aquí no teniendo vestido de boda?’ no pudo contestar nada. Se condenó a sí mismo.

El examen que de los convidados a la fiesta hace el rey, representa una obra de juicio. Los convidados a la fiesta del Evangelio son aquellos que profesan servir a Dios, aquellos cuyos nombres están escritos en el libro de la vida.

Pero no todos los que profesan ser cristianos son verdaderos discípulos. Antes que se dé la recompensa final, debe decidirse quiénes son idóneos para compartir la herencia de los justos. Esta decisión debe hacerse antes de la segunda venida de Cristo en las nubes del cielo; porque cuando él venga, traerá su galardón consigo, ‘para recompensar a cada uno según fuere su obra’ (Apocalipsis 22:12).

Antes de su venida, pues, habrá sido determinado el carácter de la obra de todo hombre, y a cada uno de los seguidores de Cristo le habrá sido fijada su recompensa de acuerdo con sus obras.”

PVGM pg. 252.2- “El vestido de boda de la parábola representa el carácter puro y sin mancha que poseerán los verdaderos seguidores de Cristo.

A la iglesia ‘le fue dado que se vista de lino fino, limpio y brillante,’ ‘que no tuviese mancha, ni arruga, ni cosa semejante.’ El lino fino, dice la Escritura, ‘son las justificaciones de los santos’ (Apocalipsis 19:8; Efesios 5:27).

Es la justicia de Cristo, su propio carácter sin mancha, que por la fe se imparte a todos los que lo reciben como su Salvador personal.”

PVGM pg. 253.2 – “Cristo colocará este manto, esta ropa de su propia justicia sobre cada alma arrepentida y creyente. ‘Yo te amonesto—dice él—que de mí compres… vestiduras blancas, para que no se descubra la vergüenza de tu desnudez’ (Apocalipsis 3:18).”

Para poder salir de nuestra posición legal de Rechazados ante Dios y ante la Ley, necesitamos de la ofrenda: la vida de obediencia perfecta y perpetua de Cristo, su justicia eterna y perdurable, sus vestiduras blancas. Cristo como nuestro Sustituto en la vida.

Para poder salir de la Condenación de la ley (muerte segunda) necesitamos del sacrificio de Cristo: su sangre derramada en la cruz. Cristo como nuestro Garante y Sustituto en la muerte.

Y también necesitamos de su resurrección, pues era necesario que su humanidad resucitara para llegar a ser nuestro Sumo Sacerdote en el Santuario Celestial (Hebreos 5:1).

Tercer paso: necesidad de la misericordia de Dios

La siguiente necesidad de la persona que ha aceptado la amonestación del Testigo Fiel es de la misericordia de Dios Padre, pues Él acepta una vida que no hemos vivido, una obediencia que no hemos realizado y una muerte que no hemos experimentado.

En Dios Padre hay gracia y misericordia (Romanos 3:24) y por esto El acepta en Cristo a un hombre inaceptable en sí mismo; declara justo al pecador en base a una justicia ajena.

Pero no debemos perder de vista que el carácter perfecto de Dios no es solamente misericordia: es justo y misericordioso al mismo tiempo.

Salmos 116:5 – “Clemente es Jehová, y justo; Sí misericordioso es nuestro Dios.”

Salmos 145:17 – “Justo es Jehová en todos sus caminos, y misericordioso en todas sus obras.”

Si rechazamos la misericordia de Dios, como en el caso del invitado que se presentó a las bodas sin la justicia de Cristo, entonces estamos pidiendo a Dios que ejecute su justicia sobre nosotros, tal como le ocurrió al convidado que fue echado fuera al llanto y crujir de dientes.

Cuarto paso: necesidad del Mediador

La siguiente necesidad es del trabajo de Cristo como Sumo Sacerdote en el Santuario Celestial; necesitamos del trabajador y de su lugar de trabajo; necesitamos de su Ministerio Sumo Sacerdotal Celestial.

Necesitamos que Cristo abogue nuestro caso ante Dios Padre y la Ley.

Juan 16:26 – “Aquel día pediréis en mi nombre: y no os digo, que yo rogaré al Padre por vosotros.”

