El Último Movimiento de Reforma

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La iglesia, el pueblo de Dios 

HAp pg. 10.3 – “Desde el principio, las almas fieles han constituido la iglesia en la tierra. En todo tiempo el Señor ha tenido sus atalayas, que han dado un testimonio fiel a la generación en la cual vivieron. Estos centinelas daban el mensaje de amonestación; y cuando eran llamados a depositar su armadura, otros continuaban la labor. Dios ligó consigo a estos testigos mediante un pacto, uniendo a la iglesia de la tierra con la iglesia del cielo. El ha enviado a sus ángeles para ministrar a su iglesia, y las puertas del infierno no han podido prevalecer contra su pueblo.

A través de los siglos de persecución, lucha y tinieblas, Dios ha sostenido a su iglesia. Ni una nube ha caído sobre ella sin que Él hubiese hecho provisión; ni una fuerza opositora se ha levantado para contrarrestar su obra, sin que Él lo hubiese previsto. Todo ha sucedido como Él lo predijo. El no ha dejado abandonada a su iglesia, sino que ha señalado en las declaraciones proféticas lo que ocurriría, y se ha producido aquello que su Espíritu inspiró a los profetas a predecir. Todos sus propósitos se cumplirán. Su ley está ligada a su trono, y ningún poder del maligno puede destruirla. La verdad está inspirada y guardada por Dios; y triunfará contra toda oposición.”

La última amonestación

CS pg. 593.3 – “Cuando la amonestación final sea dada, cautivará la atención de aquellos caudillos por medio de los cuales el Señor está obrando en la actualidad, y algunos de ellos la aceptarán y estarán con el pueblo de Dios durante el tiempo de angustia.

El ángel que une su voz a la proclamación del tercer mensaje, alumbrará toda la tierra con su gloria. Así se predice una obra de extensión universal y de poder extraordinario. El movimiento adventista de 1840 a 1844 fue una manifestación gloriosa del poder divino; el mensaje del primer ángel fue llevado a todas las estaciones misioneras de la tierra, y en algunos países se distinguió por el mayor interés religioso que se haya visto en país cualquiera desde el tiempo de la Reforma del siglo XVI; pero todo esto será superado por el poderoso movimiento que ha de desarrollarse bajo la proclamación de la última amonestación del tercer ángel.”

En estos párrafos sacados del “Conflicto de los Siglos” se habla de un último movimiento de reforma que ocurrirá cuando se dé el ‘fuerte pregón’ o ‘fuerte clamor’ de Apocalipsis 18. Pero en el último párrafo podemos ver también una descripción de otros movimientos de reforma que han ocurrido en la historia de la iglesia de Dios.

¿Cuántos movimientos hay en este párrafo?

Tres:

  • La Reforma del siglo XVI (Reforma de Lutero y de los demás líderes protestantes),
  • el movimiento adventista de 1840 a 1844,
  • y el poderoso movimiento que ha de desarrollarse bajo la proclamación de la última amonestación del tercer ángel.

Este último poderoso movimiento no es comparado con ningún movimiento anterior, ya que dice: “todo esto será superado.”

Si bien el derramamiento del Espíritu Santo bajo la forma de lluvia temprana en el Pentecostés fue el anuncio del inicio del Ministerio Sacerdotal de Cristo en el Lugar Santo del Santuario Celestial, el derramamiento del Espíritu Santo bajo la forma de la lluvia tardía será el anuncio del comienzo del juicio de vivos cuando esté por concluir el Ministerio Sacerdotal de Cristo en el Lugar Santísimo del Santuario Celestial (Hebreos 4:14-15; 5:10; 6:19-20; 7:25-26; 8:1-6; 9:11-12, 23-25; Éxodo 34:22; Hechos 2:1-4; Éxodo 26:33-34; Hebreos 9:1-9).

CS pg. 596.2 — “Esta obra será semejante a la que se realizó en el día de Pentecostés. Como la ‘lluvia temprana’ fue dada en tiempo de la efusión del Espíritu Santo al principio del ministerio evangélico, para hacer crecer la preciosa semilla, así la ‘lluvia tardía’ será dada al final de dicho ministerio para hacer madurar la cosecha.”

Oseas 6:3 – “Y conoceremos, y proseguiremos en conocer a Jehová: como el alba está aparejada su salida, y vendrá a nosotros como la lluvia, como la lluvia tardía y temprana a la tierra.”

Joel 2:23 – “Vosotros también, hijos de Sión, alegraos y gozaos en Jehová vuestro Dios; porque os ha dado la primera lluvia arregladamente, y hará descender sobre vosotros lluvia temprana y tardía como al principio.”

Hechos 2:17-18, 21 – “Y será en los postreros días, dice Dios, Derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; y vuestros mancebos verán visiones, y vuestros viejos soñarán sueños. Y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días derramaré de mi Espíritu, y profetizarán. […] Y será que todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.”

Veamos los movimientos cristianos de reforma que han existido, en orden cronológico:

  • Movimiento de reforma del siglo primero (apostólico),
  • La Reforma del siglo XVI (Reforma de Lutero y los otros protestantes europeos),
  • Movimiento Adventista de 1840 a 1844,
  • El poderoso movimiento de la última amonestación al mundo entero.

Como podemos ver, hay un último movimiento de reforma en lo porvenir.

¿Qué debemos aprender para poder formar parte de ese movimiento futuro?

Tenemos una pista: “será semejante a la que se realizó en el día del Pentecostés.”

Por lo tanto debemos estudiar como fue el primer movimiento del Pentecostés; debemos estudiar las características del primer movimiento de reforma de los apóstoles.

¿Por qué, a través de la larga historia de la iglesia cristiana, ha habido necesidad de varias reformas?

Cuando las cosas andan mal, es señal de que se necesita una reforma. Si las cosas andan bien no hay necesidad de una reforma.

