El Gran Engaño de la Inmortalidad del Alma

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PE pg. 87.2 – “Vi que los santos deben obtener una comprensión cabal de la verdad presente, que deberán sostener por las Escrituras. Necesitan comprender lo referente a la condición de los muertos; porque aún les aparecerán espíritus de demonios que se darán por sus seres queridos y parientes, y les enseñarán que el día de reposo ha sido cambiado, y otras doctrinas ajenas a la Biblia. Harán cuanto esté en su poder para despertar simpatía y realizarán milagros delante de ellos para confirmar lo que declaren.

El pueblo de Dios debe estar preparado para resistir a estos espíritus con la verdad bíblica de que los muertos nada saben, y que los que se les aparecen son espíritus de demonios.

Nuestro ánimo no debe ser embargado por las cosas que nos rodean, sino ocuparse con la verdad presente y la preparación que necesitamos para dar razón de nuestra esperanza con mansedumbre y temor. Debemos buscar sabiduría de lo alto para poder resistir en este día de errores y engaños.

Debemos examinar cuidadosamente el fundamento de nuestra esperanza, porque tendremos que dar razón de ella basados en las Escrituras. Este engaño se difundirá, y tendremos que contender con él cara a cara; y a menos que estemos preparados para ello, quedaremos entrampados y vencidos.

Pero si hacemos todo lo que podemos de nuestra parte a fin de estar listos para el conflicto que nos espera, Dios hará su parte, y su brazo todopoderoso nos protegerá.”

Para que podamos tener una comprensión cabal del estado de los muertos, necesitamos estudiar cómo fue formado el hombre en un alma viviente.

La creación del hombre en la Biblia

Génesis 2:7 – “Formó, pues, Jehová Dios al hombre del polvo de la tierra, y alentó en su nariz soplo de vida; y fue el hombre en alma viviente.”

1 Corintios 15:45 – “Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán en ánima viviente.”

Santiago 2:26 – “Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras es muerta.”

Génesis 7:22 – “Todo lo que tenía aliento de espíritu de vida en sus narices, de todo lo que había en la tierra, murió.”

Salmos 104:29 RVA – “Escondes tu rostro, túrbanse: Les quitas el espíritu, dejan de ser, y tórnanse en su polvo.”

Salmos 104:29 RV60 – “Escondes tu rostro, se turban; Les quitas el hálito, dejan de ser, y vuelven al polvo.”

Génesis 2:7 nos dar el orden de la creación del ser humano:

  1. Jehová dio forma al polvo de la tierra, y formó el cuerpo.
  2. Jehová alentó en su nariz: soplo o aliento de vida o espíritu o hálito.
  3. Como resultado de estos dos elementos: polvo de tierra y aliento de vida, el resultado es = alma viviente /ánima / ser viviente / hombre. Es decir, el soplo de vida transforma lo inerte en viviente.

Y en base a los versículos que acabamos de citar podemos sacar los siguientes sinónimos:

  • Polvo de la tierra = cuerpo
  • Soplo de vida = aliento de vida = espíritu = hálito
  • Alma = ánima = ser viviente = hombre = ser integral

Jehová le dio forma al polvo de la tierra, que era el primer elemento, y creó el cuerpo (Santiago 2:26). Este elemento vino de la tierra.

Jehová luego alentó el aliento / soplo de vida / espíritu (Santiago 2:26) / espíritu de vida (Génesis 7:22) / hálito (Salmos 104:29), el segundo elemento, el cual no tiene forma. Este elemento vino de Dios.

La unión de estos dos elementos: polvo de tierra y aliento de vida dio como resultado el alma / ánima / hombre /ser integral / el hueso y la carne (Génesis 2:23).

En la unión de estos dos elementos hubo una transformación de los elementos.

3JT pg. 262.3 – “En la creación del hombre fue manifiesta la intervención de un Dios personal. Cuando Dios hubo hecho al hombre a su imagen, el cuerpo humano era perfecto en toda su ordenación, pero no tenía vida.

Entonces un Dios personal, existente de por sí solo, sopló en ese cuerpo el aliento de vida, y el hombre llegó a ser un ser vivo e inteligente que respiraba. Todas las partes del organismo humano entraron en acción. El corazón, las arterias, las venas, la lengua, las manos, los pies, los sentidos, las percepciones de la mente, todo inició su funcionamiento y todo fue puesto bajo ley.

El hombre llegó a ser un alma viviente.

Por Jesucristo un Dios personal creó al hombre y le dotó de inteligencia y poder.”

Esa “ley” bajo la que fue puesto todo el organismo humano es la ley de la naturaleza o también llamada ley de la salud y de la vida, la cual está incluida en el sexto mandamiento de la ley moral—el Decálogo.

CRA pg. 17.2 – “El dejar de cuidar la maquinaria viviente es un insulto infligido al Creador. Existen reglas divinamente establecidas que, si se observan, guardarán a los seres humanos de la enfermedad y la muerte prematura.

Una razón por la cual no disfrutamos de más bendiciones del Señor, es que no prestamos atención a la luz que ha placido darnos con respecto a las leyes de la vida y la salud.

Dios es tan ciertamente el autor de las leyes físicas como lo es de la ley moral. Su ley está escrita con su propio dedo sobre cada nervio, cada músculo y cada facultad que ha sido confiada al hombre.

El Creador del hombre ha dispuesto la maquinaria viviente de nuestro cuerpo. Toda función ha sido hecha maravillosa y sabiamente. Y Dios se ha comprometido a conservar esta maquinaria humana marchando en forma saludable, si el agente humano quiere obedecer las leyes de Dios y cooperar con él.

Toda ley que gobierna la maquinaria humana ha de ser considerada tan divina en su origen, en su carácter y en su importancia como la Palabra de Dios. Toda acción descuidada y desatenta, todo abuso cometido con el maravilloso mecanismo del Señor, al desatender las leyes específicas que rigen la habitación humana, es una violación de la ley de Dios.

Es tan ciertamente un pecado violar las leyes de nuestro ser como lo es quebrantar las leyes de los Diez Mandamientos. Hacer cualquiera de ambas cosas es quebrantar los principios de Dios.”

Cristo usó lo que ya había creado en la tierra – el polvo de la tierra – para formar el cuerpo de Adán. Y cuando sopló el aliento de vida en ese cuerpo sin vida, la unión de estos dos elementos se transformó en un alma viviente.

Si vertimos agua en un vaso, el agua toma la forma del vaso. O si llenamos un globo con aire, el aire toma la forma del globo.

Pero no debemos pensar que cuando Cristo sopló el aliento de vida en el cuerpo, el espíritu tomó la forma del cuerpo. El espíritu no tiene forma, y por lo tanto no tomó la forma del cuerpo. El espíritu de vida, al unirse con el polvo de tierra, se transformó en carne y huesos – alma viviente.

El soplo de vida accionó sobre algo que ya tenía forma. Pero el espíritu de vida por sí mismo no sirve de nada, no tiene “vida” en sí mismo. El soplo o espíritu no habla, no camina, no piensa: no tiene acciones ni actos.

En cambio, el ser integral o alma viviente:

  1. Tiene forma: es semejante a su Creador (Génesis 1:26-27), ambos tienen rostro, ojos, párpados, oídos, espalda, manos, pies (2 Crónicas 7:14-15; Salmos 11:4; Éxodo 33:20-23; Job 10:8; Hebreos 1:13).
  2. Tiene actos: Habla, escucha, se relaciona con otros seres humanos.

Dios no usó un “molde,” sino que le dio la forma a todo el cuerpo humano.

Job 10:8-12 – “Tus manos me formaron y me compusieron Todo en contorno; ¿y así me deshaces? Acuérdate ahora que como a lodo me diste forma: ¿Y en polvo me has de tornar? ¿No me fundiste como leche, y como un queso me cuajaste? Vísteme de piel y carne, y cubrísteme de huesos y nervios. Vida y misericordia me concediste, y tu visitación guardó mi espíritu.”

Cuando el hombre Adán transgredió la ley, y como consecuencia de su pecado se volvió malo, se volvió malo como ser integral en su totalidad. Es decir, no se va a volvió malo únicamente el polvo de la tierra o el cuerpo, mientras que el espíritu o soplo de vida quedó “sin mancha.” No, esto no es bíblico. El primer Adán pecó como un ser integral, como un alma viviente, y se volvió pecador como un alma viviente. Es malo y es pecador en la totalidad de su ser.

CS pg. 559/2 (495.2) – “Dios declara: ‘Enemistad pondré’ (Génesis 3:15). Esta enemistad no es fomentada de un modo natural. Cuando el hombre quebrantó la ley divina, su naturaleza se hizo mala y llegó a estar en armonía y no en divergencia con Satanás.

No puede decirse que haya enemistad natural entre el hombre pecador y el autor del pecado. Ambos se volvieron malos a consecuencia de la apostasía. El apóstata no descansa sino cuando obtiene simpatías y apoyo al inducir a otros a seguir su ejemplo. De aquí que los ángeles caídos y los hombres malos se unan en desesperado compañerismo.

Si Dios no se hubiese interpuesto especialmente, Satanás y el hombre se habrían aliado contra el cielo; y en lugar de albergar enemistad contra Satanás, toda la familia humana se habría unido en oposición a Dios.”

Dios no llamó “Adán” al espíritu (soplo de vida), ni tampoco al cuerpo (polvo de la tierra con forma de hombre). El Creador llamó “Adán” al ser integral formado de la unión del soplo de vida y el polvo de la tierra.

Es también importante entender que el cuerpo o polvo de la tierra SIN el soplo de vida está muerto sin vida, como dice Santiago 2:26.

Santiago 2:26 – “Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras es muerta.”

¿Qué sucede con el alma en la muerte primera?

En la formación del hombre, la Palabra de Dios nos habla de la unión de dos elementos: polvo de la tierra (que viene de la tierra creada por Dios) y soplo de vida (que viene directamente de Dios) – los cuales se transforman en el alma viviente.

Entonces, en la muerte primera, que es como un sueño (Mateo 9:24; Juan 11:11), estos dos elementos deben volver a su lugar de origen:

  • El polvo de la tierra que vino de la tierra, vuelve a la tierra.
  • El aliento de vida que vino de Dios, vuelve a Dios.

El soplo de vida transformó lo inerte en viviente. Y en esta unión de estos dos elementos se mantuvo la individualidad de estos dos elementos. Es por esto que en ocasión de la muerte primera, hay una separación de estos dos elementos.

En Eclesiastés 12:7 encontramos qué ocurre en ocasión de la muerte primera que es como un sueño.

Eclesiastés 12:7 – “Y el polvo se torne a la tierra, como era, y el espíritu se vuelva a Dios que lo dio.”

Cada material que compone el alma viviente, debe volver a su lugar de origen.

El polvo de la tierra o cuerpo debe volver a la tierra. Mientras que el soplo de vida o espíritu debe volver a Dios. El cuerpo, por proceso de putrefacción, va a volver a su estado natural de polvo de la tierra con el paso del tiempo.

El momento en que Dios toma el soplo de vida o espíritu, entonces el alma deja de existir.

Ezequiel 18:4 – “He aquí que todas las almas son mías; como el alma del padre, así el alma del hijo es mía; el alma que pecare, esa morirá.”

muerteprimera

 

En la muerte primera cada elemento vuelve a su lugar de origen. ¿A dónde va el alma al morir? A ninguna parte, pues el alma deja de existir, deja de ser alma, deja de ser.

Y el alma va a dejar de ser hasta 1) la segunda venida de Cristo, para los muertos en Cristo y 2) la tercera venida de Cristo para los impíos.

La resurrección mixta

Es bueno aclarar que en ocasión de la segunda venida de Cristo, justo antes de su venida en gloria, ocurrirá la resurrección mixta de Daniel 12:2 – “muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza.

Un breve tiempo antes de que quienes salieron reprobados en el juicio de vivos se maten entre sí (probablemente entre la 6ta y la 7ta plaga, o incluso un poco antes de esto), ocurrirá la resurrección mixta.

Se llama “resurrección mixta” porque hay dos grupos: unos para vida eterna y otros para muerte eterna.

 

Primer grupo

CS pg. 695/1 (621.1) – “Los sepulcros se abren y ‘muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua’ (Daniel 12:2). Todos los que murieron en la fe del mensaje del tercer ángel, salen glorificados de la tumba, para oír el pacto de paz que Dios hace con los que guardaron su ley.”

 

Segundo grupo

CS pg. 695/1 (621.1) – “‘Los que le traspasaron’ (Apocalipsis 1:7), los que se mofaron y se rieron de la agonía de Cristo y los enemigos más acérrimos de su verdad y de su pueblo, son resucitados para mirarle en su gloria y para ver el honor con que serán recompensados los fieles y obedientes.”

Caifás, Anás, Pilatos, Herodes, y hasta los papas que torturaron y condenaron a la hoguera al pueblo de Dios, resucitarán solo para escuchar el día y la hora en que Cristo viene por segunda vez.

Resucitarán para morir de nuevo al ver la gloria de Cristo.

Es decir, los impíos que resucitan en la resurrección mixta en la segunda venida de Cristo vuelven a sufrir la muerte primera, su alma deja de ser, hasta que la tercera venida de Cristo después del milenio donde deben volver a resucitar para el juicio final y la muerte segunda.

 

¿Qué sucede con el alma en la muerte segunda?

Para Dios, una persona que sufrió la muerte primera está durmiendo; como el soplo o espíritu regresó a Dios, y el polvo regresó a la tierra, entonces el alma dejó de ser, no va al cielo o al infierno, ni siquiera al cementerio.

Pero, en la muerte segunda, que es una muerte eterna y definitiva (Apocalipsis 20:14; 21:8), no va a haber separación de elementos: el alma integral va a desaparecer por completo.

CS pg. 599/2 (532.2) – “‘Porque la paga del pecado es muerte: mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro’ (Romanos 6:23). Mientras la vida es la heredad de los justos, la muerte es la porción de los impíos. Moisés declaró a Israel: ‘Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal’ (Deuteronomio 30:15). La muerte de la cual se habla en este pasaje no es aquella a la que fue condenado Adán, pues toda la humanidad sufre la penalidad de su transgresión. Es ‘la muerte segunda,’ puesta en contraste con la vida eterna.

A consecuencia del pecado de Adán, la muerte pasó a toda la raza humana. Todos descienden igualmente a la tumba. Y debido a las disposiciones del plan de salvación, todos saldrán de los sepulcros. ‘Ha de haber resurrección de los muertos, así de justos como de injustos’ (Hechos 24:15). ‘Porque así como en Adán todos mueren, así también en Cristo todos serán vivificados’ (1 Corintios 15:22).

Pero queda sentada una distinción entre las dos clases que serán resucitadas. ‘Todos los que están en los sepulcros oirán su voz [del Hijo del hombre]; y los que hicieron bien, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron mal a resurrección de condenación’ (Juan 5:28, 29). Los que hayan sido ‘tenidos por dignos’ de resucitar para la vida son llamados ‘dichosos y santos’. ‘Sobre los tales la segunda muerte no tiene poder’ (Apocalipsis 20:6).

Pero los que no hayan asegurado para sí el perdón, por medio del arrepentimiento y de la fe, recibirán el castigo señalado a la transgresión: ‘la paga del pecado’. Sufrirán un castigo de duración e intensidad diversas ‘según sus obras’, pero que terminará finalmente en la segunda muerte.

Como, en conformidad con su justicia y con su misericordia, Dios no puede salvar al pecador en sus pecados, le priva de la existencia misma que sus transgresiones tenían ya comprometida y de la que se ha mostrado indigno. Un escritor inspirado dice: ‘Pues de aquí a poco no será el malo: y contemplarás sobre su lugar, y no parecerá’ (Salmos 37:10). Y otro dice: ‘Serán como si no hubieran sido’ (Abdías 1:16). Cubiertos de infamia, caerán en irreparable y eterno olvido.

Así se pondrá fin al pecado y a toda la desolación y las ruinas que de él procedieron. El salmista dice: ‘Reprendiste gentes, destruiste al malo, raíste el nombre de ellos para siempre jamás. Oh enemigo, acabados son para siempre los asolamientos’ (Salmos 9:5, 6).”

La sentencia de Génesis 3:19, como la declaración de Eclesiastés 12:7, es de muerte primera; en cambio la sentencia de Romanos 6:23 y Génesis 2:17 es de muerte segunda.

Génesis 3:19 – “En el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra; porque de ella fuiste tomado: pues polvo eres, y al polvo serás tornado.”

También habla de muerte primera:

Eclesiastés 9:5-6 – “Porque los que viven saben que han de morir: mas los muertos nada saben, ni tienen más paga; porque su memoria es puesta en olvido.

Muerte primera: Génesis 3:19, Eclesiastés 12:7, Santiago 2:26, Salmos 104:29, Eclesiastés 9:5-6.

Muerte segunda: Romanos 6:23, Génesis 2:17, Apocalipsis 21:8.

Adán experimentó la muerte primera por su pecado (Génesis 5:5), pero no experimentará la muerte segunda porque presentó su Sustituto, creyó y aceptó el plan de salvación; Adán después del pecado tuvo que ser regenerado de nuevo y tuvo que aprender a obedecer la ley de Dios de nuevo.

CS pg. 705/2 (629.3) – “Cuando se da la bienvenida a los redimidos en la ciudad de Dios, un grito triunfante de admiración llena los aires. Los dos Adanes están a punto de encontrarse. El Hijo de Dios está en pie con los brazos extendidos para recibir al padre de nuestra raza al ser que él creó, que pecó contra su Hacedor, y por cuyo pecado el Salvador lleva las señales de la crucifixión.

Al distinguir Adán las cruentas señales de los clavos, no se echa en los brazos de su Señor, sino que se prosterna humildemente a sus pies, exclamando: ‘¡Digno, digno es el Cordero que fue inmolado!’