2JT pg. 109.3 – “Nuestro Abogado está en el santuario celestial intercediendo por nosotros. Por sus méritos tenemos perdón y paz. Murió para poder lavar nuestros pecados, revestirnos de su justicia, y hacernos idóneos para la sociedad del cielo, donde podremos morar para siempre en la luz.”

CC pg. 69.1 – “Muchos tienen la idea de que deben hacer alguna parte de la obra solos. Confiaron en Cristo para obtener el perdón de sus pecados, pero ahora procuran vivir rectamente por sus propios esfuerzos.

Mas todo esfuerzo tal fracasará. El Señor Jesús dice: ‘Porque separados de mí nada podéis hacer’ (Juan 15:5). Nuestro crecimiento en la gracia, nuestro gozo, nuestra utilidad, todo depende de nuestra unión con Cristo.

Sólo estando en comunión con El diariamente y permaneciendo en El cada hora es como hemos de crecer en la gracia.

El no es solamente el autor de nuestra fe sino también su consumador. Ocupa el primer lugar, el último y todo otro lugar. Estará con nosotros, no sólo al principio y al fin de nuestra carrera, sino en cada paso del camino.

David dice: ‘A Jehová he puesto siempre delante de mí; porque estando él a mi diestra, no resbalaré’ (Salmos 16:8).”

A pesar de que hoy en día se sigue ignorando el Ministerio Sacerdotal Celestial de Cristo en el Santuario Celestial, pues se sigue predicando una justificación y perdón de pecados en la cruz, echando así por tierra el santuario, tal como estaba predicho en las profecías (Daniel 8:11, 13; Daniel 11:31, 45), es nuestro deber aprender del ritual simbólico y, como los antiguos israelitas, buscar una justificación diaria, el perdón de nuestros pecados diariamente y el bautizo del Espíritu Santo diario.

Pecamos diariamente, y al pecar volvemos a estar bajo condenación y privados de la gracia de Dios. Por lo tanto, como Daniel buscaba su justificación, perdón y lluvia temprana tres veces al día en el santuario (Daniel 6:10), nosotros necesitamos del trabajo de Cristo diariamente.

CS pg. 413.2 – “El servicio del santuario terrenal consistía en dos partes; los sacerdotes ministraban diariamente en el lugar santo, mientras que una vez al año el sumo sacerdote efectuaba un servicio especial de expiación en el lugar santísimo, para purificar el santuario.

Día tras día el pecador arrepentido llevaba su ofrenda a la puerta del tabernáculo, y poniendo la mano sobre la cabeza de la víctima, confesaba sus pecados, transfiriendo así figurativamente de sí mismo a la víctima inocente. Luego se mataba al animal. ‘Sin derramamiento de sangre,’ dice el apóstol, no hay remisión de pecados (Levítico 17:11).

La ley de Dios quebrantada exigía la vida del transgresor. La sangre, que representaba la vida comprometida del pecador, cuya culpa cargaba la víctima, la llevaba el sacerdote al lugar santo y la salpicaba ante el velo, detrás del cual estaba el arca que contenía la ley que el pecador había transgredido. Mediante esta ceremonia, el pecado era transferido figurativamente, por intermedio de la sangre, al santuario.”

CS pg. 413.3 – “Tal era la obra que se llevaba a cabo día tras día durante todo el año. Los pecados de Israel eran transferidos al santuario, y se hacía necesario un servicio especial para eliminarlos.”

Si bien hay diferencias entre el sacerdocio de Cristo y el sacerdocio terrenal que era sombra y figura del verdadero, el ritual simbólico enseña que diariamente debemos buscar la aceptación en Cristo y traspasar nuestros pecados al santuario para que en el día de nuestro juicio puedan ser eliminados.

Cristo ya vivió su vida de obediencia perfecta y perpetua a la ley, ya murió en la cruz, y ya resucitó de entre los muertos, y no es necesario que realice su sacrificio diariamente, como tampoco es necesario que presente ofrenda y sacrificio por sí mismo, como lo hacían los sacerdotes terrenales. Pero nosotros sí necesitamos de su trabajo diariamente. Necesitamos que presente la ofrenda y el sacrificio a nuestro favor y que aumente aceite a las lámparas.