1.- Primer Movimiento de Reforma (siglo primero)

El Apóstol Pablo predicando ante el rey Agripa
El Apóstol Pablo predicando ante el rey Agripa

¿Cuál era el pueblo de Dios antes de la primera reforma?

El pueblo de Dios o la iglesia de Dios en este tiempo consistía de la nación judía (aunque la nación judía como tal recién se forma 3016 años después de la caída de Adán). Eran los israelitas, hebreos y judíos.

Debemos estudiar los asuntos de la nación judía antes del movimiento de reforma apostólico.

¿Sabía la nación judía como era el hombre justificado ante Dios?

Claro que sí. El ritual simbólico fue instituido por Dios justamente con ese fin.

Éxodo 12:5 – “El cordero será sin defecto, macho de un año; tomaréis un cordero o un cabrito.”

  1. El cordero (o cualquiera fuera el animal a sacrificarse) tenía que ser perfecto -> esto apuntaba a la perfección de Cristo.
  1. El cordero tenía que morir/ser sacrificado -> apuntaba a la muerte/sacrificio de Cristo.
  1. El cordero era sustituto del pecador -> Cristo es el sustituto del pecador.

Esta perfección estaba fuera del hombre.

El judío debía entender que era justificado por una perfección ajena a ellos, una perfección que no estaba en ellos. Si el hombre era capaz de tener esa perfección no hubiese necesitado de un sustituto.

Los judíos llevaban el incienso al atrio, pero no estaban autorizados de molerlo en el atrio, ni mucho menos quemarlo dentro del Santuario terrenal.

El israelita necesitaba el trabajo de otra persona, de un Sacerdote, pues el israelita no estaba autorizado de entrar al Santuario. Si el israelita entraba al Santuario debía morir:

Números 3:10 – “Constituirás a Aarón y a sus hijos para que cumplan con su sacerdocio. El extraño que se acerque será muerto.”

El incienso que era quemado dentro del Santuario representaba simbólicamente a la justicia/obediencia perfecta y perpetua de Cristo, que Cristo vivió aquí en la tierra (el atrio). Éxodo 30:7-8; Levítico 1:17; Ezequiel 20:40-41; Efesios 5:1; Hebreos 8:1-6.

PP pg. 321.2 – “El incienso, que ascendía con las oraciones de Israel, representaba los méritos y la intercesión de Cristo, su perfecta justicia, la cual por medio de la fe es acreditada a su pueblo, y es lo único que puede hacer el culto de los seres humanos aceptable a Dios. Delante del velo del lugar santísimo, había un altar de intercesión perpetua; y delante del lugar santo, un altar de expiación continua. Había que acercarse a Dios mediante la sangre y el incienso, pues estas cosas simbolizaban al gran Mediador, por medio de quien los pecadores pueden acercarse a Jehová, y por cuya intervención tan solo puede otorgarse misericordia y salvación al alma arrepentida y creyente.”

PP pg. 337.4 – “La ley ceremonial fue dada por Cristo. Aun después de ser abolida, Pablo la presentó a los judíos en su verdadero marco y valor, mostrando el lugar que ocupaba en el plan de la redención, así como su relación con la obra de Cristo; y el gran apóstol declara que esta ley es gloriosa, digna de su divino Originador. El solemne servicio del santuario representaba las grandes verdades que iban a ser reveladas a través de las siguientes generaciones. La nube de incienso que ascendía con las oraciones de Israel representaba su justicia, que es lo único que puede hacer aceptable ante Dios la oración del pecador; la víctima sangrante en el altar del sacrificio daba testimonio del Redentor que había de venir; y el lugar santísimo irradiaba la señal visible de la presencia divina.”

El sacerdote entraba a quemar algo que estaba fuera del israelita, algo que no formaba parte del israelita.

Todo el ritual simbólico mostraba al israelita como era justificado por una justicia fuera de él, simbolizado en el incienso y en la perfección del cordero o del animal sacrificado.

El cordero era ofrenda y sacrificio. Ofrenda, porque tenía que ser perfecto. Sacrificio, porque tenía que morir.

El incienso era también una ofrenda.

PP pg. 321.1 – “Al presentar la ofrenda del incienso, el sacerdote se acercaba más directamente a la presencia de Dios que en ningún otro acto de los servicios diarios […] Cuando el sacerdote ofrecía incienso ante el Señor, miraba hacia el arca; y mientras ascendía la nube de incienso, la gloria divina descendía sobre el propiciatorio y llenaba el lugar santísimo, y a menudo llenaba tanto las dos divisiones del santuario que el sacerdote se veía obligado a retirarse hasta la puerta del tabernáculo. Así como en ese servicio simbólico el sacerdote miraba por medio de la fe el propiciatorio que no podía ver, igualmente el pueblo de Dios ha de dirigir sus oraciones a Cristo, su gran Sumo Sacerdote, quien invisible para el ojo humano, está intercediendo en su favor en el santuario celestial.”

El israelita sabía que no era justificado por una justicia/perfección/obediencia que estaba dentro de él o que le pertenecía a él.

Ahora, veamos las diferencias entre el trabajo que se realizaba en el atrio del santuario vs el trabajo que se realizaba dentro del santuario propiamente dicho:

Todo lo que se realizaba en el atrio, simbolizaba el Evangelio en símbolos.

PR 359.2 – “En el antiguo ritual que era el Evangelio en símbolos, ninguna ofrenda imperfecta podía ser llevada al altar de Dios. El sacrificio que había de representar a Cristo debía ser sin mancha.”

El sacerdote tenía que entrar al Santuario, no con obras por acabar, sino con obras/medios ya acabadas; con obras que ya habían sido preparados fuera del santuario – en el atrio.

El animal sacrificado debía morir en el atrio, luego el Sacerdote debía recoger la sangre del animal y entrar con la sangre al Santuario para rociarla en el velo del Lugar Santísimo. No metía el cuerpo del cordero, solo la sangre que había obtenido (Levítico 4:4-6).

El incienso también tenía que ser molido en el atrio. Y ese incienso molido era quemado por el Sacerdote en el altar del incienso dentro del Santuario (Éxodo 30: 34-36).

Otro ejemplo: El pan de la proposición – el Sacerdote lo metía dentro del Santuario ya cocinado, no a medias o sin cocinar (Levítico 24:5-9).

Como podemos ver, dentro del Santuario no se preparaba nada, todas las obras ya estaban acabadas/realizadas en el atrio.

El trabajo del Sacerdote es el Ministerio Sacerdotal Terrenal, que consistía en:

  • Servicio Diario
  • Servicio Anual o Juicio

Cuando el Sacerdote va a quemar el incienso (Éxodo 30:7-8) va a haber aceptación o justificación diaria en promesa.

Cuando el Sacerdote va a rociar la sangre ante el velo (Levítico 4:1-20) va a haber perdón diario en promesa.

Cuando el Sacerdote va a aumentar el aceite en las lámparas (Levítico 24:2-4), el israelita, que sigue por fe el trabajo del sacerdote, va a recibir lluvia temprana (el Espíritu Santo) -> pero esto nunca fue en promesa, sino en realidad.

Si el Espíritu Santo no era dado al israelita en realidad (y solo en promesa) entonces no hubiesen tenidos los frutos del Espíritu (de Gálatas 5:22-23).

Sin el Espíritu Santo, David no hubiera poder haber escrito “¡Cuánto amo tu ley!” en Salmos 119:97. Sería una mentira.

El Espíritu Santo nunca fue una promesa, sino que siempre fue una realidad para el israelita. La aceptación y el perdón en cambio sí eran promesas para el israelita.

Así pues, como podemos ver, el israelita sabía que el hombre era justificado por fe, y no por obras de la ley. Pero entonces, qué pasó?

DTG pg. 26.3 – “Mediante el paganismo, Satanás había apartado de Dios a los hombres durante muchos siglos; pero al pervertir la fe de Israel había obtenido su mayor triunfo. Al contemplar y adorar sus propias concepciones, los paganos habían perdido el conocimiento de Dios, y se habían ido corrompiendo cada vez más. Así había sucedido también con Israel. El principio de que el hombre puede salvarse por sus obras, que es fundamento de toda religión pagana, era ya principio de la religión judaica. Satanás lo había implantado; y doquiera se lo adopte, los hombres no tienen defensa contra el pecado.”

DTG pg. 26.4 – “El mensaje de la salvación es comunicado a los hombres por medio de agentes humanos. Pero los judíos habían tratado de monopolizar la verdad que es vida eterna. Habían atesorado el maná viviente, que se había trocado en corrupción. La religión que habían tratado de guardar para sí llegó a ser un escándalo. Privaban a Dios de su gloria, y defraudaban al mundo por una falsificación del Evangelio. Se habían negado a entregarse a Dios para la salvación del mundo, y llegaron a ser agentes de satanás para su destrucción.”

DTG pg. 27.1 – “Los mismos sacerdotes que servían en el templo habían perdido de vista el significado del servicio que cumplían. Habían dejado de mirar más allá del símbolo, a lo que significaba. Al presentar las ofrendas de los sacrificios, eran como actores de una pieza de teatro. Los ritos que Dios mismo había ordenado eran trocados en medios de cegar la mente y endurecer el corazón. Dios no podía hacer ya más nada para el hombre por medio de ellos. Todo el sistema debía ser desechado.”

Los israelitas no conservaron el concepto correcto de cómo el hombre es justificado ante Dios.

Si los israelitas no hubiesen perdido de vista cómo el hombre es justificado por la fe sin las obras de la ley, nunca hubiese habido una necesidad de una reforma.

Habacuc 2:4 – “He aquí, aquel cuya alma no es recta dentro de sí está envanecido, pero el justo por su fe vivirá.”

El diablo trabajó para que ellos pierdan de vista como el hombre es justificado ante Dios.

Para ellos la aceptación/justificación se volvió en -> salvación por obras.

DTG pg. – “Cristo vio que algo debía hacerse. Habían sido impuestas numerosas ceremonias al pueblo, sin la debida instrucción acerca de su significado. Los adoradores ofrecían sus sacrificios sin comprender que prefiguraban al único sacrificio perfecto. Y entre ellos, sin que se le reconociese ni honrase, estaba Aquel al cual simbolizaba todo el ceremonial. El había dado instrucciones acerca de las ofrendas. Comprendía su valor simbólico, y veía que ahora habían sido pervertidas y mal interpretadas. El culto espiritual estaba desapareciendo rápidamente. Ningún vínculo unía a los sacerdotes y gobernantes con su Dios. La obra de Cristo consistía en establecer un culto completamente diferente.”

Lo correcto, que los judíos entendían en un principio era que:

El Atrio = era el Evangelio en símbolos.

Entendían que ese Evangelio en símbolos era diferente al:

Santuario = o Ministerio Sacerdotal Terrenal

Por ejemplo, si un príncipe de Israel cometía un pecado y era convencido de pecado, entonces el príncipe debía llevar un macho cabrío y el mismo podía degollar al animal en el atrio, pero luego necesitaba de un intercesor -del Sacerdote- para que recoja la sangre y siga con el ritual (Levítico 4:22-25).

El israelita entendía que sin trabajo del Sacerdote no había justificación.

Entendía que sin Ministerio no hay justificación, no hay perdón, y no hay Espíritu Santo.

Entendía que cuando el Sacerdote molía el incienso en el atrio, no era justificado.

Entendía que cuando se sacrificaba al animal en el atrio, no era perdonado.

Ningún trabajo en el atrio daba justificación, perdón, ni Espíritu Santo. Solo los trabajos del Sacerdote dentro del Santuario daban la justificación, perdón y al Espíritu Santo bajo la forma de lluvia temprana.

Si no hubiese habido necesidad de hacer el traspaso de los pecados del pecador -> al sustituto -> al santuario, entonces no hubiese habido nunca necesidad de una purificación del santuario en el 10 del mes séptimo (Levítico 16:16,29).

Entonces, cómo se puede pensar que cuando Cristo murió en la cruz (fue sacrificado en el atrio) ese acto/sacrificio trajo perdón de pecados?

¿Cómo se puede pensar que recibir bautismo, o cualquier obra que se realice en la tierra (atrio) puede traer el Espíritu Santo?

Estamos tan ciegos como en el tiempo que Jesús vino por primera vez porque no estudiamos el Santuario terrenal y el ritual simbólico.

Los israelitas entendían también que el Servicio Diario es tiempo presente, ocurre todos los días, y es trabajo del Sacerdote.

El Servicio Anual o Juicio, en cambio, era tiempo futuro, una vez al año, y era trabajo de Sumo Sacerdote.

El israelita entendía los símbolos:

Incienso quemado = justificación (en promesa)

Sangre rociada = perdón (en promesa)

Aceite para las lámparas = lluvia temprana (en realidad)

Entendía que debía llegar al día del Juico o Servicio Anual (o 10 de mes séptimo) en la siguiente condición:

  • aceptado,
  • perdonado,
  • y con lluvia temprana (Espíritu Santo habitante, no visitante).

Entendía que NO DEBÍA ESPERAR HASTA EL ÚLTIMO MINUTO, es decir hasta el mismo día del Juicio, para buscar aceptación, perdón y Espíritu Santo. Por algo existía el Servicio Diario. Si el israelita hubiese podido esperar al Servicio Anual para buscar perdón, justificación y Espíritu Santo, el Servicio Diario nunca hubiera sido instituido por Dios.

El israelita entendía que lo que se realizaba en el atrio (Evangelio) era diferente a lo que se realizaba en el Santuario (Ministerio Sacerdotal).

El israelita comprendía que en el 10 de mes séptimo – cuando llegaba el día de Juicio o Servicio Anual:

Cuando el Sumo Sacerdote quemaba incienso, dentro del Santuario, el israelita recibía lo siguiente:

Su nombre era conservado en el Libro de la Vida (en promesa).

Durante el Servicio Anual, el incienso sigue simbolizando la justicia de Cristo. Tanto en el Servicio Diario como en el Servicio anual, el incienso simbolizaba la justicia de Cristo.

El israelita sabía que, en el Servicio Anual, la sangre del macho cabrío rociada sobre el propiciatorio era borramiento (expiación) de pecados (en promesa).

El israelita sabían que ese trabajo dentro del Santuario era diferente a lo que tenía que ocurrir dentro del israelita mismo -> lo cual es Santificación.

Es decir, el israelita sabía la diferencia entre Justificación y Santificación. Sabía la diferencia entre justicia de la fe y justicia de la ley.

Entendían que el Ministerio Sacerdotal era una obra no acabada.

Veamos algunos ejemplos que demuestran que los israelitas sabían todas estas cosas…

En Daniel capítulo 4, tenemos la historia de Nabucodonosor y el sueño del árbol. Daniel tenía muchas razones para alegrarse de lo que había de ocurrir a Nabucodonosor (Nabucodonosor llevó cautivo al pueblo de Israel, saqueó y destruyó el Santuario terrenal; Daniel fue separado de sus padres, castrado, fue llevado en cautiverio, etc.), pero Daniel no se alegró – “¡Oh señor mío, que el sueño sea para tus enemigos, y su interpretación tus adversarios” (Daniel 4:19). Daniel tenía muchas razones para poder alegrarse, pero no se alegró. El enemigo quiere que nos alegremos de lo malo que le pasa al prójimo, porque al hacer esto estamos en peligro de no retener el perdón y cuando llegue el día del Juicio se nos encuentre sin perdón.

Daniel sabía que el perdón debía recibirse diariamente. Daniel hacía su Servicio Diario tres veces al día; buscaba el perdón diariamente (Daniel 6:10).

Daniel entendía que Santificación es Espíritu Santo y esfuerzo humano.

El Espíritu Santo no va a hacer la parte que a mí me corresponde hacer. Y yo no voy a hacer la parte que le corresponde a Él.

Daniel entendió eso. En Daniel capítulo 2, Daniel pudo dejar que maten a los sabios de Babilonia, pero el dijo a Arioc – “No hagas perecer a los sabios de Babilonia” (Daniel 2:24). Ese es el Espíritu de Cristo. Estaba en manos de Daniel que ninguno de esos sabios paganos quede vivo, y solo él y sus amigos queden vivos en la corte del rey. Daniel pudo pensar sólo en función del YO, del egoísmo. Este es un ejemplo de santificación.

Y cuando el rey le premió a Daniel, él pensó en sus amigos para que reciban cargos elevados. El egoísmo de Daniel estaba subyugado. Daniel hizo la parte que le tocaba a él hacer, y el Espíritu Santo estaba haciendo la parte que le tocaba hacer a Él en Daniel.

El Espíritu Santo puso la capacidad de perdonar en Daniel y Daniel ejerció el perdón perdonando a los sabios.

Si nosotros le pedimos a Dios, el Espíritu Santo nos capacita, nos da la capacidad de amar, de perdonar, de tener lealtad, fe, paciencia, dominio propio, etc., todos los frutos del Espíritu (Gálatas 5:22-23). Esa es la parte que le corresponde al Espíritu Santo. Pero luego vendrán las pruebas día a día, y en las pruebas de la vida nuestra capacidad para amar, fe, lealtad, dominio propio, etc., serán probadas. Entonces viene la parte que nos corresponde a nosotros, pues nosotros somos los que vamos a desarrollar y a ejercer la fe, la lealtad, el dominio propio, etc., si es que queremos cooperar con el Espíritu Santo.

Si no queremos cooperar con el poder divino haciendo nuestra parte, entonces, que se nos de la capacidad para amar, perdonar, paciencia, fe, lealtad, etc., no servirá de nada.

Daniel era pecador (ver oración de Daniel 9:5), era egoísta, tenía egoísmo en él, pero su egoísmo estaba subyugado.

Otro ejemplo:

En la historia de José (hijo de Jacob), cuando sus hermanos se presentaron delante de él en Egipto (ver Génesis 42:6), José pudo pensar “¡Ellos me vendieron! Es mi oportunidad de matarlos. Es mi oportunidad de venganza.” Pero José tuvo misericordia.

Dios ha permitido que se registren estas lecciones para nuestra enseñanza. José no tuvo espíritu de venganza. A pesar de que tenía a sus hermanos en sus manos, el no hizo nada para vengarse. Se portó duro al principio, pues quiso ver qué espíritu seguían abrigando sus hermanos.

Pero, para los días de Cristo, todo lo que era claro para los israelitas, ahora estaba en tinieblas. Para entonces, ya ni siquiera sabían a quien simbolizaba el Cordero!

Ni los sacerdotes sabían el trabajo de quien hacían en símbolos:

DTG pg. 27.1 – “El pueblo a quien Dios había llamado para ser columna y base de la verdad, había llegado a ser representante de Satanás. Hacía la obra que éste deseaba que hiciese, y seguía una conducta que representaba falsamente el carácter de Dios y le hacía considerar por el mundo como un tirano. Los mismos sacerdotes que servían en el templo habían perdido de vista el significado del servicio que cumplían. Habían dejado de mirar más allá del símbolo, a lo que significaba. Al presentar ofrendas de los sacrificios, eran como actores de una pieza de teatro. Los ritos que Dios mismo había ordenado eran trocados en medios de cegar la mente y endurecer el corazón. Dios no podía hacer y más nada para el hombre por medio de ellos. Todo el sistema debía ser desechado.”

Si los Sacerdotes no entienden los símbolos, y se supone que es su DEBER INSTRUIR al pueblo acerca del significado de los ritos y los símbolos, cómo estaría el pueblo?

¡Peor, en tinieblas! No entendían ni siquiera su condición: no entendían que no tenían capacidad para amar, perdonar, lealtad, fe – los frutos del Espíritu.

Los judíos (en el tiempo de Jesús) ya habían perdido de vista cómo el hombre es justificado ante Dios, no sabían a quien simbolizaba el Cordero.

Aarón – el hermano de Moisés, cuando inicio su Sacerdocio (Éxodo 28:3), debía entender que estaba ejerciendo un sacerdocio que era SOMBRA de un VERDADERO Sacerdocio en lo porvenir (Hebreos 8:5).

David entendió que el trabajo de los sacerdotes era un símbolo del trabajo del VERDADERO Sacerdote:

Salmos 110:4 – “Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec.”

Si el israelita no hubiese entendido su condición, no hubiesen necesitado, ni hubiesen querido una justicia ajena. Hubiesen buscado aceptación por las obras de la ley.

Pero ya, en los tiempos de Cristo, no entendían la condición del hombre.

El hombre debe aceptar su condición y pedir capacidad para poder luchar contra esa condición natural:

CC pg. 32.2 – “Tened cuidado con las dilaciones. No posterguéis la obra de abandonar vuestros pecados y buscar la pureza del corazón por medio del Señor Jesús. En esto es donde miles y miles han errado a costa de su perdición eterna. No insistiré aquí en la brevedad e incertidumbre de la vida; pero se corre un terrible peligro, que no se comprende lo suficiente, cuando se posterga el acto de ceder a la voz suplicante del Santo Espíritu de Dios y se prefiere vivir en el pecado, porque tal demora consiste realmente en esto. No se puede continuar en el pecado, por pequeño que se lo considere, sin correr el riesgo de una pérdida infinita. Lo que no venzamos nos vencerá a nosotros y nos destruirá.”

Si bien debemos aceptar cómo es verdaderamente nuestro carácter por naturaleza, esto no es suficiente. Debemos luego aprender a luchar contra esa naturaleza.

Daniel, José, y los demás ejemplos bíblicos, no eran diferentes de nosotros – ellos tenían nuestra misma naturaleza pecaminosa. Pero ellos aprendieron a luchar contra esas inclinaciones. Ellos no eran “súper hombres,” eran exactamente iguales a nosotros. Ellos también tuvieron que luchar contra sus inclinaciones y sus tendencias, y tuvieron que aprender de sus errores. Pero ellos salieron finalmente victoriosos. Fueron capacitados por el Espíritu Santo y ellos hicieron su parte para subyugar la naturaleza humana.

Veamos un ejemplo de la VERDADERA condición del hombre, de todos nosotros – los profesos cristianos:

DTG pg. 142.2 – “Nicodemo había oído la predicación de Juan el Bautista concerniente al arrepentimiento y el bautismo, y cuando había señalado al pueblo a Aquel que bautizaría con el Espíritu Santo. El mismo había sentido que había falta de espiritualidad entre los judíos; que, en gran medida, estaban dominados por el fanatismo y la ambición mundanal. Había esperado que se produjese un mejor estado de cosas al venir el Mesías. Sin embargo, el mensaje escrutador del Bautista no había producido en él convicción de pecado. Era un fariseo estricto, y se enorgullecía de sus buenas obras. Era muy estimado por su benevolencia y generosidad en sostener el culto del templo, y se sentía seguro del favor de Dios. Le sorprendió la idea de un reino demasiado puro para que él lo viese en la condición que estaba.”

Nicodemo veía sus buenas obras y se sentía seguro de conocer la verdad, se sentía seguro de conocer las doctrinas correctas; se creía espiritual, estaba seguro de contar con el favor de Dios; se creía leal, cumplidor y amador de Dios… sin embargo estaba CIEGO a su VERDADERA CONDICIÓN.

CS pg. 142.3 – “La figura del nuevo nacimiento que Jesús había empleado no era del todo desconocida para Nicodemo. Los conversos del paganismo a la fe de Israel eran a menudo comparados a niños recién nacidos. Por lo tanto, debió percibir que las palabras de Cristo no habían de ser tomadas en su sentido literal. Pero por virtud de su nacimiento como israelita, se consideraba seguro de tener un lugar en el reino de Dios. Le parecía que no necesitaba cambio alguno. Por esto le sorprendieron las palabras del Salvador. Le irritaba su íntima aplicación a sí mismo. El orgullo del fariseo contendía contra el sincero deseo del que buscaba la verdad. Se admiraba de que Cristo le hablase así, sin tener en cuenta su posición de príncipe de Israel.”

Nicodemo no entendía que era pecador y que no tenía capacidad para amar; no entendía que ante Dios no era aceptado por sus obras y que era tan pecador como los gentiles, pues estaba ciego a su verdadera condición. Nicodemo pensaba que era rico espiritualmente y que no necesitaba de nada.

Y esa era la condición general del pueblo de Israel: todos estaban ciegos a su condición como nación.

Entonces, como los judíos tenían en mente una salvación por obras, había necesidad de una reforma.

Para una realizar una reforma, Dios necesita instrumentos humanos que puedan ver y comprender la necesidad de un cambio.

¿Qué hizo Dios?

Primero suscitó a Juan el Bautista – un pre-reformador.

Juan el Bautista fue suscitado para preparar el camino para que empiece el Ministerio terrenal de Cristo y también para preparar el camino a la reforma del siglo primero:

Juan 1:23 – “Dijo: –Yo soy la voz de uno que proclama en el desierto: ‘Enderezad el camino del Señor’ como dijo el profeta Isaías.”

Lucas 1:15-17 – “porque él será grande delante del Señor. Nunca beberá vino ni licor, y será lleno del Espíritu Santo aún desde el vientre de su madre. Y hará que muchos de los hijos de Israel vuelvan al Señor su Dios. El mismo irá delante del Señor con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos y os desobedientes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo apercibido.”

Misión de Juan el Bautista: 1. Preparar el camino y 2. preparar un pueblo.

Cuando Cristo inicio su ministerio terrenal, llamó gente que había de ser preparada para que realicen esa reforma: los discípulos.

DTG pg. 114.6 – “Con el llamamiento de Juan, Andrés, Simón, Felipe y Natanael, empezó la fundación de la iglesia cristiana. Juan dirigió a dos de sus discípulos a Cristo. Entonces uno de éstos, Andrés, halló a su hermano, y lo llevó al Salvador. Luego Felipe fue llamado, y buscó a Natanael. Estos ejemplos deben enseñarnos la importancia del esfuerzo personal, de dirigir llamamientos directos a nuestros parientes, amigos y vecinos. Hay quienes durante toda la vida han profesado conocer a Cristo, y sin embargo, no han hecho nunca un esfuerzo personal para traer siquiera un alma al Salvador. Dejan todo el trabajo al predicador. Tal vez él esté bien preparado para su vocación, pero no puede hacer lo que Dios ha dejado para los miembros de la iglesia.”

En Juan 1:35-51 – podemos leer sobre el llamamiento de los discípulos.

Juan el Bautista tenía sus discípulos, y uno de ellos era Juan el Evangelista y otro era Andrés. Ellos estuvieron presentes cuando Juan dijo “¡He aquí el Cordero de Dios!” (Juan 1:29), y ellos fueron detrás de Cristo. Juan y Andrés llegan a ser los primeros discípulos de Cristo. Y ellos a su vez fueron a llamar a Santiago, Felipe, Pedro, etc.

Cristo vio cual era la condición del pueblo de Israel, sabía que estaban en tinieblas espirituales. Jesús vio también que toda la verdad estaba alterada y por todo esto vio la necesidad de una reforma. Si todo hubiera estado bien, no hubiese habido necesidad de una reforma.

Para poder realizar esta reforma Cristo tenía que preparar gente y tenía que hacer un trabajo especial con ellos. Jesús tenía que educarles e instruirles con la verdad.

Llamamiento

DTG pg. 263.1 – “En sus hábitos y temperamento, los apóstoles diferían grandemente. Entre ellos se contaba el publicano Leví Mateo y el celote Simón, el intransigente enemigo de la autoridad de Roma; el generoso e impulsivo Pedro, y el ruin Judas; Tomás el fiel, aunque tímido y miedoso; Felipe, lento de corazón e inclinado a la duda, y los ambiciosos y jactanciosos hijos de Zebedeo, con sus hermanos. Estos fueron reunidos, con sus diferentes defectos, todos con tendencias al mal, heredadas y cultivadas; pero en Cristo y por su medio habían de habitar en la familia de Dios, aprendiendo a ser uno en fe, doctrina y espíritu. Iban a tener sus pruebas, sus agravios, sus diferencias de opinión; pero mientas Cristo habitase en el corazón de ellos, no habría disensión. Su amor los induciría a amarse unos a otros; las lecciones del Maestro harían armonizar todas las diferencias, poniendo a los discípulos en unidad hasta hacerlos de una mente y un mismo criterio. Cristo es el gran centro, y ellos se acercarían el uno al otro en la proporción en que se acercasen al centro.”

¿Qué tipo de personas eran los discípulos de Cristo? ¿Eran diferentes a nosotros?

No, eran iguales.

DTG pg. 262.4 — “Todos los discípulos tenían graves defectos cuando Jesús los llamó a su servicio. Aun Juan, quien vino a estar más íntimamente asociado con el manso y humilde Jesús, no era por naturaleza manso y sumiso. El y su hermano eran llamados ‘hijos del trueno.’ Aun mientras andaba con Jesús, cualquier desprecio hecho a éste despertaba su indignación y espíritu combativo. En el discípulo amado, había mal genio, espíritu vengativo y de crítica. Era orgulloso y ambicionaba ocupar el primer puesto en el reino de Dios. Pero día tras día, en contraste con su propio espíritu violento, contempló la ternura y tolerancia de Jesús, y fue oyendo sus lecciones de humildad y paciencia. Abrió su corazón a la influencia divina y llegó a ser no solamente oidor sino hacedor de las obras del Salvador. Ocultó su personalidad en Cristo y aprendió a llevar el yugo y la carga de Cristo.”

Hubo un proceso en los discípulos, no hubo un cambio de la noche a la mañana. Quizás podemos tener falsos conceptos acerca de los discípulos y podamos pensar que eran personas que no tenían nuestras mismas inclinaciones. Pero en un principio si tenían malas inclinaciones al igual que todos nosotros las tenemos.

La clave fue que los discípulos no se quedaron así en esa condición, ellos cambiaron.

DTG pg. 215.1 – “Jesús eligió a pescadores sin letras porque no habían sido educados en las tradiciones y costumbres erróneas de su tiempo. Eran hombres de capacidad innata, humildes y susceptibles de ser enseñados; hombres a quienes él podía educar para su obra. En las profesiones comunes de la vida, hay muchos hombres que cumplen sus trabajos diarios, inconscientes de que poseen facultades que, si fuesen puestas en acción, los pondrían a la altura de los hombres más estimados del mundo. Se necesita el toque de una mano hábil para despertar estas facultades dormidas. A hombres tales llamó Jesús para que fueses sus colaboradores; y les dio las ventajas de estar asociados con él. Nunca tuvieron los grandes un maestro semejante. Cuando los discípulos terminaron su período de preparación con el Salvador, no eran ya ignorantes y sin cultura; habían llegado a ser como él en mente y carácter, y los hombres se dieron cuenta de que habían estado con Jesús.”

Inicialmente los apóstoles eran hombres pescadores y sin letras, no eran hombres estudiados o educados. Pero el Señor los educó y los preparó para una obra que ellos tenían que hacer. No podían ser lanzados al escenario sin pasar por ese período de preparación.

Cuando los discípulos de Cristo terminaron ese determinado período de preparación, ya no eran iguales a como eran en un principio.

En un principio todos los discípulos anhelaban ocupar el primer puesto del reino de Cristo (ya que inicialmente pensaban que se trataba de un reino terrenal). Por eso ninguno quiso desempeñar el rol de siervo y lavar los pies en la noche de la última cena (Juan 13:4-5). Cada uno de ellos tenia un concepto demasiado elevado de sí mismo y por eso estaban peleándose entre ellos. (Marcos 10:35-41).

Al principio ninguno de ellos quería servir, mas bien todos querían ser servidos. Mas luego llegaron a aprender la lección. Fue por esto que Cristo estuvo con ellos tres años y medio, preparándolos para una obra que ellos tenían que hacer.

DTG pg. 257.4 – “Mientras educaba a sus discípulos, Jesús solía apartarse de la confusión de la ciudad a la tranquilidad de los campos y las colinas, porque estaba más en armonía con las lecciones de abnegación que deseaba enseñarles.”

DTG pg. 263.2 – “Cuando Jesús hubo dado su instrucción a los discípulos congregó al pequeño grupo en derredor suyo, y arrodillándose en medio de ellos y poniendo sus manos sobre sus cabezas, ofreció una oración para dedicarlos a su obra sagrada. Así fueron ordenados al ministerio evangélico los discípulos del Señor. Como representantes suyos entre los hombres, Cristo no elige ángeles que nunca cayeron, sino a seres humanos, hombres de pasiones iguales a las de aquellos a quienes tratan de salvar.”

DTG pg. 263.3 – “El hombre necesita un poder exterior a sí mismo para restaurarle a la semejanza de Dios y habilitarle para hacer la obra de Dios; pero esto no hace que no sea esencial el agente humano. La humanidad hace suyo el poder divino, Cristo mora en el corazón por la fe; y mediante la cooperación con lo divino el poder del hombre se hace eficiente para el bien.”

DTG pg. 264.1 – “El que llamó a los pescadores de Galilea está llamando todavía a los hombres a su servicio. Y está tan dispuesto a manifestar su poder por medio de nosotros como por los primeros discípulos. Por imperfectos y pecaminosos que seamos, el Señor nos ofrece asociarnos consigo, para que seamos aprendices de Cristo. Nos invita a ponernos bajo la instrucción divina para que unidos con Cristo podamos realizar las obras de Dios.”

Idioma y Gobierno

DTG pg. 23.4 – “Un idioma se hablaba extensamente y era reconocido por doquiera como la lengua literaria. De todos los países, los judíos dispersos acudían a Jerusalén para asistir a las fiestas anuales, al volver adonde residían, podían difundir por el mundo las nuevas de la llegada del Mesías.”

DTG pg. 24.4 – “Desde hacía varios siglos, las Escrituras estaban traducidas al griego, idioma extensamente difundido por todo el imperio romano.”

El idioma predominante en la época de los apóstoles era el griego y el imperio romano dominaba Jerusalén y la mayor parte del Viejo Mundo, por lo cual el latín también era un idioma predominante en aquella época. Sin embargo, los apóstoles solo hablaban hebreo y como en un inicio no eran hombres educados seguramente hablaban un mal hebreo. Pero eso va a cambiar con el derramamiento de la lluvia temprana en el Pentecostés (Hechos 2:1-12).

HAp 32.1 – “El Espíritu Santo, asumiendo la forma de lenguas de fuego, descansó sobre los que estaban congregados. Esto era un emblema del don entonces concedido a los discípulos, que los habilitaba para hablar con facilidad idiomas antes desconocidos para ellos. La apariencia de fuego significaba el celo ferviente con que los apóstoles iban a trabajar, y el poder que iba a acompañar su obra.”

HAp 32.2 – “Durante la dispersión, los judíos habían sido esparcidos a casi todos los lugares del mundo habitado, y en su destierro habían aprendido a hablar varios idiomas. Muchos de estos judíos estaban en esta ocasión en Jerusalén, asistiendo a las festividades religiosas que se celebraban. Toda lengua conocida estaba representada por la multitud reunida. Esta diversidad de idiomas hubiera representado un gran obstáculo para la proclamación del Evangelio; por lo tanto Dios suplió de una manera milagrosa la deficiencia de los apóstoles. El Espíritu Santo hizo por ellos lo que los discípulos no hubieran podido llevar a cabo en todo el curso de su vida. Ellos podían ahora proclamar las verdades del Evangelio extensamente, pues hablaban con corrección los idiomas de aquellos por quienes trabajaban. Este don milagroso era una evidencia poderosa para el mundo de que la comisión de ellos llevaba el sello del cielo. Desde entonces en adelante, el habla de los discípulos fue pura, sencilla y correcta, ya hablaran en su idioma nativo o en idioma extranjero.”

El Espíritu Santo hizo que los discípulos no solamente pudieran hablar en otros idiomas, sino que también los capacitó para poder hablar su idioma hebreo nativo correctamente. Pero esto tuvo un motivo: evangelizar a la gente que hablaba esos otros idiomas. El don de lenguas no fue dado para que los apóstoles se gloríen de hablar en otras lenguas.

Lugar

Este primer movimiento de reforma se originó en un solo lugar: Jerusalén. Y de ahí se va a difundir por el resto del mundo antiguo (Hechos 1:8). Es decir que no fue un movimiento de reforma que se realizó de forma simultánea en varios lugares. Tuvo un lugar de origen del cual se difundió por el resto del mundo.

¿Qué tenían que hacer los discípulos?

Los discípulos (al igual que el resto de la nación judía) tenía falsos conceptos acerca del Mesías y de su primera llegada a la tierra, lo cual resultó en un gran chasco para ellos. Ellos esperaban a un Mesías como un rey terrenal, que tendría un reino terrenal y que los iba a hacer libres del imperio romano. Por ellos los discípulos no creían que Cristo iba a morir y luego resucitar (Mateo 16:21-23; Mateo 20:21).

Como el ritual simbólico estaba pervertido, los discípulos no comprendían que, así como la fiesta de la Pascua anunciaba la muerte de Cristo, la fiesta de las gavillas o primicias anunciaba su resurrección. Es por esto que quedaron gravemente chasqueados cuando Cristo fue crucificado, ya que tenían conceptos equivocados referente al Mesías y no comprendían correctamente el ritual simbólico.

HAp pg. 21.2 – “Jesús había intentado varias veces descorrer el velo del futuro antes sus discípulos, pero ellos no se habían interesado en pensar en las cosas que él decía. Por causa de esto, su muerte los había sorprendido; y ellos, al recapitular el pasado y ver el resultado de su incredulidad, se llenaron de tristeza. Cuando Cristo fue crucificado, no creyeron que resucitaría. El les había dicho claramente que se levantaría al tercer día, pero ellos, perplejos, deseaban saber qué quería decir. Esta falta de comprensión los dejó enteramente desesperados en ocasión de su muerte. Quedaron amargamente chasqueados.”

Es por esto que los apóstoles tenían que pasar primeramente por un período de preparación (tres años y medio a lado de Cristo y luego recibirían el derramamiento del Espíritu Santo para poder comprender las Escrituras).

  • Los apóstoles tenían que anunciar el fin de las 70 semanas de Daniel 9:24.

CS pg. 345.2 – “El mismo Cristo los envió con el mensaje: ‘Se ha cumplido el tiempo, y se ha acercado el reino de Dios: arrepentíos, y creed el evangelio’ (Marcos 1:15). El mensaje se fundaba en la profecía del capítulo noveno de Daniel. El ángel había declarado que las sesenta y nueve semanas alcanzarían ‘hasta el Mesías Príncipe,’ y con grandes esperanzas y gozo anticipado los discípulos anhelaban que se estableciera en Jerusalén el reino del Mesías que debía extenderse por toda la tierra.”

CS pg. 364.4 – “Lo que los discípulos habían anunciado en nombre de su Señor, era exacto en todo sentido, y los acontecimientos predichos estaban realizándose en ese mismo momento. ‘Se ha cumplido el tiempo, y se ha acercado el reino de Dios,’ había sido el mensaje de ellos. Transcurrido ‘el tiempo’—las sesenta y nueve semanas del capítulo noveno de Daniel, que debían extenderse hasta el Mesías, ‘el Ungido’—Cristo había recibido la unción del Espíritu después de haber sido bautizado por Juan en el Jordán, y el ‘reino de Dios’ que habían declarado estar próximo, fue establecido por la muerte de Cristo. Este reino no era un imperio terrenal como se les había enseñado a creer. No era tampoco el reino venidero e inmortal que se establecerá cuando ‘el reino, y el dominio, y el Señorío de los reinos por debajo de todos los cielos, será dado al pueblo de los santos del Altísimo’; ese reino eterno en que ‘todos los dominios le servirán y le obedecerán a él’ (Daniel 7:27).”

DTG pg. 73.3 – “A la pregunta de Zacarías, el ángel respondió: ‘Yo soy Gabriel, que estoy delante de Dios; y soy enviado a hablarte, y a darte estas buenas nuevas’ (Lucas 1:19). Quinientos años antes, