La falsa doctrina de que el Diablo no existe

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Prólogo

Existe una falsa doctrina que sostiene que el Diablo ya no existe. Según los portavoces de esta mentira, la base para su argumento yace en los siguientes versículos:

Hebreos 2:14 – “Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por la muerte al que tenía el imperio de la muerte, es a saber, al diablo.”

Juan 12:31 – “Ahora es el juicio de este mundo: ahora el príncipe de este mundo será echado fuera.”

CS pg. 579/1 (515.2) – “Otro error sutil y perjudicial que se está difundiendo rápidamente, consiste en creer que Satanás no es un ser personal; que su nombre se emplea en las Sagradas Escrituras únicamente para representar los malos pensamientos y deseos de los hombres.”

Vamos a estudiar de qué manera es un error sutil y perjudicial creer que Satanás no existe como un ser personal.

Satanás no ha sido destruido todavía

Ezequiel 28:12-16 – “Hijo del hombre, levanta endechas sobre el rey de Tiro, y dile: Así ha dicho el Señor Jehová: Tú echas el sello a la proporción, lleno de sabiduría, y acabado de hermosura. En Edén, en el huerto de Dios estuviste: toda piedra preciosa fue tu vestidura; el sardio, topacio, diamante, crisólito, ónique, y berilo, el zafiro, carbunclo, y esmeralda, y oro, los primores de tus tamboriles y pífanos estuvieron apercibidos para ti en el día de tu creación.

Tú, querubín grande, cubridor: y yo te puse; en el santo monte de Dios estuviste; en medio de piedras de fuego has andado. Perfecto eras en todos tus caminos desde el día que fuiste criado, hasta que se halló en ti maldad. A causa de la multitud de tu contratación fuiste lleno de iniquidad, y pecaste: por lo que yo te eché del monte de Dios, y te arrojé de entre las piedras del fuego, oh querubín cubridor.”

Lucifer fue creado como el ángel más hermoso, perfecto y sabio de la creación. Su transformación de Lucifer a Satanás ya la hemos cubierto en otro estudio. Satanás fue expulsado del cielo con toda su hueste rebelde de ángeles luego de haber cometido el pecado imperdonable.

Marcos 3:29 – “Mas cualquiera que blasfemare contra el Espíritu Santo, no tiene jamás perdón, mas está expuesto a eterno juicio.”

Comentario Bíblico 7ª, pg. 172 – “Satanás, el principal de los ángeles caídos, una vez ocupó una excelsa posición en el cielo. Seguía a Cristo en jerarquía. El conocimiento que tenía, como también los ángeles que cayeron con él, del carácter de Dios, de su bondad, su misericordia, sabiduría y excelsa gloria, hizo imperdonable su culpa.

No había esperanza posible de redención para los que habían sido testigos de la inefable gloria del cielo, disfrutado de ella, visto la terrible majestad de Dios, y se habían rebelado contra él a pesar de toda esa gloria. No había nuevas y maravillosas manifestaciones del excelso poder de Dios que pudieran impresionarlos tan profundamente, como las que ya habían experimentado.

Si pudieron rebelarse en la misma presencia de la gloria inefable, no podían ser colocados en una condición más favorable para ser puestos a prueba. No había disponible una fuerza de poder, ni mayores alturas y profundidades de gloria infinita para subyugar sus celosas dudas y sus murmuraciones de rebeldía.”

Luego de que Satanás cometió el pecado imperdonable, fue expulsado del cielo con toda su hueste apóstata.

Apocalipsis 12:7-9 – “Y fue echa una grande batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles lidiaban contra el dragón; y lidiaba el dragón y sus ángeles. Y no prevalecieron, ni su lugar fue más hallado en el cielo. Y fue lanzado fuera aquel gran dragón, la serpiente antigua, que se llama Diablo y Satanás, el cual engaña a todo el mundo; fue arrojado en tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él.”

Comentario Bíblico 7ª, pg. 172 – “Hay una gran rebelión en el universo terrenal. ¿No hay un gran caudillo de esa rebelión? ¿No es, acaso, Satanás, la vida y el alma de todas las variedades de rebelión que él mismo ha instigado? ¿No es él el primer gran apóstata que se apartó de Dios? Existe una rebelión. Lucifer renunció a su lealtad y está en guerra contra el gobierno divino.”

Comentario Bíblico 7ª, pg. 173 – “En el último gran día será cuando cada uno recibirá de acuerdo con sus obras; será la condenación final y eterna del diablo, de todos sus simpatizantes y de todos los que han estado sometidos a él y se han identificado con él.”

Satanás intenta tomar el Edén

Luego de que Satanás y su hueste son expulsados del cielo, Dios va a crear la tierra y al hombre, para poder repoblar el gran vació dejado por Satanás y su hueste en el cielo.

Génesis 1:26-27 – “Y dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces de la mar, y en las aves de los cielos, y en las bestias, y en toda la tierra, y en todo animal que anda arrastrando sobre la tierra. Y crió Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo crió; varón y hembra los crió.”

Cuando Satanás vio a Adán y a Eva adorar a Dios y ser felices en el Edén, sintió remordimiento (no arrepentimiento) por haber perdido su lugar exaltado en el cielo, y solicitó una audiencia con el Hijo de Dios.

Recordemos que mientras que el arrepentimiento verdadero llora el pecado, el remordimiento llora las consecuencias del pecado.

HR pg. 26.2 – “Satanás tembló al contemplar su obra. Meditaba a solas en el pasado, el presente y sus planes para el futuro. Su poderosa contextura temblaba como si fuera sacudida por una tempestad. Entonces pasó un ángel del cielo. Lo llamó y le suplicó que le consiguiera una entrevista con Cristo. Le fue concedida.

Entonces le dijo al Hijo de Dios que se había arrepentido de su rebelión y deseaba obtener nuevamente el favor de Dios. Deseaba ocupar el lugar que Dios le había asignado previamente, y permanecer bajo su sabia dirección. Cristo lloró ante la desgracia de Satanás, pero le dijo, comunicándole la decisión de Dios, que nunca más sería recibido en el cielo, pues éste no podía ser expuesto al peligro. Todo el cielo se malograría si se lo recibía otra vez, porque el pecado y la rebelión se habían originado en él. Las semillas de la rebelión todavía estaban dentro de él. No había tenido, en el curso de su rebelión, motivo alguno para actuar de esa manera, y había acarreado ruina sin esperanzas, no sólo para sí mismo, sino para las huestes de ángeles que habrían sido felices en el cielo si él se hubiera mantenido fiel. La ley de Dios podía condenar, pero no perdonar.”

Como Satanás comprendió que no había forma en que pueda volver a ser permitido su ingreso al cielo, decidió planear la caída del hombre Adán. Satanás no permitió que ninguno de los otros ángeles caídos participara de esta planeación estratégica para hacer caer al hombre. El quiso ser la mente maestra única detrás de este macabro plan.

HR pg. 28.1 – “Los seguidores de Satanás salieron a su encuentro, y él se levantó, asumiendo un aire arrogante, y les informó acerca de sus planes para apartar de Dios al noble Adán y a su compañera Eva. Si de alguna manera podía inducirlos a desobedecer, Dios haría algo para perdonarlos; entonces él y todos los ángeles caídos dispondrían de una buena oportunidad para compartir con ellos la misericordia de Dios. Si eso fallaba, podrían unirse con Adán y Eva, pues una vez que hubieran transgredido la ley de Dios estarían sometidos a la ira divina lo mismo que ellos. Su transgresión también los pondría a ellos en estado de rebelión, y podrían unirse con Adán y Eva para tomar posesión del Edén y establecer allí su morada. Y si lograban tener acceso al árbol de la vida que estaba en medio del jardín, su fortaleza sería, según ellos, igual a la de los ángeles santos, y ni Dios mismo podría expulsarlos de allí.”

Satanás planeó tomar posesión del Edén con dos propósitos:

  • Como Satanás comprendía que Dios es misericordioso, Él tendría que perdonar a Adán y a Eva. Entonces, si Dios perdonaba a Adán y a Eva, razonaba Satanás, Él tendría también que perdonar a Satanás y sus ángeles.
  • Si Dios no perdona a Adán y Eva, razonaba Satanás, entonces junto con Adán y Eva comerían del fruto del árbol de la vida para inmortalizar el pecado, y el Edén se volvería el reino de Satanás.

Si bien, lamentablemente, Satanás consiguió hacer caer al hombre Adán en el pecado, logró conformar la naturaleza del hombre a su propia naturaleza diabólica, logró separarlo de Dios y hacerlo caer bajo condenación; sus planes de tomar el Edén e inmortalizar el pecado fracasaron completamente:

  • Satanás fracasó en su primer propósito porque él pensaba que Dios perdonaría al hombre Adán en sí mismo. Es decir, pensó que Adán sería la causa del perdón. Satanás no previó que Dios perdonaría al hombre Adán en la persona de Cristo—pues Cristo sería la causa del perdón y la aceptación del hombre caído. Cristo viviría una vida de obediencia perfecta y perpetua que reemplace la vida del hombre caído, Cristo sufriría una muerte sustitutiva que cubra la deuda impagable del hombre caído, y Cristo sería el Mediador entre el hombre rebelde y un Dios Santo.
  • Satanás fracasó en su segundo propósito porque, luego de la caída del hombre Adán, Dios mandó unos ángeles a que protegieran el Edén y el árbol de la vida. No existe y no existirá ningún pecador inmortal. Satanás fracasó en sus planes.

Génesis 3:22-24 – “Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de Nos sabiendo el bien y el mal: ahora, pues, porque no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre: Y sácolo Jehová del huerto de Edén, para que labrase la tierra de que fue tomado. Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía a todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida.”

Satanás empieza a pervertir los ritos y el plan de redención

Luego de que Dios da a conocer al hombre Adán el plan de redención y se establece temporalmente el ritual simbólico (pues era sombra de la obra de Cristo – Colosenses 2:16-17); Satanás se da cuenta de que por medio del plan de redención el hombre era revestido de la justicia de Cristo, era perdonado y recibía al Espíritu Santo como agente regenerador, y por lo tanto podía llegar a resistirle y podía llegar a ser un obediente verdadero.

Entonces, Satanás va a planear pervertir el plan de redención y esa es la obra que hasta el día de hoy continúa haciendo para que el hombre no se congregue al Santuario Celestial y reciba la aceptación, el perdón y la lluvia temprana.

DTG pg. 89.4 – “Desde el anunció hecho a la serpiente en el Edén: ‘Y enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya’ (Génesis 3:15), Satanás sabía que no ejercía dominio absoluto sobre el mundo. Veía en los hombres la obra de un poder que resistía a su autoridad. Con intenso interés, consideró los sacrificios ofrecidos por Adán y sus hijos. En esta ceremonia discernía el símbolo de la comunión entre la tierra y el cielo.

Se dedicó a interceptar esta comunión. Representó falsamente a Dios, así como los ritos que señalaban al Salvador. Los hombres fueron inducidos a temer a Dios como a un ser que se deleitaba en la destrucción. Los sacrificios que debían revelar su amor, eran ofrecidos únicamente para apaciguar su ira. Satanás excitaba las malas pasiones de los hombres a fin de asegurar su dominio sobre ellos.

Cuando fue dada la palabra escrita de Dios, Satanás estudió las profecías del advenimiento del Salvador. De generación en generación, trabajó para cegar a la gente acerca de esas profecías, a fin de que rechazase a Cristo en ocasión de su venida.”

Satanás consiguió pervertir el ritual simbólico, de tal manera que para el tiempo en que Cristo vino a la tierra, los israelitas habían perdido de vista totalmente el hecho de que los ritos y ceremonias en sí no tenían ningún valor, sino que eran sombra de la obra de Cristo que hizo en la tierra, la que realiza hoy en el Santuario y la obra que realizará cuando termine su obra en el Santuario Celestial.

Los judíos perdieron de vista el significado de los símbolos, y creían que el rito mismo era el que les concedía la aceptación, el perdón y al Agente Regenerador. Hoy en día, ocurre lo mismo. Todavía hay gente que cree que hay que celebrar las fiestas y sábados ceremoniales para ser salvos. Y todavía hay gente que pone su confianza en los ritos y las ceremonias, y hasta en las organizaciones religiosas, en las sinagogas y en los hombres, en lugar de poner sus ojos en Cristo—nuestra única esperanza.

La gente habla de Cristo de boca, pero por los hechos le rechazan como su Sustituto en la vida, su Garante y Sustituto en la muerte, y su Mediador en el Santuario Celestial.

Cristo venció a Satanás

Lucas 1:35 – “Y respondiendo el ángel le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la virtud del Altísimo te hará sombra; por lo cual también lo Santo que nacerá, será llamado Hijo de Dios.”

Cuando la humanidad santa y libre de toda mancha y contaminación del Hijo de Dios fue engendrada por el Espíritu Santo dentro del vientre de María, Satanás comprendía muy bien que los símbolos de la ley ceremonial y las profecías referentes al Mesías comenzaban a ser una realidad.

Es por esto que Satanás hizo muchos intentos por evitar que ese Santo Ser llegara a nacer. Primero trató de trabajar en José para que rechazara a María. Le metió en la cabeza que no era posible que María hubiese quedado embarazada milagrosamente, y que seguramente le había sido infiel.

Si José rechazaba a María, de acuerdo a la ley (Deuteronomio 22:23-24), María tenía que ser muerta apedreada y entonces el Redentor que estaba en su vientre moriría con ella.

Satanás fracasó en su plan de dar muerte a María y al Hijo de Dios pues Dios habló con José en sueños y le pidió que no deje a María pues el hijo que tenía en su vientre fue engendrado por Dios y no por ser humano (Mateo 1:20).

Una vez María dio a luz al Mesías, Satanás siguió intentado dar muerte al Redentor pero también fracasó (Mateo 2:13).

Cristo vivió una vida de obediencia perfecta y perpetua a la ley de Dios—preparó la ofrenda. Cristo fue vencedor en la vida.

Juan 14:30 – “Ya no hablaré mucho con vosotros: porque viene el príncipe de este mundo; mas no tiene nada en mí.”

Juan 16:33 – “Estas cosas os he hablado, para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción: mas confiad, yo he vencido al mundo.”

Habiendo preparado el primer medio para poder entrar en el Santuario Celestial (la ofrenda), Cristo se dirigió al Getsemaní para hacer frente a Satanás en la última batalla. Satanás sabía que no bastaba con la ofrenda, pues la ofrenda garantizaba la justificación y la lluvia temprana, pero era necesario además de esto el sacrificio para el perdón de los pecados. Si Cristo no realizaba el sacrificio, entones no habría esperanza para la humanidad caída. Pues, además de la ofrenda y el sacrificio, era necesario un Sumo Sacerdote que interceda por la raza caída diariamente hasta el cumplimiento del tiempo.

Recordemos que la posición legal del hombre implica tres problemas distintos, y por ende tres necesidades distintas:

  1. Rechazados – Necesitamos de un Sustituto en la vida (Ofrenda).
  2. Bajo Condenación – Necesitamos de un Garante y Sustituto en la muerte (Sacrificio).
  3. Separados de Dios – Necesitamos de un Mediador (Sumo Sacerdote).

Esto es algo que hemos estudiado más ampliamente en el Estudio Sobre la Naturaleza del Hombre.

Fue justo después de haber salido victorioso en la vida y antes de dirigirse a la batalla en el Getsemaní, que Cristo pronunció las palabras:

Juan 12:31 – “Ahora es el juicio de este mundo: ahora el príncipe de este mundo será echado fuera.”

A pesar de que Satanás usa este versículo para insinuar que fue destruido en ocasión de la primera venida de Cristo, cuando nuestro Redentor pronunció esta sentencia contra el Primer Apóstata, lo hizo de manera profética y futura. Pues Satanás, su hueste, y los hombres que rechazaron el plan de redención, serán todos destruidos en ocasión de su tercera venida—después del milenio. Recordemos que después de la segunda venida de Cristo, Él se llevará a los redimidos consigo y los impíos, los ángeles malos, y Satanás se quedarán presos en la tierra por un periodo de mil años. Después del milenio se ejecutará juicio contra los rebeldes al Reino de Dios y se ejecutará la sentencia de muerte eterna.

Apocalipsis 20:7, 12, 14-15 – “Y cuando los mil años fueren cumplidos, Satanás será suelto de su prisión, y saldrá para engañar las naciones que están sobre los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de congregarlos para la batalla… Y vi los muertos, grandes y pequeños, que estaban delante de Dios; y los libros fueron abiertos: y otro libro fue abierto, el cual es de la vida: y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras… Y el infierno y la muerte fueron lanzados en el lago de fuego. Esta es la muerte segunda. Y el que no fue hallado escrito en el libro de la vida, fue lanzado en el lago de fuego.”

DTG pg. 633.2 – “Jesús confió en esta palabra, y no dio a Satanás ventaja alguna. Cuando iba a dar los últimos pasos en su humillación, cuando estaba por rodear su alma la tristeza más profunda, dijo a sus discípulos: ‘Viene el príncipe de este mundo; mas no tiene nada en mí’ (Juan 14:30. ‘El príncipe de este mundo es juzgado’ (Juan 16:11), ‘Ahora será echado’ (Juan 12:31).

Con ojo profético, Cristo vio las escenas que iban a desarrollarse en su último gran conflicto. Sabía que cuando exclamase: ‘Consumado es,’ todo el cielo triunfaría. Su oído percibió la lejana música y los gritos de victoria en los atrios celestiales. El sabía que el toque de muerte del imperio de Satanás resonaría entonces, y que el nombre de Cristo sería pregonado de un mundo al otro por todo el universo.”

DTG pg. 635.2 – “Así, con el lenguaje de quien tenía autoridad divina, Cristo entregó a su electa iglesia en los brazos del Padre. Como consagrado sumo sacerdote, intercedió por los suyos. Como fiel pastor, reunió a su rebaño bajo la sombra del Todopoderoso, en el fuerte y seguro refugio. A él le aguardaba la última batalla con Satanás, y salió para hacerle frente.”

Cristo se dirigió al Getsemaní a hacer frente al Tentador.

Mateo 26:36 – “Entonces llegó Jesús con ellos a la aldea que se llama Gethsemaní, y dice a sus discípulos: Sentaos aquí, hasta que vaya allí y ore.”

Satanás fracasó en su última batalla con el Hijo de Dios pues no logró evitar que Cristo tomará la decisión de tomar el lugar de tu y yo pecador en el Calvario.

El 14 de Abib del año 31 d.C., cuando nuestro Salvador pronunció en la cruz “Consumado es”, la destrucción de Satanás, su hueste y del pecado quedó asegurada—no quedo concretada todavía, pero sí quedó asegurada para un tiempo futuro—después del milenio.

Juan 19:30 – “Y como Jesús tomó el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, dio el espíritu.”

Con la muerte en la cruz Cristo salió vencedor en la muerte. Cristo en la cruz preparó el segundo medio para poder ingresar al Santuario Celestial—el sacrificio. Por medio de su sangre, todo pecador arrepentido tendría un medio para poder transferir sus pecados a Cristo, y por medio de la sangre y la intercesión de Cristo en el cielo, podrían los pecados ser transferidos al Santuario Celestial, para que los pecados que se mantuvieran perdonados puedan ser expiados en el Juicio.

Pero, como dijimos anteriormente, no bastaba únicamente su vida perfecta, y su muerte en la cruz. Había un tercer requerimiento—la de un intercesor que presente diariamente estas ofrendas a favor del pecador que se congrega al Santuario Celestial.

Hebreos 5:1 – “Porque todo pontífice (sumo sacerdote) tomado de entre los hombres, es constituido a favor de los hombres en lo que a Dios toca, para que ofrezca presentes (ofrendas) y sacrificios por los pecadores.”

La ley demanda que un hombre sea el Sumo Sacerdote, y por eso era necesario que la humanidad de Cristo resucitará de la tumba de José de Arimatea. Cristo salió vencedor de la tumba.

DTG pg. 726.1 – “Un terremoto señaló la hora en que Cristo depuso su vida, y otro terremoto indicó el momento en que triunfante la volvió a tomar. El que había vencido la muerte y el sepulcro salió de la tumba con el paso de un vencedor, entre el bamboleo de la tierra, el fulgor del relámpago y el rugido del trueno.”

Cristo fue tres veces vencedor:

  1. Vencedor en la vida.
  2. Vencedor en la muerte.
  3. Vencedor en la resurrección.

Pero en ningún momento fue Satanás destruido. El que murió en la cruz fue Cristo, no Satanás. Cristo venció a Satanás, pero todavía no lo destruyó.

Satanás todavía es el príncipe de este mundo, es el dueño de nuestra voluntad, el originador de toda mentira y engaño y de toda falsedad. El Primer Apóstata quiere que dudemos de su existencia para que se le haga más fácil la obra de engañarnos y llevarnos a la muerte y a la perdición.

CS pg. 570/2 (506.1) – “Nadie está en mayor peligro de caer bajo la influencia de los espíritus malos que los que, a pesar del testimonio directo y positivo de las Sagradas Escrituras, niegan la existencia e intervención del diablo y de sus ángeles.

Mientras ignoremos sus astucias, ellos nos llevan notable ventaja; y muchos obedecen a sus sugestiones creyendo seguir los dictados de su propia sabiduría. Esta es la razón por la cual a medida que nos acercamos al fin del tiempo, cuando Satanás obrará con la mayor energía para engañar y destruir, él mismo propaga por todas partes la creencia de que no existe. Su política consiste en esconderse y obrar solapadamente.”

Así que, hermanos y hermanas, esperamos que quede claro que es el propio Enemigo el que quiere que propaga la mentira de que no existe y de que fue destruido. No caigamos en esta trampa, ni en ninguna de sus falsedades que propaga para hacernos caer en el error. Es necesario pedir a Dios colirio divino para que podamos discernir entre la verdad y la mentira. El tiempo es corto. La batalla se volverá más intensa y decidida a medida que entremos al gran conflicto final. Perseveremos hasta el fin.

Mateo 24:13 – “Mas el que perseverare hasta el fin, éste será salvo.”

Que Dios los bendiga.

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