El ritual simbólico es bastante claro: en el acto de sacrificar a Cristo no hubo justificación ni perdón de pecados por ni una sola persona, ya que Cristo no presentó su ofrenda y sacrificio por nadie. En la cruz solamente se proveyó otro medio que fue la sangre y todavía faltaba que Cristo resucite para poder ascender al cielo y ser ungido como nuestro Sumo Sacerdote.

CS pg. 414.4 – “El servicio típico enseña importantes verdades respecto a la expiación. Se aceptaba un substituto en lugar del pecador; pero la sangre de la víctima no borraba el pecado. Solo proveía un medio para transferirlo al santuario.

Con la ofrenda de sangre, el pecador reconocía la autoridad de la ley, confesaba su culpa, y expresaba su deseo de ser perdonado mediante la fe en un Redentor por venir; pero no estaba aún enteramente libre de la condenación de la ley.”

CS pg. 415.1 – “Tal era el servicio que se efectuaba como ;mera representación de las cosas celestiales’ (Hebreos 9:24). Y lo que se hacía típicamente en el santuario terrenal, se hace en realidad en el santuario celestial.”

En el día del juicio o expiación simbólico, el Señor demandaba de su pueblo abnegación, templanza y dominio propio. El Señor mandaba a su pueblo a hacer una completa auto examinación de sus vidas. El Señor les mandaba a ser temperantes:

Isaías 22:12-14 – “Por tanto, en ese día (juicio) el Señor Jehovah de los Ejércitos convocará al llanto, al duelo, a raparse la cabeza y al ceñirse de cilicio. No obstante, he aquí que hay regocijo y alegría. Se matan vacas y se degüellan ovejas; se come carne y se bebe vino: ‘¡Comamos y bebamos, que mañana moriremos!’ Esto ha sido revelado a mis oídos de parte de Jehovah de los Ejércitos: ‘Ciertamente este pecado no os será perdonado hasta que muráis,’ ha dicho el Señor Jehovah de los Ejércitos.”

¿Será que ahora, durante el juicio investigador real, el Señor espera algo menos que esto de su profeso pueblo de Dios?

1MS pg. 145.1 – “Estamos en el gran día de la expiación, cuando mediante la confesión y el arrepentimiento nuestros pecados han de ir de antemano al juicio.

Dios no acepta ahora de sus ministros un testimonio suave y falto de temple. Un testimonio tal no sería verdad presente. El mensaje para este tiempo debe ser alimento oportuno para nutrir a la iglesia de Dios.

Pero Satanás ha estado procurando gradualmente despojar este mensaje de su poder, para que la gente no esté preparada para resistir en el día del Señor (JUICIO DE VIVOS).

En 1844, nuestro gran Sumo Sacerdote entró en el lugar santísimo del santuario celestial para comenzar la obra del juicio investigador. Han estado siendo examinados delante de Dios los casos de los muertos justos.

Cuando se complete esta obra, se pronunciará juicio sobre los vivientes.

¡Cuán preciosos, cuán importantes son estos solemnes momentos!

Cada uno de nosotros tiene un caso pendiente en el tribunal celestial. Individualmente hemos de ser juzgados de acuerdo con lo que hicimos en el cuerpo.

En el servicio simbólico, cuando la obra de expiación era realizada por el sumo sacerdote en el lugar santísimo del santuario terrenal, se demandaba que el pueblo afligiera su alma delante de Dios y confesara sus pecados para que pudieran ser expiados y borrados (simbólicamente).

¿Se requerirá algo menos de nosotros en este día real de expiación, cuando Cristo, en el santuario de lo alto, está intercediendo a favor de su pueblo, y se ha de pronunciar en cada caso una decisión final e irrevocable?

¿Cuál es nuestra condición en este tremendo y solemne tiempo? ¡Ay! ¡Cuánto orgullo prevalece en la iglesia, cuánto amor al vestido, la frivolidad y las diversiones, cuánto deseo de supremacía!

Si tenemos alguna preocupación por la salvación de nuestra alma, debemos efectuar un cambio decidido.

Nos aproximamos rápidamente al término de nuestro tiempo de gracia. Pregúntese cada alma: ¿Cómo estoy delante de Dios?

No sabemos cuán pronto nuestros nombres pueden ser puestos en los labios de Cristo y sean decididos finalmente nuestros casos. ¡Cuáles, oh cuáles, serán esas decisiones!

¿Seremos contados con los justos o seremos incluidos entre los impíos?”

DMJ pg. 13.2 – “Todos los que sienten la absoluta pobreza del alma, que saben que en sí mismos no hay nada bueno, pueden hallar justicia y fuerza recurriendo a Jesús. Dice él:

‘Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados.’ (Mateo 11:28)

Nos invita a cambiar nuestra pobreza por las riquezas de su gracia. No merecemos el amor de Dios, pero Cristo, nuestro fiador, es sobremanera digno y capaz de salvar a todos los que vengan a él.

No importa cuál haya sido la experiencia del pasado ni cuán desalentadoras sean las circunstancias del presente, si acudimos a Cristo en nuestra condición actual—débiles, sin fuerza, desesperados—nuestro compasivo Salvador saldrá a recibirnos mucho antes de que lleguemos, y nos rodeará con sus brazos amantes y con la capa de su propia justicia.

Nos presentará a su Padre en las blancas vestiduras de su propio carácter. El aboga por nosotros ante el Padre diciendo: Me he puesto en lugar del pecador. No mires a este hijo desobediente, sino a mí.

Y cuando Satanás contiende fuertemente contra nuestras almas, acusándonos de pecado y alegando que somos su presa, la sangre de Cristo aboga con mayor poder.”

Isaías 45:24-25 – “Y se dirá de mí: Ciertamente en Jehová está la justicia y la fuerza… En Jehová será justificada y se gloriará toda la descendencia de Israel.”

La necesidad del Espíritu Santo como agente regenerador

HAp pg. 43.3 – “El Espíritu Santo se da como agente regenerador, para hacer efectiva la salvación obrada por la muerte de nuestro Redentor.

Después de convencer de pecado, y de presentar ante la mente la norma de justicia, el Espíritu Santo quita los afectos de las cosas de esta tierra, y llena el alma con un deseo de santidad.

‘El os guiará a toda verdad’ (Juan 16:13).

Si los hombres están dispuestos a ser amoldados, se efectuará la santificación de todo el ser. El Espíritu tomará las cosas de Dios y las imprimirá en el alma. Mediante su poder, el camino de la vida será hecho tan claro que nadie necesite errar.”

Si bien el Espíritu Santo visita a todos los hombres de la tierra para poder influenciarnos para bien (de lo contrario la condición del mundo sería terrible)…

DMJ pg. 23.2 – “El corazón del hombre es por naturaleza frío, sombrío y sin amor.

Siempre que alguien manifieste un espíritu de misericordia o de perdón, no se debe a un impulso propio, sino al influjo del Espíritu divino que lo conmueve.”

Para que Dios otorgue al Espíritu Santo como habitante, o como agente regenerador, Dios demanda obediencia (Hechos 5:32).

Por esto, gracias al trabajo de Cristo, nos es concedida la lluvia temprana. En virtud de la justicia de Cristo, nos es otorgado al Espíritu Santo como agente regenerador para que el Consolador implante la ley en nuestra mente y corazón, y para siembre los frutos del espíritu (Gálatas 5:22-23).

El amor, la fe, la lealtad, la temperancia, todos los dones del espíritu nos son otorgados por el Espíritu Santo en virtud de la justicia de Cristo, lo cual estaba simbolizado por el aumentar de aceite a las lámparas por el sacerdote en el ritual simbólico.

Una vez que hemos pedido que nos sea otorgado el amor verdadero y todos los dones del Espíritu, debemos creer que nos han sido otorgados y con nuestro esfuerzo humano debemos desarrollar el amor, la paciencia, la fe y todos los demás dones celestiales.

Dios nos dará pruebas diarias en las cuales tendremos la oportunidad de desarrollar estas plantas de origen celestial y hacerlas crecer. Si pedimos fe, nuestra fe será probada y al ejercer uso de la fe que nos fue otorgada, ésta se desarrollará. Lo mismo pasará con el amor, la lealtad, la temperancia, la paciencia, y todos los dones sobrenaturales que fueron perdidos por el primer Adán.

Es así que “compramos oro” (la fe y el amor) del Testigo Fiel y queda completada nuestra aceptación de su amonestación, para que podamos salir del estado laodicense.

Es así también que se cumple la promesa del Nuevo Pacto (Hebreos 8:10) al aceptar nuestra incapacidad de amar, pues el Espíritu Santo debe inscribir la ley en nuestra mentes y nuestros corazones para que podamos desarrollar una santificación verdadera. La cual siempre será un resultado de haber sido justificados por la justicia de Cristo.

HAp pg. 447.3 – “La santificación no es obra de un momento, una hora, o un día, sino de toda la vida. No se la consigue por medio de un feliz arranque de los sentimientos, sino que es el resultado de morir constantemente al pecado y vivir cada día para Cristo.

Mientras reine Satanás, tendremos que dominarnos a nosotros mismos y vencer los pecados que nos rodean; mientras dure la vida, no habrá un momento de descanso, un lugar al cual podamos llegar y decir: Alcancé plenamente el blanco.

La santificación es el resultado de la obediencia prestada durante toda la vida.”

CS pg. 261.3 – “Siguió llevando una vida de abnegación y rigor, ya no como base sino como resultado de la fe; no como raíz sino como fruto de la santidad.

La gracia de Dios en Cristo es el fundamento de la esperanza del cristiano, y dicha gracia debe manifestarse en la obediencia.

Wesley consagró su vida a predicar las grandes verdades que había recibido: la justificación por medio de la fe en la sangre expiatoria de Cristo, y el poder regenerador del Espíritu Santo en el corazón, que lleva fruto en una vida conforme al ejemplo de Cristo.”

El Espíritu Santo debe implantar en nosotros el amor, la planta de origen celestial, y debe inscribir la ley en nuestra mente y corazón para que podamos obedecer verdaderamente, y dejar a un lado la santificación espuria.

FO pg. 87.2 – “La obediencia a la ley de Dios es santificación.

La santificación no es una obra instantánea sino progresiva, así como la obediencia es continua.”

FO pg. 87.3 – “Muchos han tomado la posición de que no pueden pecar porque están santificados, pero ésta es una trampa engañosa del maligno.

Hay un constante peligro de caer en pecado, porque Cristo nos ha amonestado a velar y orar para que no caigamos en tentación. Si somos conscientes de la debilidad del yo, no nos confiaremos en nosotros mismos ni seremos indiferentes al peligro, sino que sentiremos la necesidad de acudir a la Fuente de nuestra fortaleza: Jesús, nuestra justicia.

Debemos aferrarnos la enseñanza de la Biblia y no seguir las costumbres y tradiciones del mundo, los dichos y hechos de los hombres.”

La norma de santificación verdadera no es lo que dice el hombre sino lo que dice la Palabra de Dios.

Si el hombre dice que comer carne es necesario y saludable, mientras que Isaías 22:12-14 dice que es pecado, ¿a quién obedeceremos?

Si el hombre dice que hay que celebrar “semana santa”, “día de la madre/padre”, “navidad”, y tradiciones que no están en la Biblia, ¿a quién obedeceremos?

Si el hombre dice que el día de reposo es el domingo, pero Dios dice que es el séptimo día (comúnmente llamado sábado), ¿a quién haremos caso?

FO pg. 88.3 – “Si el alma ha de ser purificada y ennoblecida, y hecha idónea para las cortes celestiales, hay dos lecciones que tienen que ser aprendidas: abnegación y dominio propio.

Algunos aprenden estas importantes lecciones más fácilmente que otros, porque están formados en la sencilla disciplina que el Señor les da con dulzura y amor.

Otros necesitan la lenta disciplina del sufrimiento, para que el fuego purificador pueda depurar sus corazones de orgullo y autosuficiencia, de pasión mundanal y amor propio, a fin de que pueda surgir el oro genuino del carácter y puedan llegar a ser vencedores mediante la gracia de Cristo.”

Dos clases de santificación

FO pg. 89.2 – “La verdadera santificación es nada más y nada menos que amar a Dios con todo el corazón, caminar en sus mandamientos y estatutos sin mácula. La santificación no es una emoción sino un principio de origen celestial que pone todas las pasiones y todos los deseos bajo el control del Espíritu de Dios; y esta obra es realizada por medio de nuestro Señor y Salvador.

La santificación espuria no lleva a glorificar a Dios, sino que induce a quienes pretenden poseerla a exaltarse y glorificarse a sí mismos. (“Yo lleve esta gente a la iglesia…. Yo ayude a este hermano… yo prediqué esto… yo! yo! yo!)

Cualquier cosa que sobrevenga en nuestra experiencia, sea de alegría o de tristeza, que no refleje a Cristo ni lo señale como su autor, glorificándolo a El y sumergiendo al yo hasta hacerlo desaparecer de la vista, no es una genuina experiencia cristiana.”

La santificación verdadera es además una obra mancomunada de la unión del poder divino y el esfuerzo humano.

CE pg. 109.2 – “El secreto del éxito estriba en la unión del poder divino con el esfuerzo humano.”

HAp pg. 384.3 – “La obra de ganar la salvación es una operación mancomunada. Debe haber cooperación entre Dios y el pecador arrepentido. Es necesaria para la formación de principios rectos de carácter. El hombre debe hacer fervientes esfuerzos para vencer lo que le impide obtener la perfección (¡una perfección que no es para pasar el juicio, ya que sólo podemos pasar el juicio con el vestido de bodas de Cristo!).

Pero depende de Dios para alcanzar el éxito. Los esfuerzos humanos, por sí solos, son insuficientes. Sin la ayuda del poder divino, no se conseguirá nada. Dios obra y el hombre obra. La resistencia a la tentación debe venir del hombre, quien debe obtener el poder de Dios (ese poder son los frutos del Espíritu: el amor, la fe, etc.).

Dios desea que tengamos dominio sobre nosotros mismos, pero no puede ayudarnos sin nuestro consentimiento y cooperación.”

Dios desea que seamos temperantes, pero si nosotros nos llevamos el pollo asado a la boca no hay cooperación, no hay esfuerzo humano.

HAp pg. 385.1 – “El que desea adquirir un carácter fuerte y armónico, el que desea ser un cristiano equilibrado, debe dar todo y hacer todo por Cristo; porque el Redentor no aceptará un servicio a medias.

Diariamente debe aprender el significado de la entrega propia. Debe estudiar la Palabra de Dios, aprendiendo su significado y obedeciendo sus preceptos (¡de nada sirve tener conocimiento si ese conocimiento no se pone en práctica!).

Así puede alcanzar la norma de la excelencia cristiana: día tras día Dios trabaja con él, perfeccionando el carácter que resistirá el tiempo de la prueba final (la ley dominical); y día tras día el creyente está efectuando ante hombres y ángeles un experimento sublime, el cual demuestra lo que el Evangelio puede hacer a favor de los seres humanos.”

HAp pg. 41.2 – “Puesto que éste es el medio por cual hemos de recibir poder, ¿por qué no tener más hombre y sed del don del Espíritu? ¿Por qué no hablamos de él, oramos por él y predicamos respecto a él?

El Señor está más dispuesto a dar el Espíritu Santo a los que le sirven, que los padres a dar buenas dádivas a sus hijos. Cada obrero debiera elevar su petición a Dios por el bautismo diario del Espíritu.”

Conclusión

Pero nada de esto será posible, no habrá nunca una verdadera conversión, una santificación verdadera, mientras no se haya dado el primer paso que es aceptar la amonestación del Testigo Fiel.

El hombre debe despojarse de toda justicia propia, de todo amor propio, para poder recibir el oro y las vestiduras blancas necesarias para que en él haya una verdadera experiencia cristiana y una muerte diaria al YO.

Lamentablemente hoy en día, el espíritu del mundo no quiere escuchar amonestaciones.

“NO HAY QUE JUZGAR” dice el hombre, lo cual en realidad equivale a “NO HAY QUE AMONESTAR”, lo cual es rechazar la amonestación del Testigo Fiel pues al decir “no hay que juzgar” estamos diciendo que “todos somos buenas personas en el fondo de nuestros corazones” entonces mejor no amonestar, pues “estamos ricos y de nada tenemos necesidad.”

En Apocalipsis 3:18, según la traducción, el versículo dice:

“Yo te amonesto” o “Yo te aconsejo”.

Es decir, bíblicamente amonestar es sinónimo de aconsejar. Y ni amonestar ni aconsejar significa “juzgar”.

Por ejemplo, si se habla acerca de que la Biblia dice que el matrimonio debe ser entre un hombre y una mujer, el mundo dice “no hay que juzgar.”

Pero amonestar, aconsejar, distinguir entre el bien y el mal, no llamar bueno a lo malo y no llamar malo a lo bueno, no es “juzgar” ni “dictar sentencia.”

Y sin embargo, llegará el día, después del milenio cuando los redimidos, los que hayan aceptado la amonestación del Testigo Fiel, sí van a juzgar a los impíos.

1 Corintios 6:3 – “¿O no sabéis que hemos de juzgar a los ángeles? ¿cuánto más las cosas de este siglo?”

El mensaje del Testigo Fiel dice que el mundo debe ser amonestado pues no es rico, si no que es pobre y tiene una gran necesidad de reavivamiento y reforma.

Pero, ¿cómo será el mundo amonestado sin no hay mensajeros que acepten primeramente la amonestación?

1MS pg. 108.1 – “Debemos tener una fe genuina. Hasta ahora apenas si hemos entendido la realidad de la verdad. Tan sólo creemos a medias la Palabra de Dios.

Un hombre procederá de acuerdo con toda la fe que tenga. A pesar de que las señales de los tiempos se cumplen por todo el mundo, se ha ido debilitando la fe en la venida del Señor.

Las amonestaciones han de ser dadas clara, distinta y ciertamente. Ante el peligro de nuestras almas, hemos de enterarnos de las condiciones prescritas bajo las cuales debemos efectuar nuestra propia salvación, recordando que Dios es el que obra en nosotros tanto el querer como el hacer por su buena voluntad.”

1MS pg. 108.2 – “No nos conviene flotar con la corriente, guiados por la tradición y por presuntuosos sofismas. Somos llamados colaboradores con Dios. Levantémonos, pues, y brillemos. No hay tiempo que perder en controversias.

Los que tienen un conocimiento de la verdad como está en Jesús, deben ahora unificarse en corazón y propósito. Deben eliminarse todas las diferencias. Los miembros de la iglesia deben trabajar unidos bajo la dirección del que es la gran Cabeza de la iglesia.”

1MS pg. 109.1 – “Los que tienen un conocimiento de la verdad, levántense y brillen.

‘Clama a voz en cuello, no te detengas; alza tu voz como trompeta.’ (Isaías 58:1)

No mutiléis más la verdad. Clame el alma por el Dios viviente. Dejaos del hombre cuyo aliento está en sus narices. Si le abrís la puerta, el Consolador vendrá a vosotros.

‘Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.

Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro’ (Hebreos 4:14-16).”

Es congregándonos al Santuario Celestial, donde Cristo trabaja por nosotros que podemos hallar la misericordia y la gracia. Ni la misericordia, ni la gracia la obtendremos en un lugar aquí en la tierra. La Biblia no enseña tal mentira. Debemos congregarnos diariamente, por la fe, a la Corte Suprema de Justicia del Eterno, donde tenemos un Abogado que intercede por nosotros para nuestra salvación (1 Juan 2:1; Salmos 119:154; Lamentaciones 3:58; Salmos 43:1).

DTG pg. 457.3 – “Lo único que nos permite obtener una comprensión más perfecta de la verdad consiste en que mantengamos nuestro corazón enternecido y sojuzgado por el Espíritu de Cristo.

El alma debe ser limpiada de la vanidad y el orgullo, y vaciada de todo lo que la domina; y Cristo debe ser entronizado en ella. La ciencia humana es demasiado limitada para comprender el sacrificio expiatorio. El plan de la redención es demasiado abarcante para que la filosofía pueda explicarlo.

Será siempre un misterio insondable para el razonamiento más profundo. La ciencia de la salvación no puede ser explicada; pero puede ser conocida por experiencia.

Solamente el que ve su propio carácter pecaminoso puede discernir la preciosidad del Salvador.”

 

Amén. Que Dios los bendiga.

 

17 Replies to “Estudio sobre La Amonestación del Testigo Fiel”

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