El Salvador lo levanta con ternura, y le invita a contemplar nuevamente la morada edénica de la cual ha estado desterrado por tanto tiempo.”

Todo Génesis capítulo 5 es muerte primera.

La muerte primera no hace distinción entre el que le sirve y el que no sirve a Dios, no distingue entre el creyente y el no creyente. En cambio, la muerte segunda si hará distinción entre estos dos tipos de personas.

Como la muerte primera no hace distinción de personas, el hombre incrédulo da rienda suelta al pecado diciendo: “para que te vas a abstener, para que te vas a privar de disfrutar de la vida, si te vas a morir igual?” “Algún rato te vas a morir.” Este tipo de frases son resultado de la ignorancia en cuanto a la muerte segunda.

DTG pg. 731.1 – “Para el creyente, la muerte (primera) es un asunto trivial. Cristo habla de ella como si fuera de poca importancia.

‘El que guardare mi palabra, no verá muerte para siempre, no gustará muerte para siempre’ (Juan 8:51-52).

Para el cristiano, la muerte es tan sólo un sueño, un momento de silencio y tinieblas. La vida está oculta con Cristo en Dios y ‘cuando Cristo, vuestra vida, se manifestare, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria’ (Colosenses 3:4).”

Para el verdadero creyente la muerte primera es un asunto trivial pues es sólo un sueño y guarda la promesa de la resurrección en ocasión de la segunda venida de Cristo en gloria. El verdadero creyente tiene la esperanza que la muerte que es para siempre o eterna no tendrá efecto sobre él, pues su vida está oculta con Cristo en Dios.

Dios no ha ejecutado la muerte segunda sobre nadie todavía, y cuando se de la ejecución de la muerte segunda, entonces no habrá separación de elementos (polvo y espíritu) como en la muerte primera. En la muerte segunda el alma viviente va a desaparecer como ser integral para siempre, sin quedar rastro.

El vino del infierno

El infierno, tanto en el concepto católico como pagano (que viene a ser lo mismo de todas formas), es un lugar de tormento eterno donde van las “almas inmortales” a sufrir “penas eternas.”

Bíblicamente “infierno” o “Hades” – es sinónimo de sepulcro.

La Biblia dice que Cristo descendió al infierno o al Hades – es decir, al sepulcro; no a un lugar de “penas eternas.”

Hechos 2:27, 31 – “Porque no dejarás mi alma en el Hades, ni permitirás que tu Santo vea corrupción. Y viéndolo de antemano, habló de la resurrección de Cristo: que no fue abandonado en el Hades, ni su cuerpo vio corrupción.”

Apocalipsis 1:18 – “El que vive. Estuve muerto, y he aquí que vivo por los siglos de los siglos. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades.”

En Apocalipsis 20:14, de la traducción de la Biblia Latinoamericana (católica) dice: “después la Muerte y el Lugar de los muertos fueron arrojados al lago de fuego: este lago de fuego es la segunda muerte.”

Es decir, la misma traducción católica de infierno es de un lugar de muertos – sepulcro.

En la versión Reina Valera Antigua:

Apocalipsis 20:14 – “Y el infierno y la muerte fueron lanzados en el lago de fuego. Esta es la muerte segunda.”

El infierno es el Hades = lugar de los muertos = panteón = cementerio.

Es por esto que viene a ser incorrecto decir que un pariente está en el sepulcro. El polvo de lo que era la persona que en vida fue es lo que está en el sepulcro.

CS pg. 600/1 (533.1) – “San Juan, al echar una mirada hacia la eternidad, oyó una antífona universal de alabanzas que no era interrumpida por ninguna disonancia. Oyó a todas las criaturas del cielo y de la tierra rindiendo gloria a Dios (Apocalipsis 5:13). No habrá entonces almas perdidas que blasfemen a Dios retorciéndose en tormentos sin fin, ni seres infortunados que desde el infierno unan sus gritos de espanto a los himnos de los elegidos.

En el error fundamental de la inmortalidad natural, descansa la doctrina del estado consciente de los muertos, doctrina que, como la de los tormentos eternos, está en pugna con las enseñanzas de las Sagradas Escrituras, con los dictados de la razón y con nuestros sentimientos de humanidad.

Según la creencia popular, los redimidos en el cielo están al cabo de todo lo que pasa en la tierra, y especialmente de lo que les pasa a los amigos que dejaron atrás. ¿Pero cómo podría ser fuente de dicha para los muertos el tener conocimiento de las aflicciones y congojas de los vivos, el ver los pecados cometidos por aquellos a quienes aman y verlos sufrir todas las penas, desilusiones y angustias de la vida? ¿Cuánto podrían gozar de la bienaventuranza del cielo los que revolotean alrededor de sus amigos en la tierra? ¡Y cuán repulsiva es la creencia de que, apenas exhalado el último suspiro, el alma del impenitente es arrojada a las llamas del infierno! ¡En qué abismos de dolor no deben sumirse los que ven a sus amigos bajar a la tumba sin preparación para entrar en una eternidad de pecado y de dolor!”

CS pg. 600/2 (533.2) – “Muchos han sido arrastrados a la locura por este horrible pensamiento que los atormentara. ¿Qué dicen las Sagradas Escrituras a este respecto? David declara que el hombre no es consciente en la muerte:

‘Sale su espíritu, y él se torna en su tierra: en ese mismo día perecen sus pensamientos’ (Salmos 146:4).

Salomón da el mismo testimonio: ‘Porque los que viven saben que han de morir: mas los muertos nada saben.’ ‘También su amor, y su odio y su envidia, feneció ya: ni tiene ya más parte en el siglo, en todo lo que se hace debajo del sol.’ ‘Adonde tú vas no hay obra, ni industria, ni ciencia, ni sabiduría.’ (Eclesiastés 9:5, 6, 10)

Cuando, en respuesta a sus oraciones, la vida de Ezequías fue prolongada por quince años, el rey agradecido, tributó a Dios loores por su gran misericordia. En su canto de alabanza, dice por qué se alegraba:

‘No te ha de alabar el sepulcro; la muerte no te celebrará; ni esperarán en tu verdad los que bajan al hoyo. El viviente, el viviente sí, él te alabará, como yo, el día de hoy.’ (Isaías 38:18, 19)

CS pg. 590/1 (524.4) – “¡Cuán repugnante a todo sentimiento de amor y de misericordia y hasta a nuestro sentido de justicia es la doctrina según la cual después de muertos los impíos son atormentados con fuego y azufre en un infierno que arde eternamente, y por los pecados de una corta vida terrenal deben sufrir tormentos por tanto tiempo como Dios viva!

Sin embargo, esta doctrina ha sido enseñada muy generalmente y se encuentra aún incorporada en muchos de los credos de la cristiandad.

Un sabio teólogo sostuvo: ‘El espectáculo de los tormentos del infierno aumentará para siempre la dicha de los santos. Cuando vean a otros seres de la misma naturaleza que ellos y que nacieron en las mismas circunstancias, cuando los vean sumidos en semejante desdicha, mientras que ellos estén en tan diferente situación, sentirán en mayor grado el goce de su felicidad.’

Otro dijo lo siguiente: ‘Mientras que la sentencia de reprobación se esté llevando a efecto por toda la eternidad sobre los desgraciados que sean objeto de la ira, el humo de sus tormentos subirá eternamente también ala vista de los que sean objeto de misericordia, y que, en lugar de compadecerse de aquellos, exclamarán: ¡Amén! ¡Aleluya! ¡Alabad al Señor!’

¿En qué página de la Palabra de Dios se puede encontrar semejante enseñanza? ¿Los rescatados no sentirán acaso en el cielo ninguna compasión y ni siquiera un leve asomo de humanidad? ¿Habrán quedado esos sentimientos por ventura sustituidos por la indiferencia del estoico o la crueldad del salvaje?

No, mil veces no. No es esa la enseñanza del Libro de Dios. Los que presentan opiniones como las expresadas en las citas anteriores pueden ser sabios y aun hombres honrados; pero han sido engañados por los sofismas de Satanás. Él es quien los induce a desnaturalizar las enérgicas expresiones de las Sagradas Escrituras, dando al lenguaje bíblico un tinte de amargura y malignidad que es propio de él, Satanás, pero no de nuestro Creador.

‘¡Vivo yo! dice Jehová el Señor, que no me complazco en la muerte del inicuo, sino antes en que vuelva el inicuo de su camino y viva. Volveos, volveos de vuestros caminos malos, pues ¿por qué moriréis?’ (Ezequiel 33:11)

¿Qué ganaría Dios con que creyéramos que él se goza en contemplar los tormentos eternos, que se deleita en oír los gemidos, los gritos de dolor y las imprecaciones de las criaturas a quienes mantiene sufriendo en las llamas del infierno? ¿Pueden acaso esas horrendas disonancias ser música para los oídos de Aquel que es amor infinito?

Se alega que esas penas sin fin que sufren los malos demuestran el odio de Dios hacia el pecado, ese mal tan funesto a la paz y al orden del universo. ¡Oh, qué horrible blasfemia! ¡Como si el odio que Dios tiene al pecado fuese motivo para eternizar el pecado!

Pues según las enseñanzas de esos mismos teólogos, los tormentos continuos y sin esperanza de misericordia enfurecen sus miserables víctimas, que al manifestar su ira con juramentos y blasfemias, aumentan continuamente el peso de su culpabilidad. La gloria de Dios no obtiene realce con que se perpetúe el pecado al través de los siglos sin fin.

Es incalculable para el espíritu humano el daño que ha producido la herejía de los tormentos eternos. La religión de la Biblia, llena de amor y de bondad, y que abunda en compasión, resulta empañada por la superstición y revestida de terror.

Cuando consideramos con cuán falsos colores Satanás pintó el carácter de Dios, ¿podemos admirarnos de que se tema, y hasta se aborrezca a nuestro Creador misericordioso? Las ideas espantosas que respecto de Dios han sido propagadas por el mundo desde el púlpito, han hecho miles y hasta millones de escépticos e incrédulos.

La teoría de las penas eternas es una de las falsas doctrinas que constituyen el vino de las abominaciones de Babilonia, del cual ella da de beber a todas las naciones (Apocalipsis 14:8; 17:2). Es verdaderamente inexplicable que los ministros de Cristo hayan aceptado esta herejía y la hayan proclamado desde el púlpito. La recibieron de Roma, como de Roma también recibieron el falso día de reposo.

Es cierto que dicha herejía ha sido enseñada por hombres piadosos y eminentes, pero la luz sobre este asunto no les había sido dada como a nosotros. Eran responsables tan solo por la luz que brillaba en su tiempo; nosotros tenemos que responder por la que brilla en nuestros días. Si nos alejamos del testimonio de la Palabra de Dios y aceptamos falsas doctrinas porque nuestros padres las enseñaron, caemos bajo la condenación pronunciada contra Babilonia; estamos bebiendo del vino de sus abominaciones.”

CS pg. 592/1 (526.3) – “Muchos a quienes subleva la doctrina de los tormentos eternos se lanzan al error opuesto. Ven que las Santas Escrituras representan a Dios como un ser lleno de amor y compasión, y no pueden creer que haya de entregar sus criaturas a las llamas de un infierno eterno.

Pero, como creen que el alma es de por sí inmortal, no ven otra alternativa que sacar la conclusión de que toda la humanidad será finalmente salvada. Muchos son los que consideran las amenazas de la Biblia como destinadas tan solo a amedrentar a los hombres para que obedezcan y no como debiendo cumplirse literalmente. Así el pecador puede vivir en placeres egoístas, sin prestar atención alguna a lo que Dios exige de él, y esperar sin embargo que será recibido finalmente en su gracia. Semejante doctrina que así especula con la misericordia divina, pero ignora su justicia, agrada al corazón carnal y alienta a los malos en su iniquidad.”

El vino de que los justos mueren y van al cielo

María, Juan, Pedro, Pablo, etc., todos los que sufrieron la muerte primera están en el sepulcro.

CS pg. 601/1 (534.1) – “La teología de moda presenta a los justos que fallecen como si estuvieran en el cielo gozando de la bienaventuranza y loando a Dios con lenguas inmortales, pero Ezequías no veía tan gloriosa perspectiva en la muerte. Sus palabras concuerdan con el testimonio del salmista:

‘Porque en la muerte no hay memoria de ti: ¿Quién te loará en el sepulcro?’ (Salmos 6:5)

‘No son los muertos los que alaban a Jehová, ni todos los que bajan al silencio.’ (Salmos 115:17)

En el día de Pentecostés, San Pedro declaró que el patriarca David ‘murió, y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy.’ ‘Porque David no subió a los cielos’ (Hechos 2:29, 34).

El hecho de que David permanecerá en el sepulcro hasta el día de la resurrección, prueba que los justos no van al cielo cuando mueren. Es solo mediante la resurrección, y en virtud y como consecuencia de la resurrección de Cristo por lo cual David podrá finalmente sentarse a la diestra de Dios.

Y San Pablo dice: ‘Si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó; y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana: aun estáis en vuestros pecados. Entonces también los que murieron en Cristo perecieron.’ (1 Corintios 15:16-18).

Si desde hace cuatro mil años los justos al morir hubiesen ido directamente al cielo, ¿cómo habría podido decir San Pablo que si no hay resurrección, ‘también los que murieron en Cristo, perecieron’? No habría necesidad de resurrección.

El mártir Tyndale, refiriéndose al estado de los muertos, declaró: ‘Confieso francamente que no estoy convencido de que ellos gocen ya de la plenitud de gloria en que se encuentran Dios y los ángeles elegidos. Ni es tampoco artículo de mi fe; pues si así fuera, entonces no puedo menos que ver que sería vana la predicación de la resurrección de la carne’ (W. Tyndale, en el prólogo de su traducción del Nuevo Testamento, reimpreso en British Reformers: Tindal, Frith, Barnes, p. 349).

Es un hecho incontestable que la esperanza de pasar al morir a la felicidad eterna ha llevado a un descuido general de la doctrina bíblica de la resurrección.

Esta tendencia ha sido notada por el Dr. Adam Clarke, quien escribió: ‘¡La doctrina de la resurrección parece haber sido mirada por los cristianos como si tuviera una importancia mucho mayor que la que se le concede hoy! ¿Cómo es eso? Los apóstoles insistían siempre en ella y por medio de ella incitaban a los discípulos de Cristo a que fuesen diligentes, obedientes y de buen ánimo. Pero sus sucesores actuales casi nunca la mencionan. Tal la predicación de los apóstoles, y tal la fe de los primitivos cristianos; tal nuestra predicación y tal la fe de los que nos escuchan. No hay doctrina en la que el evangelio insista más; y no hay doctrina que la predicación de nuestros días trate con mayor descuido’ (Commentary on the New Testament, tomo II, comentario general de 1 Corintios 15, p. 3).

Y así siguieron las cosas hasta resultar en que la gloriosa verdad de la resurrección quedó casi completamente oscurecida y perdida de vista por el mundo cristiano. Es así que un escritor religioso autorizado, comentando las palabras de San Pablo en 1 Tesalonicenses 4:13-18, dice: ‘Para todos los fines prácticos de consuelo, la doctrina de la inmortalidad bienaventurada de los justos reemplaza para nosotros cualquier doctrina dudosa de la segunda venida del Señor. Cuando morimos es cuando el Señor viene a buscarnos. Eso es lo que tenemos que esperar y para lo que debemos estar precavidos. Los muertos ya han entrado en la gloria. Ellos no esperan el sonido de la trompeta para comparecer en juicio y entrar en la bienaventuranza.’

Pero cuando Jesús estaba a punto de dejar a sus discípulos, no les dijo que irían pronto a reunírsele. ‘Voy a prepararos el lugar—les dijo—. Y si yo fuere y os preparare el lugar, vendré otra vez, y os recibiré conmigo.’ (Juan 14:2, 3).

Y San Pablo nos dice además que ‘el mismo Señor con aclamación, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero: luego nosotros, los que vivimos, los que quedamos, juntamente con ellos seremos arrebatados en las nubes a recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor’. Y agrega: ‘Por tanto, consolaos los unos a los otros en estas palabras’ (1 Tesalonicenses 4:16-18).

¡Cuán grande es el contraste entre estas palabras de consuelo y las del ministro universalista citadas anteriormente! Este último consolaba a los amigos en duelo con la seguridad de que por pecaminoso que hubiese sido el fallecido, apenas hubo exhalado su último suspiro, debió ser recibido entre los ángeles. San Pablo recuerda a sus hermanos la futura venida del Señor, cuando las losas de las tumbas serán rotas y ‘los muertos en Cristo’ resucitarán para la vida eterna.

Antes de entrar en la mansión de los bienaventurados, todos deben ser examinados respecto a su vida; su carácter y sus actos deben ser revisados por Dios. Todos deben ser juzgados con arreglo a lo escrito en los libros y recompensados según hayan sido sus obras. Este juicio no se verifica en el momento de la muerte. Notad las palabras de San Pablo: ‘Por cuanto ha establecido un día, en el cual ha de juzgar al mundo con justicia, por aquel varón al cual determinó; dando fe a todos con haberle levantado de los muertos’ (Hechos 17:31). El apóstol enseña aquí lisa y llanamente que cierto momento, entonces por venir, había sido fijado para el juicio del mundo.

San Judas se refiere a aquel mismo momento cuando dice: ‘A los ángeles que no guardaron su original estado, sino que dejaron su propia habitación, los ha guardado en prisiones eternas, bajo tinieblas, hasta el juicio del gran día’. Y luego cita las palabras de Enoc: ‘¡He aquí que viene el Señor, con las huestes innumerables de sus santos ángeles, para ejecutar juicio sobre todos!’ (Judas 6, 14, 15).

