La preparación para la Crisis Final

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“Por tanto, también vosotros estad apercibidos; porque el Hijo del hombre ha de venir a la hora que no pensáis.” (Mateo 24:44)

La necesidad de preparación

Mateo 24:44 es una orden del Señor para que estemos apercibidos o preparados, para un evento solemne.

Luego, en el siguiente capítulo de Mateo, el Señor Jesús narra una parábola—la parábola de las diez vírgenes—y por medio de esta parábola vuelve a mencionar que únicamente las vírgenes que estaban preparadas o apercibidas, fueron las que entraron a las bodas.

Mateo 25:10 – “Y mientras ellas iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban apercibidas, entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta.”

En Mateo 24:44 nuestro Redentor ordena que estemos preparados porque no sabemos cuando vendrá la hora del juicio de vivos. Y en Mateo 25:20, por medio de una parábola, vuelve a reiterar que solamente los que están preparados, cuando llegue la hora del juicio de vivos, entrarán a las bodas. Esa “venida” de Mateo 24:44 y la “venida del esposo” de Mateo 25:10, se trata de una venida a juicio, no de la segunda venida de Cristo a la tierra.

Esta misma figura de las bodas es empleada en la parábola de la fiesta de bodas.

CS pg. 481/1 (423.3) – “En la parábola del capítulo 22 de San Mateo, se emplea la misma figura de las bodas y se ve a las claras que el juicio investigador se realiza antes de las bodas. Antes de verificarse estas entra el Rey para ver a los huéspedes, y cerciorarse de que todos llevan las vestiduras de boda, el manto inmaculado del carácter, lavado y emblanquecido en la sangre del Cordero (Mateo 22:11; Apocalipsis 7:14).

Al que se le encuentra sin traje conveniente, se le expulsa, pero todos los que al ser examinados resultan tener las vestiduras de bodas, son aceptados por Dios y juzgados dignos de participar en su reino y de sentarse en su trono.

Esta tarea de examinar los caracteres y de determinar los que están preparados para el reino de Dios es la del juicio investigador, la obra final que se lleva a cabo en el santuario celestial.

Cuando haya terminado este examen, cuando se haya fallado respecto de los que en todos los siglos han profesado ser discípulos de Cristo, entonces y no antes habrá terminado el tiempo de gracia, y será cerrada la puerta de misericordia.

Así que las palabras: ‘Las que estaban preparadas entraron con él a las bodas, y fue cerrada la puerta’, nos conducen a través del ministerio final del Salvador, hasta el momento en que quedará terminada la gran obra de la salvación del hombre.”

¿En qué consiste la preparación de Mateo capítulo 25?

La preparación de Mateo 25 consiste en el versículo 4:

Mateo 25:4 – “Mas las prudentes tomaron aceite en sus vasos, juntamente con sus lámparas.”

La preparación de Mateo 25 consiste en tomar aceite. El aceite es un símbolo del Espíritu Santo (Zacarías 4:1-14). En un estudio sobre esta parábola ya hemos analizado que, en otras palabras, la preparación de Mateo 25 consiste en realizar el Servicio Diario: recibir la justificación, el perdón de los pecados y el bautismo del Espíritu Santo diariamente, en virtud de la ofrenda y la sangre de Cristo que es presentada por nuestro Sumo Sacerdote diariamente en el Santuario Celestial.

¿Por qué es importante este punto?

Porque el cuerno pequeño también habla de que debemos prepararnos, pero para la segunda venida de Cristo—cuando ya es demasiado tarde—en lugar de prepararnos para la crisis final, para el juicio de vivos, cuando se terminará nuestro tiempo de gracia. Si una persona se prepara para el juicio de vivos, estará automáticamente preparada para la segunda venida de Cristo.

Pero la predicación del cuerno pequeño se centra también en la llegada de la “era mariana.” Es por esto importante saber acerca de la verdadera preparación.

PVGM pg. 179.4 – “En la profecía, esta amonestación referente al juicio, con los mensajes que con ella se relacionan, es seguida por la venida del Hijo del hombre en las nubes de los cielos. La proclamación del juicio es el anuncio de que la segunda aparición del Salvador está por acaecer. Y a esta proclamación se denomina el Evangelio eterno. Así se ve que la predicación de la segunda venida de Cristo, el anuncio de su cercanía, es parte esencial del mensaje evangélico.”

Es el propósito de este estudio analizar todos los tipo de preparación que se encuentran en la Biblia para que el pueblo de Dios pueda estar preparado para la crisis final que se aproxima.

1.- La preparación de Mateo 25:10, 4: Tomar el Aceite (E.S)

En la parábola de las diez vírgenes tenemos a unas vírgenes prudentes y a unas vírgenes insensatas. Las prudentes fueron prudentes porque tomaron el aceite. Se trata de dos clases de cristianos. ¿Por qué unos van a tomar el aceite y otros no? Las vírgenes prudentes toman el aceite porque aceptaron la amonestación del Testigo Fiel, que no sólo se encuentra en Apocalipsis 3:17, sino que se encuentra esparcida por toda la Biblia: Jeremías 5:21; 19:9; 6:10; Juan 8:44, etc.

Una amonestación que se resume en:

“No tienes capacidad natural para amar. Odias a Dios. Odias a tu prójimo. Odias la ley. Eres hijo del Diablo.”

¿Por qué únicamente quienes aceptan la amonestación del Testigo Fiel tomarán aceite?

Porque únicamente quienes comprendan y aceptan su incapacidad para amar tendrán la necesidad de comprar el oro afinado en fuego—el amor—que es un fruto del Espíritu Santo (Gálatas 5:22-23).

Apocalipsis 3:18 – “Yo te amonesto que de mí compres oro afinado en fuego, para que seas hecho rico.”

DTG pg. 246.3 – “La fe y el amor son el oro probado en el fuego.”

1JT pg. 42.2 – “Oíd el consejo del Testigo fiel: Comprad oro afinado en el fuego, a fin de que seáis ricos, ropas blancas para que estéis vestidos, y colirio a fin de que veáis. Haced algún esfuerzo. Estos tesoros preciosos no descenderán sobre nosotros sin esfuerzo alguno de nuestra parte.

Debemos comprar, ser celosos y arrepentirnos de nuestro estado de tibieza. Debemos despertarnos para ver nuestros males, buscar nuestros pecados y arrepentirnos celosamente de ellos.”

1JT pg. 479.1 – “El oro probado en el fuego que se recomienda aquí, es la fe y el amor. Enriquece el corazón, porque se lo ha refinado hasta su máxima pureza, y cuanto más se lo prueba, tanto más resplandece.

La vestidura blanca es la pureza de carácter, la justicia de Cristo impartida al pecador. Es a la verdad una vestidura de tejido celestial, que puede comprarse únicamente de Cristo, para una vida de obediencia voluntaria.

El colirio es aquella sabiduría y gracia que nos habilitan para discernir entre lo malo y lo bueno, y para reconocer el pecado bajo cualquier disfraz.”

PE pg. 270.2 – “Pregunté cuál era el significado del zarandeo que yo había visto, y se me mostró que lo motivaría el testimonio directo que exige el consejo que el Testigo fiel dio a la iglesia de Laodicea.

Moverá este consejo el corazón de quien lo reciba y le inducirá a exaltar el estandarte y a difundir la recta verdad. Algunos no soportarán este testimonio directo, sino que se le levantarán contra él, y esto es lo que causará un zarandeo en el pueblo de Dios.

Vi que el testimonio del Testigo fiel había sido escuchado tan sólo a medias. El solemne testimonio del cual depende el destino de la iglesia se tuvo en poca estima, cuando no se lo menospreció por completo.

Este testimonio ha de mover a profundo arrepentimiento. Todos los que lo reciban sinceramente lo obedecerán y quedarán purificados.”

Es por todo esto que, únicamente las vírgenes prudentes que aceptaron la amonestación del Testigo Fiel tomaron aceite, mientras que las vírgenes insensatas no tomaron aceite porque no tuvieron necesidad de aceite, porque no aceptaron este testimonio directo y claro, sino que lo menospreciaron.

Si el creyente acepta la amonestación del Testigo Fiel, tendrá entonces necesidad de la cadena: un Sustituto en la vida, un Garante y Sustituto en la muerte, el trabajador (un Mediador, Abogado, Intercesor, Sumo Sacerdote), la Misericordia de Dios Padre, al Espíritu Santo como agente regenerador (lluvia temprana), el lugar de trabajo (Santuario Celestial).

EC pg. 53.2 – “Estudiando las Escrituras llegamos a conocer a Dios y somos encaminados hacia la comprensión de nuestra relación con Cristo, quien llevó nuestros pecados, y es el garante, el sustituto de nuestra humanidad caída.”

FO pg. 77.3 – “El es su única esperanza, su justicia, su Sustituto y Garante, su todo en todos.”

FO pg. 109.2 – “Cristo es nuestro sacrificio, nuestro sustituto, nuestro garante, nuestro divino intercesor.”

Hebreos 9:24 – “Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros.”

FO pg. 109.3 – “La intercesión de Cristo en nuestro favor consiste en presentar sus méritos divinos en ofrenda de sí mismo al Padre como nuestro sustituto y garante; porque El ascendió al cielo para hacer expiación por nuestras transgresiones.”

CES pg. 121.1 – “El Santuario celestial es el centro mismo de la obra de Cristo en favor de los hombres. Concierne a toda alma que vive en la Tierra. Nos revela el plan de la redención, nos conduce hasta el fin mismo del tiempo y anuncia el triunfo final de la lucha entre la justicia y el pecado. Es de la mayor importancia que todos investiguen a fondo estos asuntos, y que estén siempre capacitados para dar respuesta a todo aquel que les pidiere razón de la esperanza que hay en ellos.

La intercesión de Cristo en beneficio del hombre en el Santuario celestial es tan esencial para el plan de la salvación como lo fue su muerte en la cruz. Por medio de su muerte dio inicio a esa obra para cuya conclusión ascendió al cielo después de su resurrección.”

HAp pg. 43.3 – “El Espíritu Santo se da como agente regenerador, para hacer efectiva la salvación obrada por la muerte de nuestro Redentor.”

TM pg. 399.1 – “Podemos estar seguros que cuando el Espíritu Santo sea derramado, los que no recibieron y apreciaron la lluvia temprana no verán ni entenderán el valor de la lluvia tardía.”

CS pg. 544/2 (480.2) – “Solemnes son las escenas relacionadas con la obra final de la expiación. Incalculables son los intereses que esta envuelve. El juicio se lleva ahora adelante en el santuario celestial. Esta obra se viene realizando desde hace muchos años. Pronto—nadie sabe cuándo—les tocará ser juzgados a los vivos. En la augusta presencia de Dios nuestras vidas deben ser pasadas en revista. En este más que en cualquier otro tiempo conviene que toda alma preste atención a la amonestación del Señor: ‘Velad y orad: porque no sabéis cuándo será el tiempo’ (Marcos 13:33). ‘Y si no velares, vendré a ti como ladrón, y no sabrás en qué hora vendré a ti’ (Apocalipsis 3:3).

Cuando quede concluida la obra del juicio investigador, quedará también decidida la suerte de todos para vida o para muerte.”

Como podemos apreciar, debemos hacer nuestra preparación, tomar el aceite, porque el juicio de vivos es el que llega como ladrón. Ni Marcos 13:33, ni Apocalipsis 3:3, hablan de la segunda venida de Cristo, sino del juicio de vivos.

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TM pg. 507.3 – “Pero no debe descuidarse la gracia representada por la lluvia temprana. Sólo los que estén viviendo a la altura de la luz que tienen, recibirán más luz. A menos que estemos avanzando diariamente en la ejemplificación de las virtudes cristianas activas, no reconoceremos las manifestaciones del Espíritu Santo en la lluvia tardía. Podrá estar derramándose en los corazones de los que están en torno de nosotros, pero no lo percibiremos ni lo recibiremos.

En ningún momento de nuestra experiencia podemos prescindir de la ayuda que nos capacitó para comenzar. Las bendiciones recibidas en ocasión de la lluvia temprana nos son necesarias hasta el mismo fin.”

Necesitamos la lluvia temprana hasta el fin (Mateo 25:4) – ya sea el momento en que Dios nos llame al descanso, o el fin de nuestro tiempo de gracia en el juicio de vivos. Únicamente los que recibieron lluvia temprana recibirán lluvia tardía al salir aprobados en el juicio.

¿Por qué necesitamos de la lluvia temprana?

La respuesta se encuentra en el párrafo anterior del Espíritu de profecía:

“Sólo los que estén viviendo a la altura de la luz que tienen, recibirán más luz. A menos que estemos avanzando diariamente en la ejemplificación de las virtudes cristianas activas, no reconoceremos las manifestaciones del Espíritu Santo en la lluvia tardía.”

La lluvia temprana nos capacita para avanzar diariamente en la ejemplificación de las virtudes cristianas activas. En otras palabras: nos capacita para desarrollar diariamente el nuevo carácter.

Juan 3:3, 5, 6 – “Respondió Jesús, y díjole: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere otra vez, no puede ver el reino de Dios… el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.”

COES pg. 70.2 – “A menos que un hombre nazca de nuevo, no puede entender el carácter del reino de los cielos, ni discernir su naturaleza espiritual. En esas palabras, Cristo le estaba diciendo a Nicodemo: ‘No es la sabiduría tanto como la regeneración interior lo que necesitas. No es tanto que se te satisfaga la curiosidad como tener un nuevo corazón, lo que has menester, y mientras no se verifique ese cambio, mientras no sean hechas nuevas todas las cosas, no será de ningún beneficio salvador para ti que yo discuta contigo el asunto de mi autoridad, mi obra, ni mi misión como quien lleva credenciales del cielo’.”

CN pg. 147.1 – “Un carácter formado a la semejanza divina es el único tesoro que podemos llevar de este mundo al venidero. Los que en este mundo andan de acuerdo con las instrucciones de Cristo, llevarán consigo a las mansiones celestiales toda adquisición divina. Y en el cielo mejoraremos continuamente.

Cuán importante es, pues, el desarrollo del carácter en esta vida.”

Pero, para que el creyente haya tenido la necesidad del aceite, de la lluvia temprana, debido a la necesidad de desarrollar un nuevo carácter semejante al de Cristo, primero tuvo que ser necesario que el creyente admita, por sus palabras, acciones, pensamientos, etc., que, en lugar de tener un carácter semejante al de Cristo, por naturaleza tiene un carácter semejante al de Satanás (Juan 8:44): envidia, celos, contienda, disensión, y todos los frutos de la carne (Gálatas 5:19-21).

1 Corintios 3:3 – “Porque todavía sois carnales: pues habiendo entre vosotros celos, y contiendas, y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?”

¿Quién le dio el carácter a Cristo como hombre?

Dios Espíritu Santo (Lucas 1:35).

Si el creyente cede al orgullo (característica de Satanás), y rehúsa aceptar que su carácter es semejante al de Satanás y diferente al de Cristo, entonces ese creyente no va a tomar el aceite y será una virgen fatua.

El Espíritu Santo da un nuevo carácter, pero sin desarrollar. Es el trabajo del individuo desarrollar ese nuevo carácter a través de las pruebas diarias.

Entonces, las “virtudes cristianas activas” = equivalen a Gálatas 5:22-23 y también a Hebreos 8:10 -> lo necesario para desarrollar un nuevo carácter semejante al de Cristo y una santificación verdadera.

Dios siempre prepara a los hombres para un trabajo especial

Los discípulos

Cuando nuestro Señor Jesús vino a este mundo por primera vez, hizo un trabajo de preparación con los discípulos, pues ellos necesitaban realizar un trabajo especial después de que él subiera al Santuario Celestial y les pudiera dotar de un poder especial: la lluvia temprana en el Pentecostés.

DTG pg. 215.1 – “Jesús eligió a pescadores sin letras porque no habían sido educados en las tradiciones y costumbres erróneas de su tiempo. Eran hombres de capacidad innata, humildes y susceptibles de ser enseñados; hombres a quienes él podía educar para su obra.

En las profesiones comunes de la vida, hay muchos hombres que cumplen sus trabajos diarios, inconscientes de que poseen facultades que, si fuesen puestas en acción, los pondrían a la altura de los hombres más estimados del mundo. Se necesita el toque de una mano hábil para despertar estas facultades dormidas.

A hombres tales llamó Jesús para que fuesen sus colaboradores; y les dio las ventajas de estar asociados con él. Nunca tuvieron los grandes del mundo un maestro semejante.

Cuando los discípulos terminaron su período de preparación con el Salvador, no eran ya ignorantes y sin cultura; habían llegado a ser como él en mente y carácter, y los hombres se dieron cuenta de que habían estado con Jesús.”

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Después de la resurrección de nuestro Redentor, había un par de discípulos camino a Emaús (Lucas 24:13) y el Mesías resucitado se apareció a ellos, más éstos no le reconocieron (Lucas 24:15-16). Jesús le preguntó de qué cosas estaban hablando e hizo como si no supiera nada de lo acontecido (Lucas 24:17-19).

Estos dos discípulos manifestaron incredulidad respecto a la resurrección de Cristo (Lucas 24:24-25), a pesar de tener a lado de ellos al que había resucitado.

Pero cuando estos discípulos llegaron finalmente a Emaús junto con Jesús, le invitaron a quedarse con ellos (Lucas 24:29). Jesús pretendió que tenía que seguir yendo más lejos para probar el comportamiento de sus discípulos (Lucas 24:28). Y sus discípulos pasaron la prueba: practicaron el don de la hospitalidad.

Por naturaleza todos los seres humanos no somos hospitalarios, pues más bien somos egoístas. No somos hospitalarios a menos que logremos obtener algo a cambio. La hospitalidad es un fruto del Espíritu, es un don de origen celestial que debe ser implantado por el Espíritu Santo sin desarrollar, y el creyente debe desarrollar haciendo uso de este don.

Los discípulos, durante su tiempo de preparación junto a Cristo, aprendieron a desarrollar este don y cuando llegaron a Emaús lo pusieron por práctica.

Gracias a que estos dos discípulos fueron hospitalarios con aquel extraño que no reconocían, recibieron una bendición que fue la manifestación de Cristo (Lucas 24:30-31). Entonces ellos creyeron en su resurrección.

Mas si estos discípulos no hubiesen practicado la hospitalidad, entonces hubieran permanecidos incrédulos respecto a esta verdad esencial para su salvación. Estos discípulos, luego de convencerse de la resurrección de Cristo, fueron a Jerusalén para contar a los demás discípulos de lo que habían visto y oído (Lucas 24:33-35).

Abraham y Lot

Siguiendo con el ejemplo del don celestial de la hospitalidad, Abraham practicó este don y le enseñó por precepto y ejemplo a su sobrino Lot.

Cuando Jesús, junto con otros tres ángeles, aparecieron como hombres en el valle de Mamre, Abraham practicó el don de la hospitalidad con ellos (Génesis 18:1-5). Gracias a que Abraham fue hospitalario con estos extraños, Jehová se reveló a Abraham como Dios y le reveló el destino de Sodoma y Gomorra (Génesis 18:17-22), y Abraham pudo pedir por su sobrino Lot (Génesis 18:23-32).

En ese momento Abraham era una figura profética de Cristo—el único Intercesor entre la raza caída y Dios—al interceder por los justos en Cristo que habitaban en Sodoma y Gomorra.

PP pg. 119.1 – “El amor hacia las almas a punto de perecer inspiraba las oraciones de Abraham. Aunque detestaba los pecados de aquella ciudad corrompida, deseaba que los pecadores pudieran salvarse. Su profundo interés por Sodoma demuestra la preocupación que hemos de tener por los impíos. Debemos sentir odio hacia el pecado, y compasión y amor hacia el pecador. Por todas partes, en derredor nuestro, hay almas que van hacia una ruina tan desesperada y terrible como la que sobrecogió a Sodoma.

Cada día termina el tiempo de gracia para algunos. Cada hora, algunos pasan más allá del alcance de la misericordia. ¿Y dónde están las voces de amonestación y súplica que induzcan a los pecadores a huir de esta pavorosa condenación? ¿Dónde están las manos extendidas para sacar a los pecadores de la muerte? ¿Dónde están los que con humildad y perseverante fe ruegan a Dios por ellos?

El espíritu de Abraham fue el espíritu de Cristo. El mismo Hijo de Dios es el gran intercesor en favor del pecador. El que pagó el precio de su redención conoce el valor del alma humana. Sintiendo hacia la iniquidad un antagonismo que solo puede existir en una naturaleza pura e inmaculada, Cristo manifestó hacia el pecador un amor que únicamente la bondad infinita pudo concebir. En la agonía de la crucifixión, él mismo, cargado con el espantoso peso de los pecados del mundo, oró por sus vilipendiadores y asesinos: ‘Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen’ (Lucas 23:34).”

Cuando los ángeles encargados de la destrucción de Sodoma llegaron a la ciudad, Lot se encontraba descansando a la puerta de ella (Génesis 19:1), y al ver venir a los dos extraños hizo uso del don de la hospitalidad y los invitó a su casa (Génesis 19:2-3).

Gracias a que Lot ejerció el don celestial de la hospitalidad, pudo salvarse con su familia de la destrucción de la ciudad (Génesis 19:12-13).

Así como los discípulos de Emaús aprendieron la hospitalidad de Cristo, Lot la aprendió de Abraham. Tanto Lot como esos discípulos salvaron su vida por el don de la hospitalidad.

La hospitalidad es una de las “virtudes cristianas” que debemos aprender a desarrollar en nuestro nuevo carácter a través de las pruebas pequeñas (“en lo poco” – Lucas 16:10).

Si no queremos que la crisis final nos sorprenda sin preparación, sin aceite, debemos reconocer primero que por naturaleza no somos desprendidos, bondadosos ni hospitalarios. Debemos aceptar la amonestación del Testigo Fiel para poder tener necesidad del aceite.

Zacarías 10:1 – “Pedid a Jehová lluvia en la estación tardía. Jehová hará relámpagos, y os dará lluvia abundante.”

Joel 2:23 – “Y hará descender sobre vosotros lluvia temprana y tardía.”

TM pg. 506.1 – “En el Oriente la lluvia temprana cae en el tiempo de la siembra. Es necesaria para que la semilla germine. Gracias a la influencia de estas precipitaciones fertilizantes, aparecen los tiernos brotes.

La lluvia tardía, que cae hacia el fin de la temporada, madura el grano y lo prepara para la siega.

El Señor emplea estos fenómenos naturales para ilustrar la obra del Espíritu Santo. Así como el rocío y la lluvia caen al principio para que la semilla germine, y luego para que la cosecha madure, se da el Espíritu Santo para que lleve a cabo a través de sus etapas el proceso del crecimiento espiritual. La maduración del grano representa la terminación de la obra de la gracia de Dios en el alma. Mediante el poder del Espíritu Santo se ha de perfeccionar en el carácter la imagen moral de Dios. Debemos ser totalmente transformados a la semejanza de Cristo.”

“La lluvia temprana cae en el tiempo de la siembra.” HOY es el tiempo de la siembra—no en la crisis final. Por lo tanto, hoy debemos recibir la lluvia temprana para poder desarrollar ese carácter semejante a Cristo—no para pasar el juicio, pues el juicio demanda una perfección de carácter que Cristo desarrolló por nosotros en su primera venida. Nuestra obediencia no entra en el campo de la justificación, sino en el campo de la santificación.

Cristo vino a esta tierra como hombre para desarrollar una vida de obediencia perfecta a la ley, un carácter perfecto, que reemplace el nuestro. Cristo desarrolló el vestido de boda necesario para pasar el juicio. Pero, como veremos a continuación, nosotros debemos aprender a usar ese vestido de boda.

2.- La preparación de Mateo 22:11 – Usar el vestido de bodas preparado por Cristo

En Mateo capítulo 22 tenemos la parábola de la fiesta de bodas. El rey que organiza la boda manda decir a los convidados que “todo está preparado”: “mis toros y animales engordados son muertos” (Mateo 22:4). Todo está preparado: Cristo ya vino a esta tierra como hombre y vivió una vida de obediencia perfecta a la ley (preparó la ofrenda), y ya murió la paga del pecado que es la muerte (preparó el sacrificio).

Pero, antes de que pueda empezar la fiesta de bodas (el acto de coronación de Cristo), es necesario hacer un examen (un juicio).

Mateo 22:11 – El juicio – “Y entró el rey para ver los convidados, y vio allí un hombre no vestido de boda.”

PVGM pg. 251.2 – “Cuando el rey vino a ver a los convidados, se reveló el verdadero carácter de todos. Para cada uno de los convidados a la fiesta se había provisto un vestido de boda. Este vestido era un regalo del rey. Al usarlo, los convidados mostraban su respeto por el dador de la fiesta. Pero un hombre estaba aún vestido con sus ropas comunes. Había rehusado hacer la preparación requerida por el rey. Desdeñó usar el manto provisto para él a gran costo. De esta manera insultó a su señor.

A la pregunta del rey: ‘¿Cómo entraste aquí no teniendo vestido de boda?’ no pudo contestar nada (Mateo 22:12). Se condenó a sí mismo. Entonces el rey dijo: ‘Atado de pies y de manos tomadle, y echadle en las tinieblas de afuera’ (Mateo 22:13).

El examen que de los convidados a la fiesta hace el rey, representa una obra de juicio. Los convidados a la fiesta del Evangelio son aquellos que profesan servir a Dios, aquellos cuyos nombres están escritos en el libro de la vida. Pero no todos los que profesan ser cristianos son verdaderos discípulos. Antes que se dé la recompensa final, debe decidirse quiénes son idóneos para compartir la herencia de los justos. Esta decisión debe hacerse antes de la segunda venida de Cristo en las nubes del cielo; porque cuando él venga, traerá su galardón consigo, ‘para recompensar a cada uno según fuere su obra’ (Apocalipsis 22:12). Antes de su venida, pues, habrá sido determinado el carácter de la obra de todo hombre, y a cada uno de los seguidores de Cristo le habrá sido fijada su recompensa de acuerdo con sus obras.”

PVGM pg. 252.2 – “El vestido de boda de la parábola representa el carácter puro y sin mancha que poseerán los verdaderos seguidores de Cristo. A la iglesia ‘le fue dado que se vista de lino fino, limpio y brillante’, ‘que no tuviese mancha, ni arruga, ni cosa semejante.’ El lino fino, dice la Escritura, ‘son las justificaciones de los santos’ (Apocalipsis 19:8; Efesios 5:27). Es la justicia de Cristo, su propio carácter sin mancha, que por la fe se imparte a todos los que lo reciben como Salvador personal.”

El vestido de boda representa la justicia de Cristo. Esta justicia que Cristo desarrolló como hombre cuando vino a esta tierra, es un “regalo del rey.” Al usar este vestido de boda mostramos respeto al rey. Al despreciar este vestido de boda insultamos al rey. Y si no entramos al juicio con este vestido, sino que queremos entrar al juicio con nuestro propio vestido—con nuestra propia justicia—entonces las palabras del rey serán:

“Atado de pies y manos tomadle, y echadle en las tinieblas de afuera: allí será el lloro y el crujir de dientes” (Mateo 22:13).

Es una decisión personal si queremos pasar el juicio con nuestra propia obediencia o con la obediencia de Cristo. Pero la santa Escritura es clara en cuanto al resultado de rechazar la obediencia que ha sido preparada para nuestra justificación.

¿Cómo “usamos” el vestido de bodas que ha sido preparado para nosotros?

Para que un hombre use el vestido de bodas que ha sido preparado por otro, primeramente debe aceptar la amonestación del Testigo Fiel, debe aceptar que está desnudo (Apocalipsis 3:17).

Únicamente un ser humano que acepta que, desde el momento de ser engendrado, no tiene ni una gota de amor, no tiene capacidad para amar, y por lo tanto no puede obedecer la ley (Romanos 13:10), puede aceptar su desnudez y por lo tanto tendrá la necesidad de ponerse el vestido de bodas preparado por Cristo.

Como podemos apreciar, la condición para la preparación de Mateo 22:11 es la misma condición que para la preparación de Mateo 25:10: aceptar la amonestación del Testigo Fiel para la iglesia de Laodicea.

Pero la preparación es diferente: la preparación de Mateo 25:10 nos ordena tomar aceite, mientras que la preparación de Mateo 22:11 nos ordena usar el vestido de boda.

Luego que aceptamos nuestra desnudez, necesitamos ser aceptados en base a una justicia ajena—la de Cristo. Es entonces que Dios Padre coloca la justicia de Cristo en el Santuario Celestial, en nuestro registro, como si fuera nuestra justicia. Este acto de misericordia del Padre debe ocurrir antes de que la crisis final nos sorprenda.

El ritual simbólico nos enseña que somos justificados diariamente en base a este vestido de bodas—esta justicia imputada de Cristo.

DMJ pg. 107.1- “Cristo es el único verdadero modelo de carácter, y usurpa su lugar quien se constituye en dechado para los demás.”

Dios nos manda a criticar nuestros propios defectos de carácter, no los defectos de carácter de los demás.

Hechos 7:51, Juan 5:42, Jeremías 5:21, Apocalipsis 3:17 – son la misma amonestación; Dios quiere que entendamos que no tenemos capacidad natural para amar—el amor es un don de origen celestial sin el cual no podemos desarrollar la santificación verdadera.

Pero el Espíritu Santo NO BORRA el egoísmo, la maldad, la vanidad, la mundanidad, la codicia, el orgullo, etc., que naturalmente existe en mí. El Espíritu Santo solo puede SUBYUGAR mi naturaleza pecaminosa.

Romanos 7:14-15 – “Porque sabemos que la ley es espiritual; mas yo soy carnal, vendido a sujeción del pecado. Porque lo que hago, no lo entiendo; ni lo que quiero, hago; antes lo que aborrezco, aquello hago.”

A pesar de estar recibiendo la lluvia temprana, ese mal que hay en mí hago (como dice Pablo), pues el Espíritu Santo no puede erradicar el mal que hay en mí, solo puede subyugarlo. Ese mal que hay en mí solo será completamente erradicado en ocasión de la segunda venida de Cristo cuando seremos transformados de corrupción en incorrupción (1 Corintios 15:52-53).

Diariamente debemos recibir el aceite para que ese mal pueda irse subyugando constantemente y pueda ir de más a menos, mientras que aquello que el Espíritu Santo siembra en nosotros (Gálatas 5:22-23) debe irse desarrollando de menos a más.

El Espíritu Santo puede subyugar el mal que hay en mí solamente si yo coopero con él. Yo debo hacer mi parte. Yo soy el que elige estudiar la biblia o salir a una fiesta. Yo soy el que elijo comer carne o comer vegetales. Yo soy el que decido si quiero seguir en la práctica del pecado y de los malos hábitos, o si quiero desarrollar un nuevo carácter semejante al de Cristo. El Espíritu Santo no puede obedecer por mí.

Es por esto que el reformador Martin Lutero escribió:

“Pablo, siendo el buen hombre que era, ansiaba estar sin pecado, pero estaba encadenado a él. Yo también, en común con muchos otros, deseo salirme de él; pero esto no puede ser. Eructamos los vapores del pecado; caemos en él, nos levantamos de nuevo, nos abofeteamos y atormentamos de noche y de día, pero, como estamos confinados en esta carne; como tenemos que llevar con nosotros a todos lados este saco hediondo, no podemos Librarnos completamente de él, ni siquiera golpearlo hasta dejarlo sin sentido. Hacemos esfuerzos vigorosos para lograr esto, pero el viejo Adán retiene su poder hasta que lo depositan en la tumba.” (Citado de Romans de Karl Barth, pg. 263)

Somos una carga de vanidad, no nos interesa el vestido interior que perdió Adán, sino el exterior que nos hace relucir entre la gente. Esto se debe a que no comprendemos que Dios nos va a pedir cuenta por todo centavo que se gastó en la feria de la vanidad.

3.- La preparación de Mateo 24:44 – El Servicio Diario Celestial

Mateo 24:44 – “Por tanto, también vosotros estad apercibidos; porque el Hijo del hombre ha de venir a la hora que no pensáis.”

Esta “venida” de Mateo 24:44 no se trata de la segunda venida de Cristo, sino que se trata de una venida a juicio. Esto ya lo hemos analizado en varios estudios anteriores, como el de la Parábola de las Diez Vírgenes.

También hemos analizado que estar preparados para el juicio es estar preparado automáticamente para la segunda venida de Cristo.

CPI pg. 647.1 – “La venida de Cristo está más cerca que cuando por primera vez creímos. Se acerca el fin de la gran controversia. Los juicios de Dios están en la tierra. Hablan en solemne amonestación diciendo: ‘También vosotros estad preparados; porque el Hijo del Hombre vendrá a la hora que no pensáis’ (Mateo 22:44).

Pero en nuestras iglesias son muchísimos los que saben muy poco del verdadero significado de la verdad para este tiempo. Les ruego que no desprecien el cumplimiento de las señales de los tiempos, que con tanta claridad indican que el fin se acerca […].

Estamos viviendo en medio de las escenas finales de la historia de esta tierra. Las profecías se están cumpliendo rápidamente. Están transcurriendo velozmente las horas del tiempo de gracia. No tenemos tiempo que perder, ni un momento. No seamos hallados durmiendo en la guardia. Nadie diga en su corazón o por sus obras: ‘Mi Señor se tarda en venir.’ Resuene el mensaje del pronto regreso de Cristo en fervientes palabras de advertencia.”

El “tiempo de gracia” que se acaba es porque el juicio de vivos está a las puertas, y este juicio antecede a la segunda venida. Las personas que pasen el juicio estarán automáticamente preparadas para las plagas de Apocalipsis 16 que ocurren antes de la segunda venida.

2MS pg. 130.1 – “Ninguna persona que fije una fecha para la venida de Cristo tiene un mensaje verdadero. Podéis tener la seguridad de que Dios no da a nadie autoridad para decir que Cristo demora su venida cinco, diez o veinte años.

‘Por tanto, también vosotros estad preparados; porque el Hijo del hombre vendrá a la hora que no pensáis.’ (Mateo 24:44)

Este es nuestro mensaje, el mismo mensaje que están proclamando los tres ángeles que volaban por en medio del cielo. La obra que debe realizarse ahora consiste en proclamar el mensaje final de misericordia a un mundo caído. Una nueva vida está viniendo del cielo y posesionándose de todo el pueblo de Dios. Pero en la iglesia ocurrirán divisiones. Se formarán dos grupos. El trigo y la cizaña crecerán juntos hasta el momento de la cosecha.

La obra se intensificará y se tornará más activa hasta el mismo fin del tiempo. Y todos los que trabajan junto con Dios contenderán fervorosamente por la fe que una vez fue dada a los santos. No se apartarán del mensaje para este tiempo, que ya está iluminando la tierra con su gloria.

Fuera de la gloria de Dios, no vale la pena luchar por ninguna otra cosa. La única roca que permanecerá es la Roca de la Eternidad. La verdad enseñada por Jesús constituye el única refugio en estos días cuando predomina el error…”

2MS pg. 130.3 – “La profecía se ha estado cumpliendo puntualmente. Cuanto más nos afirmemos bajo el estandarte del mensaje del tercer ángel, tanto más claramente comprenderemos la profecía de Daniel; porque el Apocalipsis constituye el suplemento de Daniel.

Cuanto más plenamente aceptemos la luz presentada por el Espíritu Santo por medio de los siervos consagrados de Dios, tanto más profundas y seguras—tanto como el trono eterno—parecerán las verdades de las profecías antiguas; tendremos la seguridad de que los hombres de Dios hablaron inspirados por el Espíritu Santo.

Los hombres deben estar sometidos a la influencia del Espíritu Santo a fin de comprender las declaraciones que el Espíritu realizó mediante los profetas. Estos mensajes fueron dados, no para los que formulaban las profecías, sino para nosotros, que vivimos en medio de los acontecimientos que constituyen su cumplimiento.”

PR pg. 207.3 – “El mensaje de Dios para los habitantes de la tierra hoy es: ‘Por tanto, también vosotros estad apercibidos; porque el Hijo del hombre ha de venir a la hora que no pensáis’ (Mateo 24:44).

Las condiciones que prevalecen en la sociedad, y especialmente en las grandes ciudades de las naciones, proclaman con voz de trueno que la hora del juicio de Dios ha llegado, y que se acerca el fin de todas las cosas terrenales. Nos hallamos en el mismo umbral de la crisis de los siglos.

En rápida sucesión se seguirán unos a otros los castigos de Dios: incendios e inundaciones, terremotos, guerras y derramamiento de sangre. No debemos quedar sorprendidos en este tiempo por acontecimientos grandes y decisivos; porque el ángel de la misericordia no puede permanecer mucho más tiempo para proteger a los impenitentes.”

¿En qué consiste la preparación de Mateo 24:44?

Consiste en el Servicio Diario Celestial: Romanos 3:24 – “Siendo justificados gratuitamente por su gracia por la redención que es en Cristo Jesús.”

“Siendo justificados” – no se trata de tiempo pretérito, ni futuro. Es un gerundio en tiempo presente, y un presente continuo.

El ritual simbólico nos enseña que el continuo o servicio diario era el servicio en el cual diariamente el israelita era justificado en base a una justicia ajena representada por el incienso (Éxodo 30:7-8), y como resultado recibía la lluvia temprana representada por el acto de aumentar aceite a las lámparas (Levítico 24:2-4). Diariamente también recibía el perdón de sus pecados cuando la sangre era asperjada en el velo que separaba el lugar santo del santísimo (Levítico 4), traspasando así simbólicamente el pecado del israelita a la víctima y en este acto al santuario.

PP pg. 321.2 – “El incienso, que ascendía con las oraciones de Israel, representaba los méritos y la intercesión de Cristo, su perfecta justicia, la cual por medio de la fe es acreditada a su pueblo, y es lo único que puede hacer el culto de los seres humanos aceptable a Dios.”

HAp pg. 45.3 – “Únicamente los que estén recibiendo constantemente nueva provisión de gracia, tendrán una fuerza proporcional a su necesidad diaria y a su capacidad de emplearla. En vez de esperar algún tiempo futuro en que, mediante el otorgamiento de un poder espiritual especial, sean milagrosamente hechos idóneos para ganar almas, se entregan diariamente a Dios, para que los haga vasos dignos de ser empleados por él.

Diariamente está aprovechando las oportunidades de servir que están a su alcance. Diariamente están testificando por el Maestro dondequiera que estén, ora sea en alguna humilde esfera de trabajo o en el hogar, o en un ramo público de utilidad.”

HAp pg. 41.2 – “Cada obrero debiera elevar su petición a Dios por el bautismo diario del Espíritu.”

CS pg. 471/1 (413.3) – “Tal era la obra que se llevaba a cabo día tras día durante todo el año. Los pecados de Israel eran transferidos así al santuario, y se hacía necesario un servicio especial para eliminarlos. Dios mandó que se hiciera una expiación por cada uno de los departamentos sagrados. ‘Así hará expiación por el Santuario, a causa de las inmundicias de los hijos de Israel y de sus transgresiones, con motivo de todos sus pecados. Y del mismo modo hará con el Tabernáculo de Reunión, que reside con ellos, en medio de sus inmundicias.’ Debía hacerse también una expiación por el altar: ‘Lo purificará y lo santificará, a causa de las inmundicias de los hijos de Israel.’ (Levítico 16:16, 19).”

CS pg. 414.4 – “El servicio típico enseña importantes verdades respecto a la expiación. Se aceptaba un sustituto en lugar del pecador; pero la sangre de la víctima no borraba el pecado. Solo proveía un medio para transferirlo al santuario.

Con la ofrenda de sangre, el pecador reconocía la autoridad de la ley, confesaba su culpa, y expresaba su deseo de ser perdonado mediante la fe en un Redentor por venir; pero no estaba aún enteramente libre de la condenación de la ley.”

Diariamente nuestro Sumo Sacerdote presenta su justicia perfecta y perpetua a la ley para que podamos ser aceptados y para que podamos recibir la lluvia temprana. También presenta su sangre derramada en la cruz para que nuestros pecados que cometemos diariamente puedan ser perdonados y transferidos al Santuario Celestial.

Diariamente debemos congregarnos al Santuario Celestial (Hebreos 10:25) para poder recibir estas bendiciones y gracia divinas. Se trata de orar con fe, de tener una conversación sincera con el Creador y Legislador; no se trata de un mero rito o un “rezo” repetitivo, sino de un análisis del corazón, con humillación y con un corazón contrito que busca recibir el poder divino que lo capacitará para andar en el camino de la santificación verdadera.

Debemos meditar en la enormidad del pecado y la exaltada santidad y pureza de Dios. No somos dignos, pero por esta misma razón acudimos a nuestro Abogado e Intercesor que tiene todos los méritos para poder hablar y presentarse a nuestro favor.

1 Juan 2:1 – “Hijitos míos, estas cosas os escribo, para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.”

Debemos meditar más tiempo en la agonía de Cristo en el Getsemaní y posteriormente en el Calvario. Debemos meditar que fuimos nosotros, nuestros pecados, los que dieron muerte al Hijo de Dios, al Rey de los Ejércitos. Fue en el Getsemaní donde Cristo tomó la decisión de ser el gran Garante y Sustituto de ti y de mí pecador; allí tomó la decisión de completar el gran pacto eterno que había acordado con el Padre desde las edades eternas – ser el Garante y Sustituto de una raza caída en total rebelión contra el Reino de Dios.

DTG pg. 637.5 – “En el desierto de la tentación, había estado en juego el destino de la raza humana. Cristo había vencido entonces. Ahora el tentador había acudido a la última y terrible lucha, para la cual se había estado preparando durante los tres años del ministerio de Cristo. Para él, todo estaba en juego. Si fracasaba aquí, perdía su esperanza de dominio; los reinos del mundo llegarían a ser finalmente de Cristo; él mismo sería derribado y desechado. Pero si podía vencer a Cristo, la tierra llegaría a ser el reino de Satanás, y la familia humana estaría para siempre en su poder. Frente a las consecuencias posibles del conflicto, embargaba el alma de Cristo el temor de quedar separada de Dios. Satanás le decía que si se hacía garante de un mundo pecaminoso, la separación sería eterna. Quedaría identificado con el reino de Satanás, y nunca más sería uno con Dios.”

DTG pg. 638.3 – “Mirémosle contemplando el precio que ha de pagar por el alma humana. En su agonía, se aferra al suelo frío, como para evitar ser alejado más de Dios. El frío rocío de la noche cae sobre su cuerpo postrado, pero él no le presta atención. De sus labios pálidos, brota el amargo clamor: ‘Padre mío, si es posible, pase de mí este vaso.’ Pero aun entonces añade: ‘Empero no como yo quiero, sino como tú’ (Mateo 26:39).”

DTG pg. 641.1 – “Apartándose, Jesús volvió a su lugar de retiro y cayó postrado, vencido por el horror de una gran obscuridad. La humanidad del Hijo de Dios temblaba en esa hora penosa. Oraba ahora no por sus discípulos, para que su fe no faltase, sino por su propia alma tentada y agonizante. Había llegado el momento pavoroso, el momento que había de decidir el destino del mundo. La suerte de la humanidad pendía de un hilo. Cristo podía aun ahora negarse a beber la copa destinada al hombre culpable. Todavía no era demasiado tarde. Podía enjugar el sangriento sudor de su frente y dejar que el hombre pereciese en su iniquidad. Podía decir: Reciba el transgresor la penalidad de su pecado, y yo volveré a mi Padre. ¿Beberá el Hijo de Dios la amarga copa de la humillación y la agonía? ¿Sufrirá el inocente las consecuencias de la maldición del pecado, para salvar a los culpables? Las palabras caen temblorosamente de los pálidos labios de Jesús: ‘Padre mío, si no puede este vaso pasar de mí sin que yo lo beba, hágase tu voluntad.’

Tres veces repitió esta oración. Tres veces rehuyó su humanidad el último y culminante sacrificio, pero ahora surge delante del Redentor del mundo la historia de la familia humana. Ve que los transgresores de la ley, abandonados a sí mismos, tendrían que perecer. Ve la impotencia del hombre. Ve el poder del pecado. Los ayes y lamentos de un mundo condenado surgen delante de él. Contempla la suerte que le tocaría, y su decisión queda hecha. Salvará al hombre, sea cual fuere el costo. Acepta su bautismo de sangre, a fin de que por él los millones que perecen puedan obtener vida eterna. Dejó los atrios celestiales, donde todo es pureza, felicidad y gloria, para salvar a la oveja perdida, al mundo que cayó por la transgresión. Y no se apartará de su misión. Hará propiciación por una raza que quiso pecar. Su oración expresa ahora solamente sumisión: ‘Si no puede este vaso pasar de mí sin que yo lo beba, hágase tu voluntad.’

Habiendo hecho la decisión, cayó moribundo al suelo del que se había levantado parcialmente. ¿Dónde estaban ahora sus discípulos, para poner tiernamente sus manos bajo la cabeza de su Maestro desmayado, y bañar esa frente desfigurada en verdad más que la de los hijos de los hombres? El Salvador pisó solo el lagar, y no hubo nadie del pueblo con él.

Pero Dios sufrió con su Hijo. Los ángeles contemplaron la agonía del Salvador. Vieron a su Señor rodeado por las legiones de las fuerzas satánicas, y su naturaleza abrumada por un pavor misterioso que lo hacía estremecerse. Hubo silencio en el cielo. Ningún arpa vibraba. Si los mortales hubiesen percibido el asombro de la hueste angélica mientras en silencioso pesar veía al Padre retirar sus rayos de luz, amor y gloria de su Hijo amado, comprenderían mejor cuán odioso es a su vista el pecado.”

Cuando, en lugar de comparar nuestra vida y nuestro carácter con la de los demás, empecemos a compararnos con la vida y el carácter de Cristo, entonces recién vamos a comprender la amonestación del Testigo Fiel, recién vamos a comprender nuestra verdadera condición, recién vamos a tener la necesidad de nuestro Sustituto y Garante, de su justicia, de su sangre y de su trabajo diario por nosotros en el Santuario Celestial.

Entonces, la preparación de Mateo 24:44 – el Servicio Diario Celestial – implica:

  • Que la Justicia de Cristo sea aplicada a nuestra cuenta para Justificación.
  • Que la Sangre de Cristo sea aplicada a nuestra cuenta para el Perdón de nuestros pecados.
  • Hechos 5:32 – Que, en virtud de la Justicia de Cristo, nos sea otorgado el Espíritu Santo como Habitante o Agente Regenerador o Lluvia Temprana.

Y esta preparación es diaria, pues diariamente pecamos, diariamente luchamos contra nuestro YO, contra nuestra inclinación que es de continuo al mal.

En el lapso de tiempo que Dios nos otorga, este tiempo de preparación, debemos recibir la ayuda divina para que con nuestro esfuerzo humano podamos desarrollar ese nuevo carácter semejante a nuestro Señor Jesús—no para ser aceptados, sino como resultado de haber sido aceptados en base a la obediencia de Cristo.

PP pg. 775/2 (707.2) – “El tenor de la Biblia está destinado a inculcarnos desconfianza en el poder humano y a fomentar nuestra confianza en el poder divino.”

Los seres humanos nos creemos “poderosos”, pero debemos llegar a comprender y aceptar nuestra total impotencia e insuficiencia para satisfacer los requerimientos divinos.

Como los israelitas en el desierto exclamamos “¡Todo lo que Jehová ha dicho haremos!” (Éxodo 19:8), y también “¡Ejecutaremos todas las palabras que Jehová ha dicho!” (Éxodo 24:3), y también “¡Obedeceremos!” (Éxodo 24:7). Pero a la vuelta de la esquina ya estamos construyendo becerros de oro (Éxodo 32:4). No somos diferentes a esos israelitas, pues tenemos la misma naturaleza pecaminosa, el mismo corazón engañoso y egoísta, y la misma autosuficiencia ciega (Jeremías 17:9).

Retener la justificación, el perdón y el Espíritu Santo

La preparación de Mateo 24:44 consiste en retener la justificación y el perdón de nuestros pecados. Debemos retener también al Espíritu Santo como agente regenerador y orar como el salmista:

Salmos 51:11 – “No me eches de delante de ti; Y no quites de mí tu santo espíritu.”

Necesitamos conservar la justificación, el perdón y al Espíritu Santo como Habitante. Que el Espíritu Santo no sea quitado de nosotros. Diariamente debemos confesar nuestros pecados al punto, porque:

1 Juan 1:9 – “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para que nos perdone nuestros pecados, y nos limpie de toda maldad.”

Y porque:

1 Juan 1:10 – “Si dijéremos que no hemos pecado, lo hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros.”

Si llegamos al juicio de vivos “siendo justificados” (Romanos 3:24); es decir: habiendo conservado la justificación, el perdón en nuestros libros de malas obras, y al Espíritu Santo como Habitante, entonces debemos confiar en lo que confiamos desde un principio (Hebreos 3:14): que Cristo presente su obediencia perfecta y perpetua, para una justificación final; que Cristo presente su sangre para un perdón final – que nuestros pecados sean borrados de nuestros registro de malas obras (Malaquías 3:16) y traspasados a la cuenta de Azazel; y que Cristo presente su justicia para que nos sea otorgada la lluvia tardía.

Hechos 3:19 – “Así que, arrepentíos y convertíos (servicio diario), para que sean borrados vuestros pecados (juicio); pues que vendrán los tiempos del refrigerio de la presencia del Señor (lluvia tardía).”

Todo esto lo aprendemos del ritual simbólico (Levítico capítulo 16).

Hebreos 3:14 – “Porque participantes de Cristo somos hechos, con tal que conservemos firme hasta el fin el principio de nuestra confianza.”

Al principio confiamos en su justicia, su sangre y su trabajo de Mediador. En el final del tiempo de gracia—en el juicio—debemos seguir poniendo nuestra confianza en lo mismo—no en nuestra obediencia o nuestros méritos—sino en su obediencia, su sacrificio, su trabajo y sus méritos.

aprobado-juicio
Aprobado en el juicio de vivos.
reprobado-juicio
Reprobado en el juicio de vivos.

CS pg. 536/4 (474.5) – “A medida que los libros de memoria se van abriendo en el juicio, las vidas de todos los que hayan creído en Jesús pasan ante Dios para ser examinadas por él. Empezando con los que vivieron los primeros en la tierra, nuestro Abogado presenta los casos de cada generación sucesiva, y termina con los vivos.

Cada nombre es mencionado, cada caso cuidadosamente investigado. Habrá nombres que serán aceptados, y otros rechazados. En caso de que alguien tenga en los libros de memoria pecados de los cuales no se haya arrepentido y que no hayan sido perdonados, su nombre será borrado del libro de la vida, y la mención de sus buenas obras será borrada de los registros de Dios. El Señor declaró a Moisés: ‘Al que haya pecado contra mí, a éste borraré de mi libro’ (Éxodo 32:33). Y el profeta Ezequiel dice: ‘Si el justo se apartare de su justicia, y cometiere maldad, … todas las justicias que hizo no vendrán en memoria’ (Ezequiel 18:4).

A todos los que se hayan arrepentido verdaderamente de su pecado, y que hayan aceptado con fe la sangre de Cristo como su sacrificio expiatorio, se les ha inscrito el perdón frente a sus nombres en los libros del cielo; como llegaron a ser partícipes de la justicia de Cristo y su carácter está en armonía con la ley de Dios, sus pecados serán borrados, y ellos mismos serán juzgados dignos de la vida eterna. El Señor declara por el profeta Isaías: ‘Yo, yo soy aquel que borro tus transgresiones a causa de mí mismo, y no me acordaré más de tus pecados’ (Isaías 43:25).

Jesús dijo: ‘El que venciere, será así revestido de ropas blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, sino confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus santos ángeles.’ ‘A todo aquel, pues, que me confesare delante de los hombres, le confesaré yo también delante de mi Padre que está en los cielos. Pero a cualquiera que me negare delante de los hombres, le negaré yo también delante de mi Padre que está en los cielos’ (Apocalipsis 3:5; Mateo 10:32, 33).”

La justificación, el perdón y el Espíritu Santo, se obtienen en virtud de los méritos de nuestro Redentor, pero deben ser conservados. No se obtienen una vez y para siempre. Se obtienen diariamente pues diariamente pecamos y diariamente debemos desarrollar la justicia de la ley como resultado de la justicia de la fe. Necesitamos del bautizo diario del Espíritu Santo, de lo contrario nuestra naturaleza pecaminosa no podrá ser subyugada.

CC pg. 41.1 – “Los ejemplos de arrepentimiento y humillación genuinos que da la Palabra de Dios revelan un espíritu de confesión que no busca excusas por el pecado ni intenta su justificación propia. El apóstol Pablo no procuraba defenderse, sino que pintaba su pecado con sus colores más obscuros y no intentaba atenuar su culpa. Dijo: ‘Lo cual también hice en Jerusalem, encerrando yo mismo en la cárcel a muchos de los santos, habiendo recibido autorización de parte de los jefes de los sacerdotes; y cuando se les daba muerte, yo echaba mi voto contra ellos. Y castigándolos muchas veces, por todas las sinagogas, les hacía fuerza para que blasfemasen; y estando sobremanera enfurecido contra ellos, iba en persecución de ellos hasta las ciudades extranjeras’ (Hechos 26:10-11). Sin vacilar declaró: ‘Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores; de los cuales yo soy el primero’ (1 Timoteo 1:15).

El corazón humilde y quebrantado, enternecido por el arrepentimiento genuino, apreciará algo del amor de Dios y del costo del Calvario; y como el hijo se confiesa a un padre amoroso, así presentará el que esté verdaderamente arrepentido todos sus pecados delante de Dios. Y está escrito: ‘Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonarnos nuestros pecados, y limpiarnos de toda iniquidad’ (1 Juan 1:9).”

Es por su inherente misericordia que Dios Padre perdona nuestros pecados. Pero Dios Padre no se hace de la vista ciega ante nuestros pecados, sino que éstos son perdonados porque Dios Padre acepta la sangre de su Hijo como evidencia de que por culpa de nuestras transgresiones Cristo ha muerto y ha dado satisfacción a la condenación de la ley (Romanos 6:23).

Es por misericordia que Dios Padre acepta lo que el Hijo le presenta a nuestro favor. Pero para poder retener el perdón y la justificación es nuestro deber abandonar la práctica del pecado. Es por esto que Dios nos capacita para poder abandonar la práctica del pecado con la lluvia temprana. Es en la unión del poder divino con el esfuerzo humano que podemos andar en el camino de la santificación.

PP pg. 543/3 (485.2) – “El secreto del éxito estriba en la unión del poder divino con el esfuerzo humano. Los que logran los mayores resultados son los que confían más implícitamente en el Brazo todopoderoso.”

Cuando nuestro Señor Jesús perdonó a la mujer adúltera, no le dijo “vete tranquila, pues ya te perdoné una vez y para siempre.” Le perdonó y le ordenó que abandone la práctica del pecado para poder conservar el perdón.

Juan 8:11 – “Ni yo te condeno: vete, y no peques más.”

Juan 8:11 – Dios te justifica y te perdona en base a méritos ajenos. Pero Dios te otorga el Espíritu Santo para que puedas conservar la justificación, el perdón y el Espíritu Santo. Dios te da lo necesario para que abandones la práctica del pecado, si tu quieres y pones de tu parte.

Hechos 3:19 nos dice que la lluvia tardía es concedida cuando los pecados son borrados, y los pecados son únicamente borrados de nuestros registros cuando pasamos el juicio. Es decir: los que salgan aprobados en el juicio recibirán la lluvia tardía para dar el fuerte pregón—la última amonestación a este mundo rebelde. Es por esto que el juicio de Dios debe empezar por nosotros (1 Pedro 4:17). Y a medida de que los seres humanos que nunca escucharon el mensaje de los tres ángeles tomen su decisión, tomarán su decisión para vida eterna o muerte eterna y recibirán así el sello de Dios o la marca de la bestia. Hasta que llegue el fin del tiempo de gracia para toda la humanidad y caigan las plagas de Apocalipsis 16 justo antes de la segunda venida de Cristo en todo su poder y gloria. Pero, como aconteció en Egipto, las plagas solo afectarán a los que no pasaron el juicio de vivos.

La lluvia tardía no nos es dada para pasar el juicio, sino como resultado de haber pasado el juicio. Es la lluvia temprana la que nos prepara para el juicio de vivos.

CS pg. 685/3 (611.2) – “Cuando Cristo deje de interceder en el santuario, se derramará sin mezcla la ira de Dios de la que son amenazados los que adoran a la bestia y a su imagen y reciben su marca (Apocalipsis 14:9, 10). Las plagas que cayeron sobre Egipto cuando Dios estaba por libertar a Israel fueron de índole análoga a los juicios más terribles y extensos que caerán sobre el mundo inmediatamente antes de la liberación final del pueblo de Dios.”

4.- La preparación del CS pg. 678/2 – Profesos vs Verdaderos Cristianos

CS pg. 678/2 (605.3) – “Los cristianos profesos que llegarán sin preparación al último y terrible conflicto, confesarán sus pecados con palabras de angustia consumidora, mientras los impíos se reirán de esa angustia. Esas confesiones son del mismo carácter que las de Esaú o de Judas. Los que las hacen lamentan los resultados de la transgresión, pero no su culpa misma. No sienten verdadera contrición ni horror al mal. Reconocen sus pecados por temor al castigo; pero, lo mismo que Faraón, volverían a maldecir al cielo si se suspendiesen los juicios de Dios.”

En el anterior párrafo se pone en contraste al profeso cristiano del verdadero cristiano:

HAp pg. 454/2 (439.2) – “El amor divino dirige sus más conmovedores llamamientos al corazón cuando nos pide que manifestemos la misma tierna compasión que Cristo mostró. Solamente el hombre que tiene un amor desinteresado por su hermano, ama verdaderamente a Dios. El verdadero cristiano no permitirá voluntariamente que un alma en peligro y necesidad camine desprevenida y desamparada. No podrá mantenerse apartado del que yerra, dejando que se hunda en la tristeza y desánimo, o que caiga en el campo de batalla de Satanás.”

Claramente, al conflicto final llegarán las vírgenes fatuas y las prudentes: dos tipos de cristianos.

  1. Profesos cristianos
  2. Auténticos cristianos

CS pg. 554/2 (490.2) – “El mismo espíritu que fomentara la rebelión en el cielo continúa inspirándole en la tierra. Satanás ha seguido con los hombres la misma política que siguiera con los ángeles. Su espíritu impera ahora en los hijos de desobediencia. Como él, tratan estos de romper el freno de la ley de Dios, y prometen a los hombres la libertad mediante la transgresión de los preceptos de aquella.

La reprensión del pecado despierta aún el espíritu de odio y resistencia. Cuando los mensajeros que Dios envía para amonestar tocan a la conciencia, Satanás induce a los hombres a que se justifiquen y a que busquen la simpatía de otros en su camino de pecado. En lugar de enmendar sus errores, despiertan la indignación contra el que los reprende, como si este fuera la única causa de la dificultad. Desde los días del justo Abel hasta los nuestros, tal ha sido el espíritu que se ha manifestado contra quienes osaron condenar el pecado.”

De acuerdo al párrafo de CS pg. 678/2 (605.3), cuando las plagas de Apocalipsis 16 empiecen a caer sobre los que no pasaron el juicio de vivos, entre estos se encontrarán muchos profesos cristianos que entonces van a querer confesar sus pecados por angustia y remordimiento, pero no por arrepentimiento.

El arrepentimiento llora la causa – el pecado en sí mismo, mientras que el remordimiento llora la consecuencia del pecado.

Las confesiones durante las plagas son producidas por angustia y dolor físico, pero no son producidas porque haya una convicción de que esos pecados le quitaron la vida a Cristo. Muchos profesos cristianos llorarán ante la fuerte evidencia de que fueron pesados en balanza y fueron hallados faltos (Daniel 5:27); pero siembran lo que cosecharon pues no quisieron abandonar sus malos hábitos, sus pecados acariciados; no quisieron ejemplificar las virtudes cristianas y desarrollar un nuevo carácter semejante al de Cristo; estudiaron las vidas de los demás en lugar de estudiar su propia vida.

“Los impíos se reirán de esa angustia” – los impíos que se reirán de los profesos cristianos incluyen esos vecinos o amigos a los que les hablamos del sábado, pero que sin embargo nosotros mismos no hacíamos la preparación del sábado. Son aquellos que nos escucharon decir una cosa, pero nos vieron hacer otra.

Los “hijos de desobediencia” que menciona la hna. White son los “hijos de la ira” (Efesios 2:3) o “hijos del Diablo” (Juan 8:44) – son sinónimos. Es lo que todos somos por naturaleza desde el momento en que somos engendrados. Si no queremos aceptar esto, rechazamos a Cristo como nuestro padre adoptivo (Gálatas 4:5; Romanos 8:15, 23). Si no aceptamos esto ahora, que aún hay tiempo, entonces nunca dejaremos de ser miembros de la familia de Satanás para llegar a ser miembros de la familia celestial.

Los hijos de desobediencia toman las cosas concernientes a la vida eterna liviana y superficialmente, a pesar de las miles de señales de que nos aproximamos vertiginosamente a la crisis final en que se decidirá nuestro destino eterno. Lastimosamente, cuando sea demasiado tarde, los profesos cristianos verán lo terrible que fue haber rechazado al Testigo Fiel y Verdadero. Es un pecado no aceptar lo que el Testigo Fiel dice acerca de nosotros.

La decisión es personal: ¿queremos llegar a la crisis final como profesos o como verdaderos cristianos?

Deuteronomio 11:26 – “He aquí yo pongo hoy delante de vosotros la bendición y la maldición.”

Deuteronomio 30:19 – “A los cielos y la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición: escoge pues la vida, porque vivas tú y tu simiente.”

El 5 de Siván del año 31 d.C. nuestro Sumo Sacerdote empezó a trabajar y derramar sus bendiciones por quienes había sometido a una preparación, por quienes voluntariamente se sometieron a la disciplina divina. Pronto llegará asimismo el día en que nuestro Sumo Sacerdote derramará sus bendiciones por quienes se hayan sometido a la preparación para la crisis final, por quienes voluntariamente se sometieron a ser pulidos y disciplinados en la verdadera educación.

DTG pg. 261.2 – “Dios toma a los hombres tales como son, con los elementos humanos de su carácter, y los prepara para su servicio, si quieren ser disciplinados y aprender de él. No son elegidos porque sean perfectos, sino a pesar de sus imperfecciones, para que mediante el conocimiento y la práctica de la verdad, y por la gracia de Cristo, puedan ser transformados a su imagen.”

Sin embargo, lo que menos queremos es “ser disciplinados y aprender de él.” Lo que nos lleva al quinto elemento de la preparación:

5.- La preparación de Juan 5:39 – Estudiar la verdad

No se puede poner en práctica una verdad que se desconoce. Y por naturaleza, tenemos el vino de Babilonia añejado y fermentado en nuestras mentes. Por esto la Palabra de Dios nos da numerosas amonestaciones acerca de la importancia del estudio de las Escrituras.

Oseas 4:6 – “Mi pueblo fue destruido, porque le faltó sabiduría (conocimiento).” Pero conocimiento de la ciencia del plan de salvación.

Juan 5:39 – “Escudriñad las Escrituras.” Es una orden.

Isaías 5:13 – “Por tanto mi pueblo fue llevado cautivo, porque no tuvo ciencia.”

Jeremías 4:22 – “Porque mi pueblo es necio; no me conocieron los hijos ignorantes y los no entendidos; sabios para mal hacer, y para bien hacer no supieron.”

“No me conocieron” – no podemos conocer a Dios si no estudiamos su Palabra.

Dios no demanda conocimiento para que el hombre pueda ser justificado ante Dios. Pero es mediante el estudio de su Palabra que llegamos a conocer cuáles son las demandas de justificación, cuál es nuestra condición ante esas demandas, y cuál es nuestra esperanza.

Dios demanda conocimiento para que podamos estar preparados ante los eventos de la crisis final, para que podamos dar testimonio de nuestra fe:

DTG pg. 321.2 – “Los siervos de Cristo no habían de preparar discurso alguno para pronunciarlo cuando fuesen llevados a juicio. Debían hacer su preparación día tras día al atesorar las preciosas verdades de la Palabra de Dios, y al fortalecer su fe por la oración. Cuando fuesen llevados a juicio, el Espíritu Santo les haría recordar las verdades que necesitasen.”

La promesa de Dios es hacernos recordar aquello que hemos estudiado. Dios no puede hacernos recordar algo que no hemos estudiado. Toda promesa de Dios está sujeta a condiciones. La condición para que Dios cumpla su promesa de hacernos recordar lo que hemos estudiado es que escudriñemos su Palabra.

DTG pg. 321.3 – “Un esfuerzo diario y ferviente para conocer a Dios, y a Jesucristo a quien él envió, iba a impartir poder y eficiencia al alma. El conocimiento obtenido por el escrutinio diligente de las Escrituras iba a cruzar como rayo en la memoria al debido momento. Pero si algunos hubiesen descuidado el familiarizarse con las palabras de Cristo y nunca hubiesen probado el poder de su gracia en la dificultad, no podrían esperar que el Espíritu Santo les hiciese recordar sus palabras. Habían de servir a Dios diariamente con afecto indiviso, y luego confiar en él.”

Como podemos apreciar, el propósito de estudiar la Biblia es de “conocer a Dios y a Jesucristo.”

Promesa: “cruzar como rayo en la memoria al debido momento”

Condición: “escrutinio diligente de las Escrituras”

Esa promesa se cumplirá con los auténticos cristianos, pero para los profesos cristianos: “no podrían esperar que el Espíritu Santo les hiciese recordar sus palabras.”

Sin embargo hay quienes usan Lucas 21:12-15 – “Porque yo os daré boca y sabiduría, a la cual no podrán resistir ni contradecir todos los que se os opondrán”, para decir que no hay necesidad de estudiar la Biblia, pues Dios traerá todo a memoria.

El Espíritu Santo no puede traer en memoria algo que nunca se valoró y nunca se estudió.

DTG pg. 320.3 – “‘Os entregarán a los concilios… y seréis llevados ante gobernadores y reyes por mi causa, para testimonio a ellos y a las naciones’ (Marcos 13:9; Mateo 10:17). La persecución esparcirá la luz. Los siervos de Cristo serán llevados ante los grandes de la tierra, quienes, de otra manera, nunca habrían oído tal vez el Evangelio.

La verdad ha sido presentada falsamente a estos hombres. Han escuchado falsas acusaciones contra la fe de los discípulos de Cristo. Con frecuencia su único medio de conocer el verdadero carácter de esta fe es el testimonio de aquellos que son llevados a juicio por ella. En el examen, se les pide que contesten, y sus jueces escuchan el testimonio dado. La gracia de Dios será concedida a sus siervos para hacer frente a la emergencia.

‘En aquella hora os será dado—dijo Jesús,—qué habéis de hablar. Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros.’ (Mateo 10:19-20)

Al iluminar el Espíritu de Dios la mente de sus siervos, la verdad será presentada con su poder divino y su alto valor. Los que rechazan la verdad se levantarán para acusar y oprimir a los discípulos. Pero bajo la pérdida y el sufrimiento, y aun hasta la muerte, los hijos del Señor han de revelar la mansedumbre de su divino Ejemplo. Así se verá el contraste entre los agentes de Satanás y los representantes de Cristo. El Salvador será ensalzado delante de los gobernantes y delante de la gente.”

La orden del Señor es:

2 Timoteo 2:15 – “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que traza bien la palabra de verdad.”

¿Somos obreros capaces de trazar bien la palabra de verdad? ¿Podemos desarrollar los temas de la verdad presente ante las personas? ¿Podemos presentar el Evangelio, el Juicio Investigador, el Santuario Celestial de manera ordenada y concisa ante la gente?

1 Corintios 14:40 – “Empero hágase todo decentemente y con orden.”

PP pg. 393/2 (347.2) – “Dios es un Dios de orden. Todo lo que se relaciona con el cielo está en orden perfecto; la sumisión y una disciplina cabal distinguen los movimientos de la hueste angélica.

El éxito únicamente puede acompañar al orden y a la acción armónica. Dios exige orden y organización en su obra en nuestros días tanto como los exigía en los días de Israel. Todos los que trabajan para él han de actuar con inteligencia, no en forma negligente o al azar. Él quiere que su obra se haga con fe y exactitud, para que pueda poner sobre ella el sello de su aprobación.”

A pesar de que el conocimiento no es motivo de aceptación, sin conocimiento el hombre corre el grave peligro de perderse.

Forma pues como parte de la preparación para la crisis final aprender la ciencia del plan de salvación, aprender a trazar en orden el ritual simbólico.

Dios va a tener un pueblo que no va a doblar sus rodillas ante bestia ni ante su imagen, y es un pueblo que presentará la verdad porque la ha estudiado y puesto en práctica.

Comentario Bíblico 7ª pg. 417 – “Dios creará un estado de cosas que permitirá que la gente buena y quienes estén en autoridad tengan la oportunidad de saber con certeza qué es la verdad. Y debido a que un pueblo no doblará la rodilla ante la imagen y no recibirá la marca de la bestia en la mano o en la frente, sino que se mantendrá de parte de la verdad porque es la verdad, habrá opresión y se tratará de obligar la conciencia; pero los que han conocido la verdad temerán de rendirse a los poderes de las tinieblas. Dios tiene un pueblo que no recibirá la marca de la bestia en su mano derecha ni en su frente…”

CS pg. 656/2 (584.1) – “El primero y más alto deber de toda criatura racional es el de (1) escudriñar la verdad en las Sagradas Escrituras y luego (2) andar en la luz y (3) exhortar a otros a que sigan su ejemplo. Día tras día deberíamos estudiar diligentemente la Biblia, pesando cada pensamiento y comparando texto con texto. Con la ayuda de Dios debemos formarnos nuestras propias opiniones ya que tenemos que responder a Dios por nosotros mismos.”

Dios no nos manda a estudiar su Palabra de manera casual, sino diligentemente. Día tras día:

  1. Escudriñar la verdad en la Biblia.
  2. Andar en la luz (poner en práctica la teoría).
  3. Exhortar a otros (enseñar a otros la verdad).

Y al estudiar, no debemos basar toda una doctrina en un solo versículo, sino “comparando texto con texto,” cada texto con su contexto.

Un ejemplo lo tenemos en Marcos 16:16 – “El que creyere y fuere bautizado, será salvo.” Los religiosos hacen énfasis en FUERE BAUTIZADO. Pero Marcos 16:16 no dice que si una persona no se bautiza está condenada: “mas el que no creyere, será condenado.” Los religiosos parecen leer el fantasma de “el que no se bautizare será condenado.” Pero Marcos 16:16 dice que el que no cree es condenado. Pero, el que no cree EN QUÉ?

Marcos 16:15 es el contexto – “Predicad el EVANGELIO a toda criatura….”

La condenación viene porque no creíste en el EVANGELIO. ¿Y qué es el EVANGELIO? Es la obra de Cristo en esta tierra como hombre: su vida de obediencia perfecta y perpetua a la ley, su sacrificio en la cruz del Calvario. Si no crees en su justicia para aceptación y su sangre para el perdón, si no crees que el es tu Sustituto en la vida, tu Garante y Sustituto en la muerte, entonces y sólo entonces no tienes esperanza.

Así te bautices y re-bautices mil veces, si no crees en el Evangelio – Cristo como tu Sustituto y Garante, te vas a perder, “porque no hay otro nombre debajo del cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12).

El apóstol Juan recalca el motivo de condenación, que nada tiene que ver con el rito del bautismo:

Juan 3:18 – “El que en él cree, no es condenado; mas el que no cree, ya es condenado, porque no creyó en el nombre del unigénito Hijo de Dios.”

Y no sólo debemos estudiar la Biblia verso con contexto, sino también los Testimonios deben ser estudiados con sus contextos para no caer en las fábulas humanas. Debemos dejar de poner nuestra confianza en los hombres y poner nuestra confianza en el único que nunca nos va a fallar.

2 Timoteo 4:16-17 – “En mi primera defensa ninguno me ayudó, antes me desampararon todos: no les sea imputado. Mas el Señor me ayudó, y me esforzó para que por mí fuese cumplida la predicación, y todos los Gentiles oyesen; y fui librado de la boca del león.”

PVGM pg. 98.4 – “Existen personas que profesan creer y enseñar las verdades del Antiguo Testamento mientras rechazan el Nuevo. Pero al rehusar recibir las enseñanzas de Cristo, demuestran no creer lo que dijeron los patriarcas y profetas. ‘Si vosotros creyeseis a Moisés—dijo Cristo—, creeríais a mí; porque de mí escribió él’ (Juan 5:46). Por ende, no hay verdadero poder en sus enseñanzas, ni aun del Antiguo Testamento.

Muchos de los que pretenden creer y enseñar el Evangelio caen en un error similar. Ponen a un lado las escrituras del Antiguo Testamento, de las cuales Cristo declaró: ‘Ellas son las que dan testimonio de mí’ (Juan 5:39). Al rechazar el Antiguo Testamento, prácticamente rechazan el Nuevo; pues ambos son partes de un todo inseparable. Ningún hombre puede presentar correctamente la ley de Dios sin el Evangelio, ni el Evangelio sin la ley. La ley es el Evangelio sintetizado, y el Evangelio es la ley desarrollada. La ley es la raíz, el Evangelio su fragante flor y fruto.

El Antiguo Testamento arroja luz sobre el Nuevo, y el Nuevo sobre el Viejo. Cada uno de ellos es una revelación de la gloria de Dios en Cristo. Ambos presentan verdades que revelarán continuamente nuevas profundidades de significado para el estudiante fervoroso.”

FO pg. 78.1 – “La pregunta es: ‘¿Qué es verdad?’ No son los muchos años que uno haya creído algo, los que hacen que esa creencia sea la verdad. Ustedes deben comparar su credo con la Biblia, y permitir que la luz de la Biblia defina su credo y les muestre en qué es insuficiente y dónde está la dificultad.

La Biblia debe ser su estandarte, los oráculos vivientes de Jehová deben ser su guía. Deben excavar en busca de la verdad como por tesoros escondidos. Tienen que descubrir dónde está el tesoro, y entonces remover cada pulgada de ese terreno para obtener las joyas. Tienen que laborear las minas de la verdad en busca de nuevas gemas, de nuevos diamantes, y los hallarán.”

Los israelitas creyeron por muchos años que el Mesías que iba a venir iba a establecer un reino terrenal. Pero por más que creyeron fielmente ese error, el error nunca se volvió realidad. Ellos confiaron la interpretación de las profecías relativas al Mesías a la clase religiosa dirigente y ésta les proveyó de fábulas a su propia conveniencia. Cuando finalmente vino el Mesías, como no era conforme a las ideas preconcebidas que ellos tenían, le rechazaron y le condenaron.

Así, nosotros también podemos ser los israelitas modernos que creen fielmente un error, podemos creer que el bautismo me da el Espíritu Santo y que mis pecados son borrados y tirados al fondo del mar; pero creer esto no lo hace realidad.

Si queremos aprender la razón por la cual nuestros pecados son perdonados y cuándo serán borrados, entonces debemos estudiar la Biblia, particularmente el ritual simbólico: el trabajo del sacerdote en el lugar santo y el del sumo sacerdote en el lugar santísimo.

FO pg. 79.1 – “Dios nos ayude a ser estudiantes de la Biblia. Hasta que puedas ver la razón por ti mismo y un ‘así dice el Señor’ en las Escrituras, no confíes a hombre alguno la tarea de interpretar la Biblia para ti. Y cuando puedas ver esto, lo comprendes por ti mismo, y sabes que es la verdad de Dios. Dirás: ‘Lo he leído, lo he visto, mi propio corazón lo hace suyo, y es la verdad que Dios me ha hablado por medio de su Palabra.’

Ahora bien, esto es lo que debemos ser: cristianos individuales. Necesitamos tener una experiencia individual, personal. Necesitamos ser convertidos, como lo necesitaban los judíos. Si ves una lucecita, no debes retroceder y decir: ‘Aguardaré hasta que mis hermanos la hayan visto.’ Si lo haces, continuarás en las tinieblas.

Dios nos ayude a tener un conocimiento de la verdad, y si has visto la verdad de Dios, prosigue hacia la luz y deja las barreras detrás de ti. No hagas de la carne tu brazo, mas ten una experiencia viviente por ti mismo, y entonces tu rostro resplandecerá con la gloria de Dios. Has caminado con El, y El te ha sostenido. Has luchado y alegado con El, y El ha hecho resplandecer su luz sobre ti.”

Todo cristiano que quiera dejar de ser tibio necesita del estudio personal de la Biblia.

¿Qué es la Palabra de Dios para nosotros?

CC pg. 114/1 (112.2) – “El apóstol Pablo dice que Dios ‘nos ha libertado de la potestad de las tinieblas, y nos ha trasladado al reino del Hijo de su amor’ (Colosenses 1:13). Y todo aquel que ha pasado de muerte a vida ‘ha puesto su sello a esto, que Dios es veraz’ (Juan 3:33). Puede testificar: ‘Necesitaba auxilio y lo he encontrado en el Señor Jesús. Fueron suplidas todas mis necesidades; fue satisfecha el hambre de mi alma; y ahora la Escritura es para mí la revelación de Jesucristo. ¿Me preguntáis por qué creo en El? Porque es para mí un Salvador divino. ¿Por qué creo en la Biblia? Porque he comprobado que es la voz de Dios para mi alma.’

Podemos tener en nosotros mismos el testimonio de que la Escritura es verdadera y de que Cristo es el Hijo de Dios. Sabemos que no estamos ‘siguiendo fábulas por arte compuestas’ (2 Pedro 1:16).”

La Palabra de Dios es la voz de Dios para mi alma, por eso nos mandó a escudriñar su Palabra y nos advirtió en Oseas 4:6 el peligro de no hacerlo.

Pero no debemos perder de vista que el cuerno pequeño también habla de Cristo, habla de su justicia… pero enseñan la salvación por obras. Usan textos como Gálatas 2:20 y Colosenses 1:27 para decir que si “Cristo habita en mí” entonces mis obras son aceptables ante Dios.

La Palabra de Dios es la que nos enseña el rol de Dios Padre, el Hijo y del Espíritu Santo en el plan de salvación. Hechos 1:9-11 nos habla de que Cristo se fue de este planeta tierra y traspasó los cielos (Hebreos 4:14) para presentarse por nosotros ante el Padre (Hebreos 9:24). Y es su representante (Juan 14:16), el Espíritu Santo, el que habita en nosotros, no para que nuestras obras sean aceptables sino como resultado del trabajo de Cristo en el Santuario Celestial.

Y también están los muchos que “creen” en Jesucristo, pero no creen en su Palabra.

1MS pg. 456.2 – “Muchos tienen una fe nominal en Cristo, pero no saben nada de aquella vital dependencia en Cristo, la cual se apropia de los méritos de un Salvador crucificado y resucitado. Santiago dice de esa fe nominal: ‘Tú crees que Dios es uno; bien haces. También los demonios creen, y tiemblan. ¿Mas quieres saber, hombre vano, que la fe sin obras es muerta?’ (Santiago 2:19, 20).

Muchos reconocen que Jesucristo es el Salvador del mundo, pero al mismo tiempo se mantienen apartados de él y no aprovechan la ocasión de arrepentirse de sus pecados y de aceptar a Jesús como a su Salvador personal. Su fe es simplemente el asentimiento de la verdad en su mente y en su juicio, pero la verdad no penetra en el corazón para que santifique el alma y transforme el carácter.

‘Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó.’ (Romanos 8:29, 30)

El llamamiento y la justificación no son una y la misma cosa. El llamamiento es la atracción del pecador hacia Cristo, y es una obra efectuada en el corazón por el Espíritu Santo, que convence de pecado e invita al arrepentimiento.”

El hombre puede tener un conocimiento intelectual y teórico de la verdad, pero si el Espíritu Santo no entroniza esa verdad en la mente y en el corazón, entonces esa verdad no santificará al individuo y no la pondrá en práctica.

Para que el Espíritu Santo entronice la verdad en la persona, ese ser debe aceptar lo que el Espíritu de Dios declara acerca de nosotros. A cada paso que vamos leyendo la verdad, debemos aceptarla y permitir que el Espíritu Santo haga su trabajo en nosotros—podemos cooperar con Él o podemos rechazar su trabajo.

Es el Enemigo quien desea que lleguemos a la crisis final sin preparación, como profesos y no como verdaderos cristianos.

PVGM pg. 45.2 – “La germinación de la semilla representa el comienzo de la vida espiritual, y el desarrollo de la planta es una bella figura del crecimiento cristiano. Como en la naturaleza, así también en la gracia no puede haber vida sin crecimiento. La planta debe crecer o morir. Así como su crecimiento es silencioso e imperceptible, pero continuo, así es el desarrollo de la vida cristiana.

En cada grado de desarrollo, nuestra vida puede ser perfecta; pero, si se cumple el propósito de Dios para con nosotros, habrá un avance continuo. La santificación es la obra de toda la vida. Con la multiplicación de nuestras oportunidades, aumentará nuestra experiencia y se acrecentará nuestro conocimiento. Llegaremos a ser fuertes para llevar responsabilidades, y nuestra madurez estará en relación con nuestros privilegios.”

Las plantas necesitan de mucho cuidado. Cuando una planta muere se debe a que no está abonado el terreno, porque recibe poco agua o mucho agua, y depende también de la luz solar. Igual acontece en nuestra vida espiritual, se necesita del cuidado diario. Es por esto que Cristo usaba cosas de la naturaleza para que entendamos la verdad.

El Espíritu Santo nos da la capacidad para amar, pero nosotros debemos colaborar con él para que esta planta crezca y se desarrolle.

MJ pg. 456/2 (324.2) – “El amor es una planta de origen celestial. No es irrazonable, no es ciego. Es puro y santo. Pero la pasión del corazón carnal es enteramente otra cosa. Mientras el amor puro hará intervenir a Dios en todos sus planes y estará en perfecta armonía con el Espíritu de Dios, la pasión será terca, irreflexiva, irrazonable, desafiante de toda sujeción, y hará un ídolo del objeto de su elección.”

El amor, como todos los demás dones celestiales (Gálatas 5:22-23), es de origen celestial. No están en nosotros, no son propios de nuestra naturaleza. Deben ser plantados por el Espíritu Santo en nosotros y nosotros debemos cuidar estas plantas y hacerlas desarrollarse a través de las pruebas y aflicciones de la vida.

El Espíritu Santo puede haber implantado en nosotros la planta del amor verdadero, pero si nosotros no abonamos, no colaboramos, entonces la planta muere.

Debemos desarrollar estas plantas de origen celestial antes de que nos sobrevenga la crisis final. Si queremos dejar este trabajo para entonces, será demasiado tarde.

MJ pg. 433.1 (308.1) – “El amor es un precioso don que recibimos de Jesús. El afecto puro y santo no es un sentimiento, sino un principio. Los que son movidos por el amor verdadero no carecen de juicio ni son ciegos. Enseñados por el Espíritu Santo, aman supremamente a Dios y a su prójimo como a sí mismos.”

Entonces, estudiar las Escrituras forma parte de nuestra preparación.

DTG pg. 766.1 – “En el mandato dirigido a sus discípulos, Cristo no sólo esbozó su obra, sino que les dio su mensaje. Enseñad al pueblo, dijo, ‘que guarden todas las cosas que os he mandado’ (Mateo 28:20).

Los discípulos habían de enseñar lo que Cristo había enseñado. Ello incluye lo que él había dicho, no solamente en persona, sino por todos los profetas y maestros del Antiguo Testamento. Excluye la enseñanza humana. No hay lugar para la tradición, para las teorías y conclusiones humanas ni para la legislación eclesiástica. Ninguna ley ordenada por la autoridad eclesiástica está incluida en el mandato. Ninguna de estas cosas han de enseñar los siervos de Cristo.

‘La ley y los profetas’ (Mateo 5:17), con el relato de sus propias palabras y acciones, son el tesoro confiado a los discípulos para ser dado al mundo. El nombre de Cristo es su consigna, su señal de distinción, su vínculo de unión, la autoridad de su conducta y la fuente de su éxito. Nada que no lleve su inscripción ha de ser reconocido en su reino.”

El primer día de la semana—domingo—es un ejemplo de “tradición”, “teoría y conclusión humana”, y por sobre todo es un ejemplo de “legislación eclesiástica” que viene de Roma. En cambio el séptimo día de la semana (comúnmente llamado sábado), del cuarto mandamiento (Éxodo 20:8-11), forma parte de “la ley y los profetas”; es lo que Cristo enseñó por palabra y ejemplo “conforme a su costumbre” (Lucas 4:16), ya que él es “Señor aun del sábado” (Marcos 2:28).

¿Y cómo distinguir quién habla en nombre de Dios y quien no?

Sólo Dios nos puede dotar de discernimiento espiritual.

Efesios 1:17-18 – “Que el Dios del Señor nuestro Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación para su conocimiento. Alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál sea la esperanza de su vocación, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos.”

Además:

Isaías 11:1-2 – “Y saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñará de sus raíces. Y reposará sobre él el espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de fortaleza, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová.”

Cristo es la vara, y él tenía ese espíritu de sabiduría e inteligencia como hombre en su naturaleza humana.

Esto es lo que Dios quiere que haya en nosotros también: inteligencia, consejo, fortaleza, conocimiento y temor de Jehová, para que podamos discernir quién habla de parte de Dios y quien no.

CS pg. 683/3 (609.3) – “Solo los que hayan estudiado diligentemente las Escrituras y hayan recibido el amor de la verdad en sus corazones, serán protegidos de los poderosos engaños que cautivarán al mundo.

Merced al testimonio bíblico descubrirán al engañador bajo su disfraz. El tiempo de prueba llegará para todos. Por medio de la criba de la tentación se reconocerá a los verdaderos cristianos. ¿Se sienten los hijos de Dios actualmente bastante firmes en la Palabra divina para no ceder al testimonio de sus sentidos? ¿Se atendrán ellos en semejante crisis a la Biblia y a la Biblia sola?

Si ello le resulta posible, Satanás les impedirá que logren la preparación necesaria para estar firmes en aquel día. Dispondrá las cosas de modo que el camino les esté obstruido; los aturdirá con bienes terrenales, les hará llevar una carga pesada y abrumadora para que sus corazones se sientan recargados con los cuidados de esta vida y que el día de la prueba los sorprenda como ladrón.”

Todos seremos finalmente probados. Por ello es hoy el tiempo de aprender a pasar las pruebas pequeñas que nos capacitarán para pasar las pruebas grandes en la crisis final.

Y si fallamos en algunas pruebas pequeñas no hay que perder la fe, pues Abraham—el padre de la fe—falló tres veces antes de pasar la prueba más grande. Si fallamos, sin duda Dios creará alguna nueva circunstancia para que podamos ser probados de nuevo.

Dios no quiere que lleguemos a la crisis final sin preparación. En esa crisis terrible los verdaderos cristianos serán acusados de fundamentalistas, herejes, disidentes, sediciosos, locos y fanáticos, por ello necesitan haber desarrollado un carácter semejante al de Cristo, capaz de soportar los insultos, las mentiras, la cárcel y aún la misma muerte.

6.- Abnegación y Temperancia

Proverbios 23:1-3 – “Cuando te sentares a comer con algún señor, considera bien lo que estuviere delante de ti; Y pon cuchillo a tu garganta, si tienes gran apetito. No codicies sus manjares delicados, porque es pan engañoso.”

Proverbios 15:17 – “Mejor es la comida de legumbres donde hay amor, que de buey engordado donde hay odio.”

EUD pg. 269/2 (224.3) – “El tiempo de angustia está ante nosotros, y entonces una severa necesidad requerirá que el pueblo de Dios se niegue a sí mismo y coma meramente lo suficiente para sostener la vida, pero Dios nos preparará para ese tiempo. En esa hora terrible nuestra necesidad será la oportunidad de Dios para impartir su poder fortificante y sostener a su pueblo.”

La correcta alimentación forma parte de la preparación para la crisis final. Hay personas que creen que, de hecho, es necesario comer una dieta estricta vegana para poder “pasar el juicio” – rechazando así la justificación por la fe y abrazando la salvación por obras. Dios sí quiere que aprendamos a comer sano, a ser abnegados y temperantes, pero no por una cuestión legalista sino porque en el tiempo de crisis, los verdaderos creyentes no podrán comprar ni vender y por lo tanto no tendrán qué comer.

Dios promete sostener a esos verdaderos creyentes en ese tiempo de angustia:

Isaías 33:16 – “Este habitará en las alturas: fortalezas de rocas serán su lugar de acogimiento; se le dará su pan, y sus aguas serán ciertas.”

Dios promete a su pueblo pan y agua.

Cuando Dios sacó a su pueblo de la esclavitud en Egipto y los llevó a través del desierto, Dios proveyó para ellos pan y agua. Su alimento era “pan del cielo” – el maná. Sin embargo muchos del pueblo no estaban desagradecidos por este alimento, a pesar de que este alimento divino no solo les saciaba el hambre sino que los mantenía sanos y fuertes.

Éxodo 16:3 – “Los hijos de Israel les decían: ¡Ojalá Jehovah nos hubiera hecho morir en la tierra de Egipto, cuando nos sentábamos junto a las ollas de carne, cuando comíamos pan hasta saciarnos! Nos habéis sacado a este desierto para matar de hambre a toda esta multitud!”

CRA pg. 175.2 – “Cuando el Dios de Israel sacó a sus hijos de Egipto, los mantuvo en gran medida privados de la carne, pero les dio pan del cielo, y agua de la dura roca. Mas no se manifestaron satisfechos con esto. Detestaron el alimento que se les había dado, y desearon verse de vuelta en Egipto, donde podían sentarse ante las ollas de carne. Preferían soportar la esclavitud, y aun la muerte, antes que verse privados de la carne. Dios les concedió su deseo, dándoles carne, y dejando que comieran hasta que su glotonería produjo una plaga, de la cual muchos murieron.”

Números 11:32-34 – “Entonces el pueblo permaneció levantado todo aquel día y toda la noche, y todo el día siguiente, recogiendo las codornices. El que menos, recogió diez montones; y las tendieron para sí alrededor del campamento. Aún estaba la carne entre sus dientes, antes que la comenzasen a masticar, cuando se encendió el furor de Jehovah contra el pueblo, y Jehovah golpeó al pueblo con una gran plaga. Y llamó el nombre de aquel lugar Quibrot-hataavah, porque allí sepultaron al pueblo glotón.”

CRA pg. 446.4 – “Al señalar el alimento para el hombre en el Edén, el Señor demostró cuál era el mejor régimen alimenticio; en la elección que hizo para Israel enseñó la misma lección. Sacó a los israelitas de Egipto, y emprendió la tarea de educarlos para que fueran su pueblo. Por medio de ellos deseaba bendecir y enseñar al mundo. Les suministró el alimento más adecuado para este propósito, no la carne, sino el maná, ‘el pan del cielo’. Pero a causa de su descontento y de sus murmuraciones acerca de las ollas de carne de Egipto les fue concedido alimento animal, y esto únicamente por poco tiempo. Su consumo trajo enfermedades y muerte para miles. Sin embargo, nunca aceptaron de buen grado la restricción de tener que alimentarse sin carne. Esto siguió siendo causa de descontento y murmuración, en público y en privado, de modo que nunca revistió carácter permanente.”

¿Qué harían si no pudieran comprar ni vender, si no tuvieran como alimentarse y como alimentar a su familia?

Sin duda sería algo desesperante.

Los israelitas en el desierto tuvieron muchas manifestaciones del poder divino y eran alimentados por Dios. Sin embargo manifestaban incredulidad, no creían que ese alimento sencillo pudiera sostenerlos en su largo peregrinaje por el desierto.

HR pg. 131.1 – “No habían sufrido, en verdad, los tormentos del hambre. Por el momento tenían alimentos, pero temían por el futuro. No veían cómo podía subsistir la hueste de Israel, durante su larga travesía por el desierto, con los sencillos alimentos de que disponía, y en su incredulidad suponían que sus hijos perecerían de hambre. El Señor quería que sus alimentos escasearan y que enfrentaran dificultades, para que sus corazones se volvieran al que los había ayudado hasta ese momento, y para que creyeran en él. Estaba dispuesto a ser para ellos una ayuda constante. Si lo invocaban en su necesidad, él les daría señales de su amor y de su continuo cuidado.”

Por naturaleza somos incrédulos. Es por esto que Dios quiere que desde mucho antes de la crisis final hagamos nuestra preparación alimentándonos de manera sana y sencilla, para que no manifestemos la misma incredulidad de los israelitas cuando nosotros tengamos que enfrentar el hambre.

En esta sección vamos a estudiar qué rol juega la alimentación y la temperancia como preparación para la crisis final. Necesitamos entender por qué Dios quiere que desde ya empecemos a alimentarnos de manera sana, sencilla y correcta, y por qué debemos desarrollar los dones celestiales de la abnegación y la temperancia que son sobrenaturales para todo ser humano.

tiemposangustia

PE pg. 85.3 – “El comienzo ‘del tiempo de angustia’ mencionado entonces no se refiere al tiempo cuando comenzarán a ser derramadas las plagas, sino a un corto período precisamente antes que caigan, mientras Cristo está en el santuario. En ese tiempo, cuando se esté terminando la obra de la salvación, vendrá aflicción sobre la tierra, y las naciones se airarán, aunque serán mantenidas en jaque para que no impidan la realización de la obra del tercer ángel. En ese tiempo, descenderá la “lluvia tardía” o refrigerio de la presencia del Señor para dar poder a la voz fuerte del tercer ángel, y preparar a los santos para que puedan subsistir durante el plazo cuando las siete postreras plagas serán derramadas.”

El tiempo de angustia de Jacob ocurre entre la tercera y cuarta plaga de Apocalipsis 16. Se refiere al tiempo en que saldrá el decreto de muerte para todos los que no quieren acatar la ley dominical y se da permiso a todos para matar a los verdaderos creyentes. Esto desencadena en un tiempo de angustia de Jacob, pues a Jacob lo quería matar su hermano Esaú. De igual manera, la angustia de los redimidos ocurre porque sus propios familiares, amigos, y hermanos de la iglesia los buscan para matarlos, ya que son nuestras personas cercanas quienes saben donde encontrarnos.

Pero antes de que termine el tiempo de gracia universal, antes de que Cristo deje de interceder en el Santuario Celestial, hay un “corto tiempo de angustia.”

Este corto tiempo de angustia se debe a que los verdaderos creyentes se rehúsan a acatar la ley dominical y por ende no pueden comprar ni vender. Es entonces que “los lazos de cariño” se empezarán a enfriar. Sobre esto podemos leer en el Conflicto de los Siglos:

CS pg. 665/2 (593.2) – “A los que obedezcan con toda conciencia a la Palabra de Dios se les tratará como rebeldes. Cegados por Satanás, padres y madres habrá que serán duros y severos para con sus hijos creyentes; los patrones o patronas oprimirán a los criados que observen los mandamientos. Los lazos del cariño se aflojarán; se desheredará y se expulsará de la casa a los hijos. Se cumplirán a la letra las palabras de San Pablo:

‘Todos los que quieren vivir píamente en Cristo Jesús, padecerán persecución.’ (2 Timoteo 3:12)

Cuando los defensores de la verdad se nieguen a honrar el domingo, unos serán echados en la cárcel, otros serán desterrados y otros aún tratados como esclavos. Ante la razón humana todo esto parece ahora imposible; pero a medida que el espíritu refrenador de Dios se retire de los hombres y éstos sean dominados por Satanás, que aborrece los principios divinos, se verán cosas muy extrañas. Muy cruel puede ser el corazón humano cuando no está animado del temor y del amor de Dios.”

Con esto no queremos decir que la persecución se desencadenará después del juicio de vivos, pues nadie sabe cuándo exactamente se iniciará el juicio de vivos. Solo podemos saber que el fuerte pregón se dará por los primeros que salgan aprobados en el juicio y que el juicio de vivos se dará alrededor del tiempo de la ley dominical. Pero sin duda la persecución empezará incluso de manera menos fuerte antes de la crisis final y se hará más fuerte cuando se de el fuerte pregón, hasta llegar a su parte más crítica cuando empiecen a caer las plagas y salga el decreto de muerte.

CS pg. 677/4 (605.1) – “Si Jacob no se hubiese arrepentido previamente del pecado que cometió al adueñarse fraudulentamente del derecho de primogenitura, Dios no habría escuchado su oración ni le hubiese salvado la vida misericordiosamente. Así, en el tiempo de angustia, si el pueblo de Dios conservase pecados aún inconfesos cuando lo atormenten el temor y la angustia, sería aniquilado; la desesperación acabaría con su fe y no podría tener confianza para rogar a Dios que le librase. Pero por muy profundo que sea el sentimiento que tiene de su indignidad, no tiene culpas escondidas que revelar. Sus pecados han sido examinados y borrados en el juicio; y no puede recordarlos.”

Pero el punto importante de todo esto es: ¿cuándo crees que es necesario prepararse para esa crisis? ¿Quieres esperar a que salga la ley dominical, cuando ya sea demasiado tarde?

Cuando la hna. White dice que “el tiempo de angustia está ante nosotros, y entonces una severa necesidad requerirá que el pueblo de Dios se niegue a sí mismo y coma meramente lo suficiente para sostener la vida, pero Dios nos preparará para ese tiempo” (EUD pg. 269/2 o 224.3) – ese tiempo de preparación es ahora, es HOY.

No esperemos hasta que la ley dominical y la crisis final se desencadene para recién entonces querer hacer el teatro de dejar de comer carne. El apetito pervertido no se regenera de la noche a la mañana, toma tiempo, perseverancia y constancia. No nos engañemos a nosotros mismos pensando que la lluvia tardía será la que nos fortalezca para dejar de querer consumir carne. Hoy es la lluvia temprana la que nos ayuda a desarrollar la abnegación y la temperancia necesarias para la crisis final.

Dios no obliga a nadie.

PP pg. 12/2 (12.4) – “Siendo la ley del amor el fundamento del gobierno de Dios, la felicidad de todos los seres inteligentes depende de su perfecto acuerdo con los grandes principios de justicia de esa ley. Dios desea de todas sus criaturas el servicio que nace del amor, de la comprensión y del aprecio de su carácter. No halla placer en una obediencia forzada, y otorga a todos libre albedrío para que puedan servirle voluntariamente.”

Si hoy no queremos renunciar a nuestro apetito pervertido, Dios va a aceptar y respetar esa decisión. Pero nosotros sembraremos las seguras consecuencias de esa decisión.

¿Y cuáles serán las consecuencias de esa decisión?

Solo debemos acudir a nuestra guía infalible – la santa Biblia – para descubrir qué pasará en el mundo cuando después que las primeras dos plagas caigan y no haya comida en la tierra.

Los que no renunciaron a su dios vientre comerán carne humana

El primer cumplimiento

El Señor había advertido claramente a su profeso pueblo:

Deuteronomio 28:54-57 – “El hombre tierno en ti, y el muy delicado, su ojo será maligno para con su hermano, y para con la mujer de su seno, y para con el resto de sus hijos que le quedaren. Para no dar a alguno de ellos de la carne de sus hijos, que él comerá, porque nada le habrá quedado, en el cerco y en el apuro con que tu enemigo te oprimirá en todas las ciudades. La tierna y la delicada entre vosotros, que nunca la planta de su pie probó a sentar sobre la tierra, de ternura y delicadeza, su ojo será maligno para con el marido de su seno, y para con su hijo, y para con su hija, y para con su chiquita que sale de entre sus pies, y para con sus hijos que pariere; pues los comerá escondidamente, a falta de todo, en el cerco y en el apuro con que tu enemigo te oprimirá en tus ciudades.”

Pero ayer, como hoy, suena increíble que una persona coma carne humana, y mucho menos que un padre o una madre coma a sus hijos. Para los israelitas esto era algo inaudito y por eso no tuvieron temor de esta advertencia de Dios.

Era algo inaudito pensar comer carne humana, pues había abundancia de comida. Es decir, no había la circunstancias para que esto fuera posible. Entonces, a causa de la rebelión del pueblo israelita, Dios dio las circunstancias para que la profecía se cumpliera – el sitio de Samaria (la casa de Israel).

2 Reyes 6:24-29 – “Después de esto aconteció, que Ben-adad rey de Siria juntó todo su ejército, y subió, y puso cerco a Samaria. Y hubo grande hambre en Samaria, teniendo ellos cerco sobre ella; tanto, que la cabeza de un asno era vendida por ochenta piezas de plata, y la cuarta de un cabo de estiércol de palomas por cinco piezas de plata. Y pasando el rey de Israel por el muro, una mujer le dio voces, y dijo: Salva, rey señor mío. Y él dijo: Si no te salva Jehová, ¿de dónde te tengo de salvar yo? ¿del alfolí, o del lagar? Y díjole el rey: ¿Qué tienes? Y ella respondió: Esta mujer me dijo: Da acá tu hijo, y comámoslo hoy, y mañana comeremos el mío. Cocimos pues mi hijo, y le comimos. El día siguiente yo le dije: Da acá tu hijo, y comámoslo. Mas ella ha escondido su hijo.”

El segundo cumplimiento

El profeta Jeremías fue enviado por Dios para advertir al pueblo sobre los juicios inminentes como consecuencia de su idolatría y olvido de Dios y de su ley.

PR pg. 304.2 – “Estas palabras demuestran vívidamente la poca voluntad que tiene el Señor para castigar. Retiene sus juicios para suplicar a los impenitentes. El que ejerce ‘misericordia, juicio, y justicia en la tierra’ (Jeremías 9:24), siente profundos anhelos por sus hijos errantes; y de toda manera posible procura enseñarles el camino de la vida eterna.”

La amonestación del Señor fue la misma que ha sido dada siempre a todo profeso creyente:

Jeremías 6:10 – “¿A quién tengo que hablar y amonestar, para que oigan? He aquí que sus orejas son incircuncisas, y no pueden escuchar; he aquí que la palabra de Jehová les es cosa vergonzosa, no la aman.”

Sin embargo el Israel moderno de hoy se auto-engaña pensando que estas palabras eran para los judíos, cuando el mensaje a Laodicea es el mismo: que no tenemos capacidad natural para amar, no amamos a Dios sino que lo odiamos, odiamos su ley y su Palabra:

Apocalipsis 3:17 – “Porque tú dices: Yo soy rico, y estoy enriquecido, y no tengo necesidad de ninguna cosa; y no conoces que tú eres un cuitado y miserable y pobre y ciego y desnudo.”

Al que rechazara la amonestación Dios dio nuevamente una advertencia clara y contundente:

Jeremías 19:8-9 – “Y pondré a esta ciudad por espanto y silbo: todo aquel que pasare por ella se maravillará, y silbará sobre todas sus plagas. Y haréles comer la carne de sus hijos y la carne de sus hijas; y cada uno comerá la carne de su amigo, en el cerco y en el apuro con que los estrecharán sus enemigos y los que buscan sus almas.”

PR pg. 303.2 – “Pero la gran mayoría del pueblo no escuchó el llamamiento al arrepentimiento y a la reforma.”

Jeremías 4:22 – “Porque mi pueblo es necio; no me conocieron los hijos ignorantes y los no entendidos; sabios para mal hacer, para bien hacer no supieron.”

Como el pueblo no quiso creer, no quiso arrepentirse y reformarse de sus malos caminos y costumbres, entonces la profecía se cumplió con el sitio de Nabucodonosor—rey de Babilonia—sobre la casa de Judá.

Lamentaciones 4:10 – “Las manos de las mujeres piadosas cocieron a sus hijos; Fuéronles comida en el quebrantamiento de la hija de mi pueblo.”

Como en el primer cumplimiento, en el segundo también creó Dios las circunstancias para que aconteciera lo que los israelitas incrédulos no creían que podría acontecer, y terminaron comiendo carne humana.

El tercer cumplimiento

El tercer cumplimiento se dio en el sitio del general romano Tito sobre la ciudad de Jerusalén en el año 70 d.C. Tito rodeó la ciudad al mando de 3 legiones sobre el lado occidental y envió una cuarta legión sobre el Monte de los Olivos al este. Tito cortó los alimentos y el agua de la ciudad (Flavio Josefo, La guerra de los judíos, V.2.2).

CS pg. 34/2 (30.2) – “Espantosas fueron las calamidades que sufrió Jerusalén cuando el sitio se reanudó bajo el mando de Tito. La ciudad fue sitiada en el momento de la Pascua, cuando millones de judíos se hallaban reunidos dentro de sus muros. Los depósitos de provisiones que, de haber sido conservados, hubieran podido abastecer a toda la población por varios años, habían sido destruidos a consecuencia de la rivalidad y de las represalias de las facciones en lucha, y pronto los vecinos de Jerusalén empezaron a sucumbir a los horrores del hambre. Una medida de trigo se vendía por un talento. Tan atroz era el hambre, que los hombres roían el cuero de sus cintos, sus sandalias y las cubiertas de sus escudos. Muchos salían durante la noche para recoger las plantas silvestres que crecían fuera de los muros, a pesar de que muchos de ellos eran aprehendidos y muertos por crueles torturas, y a menudo los que lograban escapar eran despojados de aquello que habían conseguido aun con riesgo de la vida. Los que estaban en el poder imponían los castigos más infamantes para obligar a los necesitados a entregar los últimos restos de provisiones que guardaban escondidos; y tamañas atrocidades eran perpetradas muchas veces por gente bien alimentada que sólo deseaba almacenar provisiones para más tarde.

Millares murieron a consecuencia del hambre y la pestilencia. Los afectos naturales parecían haber desaparecido: los esposos se arrebataban unos a otros los alimentos; los hijos quitaban a sus ancianos padres la comida que se llevaban a la boca, y la pregunta del profeta: ‘¿Se olvidará acaso la mujer de su niño mamante?’ recibió respuesta en el interior de los muros de la desgraciada ciudad, tal como la diera la Santa Escritura: ‘¡Las misericordiosas manos de las mujeres cuecen a sus mismos hijos! ¡éstos les sirven de comida en el quebranto de la hija de mi pueblo!’ (Isaías 49:15; Lamentaciones 4:10).

Una vez más se cumplía la profecía pronunciada catorce siglos antes, y que dice: ‘La mujer tierna y delicada en medio de ti, que nunca probó a asentar en tierra la planta de su pie, de pura delicadeza y ternura, su ojo será avariento para con el marido de su seno, y para con su hijo y su hija, así respecto de su niño recién nacido como respecto de sus demás hijos que hubiere parido; porque ella sola los comerá ocultamente en la falta de todo, en la premura y en la estrechez con que te estrecharán tus enemigos dentro de tus ciudades.’ (Deuteronomio 28:56, 57)”

Pero falta un cuarto cumplimiento, en un tiempo futuro…

PR pg. 307.1 – “Hay un límite más allá del cual los juicios de Jehová no pueden ya demorarse. El asolamiento de Jerusalén en los tiempos de Jeremías es una solemne advertencia para el Israel moderno, de que los consejos y las amonestaciones dadas por instrumentos escogidos no pueden despreciarse con impunidad.”

El cuarto cumplimiento

CS pg. 40/1 (34.2) – “La profecía del Salvador referente al juicio que iba a caer sobre Jerusalén va a tener otro cumplimiento, y la terrible desolación del primero no fue más que un pálido reflejo de lo que será el segundo. En lo que acaeció a la ciudad escogida, podemos ver anunciada la condenación de un mundo que rechazó la misericordia de Dios y pisoteó su ley.”

¿Por qué el sitio de Jerusalén será un “pálido reflejo de lo que será” el próximo cumplimiento?

Porque en aquella ocasión las terribles escenas fueron circunscritas al territorio de Jerusalén, mientras que el próximo será de carácter mundial.

Sin duda alguna el cuarto cumplimiento ocurrirá durante las plagas, después de las primeras 3, cuando todas las fuentes de agua se conviertan en sangre y esto ocasione la muerte de toda planta, fruto y de los animales, entonces el hombre no tendrá fuente de agua ni de alimentos. Será un hambre terrible y mundial. Pero los que salieron aprobados en el juicio recibirán su pan y agua de parte de Dios:

CS pg. 41/1 (35.1) – “Pero en aquel día, así como sucedió en tiempo de la destrucción de Jerusalén, el pueblo de Dios será librado, porque serán salvos todos aquellos cuyo nombre esté “inscrito para la vida.” (Isaías 4:3)”

Hoy es el tiempo de preparación, el tiempo de aceptar la amonestación de Jeremías 6:10 y Apocalipsis 3:17, y el tiempo de escuchar la advertencia de Jeremías 19:8-9.

Debemos aceptar, mientras aún haya tiempo, que somos intemperantes y que tenemos el apetito pervertido. Necesitamos recibir el don de la temperancia y de la abnegación, y diariamente debemos desarrollar esos dones durante las pruebas pequeñas.

Filipenses 3:18-19 – “Porque muchos andan, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo: cuyo fin será perdición, cuyo dios es el vientre, y su gloria es en confusión; que sienten lo terreno.”

Nuestro apetito es nuestro dios, sólo queremos comer lo que le agrada a nuestro pervertido paladar, así nos haga daño, así destruya nuestra salud. Si un doctor dice que no podemos comer algo y otro dice que sí lo podemos comer, entonces nos aferramos a lo que dice lo que nuestros oídos incircuncisos quieren escuchar. No queremos comida sencilla, sino que queremos comida súper condimentada y picante.

Y nos auto-engañamos queriendo hacer con la carne vegetal imitaciones de platos de carne que sepan igual, pues seguimos con el mismo apetito pervertido.

Jeremías 17:9 – “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso.”

Cualquier persona puede hacerse vegano o vegetariano, pero no todos son temperantes. La temperancia es un principio de origen celestial, un don del Espíritu Santo que implica la regeneración del apetito pervertido. La temperancia implica el cambio de un apetito que antes pedía carne, a un apetito reformado que ya no pide más sabor a carne.

Si acepto que soy intemperante, Cristo que fue 100% temperante presenta su temperancia 100% ante Dios Padre y la ley – que demanda obediencia perfecta y perpetua (Romanos 2:13). En el Santuario Celestial, por la misericordia de Dios Padre que acepta una obediencia ajena, soy declarado 100% temperante en Cristo. Como resultado de la justificación por la fe, Dios me otorga al Espíritu Santo que siembra el don de la temperancia en mí sin desarrollar. Entonces diariamente yo debo desarrollar esa temperancia cada vez que vengan las pruebas y tentaciones para comer lo que no debemos comer – esto es la santificación verdadera.

El que tiene que “ponerse un cuchillo a la garganta” (Proverbios 23:1) cuando nos invitan a comer lo que no debemos soy yo, no es el Espíritu Santo el que obliga. Y la excusa de “es que voy a ser piedra de tropiezo para los que me invitan carne” es una excusa para desobedecer que nos lleva a desarrollar una doble personalidad: obedecemos en casa y desobedecemos en público.

Si no quieres “quedar como fanático” entonces no digas que no comes carne por religión, sino por salud. Ya que la alimentación es una cuestión de salud.

Y la otra excusa de “es que mi marido quiere comer carne” tampoco sirve, pues se puede cocinar aparte para ese marido que quiere carne; no se debe usar a los parientes como escudo para cometer pecado.

Las personas que dejaron de comer carne para pasar el juicio no son temperantes. Obedecen por miedo y no por principio. Dios no puede aceptar esta obediencia, sólo la obediencia de Cristo es aceptable en el juicio. Por lo tanto, a pesar que se abstuvieron de comer carne, comerán carne humana en la crisis final.

Dios quiere que desarrollemos la temperancia como método de preparación para cuando Dios promete dar pan y agua.

EUD pg. 269/3 (224.4) – “Pan y agua es todo lo que se promete al remanente en el tiempo de angustia.”

Dios no promete carne roja, ni blanca, ni pescado, ni café, ni soda. Pan y agua.

Pero esa prometa es para los que hoy tomaron en serio su preparación. Esa promesa no es para los que dan rienda suelta a su apetito depravado.

PE pg. 282.1 – “Vi a los santos abandonar las ciudades y los pueblos y juntarse en grupos para vivir en los lugares más apartados. Los ángeles los proveían de comida y agua, mientras que los impíos sufrían hambre y sed. Vi después que los magnates de la tierra consultaban entre sí, y Satanás y sus ángeles estaban atareados en torno de ellos. Vi un edicto del que se repartieron ejemplares por distintas partes de la tierra, el cual ordenaba que si dentro de determinado plazo no renunciaban los santos a su fe peculiar y prescindían del sábado para observar el primer día de la semana, quedaría la gente en libertad para matarlos. Pero en aquella hora de prueba estaban los santos tranquilos y serenos, esperando en Dios y apoyados en su promesa de que se les abriría un camino de salvación.

En algunos puntos los malvados se precipitaron contra los santos para matarlos antes de que venciese el plazo señalado en el edicto; pero ángeles en la persona de guerreros pelearon por ellos. Satanás quería tener el privilegio de exterminar a los santos del Altísimo; pero Jesús ordenó a sus ángeles que velaran por ellos. Dios tendría a honra hacer un pacto con quienes habían guardado su ley a la vista de los paganos circundantes; y Jesús recibiría honra al trasladar sin que vieran la muerte a los fieles expectantes que durante tanto tiempo le habían aguardado.”

Dios ha advertido a su pueblo que salga de la ciudad al campo, pues Dios ha querido que su pueblo aprenda a vivir de la tierra. Pero el campo no es un “salvador,” no te salvas por ir al campo, pues la salvación no es por obras. A los que fueron llevados a las cortes y a la cárcel porque no pudieron irse a vivir al campo, los ángeles de Dios les llevaran pan y agua a las cárceles. Habrá hombres de Dios que estarán en las ciudades para dar testimonio de su fe allí.

Mateo 26:41 – “Velad y orad, para que no entréis en tentación: el espíritu a la verdad está presto, mas la carne es débil.”

Todos los días debemos reconocer que la carne es débil. El Espíritu Santo nos debe dar fuerza y poder para desarrollar aquella temperancia y abnegación necesarias para no tener una doble personalidad.

MC pg. 241.4 – “La carne no fue nunca el mejor alimento; pero su uso es hoy día doblemente inconveniente, ya que el número de los casos de enfermedad aumenta cada vez más entre los animales. Los que comen carne y sus derivados no saben lo que ingieren. Muchas veces si hubieran visto los animales vivos y conocieran la calidad de su carne, la rechazarían con repugnancia. Continuamente sucede que la gente coma carne llena de gérmenes de tuberculosis y cáncer. Así se propagan estas enfermedades y otras también graves.”

Nuestra incredulidad nos lleva a creer que nos va a dar anemia por no comer carne. Eso es incredulidad. Pero también hay que saber mezclar correctamente los alimentos: las vainas, los cereales, los fréjoles, las legumbres. Si mezclamos mal, así sean alimentos sanos, estos resultan una bomba para el estómago.

Debemos comer sólo un tubérculo a la vez, un cereal, una legumbre y verduras. Los seres humanos mezclamos mal la comida y luego tenemos la desfachatez de decir que estamos desnutridos y anémicos por la dieta que nos dio el Creador.

CRA pg. 371.1 – “Los que comen carne no hacen más que comer cereales y verduras de segunda mano, pues el animal recibe de tales productos el alimento que lo nutre. La vida que estaba en los cereales y en las verduras pasa al organismo del ser que los come. Nosotros a nuestra vez la recibimos al comer la carne del animal. ¡Cuánto mejor sería aprovecharla directamente, comiendo el alimento que Dios dispuso para nuestro uso!”

1MS pg. 394.2 – “Pero se chasquearán los que esperan contemplar un cambio mágico en su carácter sin que haya un esfuerzo decidido de su parte para vencer el pecado. Mientras contemplemos a Jesús, no tendremos razón para temer, no tendremos razón para dudar que Cristo es capaz de salvar hasta lo último a todos los que acuden a él. Pero podemos temer constantemente, para que nuestra vieja naturaleza no gane otra vez la supremacía, no sea que el enemigo invente alguna trampa por la cual seamos otra vez sus cautivos. Hemos de ocuparnos de nuestra salvación con temor y temblor, pues Dios es el que obra en vosotros el querer y el hacer su buena voluntad. Con nuestras facultades limitadas, hemos de ser tan santos en nuestra esfera como Dios es santo en la suya. Hasta donde alcance nuestra capacidad, hemos de manifestar la verdad, el amor y la excelencia del carácter divino. Así como la cera recibe la impresión del sello, así el alma ha de recibir la impresión del Espíritu de Dios y ha de retener la imagen de Cristo.”

Es pecado comer carne

En el ritual simbólico, era pecado comer carne en día de juicio simbólico (incluso de animales limpios):

Isaías 22:12-14 – “Por tanto el Señor Jehová de los ejércitos llamó en este día a llanto y a endechas, a mesar y a vestir saco. Y he aquí gozo y alegría, matando vacas y degollando ovejas, comer carne y beber vino, diciendo: Comamos y bebamos, que mañana moriremos. Esto fue revelado a mis oídos de parte de Jehová de los ejércitos: Que este pecado no será perdonado hasta que muráis, dice el Señor Jehová de los ejércitos.”

Esto era en el juicio simbólico. Pero el juicio verdadero se inició en 1844 y desde entonces es pecado comer carne.

Se puede acusar de fanático o extremista religioso a cualquiera, pero nuestro deber es de presentar la verdad, no de convencer a nadie. El ser humano es quien decide si se deja influenciar por el Espíritu Santo o no; el ser humano es quien decide si quiere ser gobernado por el Dios verdadero o por el dios vientre.

CRA pg. 18.2 – “Es tan ciertamente un pecado violar las leyes de nuestro ser como lo es quebrantar las leyes de los Diez Mandamientos. Hacer cualquiera de ambas cosas es quebrantar los principios de Dios. Los que transgreden la ley de Dios en su organismo físico, tendrán la inclinación a violar la ley de Dios pronunciada desde el Sinaí.”

El peligro de los que quieren aferrarse al dios vientre:

CRA pg. 456.1 – “Deben verse mayores reformas entre nuestros hermanos que pretenden estar esperando la pronta venida de Cristo. La reforma pro salud ha de hacer entre nuestros hermanos una obra que todavía no se ha hecho. Hay personas que debieran estar despiertas ante el peligro de comer carne, pero que continúan consumiendo carne de animales, poniendo así en peligro la salud física, mental y espiritual. Muchos que están hoy solamente medio convertidos con respecto al consumo de carne abandonarán el pueblo de Dios para no andar más con él.”

La reforma alimenticia debe ser progresiva:

MC pg. 247.1 – “La reforma alimenticia debe ser progresiva. A medida que van aumentando las enfermedades en los animales, el uso de la leche y los huevos se vuelve más peligroso. Conviene tratar de substituirlos con comestibles saludables y baratos. Hay que enseñar a la gente por doquiera a cocinar sin leche ni huevos en cuanto sea posible, sin que por esto dejen de ser sus comidas sanas y sabrosas.”

Vivir en el campo no es motivo de salvación:

PE pg. 56.1 – “El Señor me ha mostrado repetidas veces que sería contrario a la Biblia el hacer cualquier provisión para nuestras necesidades temporales durante el tiempo de angustia. Vi que si los santos guardaran alimentos almacenados o en el campo en el tiempo de angustia, cuando hubiese en la tierra guerra, hambre y pestilencia, manos violentas se los arrebatarían y extraños segarían sus campos. Será entonces tiempo en que habremos de confiar por completo en Dios, y él nos sostendrá. Vi que nuestro pan y nuestras aguas nos estarán asegurados en aquel tiempo, y no sufriremos escasez ni hambre; porque Dios puede preparar mesa para nosotros en el desierto. Si fuese necesario, mandaría cuervos para que nos alimentasen, como alimentó a Elías, o haría bajar maná del cielo, como lo hizo en favor de los israelitas.”

Nuestras obras no son méritos aceptables ante Dios:

Comentario Bíblico 7ª, pg. 240.2 – “Nuestra aceptación delante de Dios es segura sólo mediante su amado Hijo, y las buenas obras no son sino el resultado de la obra de su amor que perdona los pecados. Ellas no nos acreditan, y nada se nos concede por nuestras buenas obras por lo cual podemos pretender una parte en la salvación de nuestra alma.

La salvación es un don gratuito de Dios para el creyente, que sólo se le da por causa de Cristo. El alma turbada puede hallar paz por la fe en Cristo, y su paz estará en proporción con su fe y confianza. El creyente no puede presentar sus obras como un argumento para la salvación de su alma.

Pero, ¿no tienen verdadero valor las buenas obras? El pecador que diariamente comete pecados con impunidad, ¿es considerado por Dios con el mismo favor como aquel que por la fe en Cristo trata de obrar con integridad?

Las Escrituras contestan: “Somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.” (Efesios 2:10)

El Señor en su providencia divina y mediante su favor inmerecido, ha ordenado que las buenas obras sean recompensadas. Somos aceptados únicamente mediante los méritos de Cristo; y los hechos de misericordia, las obras de caridad que hacemos, son los frutos de la fe y se convierten en una bendición para nosotros, pues los hombres serán recompensados de acuerdo con sus obras. La fragancia de los méritos de Cristo es lo que hace que nuestras buenas obras sean aceptables delante de Dios, y la gracia es la que nos capacita para hacer las obras por las cuales él nos recompensa.

Nuestras obras en sí mismas y por sí mismas no tienen mérito. Cuando hayamos hecho todo lo que podamos hacer, debemos considerarnos como siervos inútiles. No merecemos el agradecimiento de Dios, pues sólo hemos hecho lo que era nuestro deber hacer, y nuestras obras no podrían haber sido hechas con la fortaleza de nuestra propia naturaleza pecaminosa.

El Señor nos ha ordenado que nos acerquemos a él, y él se acercará a nosotros; y acercándonos a él recibimos la gracia por la cual podremos hacer aquellas obras que serán recompensadas por sus manos.”

Lucas 17:10 – “Así que también vosotros, cuando hubiereis hecho todo lo que os es mandado, decid: Siervos inútiles somos, porque lo que debíamos hacer, hicimos.”

Pero tampoco nos engañemos pensando que Dios nos va a salvar en la práctica del pecado. Cristo es ministro del pecador, pero no es ministro del pecado.

Daniel 1:8 – “Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse en la ración de la comida del rey, ni en el vino de su beber: pidió por tanto al príncipe de los eunucos de no contaminarse.”

No debemos buscar excusas para nuestros pecados, nuestras faltas y nuestros malos hábitos.

CC pg. 38.2 – “La verdadera confesión es siempre de un carácter específico y reconoce pecados particulares. Pueden ser de tal naturaleza que sólo puedan presentarse delante de Dios. Pueden ser males que deban confesarse individualmente a los que hayan sufrido daño por ellos; pueden ser de un carácter público, y en ese caso deberán confesarse públicamente. Pero toda confesión debe hacerse definida y directa, para reconocer en forma definida los pecados de los que uno sea culpable.”

HR pg. 132.2 – “Muchos ven que son suplidas sus necesidades del momento, pero no confían en el Señor para el futuro. Manifiestan incredulidad y se entregan al abatimiento y el desánimo ante posibles necesidades.

Algunos se preocupan constantemente por el temor de pasar necesidades y que sus hijos tengan que sufrir. Cuando surgen dificultades o se ven en aprietos -cuando se somete a prueba su amor y su fe en Dios- evitan la prueba y se quejan del procedimiento empleado por Dios para purificarlos. Se verifica que su amor no es puro ni perfecto; no es capaz de soportar todas las cosas.

La fe de los hijos del Dios del cielo debería ser fuerte, activa y perseverante: la certeza de lo que se espera. En ese caso se expresarán de este modo: ‘Bendice, alma mía, a Jehová, y bendiga todo mi ser su santo nombre’ (Salmos 103:1), porque ha obrado generosamente conmigo.

Algunos consideran que la abnegación es un verdadero sufrimiento. Se complace el apetito pervertido. Y el dominio de las apetencias malsanas induce incluso a muchos profesos cristianos a retroceder, como si la inanición fuese la consecuencia directa de un régimen alimentario sencillo. Y como los hijos de Israel prefieren la esclavitud, la enfermedad y hasta la muerte, antes que verse privados de las ollas de carne.

Pan y agua es todo lo que se promete al remanente en el tiempo de angustia.”

PP pg. 265.4 – “Muchos recuerdan a los israelitas de antaño, y se maravillan de su incredulidad y murmuración, creyendo que ellos no habrían sido tan ingratos; pero cuando se prueba su fe, aun en las menores dificultades, no manifiestan más fe o paciencia que los antiguos israelitas. Cuando se los coloca en situaciones estrechas, murmuran contra los medios que Dios eligió para purificarlos.

Aunque se suplan sus necesidades presentes, muchos se niegan a confiar en Dios para el futuro, y viven en constante ansiedad por temor a que los alcance la pobreza, y que sus hijos tengan que sufrir a causa de ellos. Algunos están siempre en espera del mal, o agrandan de tal manera las dificultades que realmente existen, que sus ojos se incapacitan para ver las muchas bendiciones que demandan su gratitud. Los obstáculos que encuentran, en vez de guiarlos a buscar la ayuda de Dios, única fuente de fortaleza, los separan de él, porque despiertan inquietud y quejas.”

MC pg. 227.3 – “Para saber cuáles son los mejores comestibles tenemos que estudiar el plan original de Dios para la alimentación del hombre. El que creó al hombre y comprende sus necesidades indicó a Adán cuál era su alimento…

Los cereales, las frutas carnosas, las oleaginosas y las legumbres, constituyen el alimento escogido para nosotros por el Creador.”

Ejemplos de cereales: arroz, cebada, quinua, avena, etc.

Ejemplos de frutas carnosas: durazno, pera, guanábana, etc.

Ejemplos de legumbres: garbanzos, lentejas, habichuelas, arvejas, soya, habas, etc.

Ejemplos de oleaginosas: maní, ajonjolí, almendras, pecanas, avellanas, pistachos, etc.

“El plan original de Dios para la alimentación del hombre” se encuentra en Génesis 1:29 y Génesis 3:18.

“Hierbas del campo” son las verduras: zapallo, zambo, apio, perejil, col, etc.

Si bien nuestro apetito pervertido quiere excusarse de estos alimentos con la excusa de que hoy en día están fumigados, con químicos y llenos de transgénicos, podemos orar a Dios para que bendiga estos alimentos, pues es la dieta original que Dios nos ordenó.

También surgen excusas filosóficas del “ingenio” humano que dicen “pero la vitamina b12 no hay en los vegetales sólo en la carne.” Como si el ser humano fuera más inteligente que Dios en cuanto a la alimentación que necesitamos. Nuestro cuerpo está programado para transformar los beta carotenos en vitaminas.

Por ejemplo, la vitamina A no existe en las frutas y verduras, pero existen los beta carotenos en la zanahoria que nuestro cuerpo convierte en vitamina A.

En el cielo nadie va a estar pescando ni comiendo carne; los redimidos habrán aprendido la temperancia y abnegación en la tierra.

No debemos echarnos atrás por la influencia negativa de los aficionados a la duda y la murmuración.

DTG pg. 748.2 – “Muchos aficionados a la duda se disculpan diciendo que si tuviesen las pruebas que Tomás recibió de sus compañeros, creerían. No comprenden que no solamente tienen esa prueba, sino mucho más. Muchos que, como Tomás, esperan que sea suprimida toda causa de duda, no realizarán nunca su deseo. Quedan gradualmente confirmados en la incredulidad.

Los que se acostumbran a mirar el lado sombrío, a murmurar y quejarse, no saben lo que hacen. Están sembrando las semillas de la duda, y segarán una cosecha de duda. En un tiempo en que la fe y la confianza son muy esenciales, muchos se hallarán así incapaces de esperar y creer.”

Lo que más hacemos todos los días es murmurar contra Dios.

La Bestia que era, no es, y será

El cuerno pequeño está satisfecho con una campaña que hable sobre la necesidad de preparación para la segunda venida de Cristo. Pero nunca dicen en qué consiste esa preparación, ni tampoco explican que hay un juicio que precede a la segunda venida de Cristo.

El cuerno pequeño enseña que “solo en la sinagoga Dios escucha tu oración”, mientras que la Palabra de Dios enseña que cuando oramos Dios oirá desde el cielo la oración (1 Reyes 8:32) de los que invocan su nombre en cualquier lugar (1 Corintios 1:2).

Dios ordenó a los israelitas a que se humillen “sobre los cuales mi nombre es invocado” (2 Crónicas 7:14). Ese lugar donde el nombre de Dios era invocado era el santuario terrenal, pues en el lugar santísimo se encontraba la ley que contenía su nombre.

Hoy ese santuario no está en vigencia, pues el que está en vigencia es el verdadero, el original: el Santuario Celestial.

Por eso podemos invocar su nombre desde cualquier lugar, ya que por fe nos congregamos al Santuario Celestial, de donde Dios oirá nuestra oración – “yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.” (2 Crónicas 7:14)

La Bestia que “era”, que “no es”, está muy cercana de llegar a la condición de “y será” (Apocalipsis 17:11-13). Entonces habrá llegado la crisis final.

bestianoes

Todo lo que actualmente está haciendo la iglesia católica es para que se cumpla Apocalipsis 13:3-4.

Cuando la comunidad europea –los diez cuernos—vuelva a poner en manos del papado el poder civil y religioso, habremos entrado en la finalización de la historia del mundo – Apocalipsis 17:12-13. En este momento será demasiado tarde para querer hacer la preparación, para estudiar, para arrepentirnos y cambiar.

Hoy, mientras la bestia “no es” todavía, debemos tomar en serio la Palabra de Dios.

Debemos prepararnos para el juicio de vivos, para que nuestros pecados sean borrados y nuestros nombres se mantengan en el libro de la vida. Cuando Cristo venga por segunda vez, los casos ya fueron decididos para vida o muerte eterna.

Hoy día nadie habla del juicio de vivos, sin embargo, el que hizo su preparación para el juicio de vivos—por añadidura—está preparado para la segunda venida de Cristo. Predicar el juicio de vivos es predicar la segunda venida de Cristo. De igual manera, si no llegamos preparados para el juicio de vivos, no estaremos preparados para el tiempo de angustia, para las plagas, ni para la segunda venida de Cristo.

Que Dios los bendiga.

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