San Juan declara que vio ‘a los muertos, pequeños y grandes, estar en pie delante del trono; y abriéronse los libros; […] y los muertos fueron juzgados de acuerdo con las cosas escritas en los libros’ (Apocalipsis 20:12).

Pero si los muertos están ya gozando de la bienaventuranza del cielo o están retorciéndose en las llamas del infierno, ¿qué necesidad hay de un juicio venidero?

Las enseñanzas de la Palabra de Dios respecto a estos importantes puntos no son oscuras ni contradictorias; una inteligencia mediana puede entenderlas. ¿Pero qué espíritu imparcial puede encontrar sabiduría o justicia en la teoría corriente? ¿Recibirán acaso los justos después del examen de sus vidas en el día del juicio, esta alabanza: ‘¡muy bien, siervo bueno y fiel, […] entra en el gozo de tu Señor!’ cuando ya habrán estado habitando con él tal vez durante siglos? ¿Se sacará a los malos del lugar de tormento para hacerles oír la siguiente sentencia del juez de toda la tierra: ‘¡Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno!’? (Mateo 25:21, 4).

¡Burla solemne! ¡Vergonzosa ofensa inferida a la sabiduría y justicia de Dios!”

La muerte segunda sí hace diferencia entre el creyente y el no creyente, y es una muerte total y eterna del ser humano como un ser integral:

PE pg. 294.1 – “Satanás se precipitó en medio de sus secuaces e intentó incitar a la multitud a la acción. Pero llovió sobre ellos fuego de Dios desde el cielo, y consumió conjuntamente al magnate, al noble, al poderoso, al pobre y al miserable. Vi que unos quedaban pronto aniquilados mientras que otros sufrían por más tiempo. A cada cual se le castigaba según las obras que había hecho con su cuerpo.

Algunos tardaban muchos días en consumirse, y aunque una parte de su cuerpo estaba ya consumida, el resto conservaba plena sensibilidad para el sufrimiento. Dijo el ángel: ‘El gusano de la vida no morirá ni su fuego se apagará mientras haya una partícula que consumir’.”

La purificación de la tierra con fuego y azufre

Malaquías 4:1 – “Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno; y todos los soberbios, y todos los que hacen maldad, serán estopa; y aquel día que vendrá, los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, el cual no les dejará ni raíz ni rama.”

Salmos 11:6-7 – “Sobre los malos lloverá lazos; Fuego y azufre, con vientos de torbellinos, será la porción del cáliz de ellos. Porque el justo Jehová ama la justicia: Al recto mirará su rostro.”

Después del juicio post milenio (Apocalipsis 20:3-15), después que la Jerusalén Celestial haya descendido en la tierra (Apocalipsis 21:2); cuando los impíos se encuentren fuera de la ciudad, y los justos se encuentren dentro de ella, entonces la tierra será purificada con fuego y azufre; y los impíos, junto con Satanás y su hueste, sufrirán la muerte segunda y eterna – el pecado llegará a su final (Apocalipsis 20:12-15; 21:8).

HR pg. 448.1 – “Entonces se cumplieron las palabras del profeta: ‘Porque Jehová está airado contra todas las naciones, e indignado contra todo el ejército de ellas; las destruirá y las entregará al matadero’ (Isaías 34:2).

‘Sobre los malos hará llover calamidades; fuego, azufre y viento abrazador será la porción del cáliz de ellos.’ (Salmos 11:6)

Descendió fuego del cielo. La tierra se resquebrajó. Aparecieron las armas escondidas en sus profundidades. Llamas devoradoras irrumpieron de los abismos. Hasta las rocas ardieron. Había llegado el día ‘ardiente como un horno’ (Malaquías 4:1). Los elementos se fundieron por el calor, y también se quemaron la tierra y las obras que había en ella (2 Pedro 3:10). El fuego de Tofet estaba preparado para el rey, el jefe de la rebelión; su pira era profunda y ancha, y ‘el soplo de Jehová, como torrente de azufre, la enciende’ (Isaías 30:33).

La superficie de la tierra parecía una masa fundida, un vasto e hirviente lago de fuego. Era el momento del juicio y la perdición de los hombres impíos, ‘es día de venganza de Jehová, año de retribuciones en el pleito de Sion’ (Isaías 34:8).

Los impíos recibieron su recompensa en la tierra. ‘Serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos’ (Malaquías 4:1). Algunos fueron destruidos en un momento, mientras que otros sufrieron muchos días. Todos fueron castigados según sus acciones.

Los pecados de los justos fueron transferidos a Satanás, el originador del mal, quien debió sufrir su castigo. Tuvo que sufrir entonces, no solamente por su propia rebelión, sino por todos los pecados que hizo cometer a los hijos de Dios. Su castigo, entonces, será mucho mayor que el de aquellos a quienes engañó. Después que perezcan todos los que cayeron por causa de sus engaños, deberá seguir viviendo y sufriendo. Las llamas purificadoras finalmente destruyeron a los impíos, raíz y ramas, Satanás la raíz, sus seguidores las ramas. La justicia de Dios fue satisfecha, y los santos y toda la hueste angélica dijeron en alta voz: ‘¡Amén!’

Mientras la tierra quedará envuelta por el fuego de la venganza de Dios, los justos morarán seguros en la Santa Ciudad. Para los que tuvieron parte en la primera resurrección, la segunda muerte no tendrá poder alguno (Apocalipsis 20:6). Mientras Dios será para los impíos un fuego consumidor, para su pueblo será un sol y un escudo (Salmos 84:11).”

Como podemos apreciar, bíblicamente, la tierra se convertirá en un horno de fuego donde perecerá para siempre el pecado: los impíos y su líder—Satanás. Y cada pecador pagará según sus obras, pero este fuego no arderá indefinidamente, ni mucho menos eternamente. El fuego no es lo que arde eternamente, sino el resultado de es lo eterno: una destrucción eterna y para siempre jamás.

¿Y los “fantasmas” que ve la gente?

Este vino de Babilonia de la inmortalidad del alma está tan enraizado en la mente humana que desde pequeño el ser humano tiene miedo a los “fantasmas.”

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Si entiendo que el alma deja de existir en ocasión de la muerte, entonces sé que los fantasmas son tan solo un disfraz (un truco perverso) más de Satanás. Pero si tengo el concepto mundial de que alma es lo mismo que espíritu, entonces caeré en la trampa de Satanás.

CS pg. 608/1 (540.2) – “Satanás puede evocar ante los hombres la apariencia de sus amigos fallecidos. La imitación es perfecta; los rasgos familiares, las palabras y el tono son reproducidos con una exactitud maravillosa. Muchas personas se consuelan con la seguridad de que sus seres queridos están gozando de las delicias del cielo; y sin sospechar ningún peligro, dan oídos a ‘espíritus seductores, y a enseñanzas de demonios’ (1 Timoteo 4:1).

Después que Satanás ha hecho creer a esas personas que los muertos vuelven en realidad a comunicarse con ellas, hace aparecer a seres humanos que murieron sin preparación. Estos aseguran que son felices en el cielo y hasta que ocupan allí elevados puestos, por lo que se difunde el error de que no se hace diferencia entre los justos y los injustos. Esos supuestos visitantes del mundo de los espíritus dan a veces avisos y advertencias que resultan exactos. Luego que se han ganado la confianza, presentan doctrinas que de hecho destruyen la fe en las Santas Escrituras. Aparentando profundo interés por el bienestar de sus amigos en la tierra, insinúan los errores más peligrosos.

El hecho de que dicen algunas verdades y pueden a veces anunciar acontecimientos da a sus testimonios una apariencia de verosimilitud; y sus falsas enseñanzas son aceptadas por las multitudes con tanta diligencia y creídas tan a ciegas, como si se tratara de las verdades más sagradas de la Biblia. Se rechaza la ley de Dios, se desprecia al Espíritu de gracia y se considera la sangre de la alianza como cosa profana.

Los espíritus niegan la divinidad de Cristo y hasta ponen al Creador en el mismo nivel que ellos mismos. Bajo este nuevo disfraz el gran rebelde continúa llevando adelante la guerra que empezó en el cielo y que se prosigue en la tierra desde hace unos seis mil años.”

El “fantasma” del profeta Samuel

En la Palabra de Dios tenemos un ejemplo clarísimo de cómo Satanás se aparece a la gente como si fuera un amigo o pariente difunto:

El rey Saúl de Israel acudió a una adivina (cosa prohibida por Dios) y la adivina “hizo aparecer” al profeta muerto Samuel (1 Samuel 28:11-20).

La misma adivina sabía que los israelitas estaban prohibidos por Dios de visitar adivinos y de “consultar a los muertos”, y que el castigo para los adivinos por orden divina en Israel era la pena de muerte:

1 Samuel 28:9 – “Y la mujer le dijo: He aquí tú sabes lo que Saúl ha hecho, cómo ha separado de la tierra los pythones y los adivinos: ¿por qué pues pones tropiezo a mi vida, para hacerme matar?”

Deuteronomio 18:9-12 – “Cuando hubieres entrado en la tierra que Jehová tu Dios te da, no aprenderá a hacer según las abominaciones de aquellas gentes. No sea hallado en ti quien haga pasar su hijo o su hija por el fuego, ni practicante de adivinaciones, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero. Ni fraguador de encantamientos, ni quien pregunte a pitón, ni mágico, ni quien pregunte a los muertos. Porque es abominación a Jehová cualquiera que hace estas cosas, y por estas abominaciones Jehová tu Dios las echó de delante de ti.”

Levítico 19:31 – “No os volváis a los encantadores y a los adivinos: no los consultéis ensuciándoos con ellos: Yo Jehová vuestro Dios.”

Levítico 20:6 – “Y la persona que atendiere a encantadores o adivinos, para prostituirse tras de ellos, yo pondré mi rostro contra tal persona, y cortaréla de entre su pueblo.”

Isaías 8:19 – “Y si os dijeren: Preguntad a los pythones y a los adivinos, que susurran hablando, responded: ¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Apelará por los vivos a los muertos?”

Levítico 20:27 – “Y el hombre o la mujer en quienes hubiere espíritu pithónico o de adivinación, han de ser muertos: los apedrearán con piedras; su sangre sobre ellos.”

Sin embargo, a pesar de que el rey Saúl tenía conocimiento de todo esto, acudió a la adivina y pidió ver al difunto profeta Samuel, exponiéndose así voluntariamente a la trampa de Satanás.

1 Samuel 28:11 – “La mujer entonces dijo: ¿A quién te haré venir? Y él respondió: Hazme venir a Samuel.”

1 Samuel 28:14 – “Y ella respondió: Un hombre anciano viene, cubierto de un manto. Saúl entonces entendió que era Samuel, y humillando el rostro a tierra, hizo gran reverencia.”

Saúl conoció al profeta Samuel en vida, y por tanto lo “reconoció” pues hasta su voz era “igual.” Sin embargo, la Palabra de Dios indica que tal aparición sobrenatural fue producida por el poder de Satanás, que lo que Saúl hizo fue un pecado grave contra Dios, y que él habló con un “espíritu malo” y no con el profeta Samuel.

1 Crónicas 10:13-14 – “Así murió Saúl por su rebelión con que prevaricó contra Jehová, contra la palabra de Jehová, la cual no guardó; y porque consultó al python, preguntándole, y no consultó a Jehová: por esta causa lo mató, y traspasó el reino a David, hijo de Isaí.”

Si Saúl se hallaba en aquella situación desesperante que lo motivó a buscar la adivina, esto se debió a que él no quiso hacer caso de la palabra de Dios dada por medio de su instrumento – el profeta Samuel – cuando Samuel todavía vivía. Si el rey hubiera hecho caso de los consejos y amonestaciones de Dios por medio de Samuel—en vida—entonces no hubiera prevaricado y no hubiera sido muerto. Pero por no haber hecho caso de Samuel en vida, quiso consultar con él “en la muerte”, cuando incluso pudo haber consultado directamente con Dios por medio de la oración.

Cuando el rey se expuso a sí mismo a la trampa de Satanás, consultó con Satanás y Satanás no le dio ninguna esperanza para su situación, sino que lo dio todo por perdido para que Saúl quede totalmente desamparado:

1 Samuel 28:20 – “En aquel punto cayó Saúl en tierra cuan grande era, y tuvo gran temor por las palabras de Samuel; que no quedó en él esfuerzo ninguno, porque en todo aquel día y aquella noche no había comido pan.”

PP pg. 620.5 – “Cuando fue llamado al trono, Saúl tenía una opinión muy humilde de su propia capacidad, y se dejaba instruir. Le faltaban conocimientos y experiencia, y tenía graves defectos de carácter. Pero el Señor le concedió el Espíritu Santo para guiarlo y ayudarlo, y lo colocó donde podía desarrollar las cualidades requeridas para ser soberano de Israel.

Si hubiera permanecido humilde, procurando siempre ser dirigido por la sabiduría divina, habría podido desempeñar los deberes de su alto cargo con éxito y honor. Bajo la influencia de la gracia divina, toda buena cualidad habría ido ganando fuerza, mientras que las tendencias pecaminosas habrían perdido su poder.

Esta es la obra que el Señor se propone hacer en beneficio de todos los que se consagran a él. Son muchos los que él llamó a ocupar cargos en su obra porque tienen un espíritu humilde y dócil. En su providencia los coloca donde pueden aprender de él. Les revelará los defectos de carácter que tengan, y a todos los que busquen su ayuda, les dará fuerza para corregir sus errores.

Pero Saúl se vanaglorió de su ensalzamiento, y deshonró a Dios por su incredulidad y desobediencia. Aunque al ser llamado a ocupar el trono era humilde y dudaba de su capacidad, el éxito lo hizo confiar en sí mismo. La primera victoria de su reinado encendió en su corazón aquel orgullo que era su mayor peligro.”

PP pg. 621.3 – “La misma confianza ciega en sí mismo lo condujo a rechazar la reprensión de Samuel. Saúl reconocía que Samuel era un profeta enviado de Dios; por consiguiente, debió haber aceptado el reproche, aunque él mismo no pudiera ver que había pecado. Si se hubiera mostrado dócil para ver y confesar su error, esta amarga experiencia le habría resultado en una salvaguardia para el futuro.

Si el Señor se hubiera separado completamente de Saúl, no le habría hablado otra vez por medio de su profeta, ni le habría confiado una obra definida que hacer, para que corrigiera sus errores pasados.

La humillación de la derrota resulta a menudo en una bendición para hacer la voluntad de Dios sin ayuda.

Cuando Saúl se desvió de la reprensión que le mandó el Espíritu Santo de Dios, y persistió en justificarse obstinadamente, rechazó el único medio por el cual Dios podía obrar para salvarlo de sí mismo. Se había separado voluntariamente de Dios. No podía recibir ayuda ni dirección de Dios antes de volver a él mediante la confesión de su pecado.”

PP pg. 623.4 – “Pasar por alto los reproches y las advertencias de la palabra de Dios o de su Espíritu, es un paso peligroso. Muchos, como Saúl, ceden a la tentación hasta que se ponen ciegos y no pueden ver el verdadero carácter del pecado. Se jactan de que tenían algún buen propósito en vista, y que no han hecho ningún daño al apartarse de las instrucciones de Dios.

Así desprecian el Espíritu de la gracia hasta que ya no oyen su voz, y él los deja entregados a los engaños que han escogido.”

El satánico culto a los muertos

PP pg. 671.1 – “El relato que hace la Escritura de la visita de Saúl a la mujer de Endor, ha ocasionado perplejidad a muchos estudiantes de la Biblia. Algunos sostienen que Samuel estuvo realmente presente en la entrevista con Saúl, pero la Biblia misma suministra bases suficientes para llegar a una conclusión contraria.

Si, como algunos alegan, Samuel hubiera estado en el cielo, habría sido necesario hacerle bajar de allí, ya sea por el poder de Dios o por el poder de Satanás. Nadie puede creer que Satanás tenía poder para hacerlo bajar del cielo al santo profeta de Dios para honrar las hechicerías de una mujer impía.

Tampoco podemos concluir que Dios lo mandó a la cueva de la bruja; pues el Señor ya se había negado a comunicarse con Saúl por medio de sueños, del Urim [luz pectoral], o por medio de los profetas (1 Samuel 28:6). Estos eran los medios designados por Dios para comunicarse con su pueblo, y no los iba a pasar por alto para dar un mensaje por medio de un agente de Satanás.

El mensaje mismo da suficiente evidencia de su origen. Su objeto no era guiar a Saúl al arrepentimiento, sino más bien llevarlo a la destrucción; y tal no es la obra de Dios, sino la de Satanás.

Además el acto de Saúl al consultar a una hechicera se cita en la Escritura como una de las razones por las cuales fue rechazado por Dios y entregado a la destrucción:

‘Así murió Saúl a causa de su rebelión con que pecó contra Jehová, contra la palabra de Jehová, la cual no guardó, y porque consultó a una adivina, y no consultó a Jehová; por esta causa lo mató, y traspasó el reino a David hijo de Isaí.’ (1 Crónicas 10:13-14)

Este pasaje dice claramente que Saúl interrogó ‘a una adivina’ o espíritu malo, y no al Espíritu del Señor. No se comunicó con Samuel, el profeta de Dios; sino que por medio de la hechicería se comunicó con Satanás. Este no podía presentar al verdadero Samuel, pero sí presentó uno falso, que le sirvió para llevar a cabo sus propósitos de engaño.

Casi todas las formas de la hechicería y brujería antiguas se fundaban en la creencia de que es posible comunicarse con los muertos.

Los que practicaban las artes de la necromancia aseveraban tener relaciones con los espíritus de los difuntos, y obtener de ellos un conocimiento de los acontecimientos futuros.

A esta costumbre de consultar a los muertos se alude en la profecía de Isaías:

‘Si os dicen: Preguntad a los encantadores y a los adivinos, que susurran hablando, responded: ¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos?’ (Isaías 8:19).

Esta misma creencia en la posibilidad de comunicarse con los muertos era la piedra angular de la idolatría pagana. Se creía que los dioses de los paganos eran los espíritus deificados de héroes desaparecidos.

La religión de los paganos era así un culto a los muertos. Las Escrituras lo evidencian. Al relatar el pecado de Israel en Bet-peor nos dice:

‘Israel estaba en Sitim cuando el pueblo empezó a prostituirse con las hijas de Moab, las cuales invitaban al pueblo a los sacrificios de sus dioses; el pueblo comió y se inclinó a sus dioses. Así acudió el pueblo a Baal-peor, y el furor de Jehová se encendió contra Israel.’ (Números 25:1-3)

El salmista nos dice a qué clase de dioses eran ofrecidos esos sacrificios. Hablando de la misma apostasía de los israelitas, dice:

‘Allegáronse asimismo a Baal-peor, y comieron los sacrificios de los muertos’ (Salmos 106:28), es decir, sacrificios que habían sido ofrecidos a los difuntos.

cultomuertos

La deificación de los muertos ocupaba un lugar preeminente en casi todo sistema pagano, como también lo ocupaba la supuesta comunión con los muertos.

Se creía que los dioses comunicaban su voluntad a los hombres, y que, cuando los consultaban, les daban consejos. De esta índole eran los famosos oráculos de Grecia y Roma.

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El espiritismo moderno

PP pg. 673.1 – “La creencia en la comunicación con los muertos es aceptada aún en nuestra época, hasta entre los pueblos que profesan ser cristianos. Bajo el nombre de espiritismo, la práctica de comunicarse con seres que dicen ser los espíritus de los desaparecidos se ha generalizado mucho. Tiende a conquistar la simpatía de quienes perdieron seres queridos.

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A veces se presentan ciertas personas seres espirituales en la forma de sus amigos difuntos, y les describen incidentes relacionados con la vida de ellos, o realizan actos que ejecutaban mientras vivían. En esta forma inducen a los hombres a creer que sus amigos difuntos son ángeles, que se ciernen sobre ellos y se comunican con ellos.

Los seres que son así considerados como espíritus de los desaparecidos, son mirados con cierta idolatría, y para muchos la palabra de ellos tiene más peso que la palabra de Dios.

Pero muchos consideran al espiritismo como un simple engaño. Atribuyen a fraudes de los médiums las manifestaciones mediante las cuales pretenden demostrar que poseen un carácter sobrenatural.

Sin embargo, si bien es cierto que con frecuencia se han presentado los resultados de alguna superchería como manifestaciones genuinas, ha habido también evidencias notables de un poder sobrenatural. Y muchos de los que rechazan el espiritismo como resultado de la pericia o astucia humana, al comprobar manifestaciones que no pueden explicar en este sentido, se verán inducidos a reconocer sus asertos como veraces.”

Otros engaños modernos de Satanás

Así como Satanás engañó a Saúl, al hacerse pasar por el difunto profeta Samuel, y así como falsificó los milagros de Dios en Egipto por medio de los brujos egipcios, Satanás engaña a la gente con muchas tipos de apariciones que contradicen la Palabra de Dios: los OVNIS, los “extraterrestres”, y un engaño nuevo que se ha puesto de moda: ¡los seres reptilianos!

Estos engaños son ampliamente difundidos, especialmente por el internet, y lo más triste es que aún profesos cristianos caen en estas trampas, a pesar de que ninguno de estas teorías de ciencia ficción tiene fundamento sostenible por la Palabra de Dios. Los rumores en las páginas de internet tienen más peso que las Sagradas Escrituras para los incrédulos, y es así que todas estas fábulas de ciencia ficción excitan las mentes débiles que por tanto tiempo se han dejado excitar con las películas de Hollywood.

enganosmodernos

Los únicos “extraterrestres” que se encuentran en nuestro mundo son Satanás y su hueste de ángeles caídos, que siembran mentiras, muerte y desastre por toda la tierra.

Pero los extraterrestres, fantasmas y repitilianos no son los únicos disfraces malignos que el Enemigo utiliza para entrampar en su red a la ingenua humanidad.

CS pg. 609/2 (541.2) – “Estas personas no toman en cuenta el testimonio de las Santas Escrituras respecto a los milagros de Satanás y de sus agentes. No fue sino mediante la ayuda de Satanás que los nigromantes de Faraón pudieron imitar la acción de Dios.

San Pablo declara que antes de la segunda venida de Cristo habrá manifestaciones análogas del poder satánico. La venida del Señor debe ser precedida de la ‘operación de Satanás, con todo poder, y con señales, y con maravillas mentirosas, y con todo el artificio de la injusticia’ (2 Tesalonicenses 2:9, 10).

Y el apóstol San Juan, describiendo el poder milagroso que se ha de dar a conocer en los últimos días, declara: ‘Obra grandes prodigios, de tal modo que hace descender fuego del cielo a la tierra, a la vista de los hombres. Y engaña a los que habitan sobre la tierra, por medio de las señales que se le ha dado poder de hacer’ (Apocalipsis 13:13, 14).

Lo que se predice aquí no es una simple impostura. Los hombres serán engañados por los milagros que los agentes de Satanás no solo pretenderán hacer, sino que de hecho tendrán poder para realizar.

El príncipe de las tinieblas, que por tanto tiempo ha estado empleando los poderes de su inteligencia superior en la obra de engaño, adapta hábilmente sus tentaciones a los hombres de todas las clases y condiciones.

A las personas cultas y refinadas les presenta el espiritismo bajo sus aspectos más sutiles e intelectuales, y así consigue atraer a muchos a sus redes. La sabiduría que comunica el espiritismo es la que describe el apóstol Santiago, la cual ‘no es la que desciende de lo alto, sino terrena, animal, diabólica’ (Santiago 3:15). Y esto es, precisamente, lo que encubre el gran seductor cuando el sigilo es lo que más conviene a sus fines.

El que, vestido con el brillo de celestiales serafines, pudo aparecer ante Cristo para tentarle en el desierto, suele presentarse también a los hombres del modo más atractivo, cual si fuere ángel de luz. Apela a la razón por la presentación de temas elevados; deleita los sentidos con escenas que cautivan y conquistan los afectos por medio de imágenes elocuentes de amor y caridad. Excita la imaginación en sublimes arrebatos e induce a los hombres a enorgullecerse tanto de su propia sabiduría, que en el fondo de su corazón desprecian al Dios eterno.

Ese ser poderoso que pudo transportar al Redentor del mundo a un altísimo monte y poner ante su vista todos los reinos y la gloria de la tierra, presentará sus tentaciones a los hombres y pervertirá los sentidos de todos los que no estén protegidos por el poder divino.

Satanás seduce hoy día a los hombres como sedujo a Eva en el Edén, lisonjeándolos, alentando en ellos el deseo de conocimientos prohibidos y despertando en ellos la ambición de exaltarse a sí mismos. Fue alimentando esos males como cayó él mismo, y por ellos trata de acarrear la ruina de los hombres. ‘Y seréis como Dios—dijo él—, conocedores del bien y del mal’ (Génesis 3:5).

El espiritismo enseña ‘que el hombre es un ser susceptible de adelanto; que su destino consiste en progresar desde su nacimiento, aun hasta la eternidad, hacia la divinidad.’ Y además que ‘cada inteligencia se juzgará a sí misma y no será juzgada por otra.’ ‘El juicio será justo, porque será el juicio que uno haga de sí mismo […]. El tribunal está interiormente en vosotros.’

Un maestro espiritista dijo cuando ‘la conciencia espiritual’ se despertó en él: ‘Todos mis semejantes eran semidioses no caídos.’ Y otro dice: ‘Todo ser justo y perfecto es Cristo’.”

CS pg. 614/2 (545.2) – “Hasta en su forma actual, lejos de ser más tolerable, el espiritismo es en realidad más peligroso que anteriormente, debido a la mayor sutileza de su engaño. Mientras años atrás atacaba a Cristo y la Biblia, declara ahora que acepta a ambos.

Pero su interpretación de la Biblia está calculada para agradar al corazón irregenerado, al paso que anula el efecto de sus verdades solemnes y vitales. Los espiritistas hacen hincapié en el amor como si fuese atributo principal de Dios, pero lo rebajan hasta hacer de él un sentimentalismo enfermizo y hacen poca distinción entre el bien y el mal.

La justicia de Dios, su reprobación del pecado, las exigencias de su santa ley todo eso lo pierden de vista. Enseñan al pueblo a que mire el Decálogo como si fuera letra muerta. Fábulas agradables y encantadoras cautivan los sentidos e inducen a los hombres a que rechacen la Biblia como fundamento de su fe. Se niega a Cristo tan descaradamente como antes; pero Satanás ha cegado tanto al pueblo que no discierne el engaño.”

CS pg. 616/2 (547.1) – “Muchos tendrán que vérselas con espíritus de demonios que personificarán a parientes o amigos queridos y que proclamarán las herejías más peligrosas.

Estos espíritus apelarán a nuestros más tiernos sentimientos de simpatía y harán milagros con el fin de sostener sus asertos. Debemos estar listos para resistirles con la verdad bíblica de que los muertos no saben nada y de que los que aparecen como tales son espíritus de demonios.

Es inminente ‘la hora de la tentación que ha de venir en todo el mundo, para probar a los que moran en la tierra’ (Apocalipsis 3:10). Todos aquellos cuya fe no esté firmemente cimentada en la Palabra de Dios serán engañados y vencidos. La operación de Satanás es ‘con todo el artificio de la injusticia’ a fin de alcanzar dominio sobre los hijos de los hombres; y sus engaños seguirán aumentando.

Pero solo puede lograr sus fines cuando los hombres ceden voluntariamente a sus tentaciones. Los que busquen sinceramente el conocimiento de la verdad, y se esfuercen en purificar sus almas mediante la obediencia, haciendo así lo que pueden en preparación para el conflicto, encontrarán; seguro refugio en el Dios de verdad.

‘Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré’ (Apocalipsis 3:10), es la promesa del Salvador. Él enviaría a todos los ángeles del cielo para proteger a su pueblo antes que permitir que una sola alma que confíe en él sea vencida por Satanás.

El profeta Isaías describe el terrible engaño que seducirá a los impíos y les hará creerse al amparo de los juicios de Dios:

‘Hemos hecho pacto con la muerte, y con el infierno tenemos hecho convenio; cuando pasaré el azote, cual torrente, no nos alcanzará; porque hemos puesto las mentiras por nuestro refugio, y entre los embustes nos hemos escondido’ (Isaías 28:15).

En la categoría de personas así descritas se encuentran los que en su impenitencia y obstinación se consuelan con la seguridad de que no habrá castigo para el pecador, de que todos los miembros de la humanidad, por grande que sea su corrupción, serán elevados hasta el cielo para volverse como ángeles de Dios.

Pero hay otros quienes de modo mucho más aparente están haciendo un pacto con la muerte y un convenio con el infierno. Son los que renuncian a las verdades que Dios dio como defensa para los justos en el día de congoja, y aceptan el falso refugio ofrecido en su lugar por Satanás, o sea los asertos mentirosos del espiritismo.

La obcecación de los hombres de esta generación es indeciblemente sorprendente. Miles de personas rechazan la Palabra de Dios como si no mereciese fe, mientras aceptan con absoluta confianza los engaños de Satanás.

Los incrédulos y escarnecedores denuncian el fanatismo, como lo llaman, de los que luchan por la fe de los profetas y de los apóstoles, y se divierten ridiculizando las solemnes declaraciones de las Santas Escrituras referentes a Cristo, al plan de salvación y a la retribución que espera a los que rechazan la verdad.

Fingen, tener gran lástima por espíritus tan estrechos, débiles y supersticiosos, que acatan los mandatos de Dios y satisfacen las exigencias de su ley. Hacen alarde de tanto descaro como si en realidad hubiesen hecho un pacto con la muerte y un convenio con el infierno, como si hubiesen elevado una barrera insalvable e indestructible entre ellos y la venganza de Dios.

Nada puede despertar sus temores. Se han sometido tan completamente al tentador, están tan ligados a él y tan dominados por su espíritu, que no tienen ni fuerza ni deseos para escapar de su lazo.”

¿Y la virgen María?

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María experimentó la muerte primera y dejó de ser María como ser integral. Por lo tanto, María no se encuentra en el cielo ni en ningún otro lugar. El polvo de la tierra de quien en vida fue María se encuentra en algún sepulcro, aguardando el regreso de su Redentor para su resurrección con los redimidos.

Lo mismo pasa con Juan, Pedro, Pablo, etc., todos ellos experimentaron la muerte primera y dejaron de ser almas vivientes. Ahora sólo son polvo de la tierra que aguarda la resurrección cuando Cristo regrese.

CS pg. 62/3 (55.2) – “Aun antes del establecimiento del papado, las enseñanzas de los filósofos paganos habían recibido atención y ejercido influencia dentro de la iglesia. Muchos de los que profesaban ser convertidos se aferraban aún a los dogmas de su filosofía pagana, y no solo seguían estudiándolos ellos mismos sino que inducían a otros a que los estudiaran también a fin de extender su influencia entre los paganos. Así se introdujeron graves errores en la fe cristiana.

Uno de los principales fue la creencia en la inmortalidad natural del hombre y en su estado consciente después de la muerte. Esta doctrina fue la base sobre la cual Roma estableció la invocación de los santos y la adoración de la virgen María. De la misma doctrina se derivó también la herejía del tormento eterno para los que mueren impenitentes, que muy pronto figuró en el credo papal.

De este modo se preparó el camino para la introducción de otra invención del paganismo, a la que Roma llamó purgatorio, y de la que se valió para aterrorizar a las muchedumbres crédulas y supersticiosas. Con esta herejía Roma afirma la existencia de un lugar de tormento, en el que las almas de los que no han merecido eterna condenación han de ser castigadas por sus pecados, y de donde, una vez limpiadas de impureza, son admitidas en el cielo.”

La muerte

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La muerte no es una persona o individuo. No es una “calavera” con su “guadaña,” como se le representa comúnmente en la cultura popular.

La muerte es el momento en que Dios toma el soplo de vida y entonces el alma viviente deja de ser y pasa al descanso de la muerte primera: el polvo de la tierra vuelve a su lugar de origen.

¿Por qué hicimos tanto énfasis, al comienzo del estudio, en el hecho de que el cuerpo tiene forma, mas el espíritu no tiene forma; y por qué hacemos también énfasis en que ni el cuerpo ni el espíritu por sí solos tienen vida propia?

Porque por naturaleza tenemos el vino de Babilonia de la inmortalidad del alma en nuestras cabezas. Creemos que dentro de nosotros hay un “alma” que tiene nuestra misma forma (como una fotocopia de nosotros) y que el momento de la muerte, el cuerpo solamente muere pero este “alma” sigue viviendo y tiene acciones: habla, piensa, camina, etc. Pero todo esto es paganismo que se puede remontar a la filosofía griega.

 

El alma inmortal en la filosofía pagana

CS pg. 607/1 (539.1) – “La doctrina de la inmortalidad natural, tomada en un principio de la filosofía pagana e incorporada a la fe cristiana en los tiempos tenebrosos de la gran apostasía, ha suplantado la verdad tan claramente enseñada por la Santa Escritura, de que ‘los muertos nada saben’.”

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En la filosofía pagana griega encontramos la mentira de que el hombre es un “ser dual” compuesto por alma y materia. Para los griegos el cuerpo o la materia es mortal, es lo “malo” del hombre, y es la cárcel o estuche del alma. Mientras que el alma o espíritu vive dentro del cuerpo con su misma forma y es inmortal y eterna, y por lo tanto en ocasión de la muerte se “desprende” del cuerpo y continúa gozando, sufriendo y hasta “intercediendo” por sus seres queridos que aun estén vivos.

Si bien el concepto del vino de la “inmortalidad del alma” no comenzó con los griegos, sino que comenzó en el Edén (Génesis 3:4); Satanás utilizó a los filósofos griegos para que estos elaboren doctrinas sofisticadas que se opongan a Génesis 2:7 y Ezequiel 18:4.

Vinos Griegos

Dentro de la filosofía pagana griega hay dos conceptos principales de alma.

Platón

Para Platón el alma es el principio del conocimiento racional, por lo tanto sólo el hombre tiene alma y, por ejemplo, los animales no tienen alma.

Aristóteles

Para Aristóteles el alma es el principio de la vida, por lo tanto todos los seres vivientes tienen alma.

Vinos Católicos

En Génesis 2:7 de la Biblia católica “Torres Amat” podemos encontrar lo siguiente: “Formó, pues, el Señor Dios al hombre del lodo de la tierra, e inspiróle en el rostro un soplo o espíritu * de vida, y quedó hecho el hombre viviente con alma racional *.”

Ver ejemplo online: http://www.eximsystems.com/LaVerdad/Antiguo/Gn/Genesis.htm#sal002

Es decir, la iglesia católica maneja el concepto platónico del alma (sólo los hombres tienen alma).

Esos “*” asteriscos en Génesis 2:7 de la Biblia católica Torres Amat llevan a “explicaciones” al pie de la página que leen lo siguiente:

“Esto es, crió el alma racional y unióla al cuerpo para darle vida y movimiento. No es, pues, nuestra alma hija de la materia, sino obra del poder de Dios creador.”

“bis 1 Co. 15, 45”

Como podemos apreciar, la iglesia católica incorporó el concepto griego del [cuerpo / materia] + [alma / espíritu] = ser dual, con la filosofía platónica del alma racional. Al pie de la letra de Génesis 2:7 la Biblia católica Torres Amat nos indica que veamos 1 Corintios 15:45; veamos, pues qué dice la Biblia católica Torres Amat en este versículo: “El primer hombre, Adán, fue formado con alma viviente.”

Fuente: http://www.eximsystems.com/LaVerdad/Nuevo/1Co/1Corintios.htm#024

En lugar de decir “formado EN alma viviente”, la Biblia católica dice “formado CON alma viviente.” Pues para el concepto católico el alma es algo “aparte” que “vive dentro de nosotros.”

Entonces, en el concepto pagano, tanto griego como católico (que doctrinalmente vimos que es lo mismo), el alma es sinónimo de espíritu; y en ocasión de la muerte el alma se desprende del cuerpo pues es inmortal y tiene la misma forma y acciones del cuerpo.

Debido a este concepto pagano es que hay muchas religiones paganas, donde la autoflagelación es algo común, pues piensan erróneamente que el cuerpo es lo “malo” del hombre. Esto también se practica en el catolicismo romano y hasta en el Islam.

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Sin embargo, cuando Adán y Eva pecaron lo hicieron como seres integrales, no como “cuerpo” únicamente.

Cuando un hombre va a un bar y se emborracha, acaso se emborracha sólo en cuerpo y no en alma? Por supuesto que no, cuando pecamos lo hacemos como seres integrales. No vamos en cuerpo al bar y dejamos al alma en la casa leyendo la Biblia.

Además, ya estudiamos que alma—bíblicamente—es sinónimo de hombre y ser integral; alma no es sinónimo de espíritu, como en la doctrina pagana.

Conceptos correctos

Bíblicamente ALMA no es sinónimo de ESPÍRITU, pues el espíritu, como ya estudiamos, es un componente del alma viviente. De acuerdo a Salmos 104:29 en versiones RVA y RV60, vimos que HÁLITO es sinónimo de ESPÍRITU.

  • Polvo de la tierra = cuerpo
  • Soplo de vida = aliento de vida = espíritu de vida = hálito
  • Alma = ánima = ser viviente = hombre = ser integral

CS pg. 644/0 (573.2) – “Las organizaciones religiosas de nuestros días se han negado a prestar atención a las verdades impopulares claramente enseñadas en las Santas Escrituras, y al combatirlas, han adoptado interpretaciones y asumido actitudes que han sembrado al vuelo las semillas del escepticismo.

Aferrándose al error papal de la inmortalidad natural del alma y al estado consciente de los muertos, han rechazado la única defensa posible contra los engaños del espiritismo. La doctrina de los tormentos eternos ha inducido a muchos a dudar de la Biblia. Y cuando se le presenta al pueblo la obligación de observar el cuarto mandamiento, se ve que ordena reposar en el séptimo día; y como único medio de librarse de un deber que no desean cumplir, muchos de los maestros populares declaran que la ley de Dios no está ya en vigencia. De este modo rechazan al mismo tiempo la ley y el sábado.

A medida que adelante la reforma respecto del sábado, esta manera de rechazar la ley divina para evitar la obediencia al cuarto mandamiento se volverá casi universal. Las doctrinas de los caudillos religiosos han abierto la puerta a la incredulidad, al espiritismo y al desprecio de la santa ley de Dios, y sobre ellos descansa una terrible responsabilidad por la iniquidad que existe en el mundo cristiano.

Sin embargo, esa misma clase de gente asegura que la corrupción que se va generalizando más y más, debe achacarse en gran parte a la violación del así llamado ‘día del Señor’ (domingo), y que si se hiciese obligatoria la observancia de este día, mejoraría en gran manera la moralidad social.”

CS pg. 645/1 (574.2) – “Merced a los dos errores capitales, el de la inmortalidad del alma y el de la santidad del domingo, Satanás prenderá a los hombres en sus redes. Mientras aquel forma la base del espiritismo, este crea un lazo de simpatía con Roma.

Los protestantes de los Estados Unidos serán los primeros en tender las manos a través de un doble abismo al espiritismo y al poder romano; y bajo la influencia de esta triple alianza ese país marchará en las huellas de Roma, pisoteando los derechos de la consciencia.”

La falsa doctrina de la inmortalidad del alma forma la base del espiritismo y del estado consciente de los muertos.

DTG pg. 422.3 – “Dios no obliga a los hombres a renunciar a su incredulidad. Delante de ellos están la luz y las tinieblas, la verdad y el error. A ellos les toca decidir lo que aceptarán. La mente humana está dotada de poder para discernir entre lo bueno y lo malo. Dios quiere que los hombres no decidan por impulso, sino por el peso de la evidencia, comparando cuidadosamente un pasaje de la Escritura con otro.

Si los judíos hubiesen puesto a un lado sus prejuicios y comparando la profecía escrita con los hechos que caracterizaban la vida de Jesús, habrían percibido una hermosa armonía entre las profecías y su cumplimiento en la vida y el ministerio del humilde Galileo.

Muchos son engañados hoy de la misma manera que los judíos. Hay maestros religiosos que leen la Biblia a la luz de su propio entendimiento y tradiciones; y las gentes no escudriñan las Escrituras por su cuenta, ni juzgan por sí mismas la verdad, sino que renuncia a su propio criterio y confían sus almas a sus dirigentes.

La predicación y enseñanza de su Palabra es uno de los medios que Dios ordenó para difundir luz; pero debemos someter la enseñanza de cada hombre a la prueba de la Escritura.

Quienquiera que estudie con oración la Biblia, deseando conocer la verdad para obedecerla recibirá iluminación divina. Comprenderá las Escrituras. ‘El que quisiere hacer su voluntad, conocerá de la doctrina’ (Juan 7:17).”

En el ser humano, por naturaleza, ya está implantado el error. Es decisión personal decidir si nos quedamos en el error, o si salimos del error y aceptamos la verdad.

El Espíritu Santo, aun como visitante, es la consciencia que muestra a todo ser humano el contraste del error con la verdad; pero el ser humano debe elegir, así como al ser mostrado lo bueno y lo malo, debe elegir entre hacer lo bueno y lo malo. Es por esto que la hermana White escribió en un anterior párrafo “la mente humana está dotada de poder para discernir entre lo bueno y lo malo” – ese poder es el Espíritu Santo.

DTG pg. 497.2 – “En este concilio convocado para planear la muerte de Cristo, estaba presente el Testigo que oyó las palabras jactanciosas de Nabucodonosor, que presenció la fiesta idólatra de Belsasar, que estaba presente cuando Cristo en Nazaret se proclamó a sí mismo el Ungido.

Este Testigo estaba ahora haciendo sentir a los gobernantes qué clase de obra estaban haciendo. Los sucesos de la vida de Cristo surgieron ante ellos con una claridad que los alarmó. Recordaron la escena del templo, cuando Jesús, entonces de doce años, de pie ante los sabios doctores de la ley, les hacía preguntas que los asombraban.

El milagro recién realizado daba testimonio de que Jesús no era sino el Hijo de Dios. Las Escrituras del Antiguo Testamento concernientes al Cristo resplandecían ante su mente con su verdadero significado. Perplejos y turbados, los gobernantes preguntaron: ‘¿Qué hacemos?’

Había división en el concilio. Bajo la impresión del Espíritu Santo, los sacerdotes y gobernantes no podían desterrar el sentimiento de que estaban luchando contra Dios.”

PP pg. – “El espiritismo moderno y las formas de brujería antigua y del culto idólatra, por tener todos la comunión con los muertos como principio vital, se basan en aquella primera mentira mediante la cual Satanás engañó a Adán y a Eva: ‘No moriréis. Pero Dios sabe que el día que comáis de él […] seréis como Dios’ (Génesis 3:4-5). Como se basan igualmente en la mentira y la perpetúan, provienen por igual del padre de las mentiras.”

 

El origen de la falsa doctrina de la inmortalidad del alma

CS pg. 588/2 (523.3) – “El único que prometió a Adán la vida en la desobediencia fue el gran seductor. Y la declaración de la serpiente a Eva en Edén—‘De seguro no moriréis’ (Génesis 3:4)—fue el primer sermón que haya sido jamás predicado sobre la inmortalidad del alma. Y sin embargo esta misma declaración, fundada únicamente en la autoridad de Satanás, repercute desde los púlpitos de la cristiandad, y es recibida por la mayoría de los hombres con tanta prontitud como lo fue por nuestros primeros padres.

A la divina sentencia: ‘El alma que pecare, esa morirá’ (Ezequiel 18:20), se le da el sentido siguiente: El alma que pecare, esa no morirá, sino que vivirá eternamente. No puede uno menos que extrañar la rara infatuación con que los hombres creen sin más ni más las palabras de Satanás y se muestran tan incrédulos a las palabras de Dios.”

¿Mortal o Inmortal?

¿Fue el hombre creado mortal o inmortal?

Génesis 18:27 – “Y Abraham replicó y dijo: He aquí ahora que he comenzado a hablar a mi Señor, aunque soy polvo y ceniza.”

Una doctrina del cuerno pequeño enseña la mentira de que el hombre fue creado “inmortal pero sujeto a condiciones.”

¿Pero qué dice la Palabra de Dios?

Génesis 2:8-9 – “Y había Jehová Dios plantado un huerto en Edén al oriente, y puso allí al hombre que había formado. Y había Jehová Dios hecho nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer: también el árbol de la vida en medio del huerto, y el árbol de ciencia del bien y del mal.”

Génesis 3:22 – “Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de Nos sabiendo el bien y el mal: ahora, pues, porque no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre.”

De acuerdo a Génesis 2:8-9, Dios puso al hombre en el huerto del Edén donde hizo nacer tres tipos de árboles:

  1. Todo árbol bueno para comer.
  2. El árbol de la vida.
  3. El árbol de la ciencia del bien y del mal.

Necesitamos aprender las funciones de cada tipo de árbol.

  1. Todo árbol bueno para comer” fue colocado en el huerto del Edén por Dios para el sustento diario del hombre.

PP pg. 27/2 (26.1) – “Todo lo que Dios hizo tenía la perfección de la belleza, y nada que contribuyera a la felicidad de la santa pareja parecía faltar; sin embargo, el Creador les dio todavía otra prueba de su amor, preparándoles especialmente un huerto como su morada.

En este huerto había árboles de toda variedad, muchos de ellos cargados de aromáticas y deliciosas frutas. Había hermosas plantas trepadoras, como vides, que presentaban un aspecto agradable y hermoso, con sus ramas inclinadas bajo el peso de tentadora fruta de los más ricos y variados matices.

El trabajo de Adán y Eva debía consistir en formar cenadores o albergues con las ramas de las vides, haciendo así su propia morada con árboles vivos cubiertos de follaje y frutos. Había en profusión y prodigalidad olorosas flores de todo matiz.

En medio del huerto estaba el árbol de la vida que era superior en gloria y esplendor a todos los demás árboles. Sus frutos parecían manzanas de oro y plata, y tenían el poder de perpetuar la vida.”

  1. El fruto del árbol de la vida tenía el objeto de perpetuar la vida.

Pero, ¿qué vida? La vida física.

Si Dios hubiera creado al hombre inherentemente inmortal, lo inmortal no necesitaría algo que prolongue su existencia. El hombre fue creado mortal y por esto el Señor hizo provisión de un fruto que pueda prolongar su existencia y así no muera.

PP pg. 30/0 (28.1) – “El árbol del conocimiento, que estaba cerca del árbol de la vida, en el centro del huerto, había de probar la obediencia, la fe y el amor de nuestros primeros padres.

Aunque se les permitía comer libremente del fruto de todo otro árbol del huerto, se les prohibía comer de este, so pena de muerte.”

  1. El árbol de la ciencia del bien y del mal tenía por objetivo probar la obediencia de nuestros primeros padres.

Génesis 2:16-17 – “Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto comerás; mas del árbol de ciencia del bien y del mal no comerás de él; porque el día que de él comieres, morirás.”

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Cuando Dios dijo al hombre “de todo árbol,” estaba permitiendo que el hombre coma de los tipos 1) todo árbol bueno para comer y 2) del árbol de la vida. La única prohibición era con el tercer tipo de árbol que había en el Edén 3) árbol de la ciencia del bien y del mal.

Adán tenía libre acceso del árbol de la vida para prolongar su vida mortal física. Ya que la vida inmortal es de propiedad exclusiva del Creador, y no de la criatura creada. Ni siquiera los ángeles tienen vida inmortal.

1MS pg. 348.2 – “‘En él (Jesús) estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres’ (Juan 1:4). No se especifica aquí la vida física, sino la inmortalidad, la vida que es exclusivamente la propiedad de Dios. El Verbo, que estaba con Dios y que era Dios, tenía esta vida.

La vida física es algo que recibe cada individuo. No es eterna ni inmortal, pues la toma de nuevo Dios, el Dador de la vida. El hombre no tiene dominio sobre su vida.”

1 Corintios 15:54 – “Y cuando esto corruptible fuere vestido de incorrupción, y esto mortal fuere vestido de inmortalidad, entonces se efectuará la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte con victoria.”

1 Corintios 15:54 no dice que el hombre, en ocasión de la segunda venida de Cristo va a ser transformado en un ser inmortal. Sino que va a volver a recuperar el derecho al árbol de la vida que prolongará su vida física por la eternidad.

CS pg. 702/3 (627.2) – “Todos salen de sus tumbas de igual estatura que cuando en ellas fueran depositados. Adán, que se encuentra entre la multitud resucitada, es de soberbia altura y formas majestuosas, de porte poco inferior al del Hijo de Dios. Presenta un contraste notable con los hombres de las generaciones posteriores; en este respecto se nota la gran degeneración de la raza humana.

Pero todos se levantan con la lozanía y el vigor de eterna juventud. Al principio, el hombre fue creado a la semejanza de Dios, no solo en carácter, sino también en lo que se refiere a la forma y a la fisonomía. El pecado borró e hizo desaparecer casi por completo la imagen divina; pero Cristo vino a restaurar lo que se había malogrado. Él transformará nuestros cuerpos viles y los hará semejantes a la imagen de su cuerpo glorioso.

La forma mortal y corruptible, desprovista de gracia, manchada en otro tiempo por el pecado, se vuelve perfecta, hermosa e inmortal. Todas las imperfecciones y deformidades quedan en la tumba. Reintegrados en su derecho al árbol de la vida, en el desde tanto tiempo perdido Edén, los redimidos crecerán hasta alcanzar la estatura perfecta de la raza humana en su gloria primitiva.”

Los redimidos tendrán que comer del fruto del árbol de la vida por los siglos eternos para preservar su vida física al igual que todo ser creado.

Dos tipos de vida

Como hemos podido analizar, existen dos tipos de vida:

  1. Vida física.- De todo ser creado. No es eterna ni inmortal. El ser creado no tiene dominio sobre su vida física, de lo contrario no moriría. Es una vida prestada y derivada de Dios.
  2. Vida inmortal.- Es propiedad exclusiva de Dios. Es eterna e inmortal. Dios tiene dominio sobre su propia vida. No es prestada ni derivada, sino que es inherente.

1 Timoteo 6:14-16 – “Que guardes el mandamiento sin mácula ni reprensión, hasta la aparición de nuestro Señor Jesucristo: La cual a su tiempo mostrará el Bienaventurado y solo Poderoso, Rey de reyes, y Señor de señores. Quien sólo tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible; a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver: al cual se la honra y el imperio sempiterno. Amén.”

Juan 1:4 – “En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.”

Dios es la fuente de toda vida.

Satanás es mortal

¿Por qué Satanás y su hueste sigue con vida si hace mucho tiempo que ya no tiene acceso al árbol de la vida?

Adán comió del árbol de la vida por un tiempo mucho menor al de Satanás y los ángeles caídos, y sin embargo llegó a vivir casi mil años (Génesis 5:5).

Satanás y sus ángeles, en cambio, comieron del fruto del árbol de la vida por varios siglos. Gracias a esto han logrado conservar su vida física por varios milenios.

VAAn pg. 30.6 – “Entre la hueste angélica existía paz y gozo, en perfecta sumisión a la voluntad del cielo. El amor a Dios era supremo y el amor entre uno y otro era imparcial. Tal era la condición que existía por siglos antes de la entrada del pecado.”

Si Adán no hubiera comido del fruto del árbol de la vida, hace mucho tiempo que la raza humana se hubiera extinguido.

Es importante comprender que Satanás y sus ángeles no van a llegar a experimentar la muerte primera, sino que van a experimentar directamente la muerte segunda o eterna (Apocalipsis 20:10, 14).

PE pg. 152.2 – “Se me mostró a Satanás tal como había sido antes: un ángel excelso y feliz. Después se me lo mostró tal como es ahora. Todavía tiene una regia figura. Todavía son nobles sus facciones, porque es un ángel caído. Pero su semblante denota viva ansiedad, inquietud, desdicha, malicia, odio, falacia, engaño y todo linaje de mal.

Me fijé especialmente en aquella frente que tan noble fuera. Comienza a inclinarse hacia atrás desde los ojos. Vi que se viene dedicando al mal desde hace tanto tiempo que en él las buenas cualidades están degradadas, y todo rasgo malo se ha desarrollado. Sus ojos, astutos y sagaces, denotaban profunda penetración. Su cuerpo era grande; pero las carnes le colgaban fláccidas en la cara y las manos.”

Satanás está viejo y está envejeciendo pues no es inmortal.

En cambio Dios no envejece porque tiene vida inherente en sí mismo.

¿De qué se valió Satanás para la mentira de la inmortalidad del alma?

Como Adán y Eva habían sido advertidos de la existencia de Satanás y su hueste, Satanás decidió no aparecer a la santa pareja como un ángel, sino como una serpiente para ver si así no se daban cuenta de su verdadera identidad.

PP pg. 35/2 (32.3) – “Los ángeles amonestaron a Adán y a Eva a que estuvieran en guardia contra las argucias de Satanás; porque sus esfuerzos por tenderles una celada serían infatigables. Mientras fueran obedientes a Dios, el maligno no podría perjudicarles; pues, si fuera necesario, todos los ángeles del cielo serían enviados en su ayuda.

Si ellos rechazaban firmemente sus primeras insinuaciones, estarían tan seguros como los mismos mensajeros celestiales. Pero si cedían a la tentación, su naturaleza se depravaría, y no tendrían en sí mismos poder ni disposición para resistir a Satanás.”

Satanás mintió a Adán y a Eva diciéndoles que ellos ya eran inmortales pues ya habían consumido del fruto del árbol de la vida. Es decir, Satanás vio a la santa pareja en el Edén comer del fruto del árbol de la vida y entonces maquinó la mentira de la inmortalidad del alma para hacerles caer. Es la misma mentira con la que aún hace caer a la familia humana.

PP pg. 37/2 (34.1) – “Le dijo que al comer del fruto de éste árbol (de la ciencia del bien y del mal), alcanzarían una esfera de existencia más elevada y entrarían en un campo de sabiduría más amplio. Añadió que él mismo había comido de ese fruto prohibido y como resultado había adquirido el don de la palabra.

Insinuó que por egoísmo el Señor no quería que comieran del fruto, pues entonces se elevarían a la igualdad con él. Manifestó Satanás que Dios les había prohibido que gustasen del fruto de aquel árbol o que lo tocasen, debido a las maravillosas propiedades que tenía de dar sabiduría y poder.

El tentador afirmó que jamás llegaría a cumplirse la divina advertencia; que les fue hecha meramente para intimidarlos. ¿Cómo sería posible que ellos murieran? ¿No habían comido del árbol de la vida? Agregó el tentador que Dios estaba tratando de impedirles alcanzar un desarrollo superior y mayor felicidad.

Esta es la labor que Satanás ha llevado adelante con gran éxito, desde los días de Adán hasta el presente.”

Satanás insinuó a Eva que como ya habían comido del árbol de la vida ya eran inmortales. Satanás no le dijo que no era suficiente comer una sola vez del árbol de la vida para vivir eternamente, no les dijo que el fruto se debía comer perpetuamente. En otras palabras, le dijo sólo lo que a él le convenía.

¿Qué podemos aprender de la primera mentira de Satanás al hombre?

¿Qué lección debemos sacar de la mentira de Satanás: que bastaba comer una sola de vez del fruto del árbol de la vida para vivir eternamente?

Que Satanás ahora maneja la mentira que el hombre ha sido justificado y que ha recibido el perdón de sus pecados una sola vez y para siempre en la cruz.

Cuando en realidad, necesita ser justificado, recibir la lluvia temprana, y el perdón de sus pecados diariamente.

Únicamente en el juicio se dará una justificación y un perdón de pecados una vez y para siempre.

Esto lo aprendemos del ritual simbólico que ya hemos estudiado en muchos estudios anteriores.

Génesis 2:8-9 – es el permiso.

Génesis 2:16-17 – es la prohibición. Pero es sólo prohibición para el hombre, no para los animales.

Algo similar ocurre con el cuarto mandamiento.

Éxodo 20:8-11 – es una prohibición, una orden – de santificar el séptimo día de la semana, comúnmente llamado sábado. Pero este mandamiento solo se aplica a los hombres y no a los animales ni el resto de la naturaleza. Es por esto que ni los animales ni las cosas creadas guardan el sábado.

Eva, cuando vio a Satanás en forma de serpiente en el árbol de la ciencia del bien y del mal, no comprendió que la prohibición de Génesis 2:16-17 no se aplicaba a los animales.

Los animales podían comer de este árbol prohibido para el hombre sin recibir la paga del pecado es muerte. Por esto fue que Satanás utilizó a la serpiente como un medio para sus mentiras.

PP pg. 39/1 (35.2) – “La serpiente tomó del fruto del árbol prohibido y lo puso en las manos vacilantes de Eva. Entonces le recordó sus propias palabras referentes a que Dios les había prohibido tocarlo, so pena de muerte. Le manifestó que no recibiría más daño de comer el fruto que de tocarlo.

No experimentando ningún mal resultado por lo que había hecho, Eva se atrevió a más. Vio ‘que el árbol era bueno para comer, agradable a los ojos y deseable para alcanzar la sabiduría, tomó de su fruto y comió’ (Génesis 3:6). Era agradable al paladar, y a medida que comía, parecía sentir una fuerza vivificante, y se figuró que entraba en un estado más elevado de existencia. Sin temor, tomó el fruto y lo comió.”

Satanás empieza a usar al agente humano para arrastrar a sus semejantes

Luego de que Eva pecó al comer del fruto prohibido, va a servir de agente de Satanás y va a decirle a su esposo las mismas mentiras que Satanás había mentido a ella.

1 Timoteo 2:14 – “Y Adam no fue engañado, sino la mujer, siendo seducida, vino a ser envuelta en transgresión.”

PP pg. 39/2 (35.3) – “Y ahora, habiendo pecado, ella se convirtió en el agente de Satanás para labrar la ruina de su esposo. Con extraña y anormal excitación, y con las manos llenas del fruto prohibido, lo buscó y le relató todo lo que había ocurrido.

Una expresión de tristeza cubrió el rostro de Adán. Quedó atónito y alarmado. A las palabras de Eva contestó que ese debía ser el enemigo contra quien se los había prevenido; y que conforme a la sentencia divina ella debía morir.

En respuesta, Eva lo instó a comer, repitiendo el aserto de la serpiente de que no morirían. Alegó que las palabras de la serpiente debían ser ciertas puesto que no sentía ninguna evidencia del desagrado de Dios; sino que, al contrario, experimentaba una deliciosa y alborozante influencia, que conmovía todas sus facultades con una nueva vida, que le parecía semejante a la que inspiraba a los mensajeros celestiales.”

Adán va a terminar creyente la mentira de la inmortalidad del alma porque no va a ver el efecto de la muerte inmediatamente en Eva.

PP pg. 36.1 – “Adán había gozado el compañerismo de Dios y de los santos ángeles. Había contemplado la gloria del Creador. Comprendía el elevado destino que aguardaba al linaje humano si los hombres permanecían fieles a Dios. Sin embargo, se olvidó de todas estas bendiciones ante el temor de perder el don que apreciaba más que todos los demás.

El amor, la gratitud y la lealtad al Creador, todo fue desestimado por amor a Eva. Ella era parte de sí mismo, y Adán no podía soportar la idea de una separación. No alcanzó a comprender que el mismo Poder infinito que lo había creado del polvo de la tierra y hecho de él un ser viviente de hermosa forma y que, como demostración de su amor, le había dado una compañera, podía muy bien proporcionarle otra.

Adán decidió compartir la suerte de Eva; si ella debía morir, él moriría con ella. Al fin y al cabo, se dijo Adán, ¿no podrían ser verídicas las palabras de la sabia serpiente? Eva estaba ante él, tan bella y aparentemente tan inocente como antes de su desobediencia. Le expresaba mayor amor que antes. Ninguna señal de muerte se notaba en ella, y así decidió hacer frente a las consecuencias. Tomó el fruto y lo comió de inmediato.”

“Le expresaba mayor amor que antes” – Eva, al transgredir la ley comiendo del fruto prohibido depravó su naturaleza antes perfecta y perdió todos los dones sobrenaturales de Gálatas 5:22-23, entre ellos el amor. Ese amor que Eva expresaba a Adán después de pecar era el carnal, el que parece amor a la vista pero es pura pasión y seducción.

Eva se mostraba más seductora que antes, y no tenía “ninguna señal de muerte.” Por lo tanto Adán terminó de creer la falsa doctrina de la inmortalidad del alma como Eva. Adán no comió del fruto prohíbo únicamente por amor a Eva, sino que también porque no vio en ella los efectos de la muerte y terminó creyendo en la mentira de la serpiente.

Así fue como nuestros primeros padres creyeron la mentira de Satanás de que ellos eran inherentemente inmortales. Y es por esto que la descendencia de Adán cree tan fácilmente esta mentira y todas las doctrinas derivadas de ella: alma inmortal, reencarnación, uno se muere y se va al cielo o al infierno, fantasmas, intercesores en el cielo, etc.

Después del pecado

¿Pero qué pasó después del pecado de Adán y Eva?

Fueron privados del derecho al árbol de la vida para evitar que vivan eternamente en el pecado.

Génesis 3:22-24 – “Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de Nos sabiendo el bien y el mal: ahora, pues, porque no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre. Y sácolo Jehová del huerto de Edén, para que labrase la tierra de que fue tomado. Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía a todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida.”

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PP 44/3 (39.4) – “Para que poseyera una existencia sin fin, el hombre debía continuar comiendo del árbol de la vida. Privado de este alimento, vería su vitalidad disminuir gradualmente hasta extinguirse la vida.

Era el plan de Satanás que Adán y Eva desagradaran a Dios mediante su desobediencia; y esperaba que luego, sin obtener perdón, siguieran comiendo del árbol de la vida, y perpetuaran así una vida de pecado y miseria.

Pero después de la caída, se encomendó a los santos ángeles que custodiaran el árbol de la vida. Estos ángeles estaban rodeados de rayos luminosos semejantes a espadas resplandecientes. A ningún miembro de la familia de Adán se le permitió traspasar esa barrera para comer del fruto de la vida; de ahí que no exista pecador inmortal.”

Luego de la caída de nuestros primeros padres, Dios los expulsó del Edén y les privó del libre acceso al árbol de la vida; pero no les privó del libre acceso a todo árbol bueno para comer.

Hoy día, ¿cómo nos predican la inmortalidad del alma?

Hoy día desde el púlpito cristiano resuenan versículos como Juan 3:36 para seguir mintiendo sobre la supuesta inmortalidad inherente del hombre.

Juan 3:36 – “El que cree en el Hijo, tiene vida eterna.”

Si la gente maneja Juan 3:36 al pie de la letra, que hay en nosotros? ¡Vida eterna!

Pero, si literalmente ya hubiera vida eterna en nosotros, ¿para qué esperamos la segunda venida de Cristo? Sería totalmente contradictorio como ya lo hemos analizado anteriormente.

Hay muchos textos semejantes a Juan 3:36 que son usados para predicar “cristianamente” la mentira de la inmortalidad del alma. Pero todos estos textos son predicados sin su contexto:

¿Dónde y en quién está la vida eterna?

Romanos 6:23 – “Porque la paga del pecado es muerte: mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.”

La vida eterna está en Cristo—en Dios—no en nosotros mismos, seres mortales.

1 Juan 5:11 – “Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo.

La vida eterna para el creyente está en Cristo y Cristo no está en la tierra, está en el Santuario Celestial. Para el creyente la vida eterna es dada como una promesa.

¿Y qué demanda Dios para concedernos el derecho a la vida eterna?

Mateo 19:16-17 – “Y he aquí, uno llegándose le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna? Y él le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno es bueno sino uno, es a saber, Dios: y si quieres la vida, guarda los mandamientos.”

Dios Padre demanda obediencia perfecta y perpetua a la ley para conceder de nuevo el derecho a la vida eterna. Pero Dios declara en su Palabra que el hombre no puede cumplir con este requisito por sí mismo, por su naturaleza pecaminosa y porque no tiene capacidad para amar.

Juan 5:42 – “Mas yo os conozco, que no tenéis amor de Dios en vosotros.”

Jeremías 6:10 – “¿A quién tengo de hablar y amonestar, para que oigan? He aquí que sus orejas son incircuncisas, y no pueden escucha; he aquí que la palabra de Jehová les es cosa vergonzosa, no la aman.”

Romanos 13:10 – “El amor es el cumplimiento de la ley.”

La lección del joven rico

Cuando el joven rico le preguntó a nuestro Señor Jesús “¿qué bien haré para tener la vida eterna?”, Cristo no le respondió directamente a su pregunta, sino que comentó acerca de su expresión “buen Maestro.” Por esto dijo primero “Ninguno es bueno” sino sólo Dios.

Si bien el joven rico llamó “bueno” a Cristo, era él en realidad quien se creía bueno. Esto lo comprendemos por la aseveración del joven rico:

Mateo 19:20 – “Todo esto guardé desde mi juventud.”

Antes de que Cristo diera al joven rico la respuesta a su pregunta, de que para obtener vida eterna el hombre necesita obediencia perfecta y perpetua a la ley, le dio la amonestación del Testigo Fiel y le dijo “ninguno es bueno”, es decir: ninguno puede satisfacer esta demanda, porque ninguno tiene capacidad para amar.

Cuando el joven rico aseveró que él sí guardo toda la ley desde su juventud se estaba declarando rico espiritualmente:

Apocalipsis 3:17 – “Porque tú dices: Yo soy rico, y estoy enriquecido, y no tengo necesidad de ninguna cosa; y no conoces que tú eres un cuitado y miserable y pobre y ciego y desnudo.”

El joven rico no necesitaba de un Sustituto que tuviera la justicia perfecta necesaria para satisfacer la demanda de obediencia perfecta y perpetua a la ley. El joven rico creía satisfacer en sí mismo esa demanda, pero tenía la sensación de que algo le faltaba, y por esto pregunto “¿qué más me falta?” (Mateo 19:20).

Como Cristo leyó su mente y su corazón, y por eso le dijo “ninguno es bueno” antes de contestar su pregunta, Cristo fue directamente al ídolo del corazón del joven rico. Si el joven rico, en realidad obedeció la ley desde su juventud con una santificación verdadera es decir: como un resultado y no como una causa de justificación, entonces el joven rico debería tener amor desarrollado de Gálatas 5:22-23 – de los frutos del Espíritu.

Entonces, a la orden del Salvador de “vende lo que tienes, y da a los pobres” (Mateo 19:21), que bien se puede traducir como “renuncia a tu ídolo, a tu pecado más acariciado”, el joven rico debería poder haber renunciado a su ídolo.

Pero “el mancebo se fue triste, porque tenía muchas posesiones” (Mateo 19:22). Es decir, demostró que en lugar de amor, tenía egoísmo en su corazón, y demostró así que en realidad, NUNCA guardo verdaderamente la ley; pues guardó la ley buscando ser aceptado, en lugar de guardar de guardar la ley como resultado de haber sido justificado en Aquel que verdaderamente tiene la justicia perfecta necesaria para dar satisfacción a las demandas de la ley.

FO pg. 70.4 – “¿No saben que cuando el joven rico se acercó a Cristo y le preguntó qué debía hacer para tener la vida eterna, Cristo le dijo que guardara los mandamientos? El joven contestó: ‘Todo esto lo he guardado’. Pero el Señor quería que entendiera que esta lección se aplicaba a él.

‘¿Qué más me falta?’ (Mateo 19:20). No percibía que había algo que se refería a él, o por qué no había de tener la vida eterna. ‘Lo he guardado’, dijo. Ahora Cristo toca el punto débil de su corazón. Dice: ‘Ven, sígueme, y tendrás vida’.

¿Qué hizo el joven? Se alejó muy triste, porque tenía muchas posesiones.

Ahora bien, él no había guardado los mandamientos en absoluto. Debería haber aceptado a Jesucristo como su Salvador, y haberse asido de su justicia. Entonces, al poseer la justicia de Cristo, hubiera podido guardar la ley de Dios. El joven magistrado no podía hollar la ley. Debía respetarla; debía amarla. Entonces Cristo habría aportado el poder divino para combinarlo con los esfuerzos humanos.”

Ser rico en tesoros terrenales, no es pecado en sí mismo. Pero el mayor problema es que el joven rico se creía rico espiritualmente. Y por esta razón, su egoísmo no permitió que él se desprendiera de su ídolo preferido.

CMC pg. 144.1 – “La Biblia no condena al rico por el hecho de ser rico; tampoco declara que la adquisición de riquezas sea un pecado, ni dice que el dinero es la raíz de todo mal. Todo lo contrario, las Escrituras declaran que Dios es el que da el poder para conseguir riquezas. Esta habilidades un talento precioso si se lo consagra a Dios y se lo emplea para promover su causa.

La Biblia no condena el genio ni el arte, porque éstos proceden de la sabiduría que Dios imparte. No podemos hacer que el corazón sea más puro o más santo cubriendo el cuerpo de cilicio o privando el hogar de todo lo que proporciona comodidad, gusto o conveniencia.

Las Escrituras enseñan que la riqueza es una posesión peligrosa únicamente cuando se la hace competir con el tesoro inmortal. Se convierte en una trampa cuando lo mundano y lo temporal absorben los pensamientos, los afectos y la devoción que Dios reclama para sí. Los que cambian el eterno peso de gloria por un poco de brillo del oropel del mundo, las moradas eternas por una casa que puede ser suya en el mejor de los casos tan sólo durante unos pocos años, están realizando una elección insensata.

Tal fue el cambio realizado por Esaú cuando vendió su primogenitura por un plato de comida; por Balaam cuando rechazó el favor de Dios por la recompensa del rey de Madián; por Judas cuando traicionó al Señor de gloria por treinta piezas de plata.

La Palabra de Dios denuncia el amor al dinero como la raíz de todos los males. El dinero en sí mismo es el don de Dios al hombre, para que éste lo utilice con fidelidad en su servicio. Dios bendijo a Abrahán y lo enriqueció con ganado, plata y oro. Y la Biblia declara, como una evidencia del favor divino, que Dios dio a David, Salomón, Josafat y Ezequías muchas riquezas y honor.

Tal como ocurre con otros dones de Dios, la posesión de riquezas produce un aumento de responsabilidad y tiene sus tentaciones peculiares. Cuántos hay que en la adversidad han permanecido fieles a Dios pero que han caído bajo las deslumbrantes seducciones de la prosperidad. Con la posesión de riquezas se pone de manifiesto la pasión dominante de una naturaleza egoísta. El mundo está maldecido hoy por la desgracia de la codicia y los vicios de la complacencia de los adoradores de Mammón.”

Todos nosotros, como el joven rico, tenemos ídolos y pecados acariciados que ocasionan nuestra perdición si elegimos permanecer en ellos por encima de la vida eterna. Cada ser humano tiene malos hábitos que abandonar y un mal carácter que reformar. Pero nada de esto será posible mientras el ser humano se creía rico y sin ninguna necesidad. Se debe comenzar por aceptar la amonestación y el consejo del Testigo Fiel.

Mientras Dios Padre demanda obediencia perfecta y perpetua, Cristo pide creer :“el que cree en el Hijo” (Juan 3:36).

Pero, ¿qué es lo que Cristo nos pide que debemos creer?

Debemos creer que Cristo vivió una vida de obediencia perfecta por nosotros (Juan 17:19), y que tiene que presentar esa ofrenda perfecta ante Dios Padre para satisfacer la demanda de la ley (Hebreos 8:1-3); y debemos creer que el Padre nos dará, en la persona de Cristo, la vida eterna—no todavía como una realidad—sino como una promesa.

Esa promesa se va a hacer una realidad cuando Cristo venga por segunda vez, pero inclusivo en aquella ocasión será la vida eterna una realidad inherente en nosotros mismos, sino un derecho al árbol de la vida que provee del sustento necesario para poder vivir eternamente (Apocalipsis 22:14).

La promesa:

2 Timoteo 1:1 – “Según la promesa de la vida que es en Cristo Jesús.”

Dada como una esperanza:

Tito 1:2 – “Basada en la esperanza de la vida eterna.”

Romanos 8:23-25 – “En esperanza somos salvos.”

En el Edén el hombre perdió el libre acceso al árbol de la vida, pero a los creyentes verdaderos se les va a devolver el libre acceso al árbol de la vida (Apocalipsis 2:7). Pero nunca vamos a ser inherentemente inmortales.

1 Corintios 15:51-55 – “Porque es necesario que… lo mortal sea vestido de inmortalidad…”

CS pg. 55/2 (49.3) – “Bien sabía Satanás que las Sagradas Escrituras capacitarían a los hombres para discernir los engaños de él y para oponerse a su poder. Por medio de la Palabra fue como el mismo Salvador del mundo resistió los ataques del tentador. A cada asalto suyo, Cristo presentaba el escudo de la verdad eterna diciendo: ‘Escrito está.’ A cada sugestión del adversario oponía él la sabiduría y el poder de la Palabra.

Para mantener su poder sobre los hombres y establecer la autoridad del usurpador papal, Satanás necesita que ellos ignoren las Santas Escrituras. La Biblia ensalza a Dios y coloca a los hombres, seres finitos, en su verdadero sitio; por consiguiente hay que esconder y suprimir sus verdades sagradas.”

La Palabra de Dios es un árbol de vida

Proverbios 3:18 – “Ella es árbol de vida a los que de ella asen: y bienaventurados son los que la mantienen.”

Proverbios capítulo 3 habla de la ley. Y en el versículo 18 se compara a la ley con el árbol de la vida, para “los que de ella asen.”

Asen – del verbo asir, significa “agarrar o tomar con fuerza.”

Si aprendemos en esta vida a andar en el camino de la santificación verdadera, a obedecer la ley de Dios voluntariamente, a vivir de toda Palabra que sale de la boca de Dios, a asirnos de la ley y a mantenerla o retenerla, entonces seremos “bienaventurados” y recuperaremos el derecho al árbol de la vida. Pero debemos hacerlo como resultado y no como causa de justificación por la fe.

CM pg. 337.2 – “Los maestros necesitan un profundo conocimiento de la Palabra de Dios. La Biblia, y solamente la Biblia, debe ser su consejera. La Palabra de Dios es como las hojas del árbol de la vida. Allí se satisface toda necesidad de los que aman sus enseñanzas y las ponen en práctica en su vida.

Muchos de los alumnos que vienen a nuestras escuelas son inconversos, aunque haya sido bautizados. No saben lo que significa ser santificados por la fe en la verdad. Se les debe enseñar a escudriñar y comprender la Biblia, a recibir sus verdades en el corazón y ejecutarlas en la vida diaria. Así se fortalecerán en el Señor, porque los tendones y los músculos espirituales estarán nutridos por el pan de vida.”

2JT pg. 374.2 – “La palabra de verdad: ‘Escrito está’ es el Evangelio que hemos de predicar. No hay espada flamígera puesta delante de este árbol de vida. Todos los que quieran pueden participar de él. No hay poder capaz de impedir a alguna alma sacar de sus frutos. Todos pueden comer y vivir para siempre.”

2JT pg. 264.3 – “Entonces los que sean dignos de ir vestidos de blanco se hallarán reunidos en el redil del gran Pastor. Desde su trono, el Cordero saludará al obrero fiel y al alma salvada por su labor y a la fuente de aguas vivas.

¡Con qué gozo contemplará el siervo de Cristo esos redimidos, que podrán compartir la gloria de su Redentor! ¡Cuánto más precioso será el cielo para los que hayan sido fieles en la obra de salvar almas!

‘Y los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan a justicia la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad’ (Daniel 12:3).”

Los que en ésta vida aprendan a vivir de toda palabra que sale de la boca de Dios serán sin duda alguna reintegrados al árbol de la vida cuyo fruto prolonga la vida física eternamente.

No hay segundas oportunidades

La mentira de la inmortalidad del alma también le sirve a Satanás para hacer creer al hombre que después de la muerte tiene otra oportunidad para alcanzar la redención de su alma.

Por ejemplo, la doctrina pagana de la reencarnación enseña al hombre la mentira de que puede vivir muchas “vidas” gracias a su alma inmortal, y que según sus obras en su “vida actual” obtiene beneficios o castigos en su “vida posterior.” Según la doctrina pagana de la reencarnación, un hombre que hizo mucho mal puede reencarnar en su siguiente vida en un animal o peor aún—¡en un insecto! Mientras que, si hizo buenas obras, a lo mejor reencarnará en una vida mucho más privilegiada que su vida actual.

La doctrina de la inmortalidad del alma también sirve para engañar a los hombres y hacerles pagar generosas sumas de dinero para “sacar del purgatorio” a sus seres queridos.

Pero todas estas satánicas mentiras son refutadas por la Palabra de Dios.

PVGM pg. 207.1 – “Cristo desea que sus oyentes comprendan que es imposible que el hombre obtenga la salvación del alma después de la muerte.

‘Hijo—se le hace responder a Abrahán—acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males, mas ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado. Y además de esto, una grande sima está constituida entre nosotros y vosotros, que los que quisieren pasar de aquí a vosotros no pueden, ni de allá pasar acá.’ (Lucas 16:25-26)

Así Cristo presentó lo irremediable y desesperado que es buscar un segundo tiempo de gracia. Esta vida es lo único tiempo que se le ha concedido al hombre para que en él se prepare para la eternidad.”

Nuestra vida es la única oportunidad que tenemos para aprender la verdad, desaprender el error (los vinos de Babilonia), ser regenerados en la imagen divina y caminar el camino de la santificación verdadera.

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Textos conflictivos

Para concluir nuestro estudio analizaremos algunos versículos que se usan para sostener la doctrina del “infierno” como lugar de “penas eternas.”

Fuego eterno

Isaías 66:24 – “Y saldrán, y verán los cadáveres de los hombres que se rebelaron contra mí: porque su gusano nunca morirá, ni su fuego se apagará; y serán abominables a toda carne.”

Marcos 9:44-48 – “Donde su gusano no muere, y el fuego nunca se apaga. Y si tu pie te fuere ocasión de caer, córtalo: mejor te es entrar a la vida cojo, que teniendo dos pies ser echado en la Gehenna, al fuego que no puede ser apagado; Donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga. Y si tu ojo te fuere ocasión de caer, sácalo: mejor te es entrar al reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado a la Gehenna; Donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga.”

Apocalipsis 20:10 – “Y el diablo que los engañaba, fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde está la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche para siempre jamás.”

Lo eterno en todos estos versículo es el resultado de quemar con fuego divino, y el resultado de quemar algo es que esto desaparece para siempre jamás. El fuego no es literalmente eterno, sino que la destrucción—resultado—de quemar con el fuego, es eterna.

Un ejemplo claro lo tenemos en Judas 1:7, que al hablar de la destrucción de Sodoma y Gomorra, habla de que fueron castigadas por el “fuego eterno.” Sin embargo, no se trata de un fuego que arde infinitamente hasta nuestros días, de lo contrario aún podríamos ver ese fuego ardiendo en el Medio Oriente, en la región donde se encontraban aquellas ciudades de la llanura.

Génesis 19:24-25 – “Entonces llovió Jehová sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego de parte de Jehová desde los cielos. Y destruyó las ciudades, y toda aquella llanura, con todos los moradores de aquellas ciudades, y el fruto de la tierra.”

Judas 1:7 – “Como Sodoma y Gomorra, y las ciudades comarcanas, las cuales de la misma manera que ellos habían fornicado, y habían seguido la carne extraña, fueron puestas por ejemplo: sufriendo el juicio del fuego eterno.”

Obviamente ni Sodoma ni Gomorra siguen ardiendo eternamente, sino que lo eterno fue el resultado de la destrucción de estas ciudades por medio del fuego y azufre.

Otro texto conflictivo:

Mateo 10:28 – “Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas al alma no pueden matar: temed antes a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.”

El cuerpo pequeño usa Mateo 10:28 para propagar su mentira de la inmortalidad del alma, alegando que cuando dice “matan al cuerpo, mas al alma no pueden matar” quiere decir que el cuerpo es mortal pero el alma es inmortal. Cuando, sin embargo, el versículo concluye definidamente diciendo “temed a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.”

Mateo 10:28 en su primera parte “no temáis a los que matan el cuerpo” nos dice que no debemos tener miedo a la muerte primera que es solo un sueño. Sino más bien a la muerte segunda y eterna “aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.”

Es por esto que la hermana White también concuerda:

DTG pg. 731.1 – “Para el creyente, la muerte (primera) es un asunto trivial. Cristo habla de ella como si fuera de poca importancia.”

A todos los seres humanos nos preocupa la muerte primera porque somos incrédulos en cuanto a la resurrección. Pero sin embargo pecamos y transgredimos la Palabra de Dios sin tener la más mínima preocupación por la muerte eterna.

Abdías 1:16 – “De la manera que vosotros bebisteis en mi santo monte, beberán, todas las gentes de continuo: beberán, y engullirán, y serán como si no hubieran sido.”

La vida eterna no está aquí en la tierra, sino que está en Cristo – en el cielo, en el Santuario Celestial.

1 Juan 5:11 – “Y este es el testimonio: Que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo.”

Al creyente, esta vida eterna en Cristo le es dada como promesa y esperanza, pero no todavía en la realidad. Pues para que sea una realidad es necesario que, en ocasión de la segunda venida de Cristo, “esto corruptible sea vestido de incorrupción, y esto mortal sea vestido de inmortalidad” (1 Corintios 15:53), para que el hombre vuelva a tener el derecho al fruto del árbol de la vida. Pues únicamente Dios “tiene inmortalidad” (1 Timoteo 6:16) en sí mismo inherentemente.

Dios Padre, Dios Hijo, Dios Espíritu Santo – son únicamente inherentemente inmortal. Toda criatura creada es inherentemente mortal. Sin el fruto del árbol de la vida la vida física de todo ser creado debe decaer y finalmente morir.

1JT pg. 25/0 (24.3) – “Después que se haya hecho todo lo que Dios podía hacer para salvar a los hombres, y ellos por su vida hayan demostrado que desprecian la misericordia ofrecida por Jesús, la muerte será su parte y pagarán caro esa actitud. Será una muerte horrible, porque habrán de sufrir la agonía que Cristo soportó en la cruz para obtener la redención que ellos han rehusado. Y se darán cuenta de lo que han perdido: la vida eterna y la herencia inmortal. El gran sacrificio que fue hecho para salvar las almas, nos revela su valor. Cuando el alma preciosa se perdió, se perdió para siempre.”

Cristo, en la cruz, sufrió la muerte segunda y eterna—la paga del pecado de Romanos 6:23, no la muerte primera.

El pleonasmo en la Biblia

DTG pg. 701.1 – “Sobre Cristo como substituto y garante nuestro fue puesta la iniquidad de todos nosotros. Fue contado por transgresor, a fin de que pudiese redimirnos de la condenación de la ley. La culpabilidad de cada descendiente de Adán abrumó su corazón. La ira de Dios contra el pecado, la terrible manifestación de su desagrado por causa de la iniquidad, llenó de consternación el alma de su Hijo.

Toda su vida, Cristo había estado proclamando a un mundo caído las buenas nuevas de la misericordia y el amor perdonador del Padre. Su tema era la salvación aun del principal de los pecadores. Pero en estos momentos, sintiendo el terrible peso de la culpabilidad que lleva, no puede ver el rostro reconciliador del Padre. Al sentir el Salvador que de él se retraía el semblante divino en esta hora de suprema angustia, atravesó su corazón un pesar que nunca podrá comprender plenamente el hombre. Tan grande fue esa agonía que apenas le dejaba sentir el dolor físico.”

La santificación es del todo ser integral – espíritu y alma y cuerpo, pero como tenemos el vino de Babilonia del “ser dual” en la mente, pensamos que es por partes separadas.

1 Tesalonicenses 5:23 – “Y el Dios de paz os santifique en todo; para que vuestro espíritu y alma y cuerpo sea guardado entero sin reprensión para la venida de nuestro Señor Jesucristo.”

CS pg. 527/1 (466.1) – “La santificación expuesta en las Santas Escrituras abarca todo el ser: espíritu, cuerpo y alma. San Pablo rogaba por los tesalonicenses, que su ‘ser entero, espíritu y alma y cuerpo’ fuese ‘guardado y presentado irreprensible en el advenimiento de nuestro Señor Jesucristo’ (1 Tesalonicenses 5:23). Y vuelve a escribir a los creyentes: ‘Os ruego pues, hermanos, por las compasiones de Dios, que le presentéis vuestros cuerpos, como sacrificio vivo, santo, acepto a Dios’ (Romanos 12:1).”

Espíritu – alma – cuerpo -> Pablo usa una forma literaria llamada pleonasmo.

Pleonasmo.- Del griego pleonasmos; de pleón más, demasiado. Es una expresión en la que aparecen uno o más términos redundantes (por ejemplo: sal para fuera; entra adentro; sube arriba; Lo vi con mis propios ojos).

Al decir “espíritu, alma y cuerpo” Pablo usa pleonasmo con el objeto de resaltar algo que quiere que se entienda, y esto es algo que se usa en la Biblia de manera frecuente:

Salmo 19 – ley – mandamientos – preceptos – justicia – juicios -> sinónimos para hablar de lo mismo.

También:

Génesis 26:5 – “Por cuanto oyó Abraham mi voz, y guardó mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes.” -> Pleonasmo.

Génesis 26:5 está usando sinónimos para decir lo mismo: “Por cuanto oyó Abraham mi ley, y guardo mi ley, mi ley, mi ley y mi ley.” Pero la mentalidad del cuerno pequeño quiere acomodar a que “mi precepto” o “mis estatutos” se refiere supuestamente a la ley ceremonial, cuando en realidad está hablando de la ley moral – el decálogo.

Otro ejemplo de pleonasmo:

Nehemías 9:13 – “Y sobre el monte de Sinaí descendiste, y hablaste con ellos desde el cielo, y dísteles juicios rectos, leyes verdaderas, y estatutos y mandamientos buenos.”

Cuando Nehemías 9:13 dice “HABLASTE CON ELLOS” – la única ley que Dios habló directamente con el pueblo en el Sinaí fue la ley moral – LOS DIEZ MANDAMIENTOS (Éxodo 20). Dios no habló con los israelitas ni la ley ceremonial ni la ley civil de la nación de Israel – estas dos leyes fueron dadas en PRIVADO a Moisés. Y luego fue Moisés quien leyó estas otras leyes a los israelitas.

Por lo tanto, Nehemías 9:13 prueba que: juicios, leyes, estatutos, mandamientos – todos son sinónimos de la ley – del Decálogo – de los Diez Mandamientos.

Deuteronomio 5:22 – “Estas palabras habló Jehová a toda vuestra congregación en el monte, de en medio del fuego, de la nube y de la oscuridad, a gran voz: y no añadió más. Y escribiólas en dos tablas de piedra, las cuales me dio a mí.”

Sólo la ley moral – los Diez mandamientos, fueron escritos por el dedo de Dios en dos piedra. Ni la ley ceremonial ni la ley civil de Israel fueron escritas por el dedo de Dios, pues de estas leyes únicamente los Diez Mandamientos son eternos, pues son la base del gobierno de Dios.

CS pg. 605/1 (537.1) – “La teoría de la inmortalidad del alma fue una de aquellas falsas doctrinas que Roma recibió del paganismo para incorporarla en el cristianismo. Martín Lutero la clasificó entre ‘las fábulas monstruosas que forman parte del estercolero romano’ de las decretales.

Comentando las palabras de Salomón, en el Eclesiastés, de que los muertos no saben nada, el reformador dice:

‘Otra prueba de que los muertos son insensibles. Salomón piensa que los muertos están dormidos y no sienten absolutamente nada. Pues los muertos descansan, sin contar ni los días ni los años; pero cuando se despierten les parecerá como si apenas hubiesen dormido un momento.’

En ningún pasaje de las Santas Escrituras se encuentra declaración alguna de que los justos reciban su recompensa y los malos su castigo en el momento de la muerte. Los patriarcas y los profetas no dieron tal seguridad. Cristo y sus apóstoles no la mencionaron siquiera. La Biblia enseña a las claras que los muertos no van inmediatamente al cielo. Se les presenta como si estuvieran durmiendo hasta el día de la resurrección (1 Tesalonicenses 4:14; Job 14:10-12).

El día mismo en que se acorta el cordón de plata y se quiebra el tazón de oro (Eclesiastés 12:6), perecen los pensamientos de los hombres. Los que bajan a la tumba permanecen en el silencio. Nada saben de lo que se hace bajo el sol (Job 14:21). ¡Descanso bendito para los exhaustos justos! Largo o corto, el tiempo no les parecerá más que un momento. Duermen hasta que la trompeta de Dios los despierte para entrar en una gloriosa inmortalidad.

‘Porque sonará la trompeta, y los muertos resucitarán incorruptibles. Porque es necesario que este cuerpo corruptible se revista de incorrupción, y que este cuerpo mortal se revista de inmortalidad. Y cuando este cuerpo corruptible se haya revestido de incorrupción, y este cuerpo mortal se haya revestido de inmortalidad, entonces será verificado el dicho que está escrito: ¡Tragada ha sido la muerte victoriosamente!’ (1 Corintios 15:52-54).

En el momento en que sean despertados de su profundo sueño, reanudarán el curso de sus pensamientos interrumpidos por la muerte. La última sensación fue la angustia de la muerte. El último pensamiento era el de que caían bajo el poder del sepulcro. Cuando se levanten de la tumba, su primer alegre pensamiento se expresará en el hermoso grito de triunfo:

‘¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿dónde está, oh sepulcro, tu victoria?’ (1 Corintios 15:55)”

La “carne” es = la depravación, la naturaleza pecaminosa, nuestros designios de continuo al mal (Génesis 5:17; Romanos 8:7).

Esa carne, esa naturaleza pecaminosa, si no es transformada de corrupción en incorrupción, como le sucederá a los justos (1 Corintios 15:51, 53), entonces se quedará con esa misma inclinación al mal, con su odio a Dios, odio al prójimo y a la ley.

Por lo tanto, los impíos resucitados se despertarán con esa tendencia pecaminosa. La oportunidad que tuvieron de regenerar ese odio en amor, la tuvieron en vida. Después de la muerte primera ya no hay más oportunidad de redención ni regeneración. Nuestra oportunidad es ahora, no después de la muerte, no es después del juicio, no es después de la lluvia tardía – es AHORA.

La parábola de Lázaro y el rico (Lucas 16:19-31)

Esta parábola es usada por el cuerno pequeño para enseñar varios vinos de Babilonia. Por ejemplo dicen que con una misa se puede sacar al alma del purgatorio, o que con un bautizo en nombre de familiares muertos se los pueden sacar también del purgatorio.

Sin embargo, esta parábola claramente enseña, de un modo alegórico, que “los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá” (Lucas 16:26).

Es decir, esta parábola enseña que después de la muerte primera ya no hay una segunda oportunidad. Hagas lo que hagas no puedes cambiar tu destino después de la muerte. Lo que no hiciste en vida, ningún pariente tuyo con ninguna ceremonia religiosa puede pasarte de muerte eterna a vida eterna, ni de vida eterna a muerte eterna.

PVGM pg. 204.1 – “En la parábola del hombre rico y Lázaro, Cristo muestra que los hombres deciden su destino eterno en esta vida. La gracia de Dios se ofrece a cada alma durante este tiempo de prueba. Pero si los hombres malgastan sus oportunidades en la complacencia propia, pierden la vida eterna. No se les concederá ningún tiempo de gracia complementario. Por su propia elección han constituido una gran sima entre ellos y su Dios.

Esta parábola presenta un contraste entre el rico que no ha hecho de Dios su sostén y el pobre que lo ha hecho. Cristo muestra que viene el tiempo en que será invertida la posición de las dos clases. Los que son pobres en los bienes de esta tierra, pero que confían en Dios y son pacientes en su sufrimiento, algún día serán exaltados por encima de los que ahora ocupan los puestos más elevados que puede dar el mundo, pero que no han rendido su vida a Dios.”

PVGM pg. 206.1 – “Vino el tiempo en que se realizó un cambio en la condición de los dos hombres. El pobre había sufrido todos los días, pero había sido paciente y soportado en silencio. Con el transcurso del tiempo murió y fue enterrado. No hubo lamentaciones por él; pero mediante su paciencia en los sufrimientos había testificado por Cristo, había soportado la prueba de su fe, y a su muerte se lo representa llevado por los ángeles al seno de Abrahán.

Lázaro representa a los pobres dolientes que creen en Cristo. Cuando suene la trompeta, y todos los que están en la tumba oigan la voz de Cristo y salgan, recibirán su recompensa; pues su fe en Dios no fue una mera teoría, sino una realidad.

‘Murió también el rico, y fue sepultado. Y en el infierno alzó sus ojos, estando en los tormentos, y vio a Abrahán de lejos, y a Lázaro en su seno. Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abrahán, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque soy atormentado en esta llama.’

En la parábola Cristo estaba haciendo frente al público en su propio terreno. La doctrina de un estado de existencia consciente entre la muerte y la resurrección era sostenida por muchos de aquellos que estaban escuchando las palabras de Cristo.

El Salvador conocía esas ideas, e ideó su parábola de manera tal que inculcara importantes verdades por medio de esas opiniones preconcebidas. Colocó ante sus oyentes un espejo en el cual se habían de ver a sí mismos en su verdadera relación con Dios. Empleó la opinión prevaleciente para presentar la idea que deseaba destacar en forma especial, es a saber, que ningún hombre es estimado por sus posesiones; pues todo lo que tiene le pertenece en calidad de un préstamo que el Señor le ha hecho. Y un uso incorrecto de estos dones lo colocará por debajo del hombre más pobre y más afligido que ama a Dios y confía en él.

Cristo desea que sus oyentes comprendan que es imposible que el hombre obtenga la salvación del alma después de la muerte.

‘Hijo—se le hace responder a Abrahán—, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males, mas ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado. Y además de

esto, una grande sima está constituida entre nosotros y vosotros, que los que quisieren pasar de aquí a vosotros no pueden, ni de allá pasar acá.’

Así Cristo presentó lo irremediable y desesperado que es buscar un segundo tiempo de gracia. Esta vida es el único tiempo que se le ha concedido al hombre para que en él se prepare para la eternidad.

El hombre rico no había abandonado la idea de que él era un hijo de Abrahán, y en su aflicción se lo representa llamándolo para pedirle ayuda.

‘Padre Abrahán—clamó—, ten misericordia de mí’.

No oró a Dios, sino a Abrahán. Así demostró que colocaba a Abrahán por encima de Dios, y que confiaba en su relación con Abrahán para obtener la salvación.

El ladrón que se hallaba en la cruz dirigió su oración a Cristo. ‘Acuérdate de mí cuando vinieres en tu reino’ (Lucas 23:42), dijo. Y al momento vino la respuesta: De cierto te digo hoy—mientras cuelgo de la cruz con humillación y sufrimiento—: tú estarás conmigo en el paraíso.

Pero el hombre rico oró a Abrahán, y su petición no fue concedida. Sólo Cristo es exaltado por ‘Príncipe y Salvador, para dar a Israel arrepentimiento y remisión de pecados’. ‘Y en ningún otro hay salud’ (Hechos 5:31; 4:12).

El hombre rico había pasado su vida en la complacencia propia, y se dio cuenta demasiado tarde de que no había hecho provisión para la eternidad. Comprendió su insensatez, y pensó en sus hermanos, los que seguirían el mismo camino que él, viviendo para agradarse a sí mismos. Entonces hizo esta petición:

‘Ruégote pues, padre, que le envíes [a Lázaro] a la casa de mi padre; porque tengo cinco hermanos; para que les testifique, porque no vengan ellos también a este lugar de tormento.’

Pero Abrahán le dijo: ‘A Moisés y a los profetas tienen: óiganlos. El entonces dijo: No, padre Abrahán: mas si alguno fuere a ellos de los muertos, se arrepentirán. Mas Abrahán le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán, si alguno se levantare de los muertos.’

Cuando el hombre rico solicitó evidencia adicional para sus hermanos, se le dijo sencillamente que si se les concediera tal evidencia no se convencerían. Su pedido implica un reproche a Dios. Era como si el rico hubiera dicho: ‘Si me hubieses amonestado cabalmente, no estaría hoy aquí.’

Se lo representa a Abrahán respondiendo a este pedido de la siguiente forma: Tus hermanos han sido suficientemente amonestados. Se les ha concedido luz, pero ellos no quisieron ver; se les ha presentado la verdad, pero no la quisieron oír.

‘Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán, si alguno se levantare de los muertos.’

Estas palabras demostraron ser ciertas en la historia de la nación judía. El último y culminante milagro de Cristo fue la resurrección de Lázaro de Betania, después que había estado muerto durante cuatro días. Se les concedió a los judíos esta maravillosa evidencia de la divinidad del Salvador, pero la rechazaron. Lázaro se levantó de los muertos, y presentó ante ellos su testimonio, pero endurecieron su corazón, contra toda evidencia, y hasta trataron de quitarle la vida (Juan 12:9-11).”

PVGM pg. 209.3 – “La conversación sostenida entre Abrahán y el hombre que una vez fuera rico es figurada. La lección que hemos de sacar de ella es que a todo hombre se le ha concedido el conocimiento suficiente para la realización de los deberes que de él se exigen.

Las responsabilidades del hombre son proporcionales a sus oportunidades y privilegios. Dios concede a cada uno la luz y la gracia suficientes para que efectúe la obra que le ha dado. Si el hombre deja de hacer lo que una pequeña luz le muestra que es su deber, una mayor cantidad de luz revelará únicamente infidelidad y negligencia en aprovechar las bendiciones concedidas.

‘El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto’ (Lucas 16:10).

Aquellos que rehúsan ser iluminados por Moisés y los profetas, y piden que se realice algún maravilloso milagro, no se convencerían tampoco si su deseo se realizara.

La parábola del hombre rico y Lázaro muestra cómo son apreciadas en el mundo invisible las dos clases que se representan. No hay ningún pecado en ser rico, si las riquezas no se adquieren injustamente. Un hombre rico no es condenado por tener riquezas; pero la condenación descansa sobre él si los medios que se le han confiado son gastados egoístamente.”

Amnón, el pecador

CS pg. 592/2 (526.4) – “Para muestra de cómo los que creen en la salvación universal tuercen el sentido de las Escrituras para sostener sus dogmas deletéreos para las almas, basta citar sus propias declaraciones.

En los funerales de un joven irreligioso, muerto instantáneamente en una desgracia, un ministro universalista escogió por texto de su discurso las siguientes palabras que se refieren a David:

‘Ya estaba consolado acerca de Amnón que era muerto.’ (2 Samuel 13:39)

‘A menudo me preguntan—dijo el orador—cuál será la suerte de los que mueren en el pecado, tal vez en estado de embriaguez, o que mueren sin haber lavado sus vestiduras de las manchas ensangrentadas del crimen, o como este joven, sin haber hecho profesión religiosa ni tenido experiencia alguna en asuntos de religión. Nos contentamos con citar las Sagradas Escrituras; la contestación que nos dan al respecto ha de resolver tan tremendo problema. Amnón era pecador en extremo; era impenitente, se embriagó y fue muerto en ese estado.

David era profeta de Dios; debía saber si Amnón se encontraba bien o mal en el otro mundo. ¿Cuáles fueron las expresiones de su corazón?: ‘El rey David deseó ver a Absalón: porque estaba consolado acerca de Amnón que había muerto’.

‘¿Y qué debemos deducir de estas palabras? ¿No es acaso que los sufrimientos sin fin no formaban parte de su creencia religiosa? Así lo entendemos nosotros; y aquí encontramos un argumento triunfante en apoyo de la hipótesis más agradable, más luminosa y más benévola de la pureza y de la paz finales y universales. Se había consolado de la muerte de su hijo. ¿Y por qué? Porque podía con su ojo de profeta echar una mirada hacia el glorioso estado, ver a su hijo muy alejado de todas las tentaciones, libertado y purificado de la esclavitud y corrupciones del pecado, y, después de haber sido suficientemente santificado e iluminado, admitido a la asamblea de espíritus superiores y dichosos. Su solo consuelo consistía en que su hijo amado al ser recogido del presente estado de pecado y padecimiento, había ido a donde el soplo sublime del Espíritu Santo sería derramado sobre su alma oscurecida; adonde su espíritu se desarrollaría con la sabiduría del cielo y con los dulces transportes del amor eterno, a fin de ser así preparado para gozar con una naturaleza santificada del descanso y de las glorias de la herencia eterna.

‘Con esto queremos dar a entender que creemos que la salvación del cielo no depende en nada de lo que podamos hacer en esta vida, ni de un cambio actual de corazón, ni de una creencia actual ni de una profesión de fe religiosa.’

Así es como este profeso ministro de Cristo reitera la mentira ya dicha por la serpiente en Edén: ‘De seguro que no moriréis’. ‘En el día que comiereis de él, vuestros ojos serán abiertos, y seréis como Dios’. Afirma que los más viles pecadores—el homicida, el ladrón y el adúltero—serán preparados después de la muerte para gozar de la eterna bienaventuranza.

¿Y de dónde saca sus conclusiones este falseador de las Sagradas Escrituras? De una simple frase que expresa la sumisión de David a la dispensación de la Providencia. Su alma ‘deseó ver a Absalón: porque estaba consolado acerca de Amnón que era muerto.’

Al mitigarse con el andar del tiempo la acrimonia de su aflicción, sus pensamientos se volvieron del hijo muerto al hijo vivo que se había desterrado voluntariamente por temor al justo castigo de su crimen.

¡Y esto es una evidencia de que el incestuoso y ebrio Amnón fue al morir llevado inmediatamente a la morada de los bienaventurados, para ser purificado y preparado allí para la sociedad de los ángeles inmaculados! ¡Fábula amena, por cierto, muy apropiada para satisfacer el corazón carnal ¡Es la doctrina del mismo Satanás y produce el efecto que él desea! ¿Es entonces de extrañar que con tales enseñanzas la iniquidad abunde?

La conducta de este falso maestro ilustra la de otros muchos. Desprenden de sus contextos unas cuantas palabras de las Sagradas Escrituras, por más que en muchos casos aquellos encierren un significado contrario al que se les presta; y esos pasajes así aislados se tuercen y se emplean para probar doctrinas que no tienen ningún fundamento en la Palabra de Dios.

El pasaje citado para probar que el borracho Amnón está en el cielo, no pasa de ser una mera conjetura, a la que contradice terminantemente la declaración llana y positiva de las Santas Escrituras de que los dados a la embriaguez no poseerán el reino de Dios (1 Corintios 6:10).

Y así es como los que dudan, los incrédulos y los escépticos convierten la verdad en mentira. Y con tales sofismas se engaña a muchos y se los arrulla en la cuna de una seguridad carnal.

Si fuese cierto que las almas de todos los hombres van directamente al cielo en la hora de la disolución, entonces bien podríamos anhelar la muerte antes que la vida. Esta creencia ha inducido a muchas personas a poner fin a su existencia. Cuando está uno anonadado por los cuidados, por las perplejidades y los desengaños, parece cosa fácil romper el delgado hilo de la vida y lanzarse hacia la bienaventuranza del mundo eterno.”

 

Conclusión

CS pg. 588/1 (523.2) – “La inmortalidad prometida al hombre a condición de que obedeciera, se había perdido por la transgresión. Adán no podía transmitir a su posteridad lo que ya no poseía; y no habría quedado esperanza para la raza caída, si Dios, por el sacrificio de su Hijo, no hubiese puesto la inmortalidad a su alcance.

Como ‘la muerte así pasó a todos los hombres, pues que todos pecaron’ (Romanos 5:12), Cristo ‘sacó a la luz lavida y la inmortalidad por el evangelio’ (2 Timoteo 1:10). Y solo por Cristo puede obtenerse la inmortalidad.

Jesús dijo: ‘El que cree en el Hijo, tiene vida eterna, más el que es incrédulo al Hijo, no verá la vida’ (Juan 3:36).

Todo hombre puede adquirir un bien tan inestimable si consiente en someterse a las condiciones necesarias. Todos ‘los que perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad’, recibirán ‘la vida eterna’ (Romanos 2:7).”

CS pg. 598/3 (531.4) – “Al perdonarle la vida a Caín el homicida, Dios dio al mundo un ejemplo de lo que sucedería si le fuese permitido al pecador seguir llevando una vida de iniquidad sin freno. La influencia de las enseñanzas y de la conducta de Caín arrastraron al pecado a multitudes de sus descendientes, hasta ‘que la malicia de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal’. ‘Y se corrompió la tierra delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia’ (Génesis 6:5, 11).

Fue por misericordia para con el mundo por lo que Dios barrió los habitantes de él en tiempo de Noé. Fue también por misericordia por lo que destruyó a los habitantes corrompidos de Sodoma.

Debido al poder engañador de Satanás, los obreros de iniquidad se granjean simpatía y admiración y arrastran a otros a la rebelión. Así sucedió en días de Caín y de Noé, como también en tiempo de Abraham y de Lot; y así sucede en nuestros días. Por misericordia para con el universo destruirá Dios finalmente a los que rechazan su gracia.”

 

Que Dios los bendiga.

 

3 Replies to “El Gran Engaño de la Inmortalidad del Alma”

  1. Muy buen día. Quiero felicitarlos, porque en cada tema que he tenido la oportunidad de estudiar de entre sus materiales, me he dado cuenta, que abarcan todo lo relacionado, lo cual es muy bueno, pero reconozco que muy exigente. Espero en Dios que sigan realizando tan arduo trabajo, para que encontremos en este espacio, un verdadero modelo de estudio de las Santas Escrituras. Dios les siga bendiciendo grandemente.

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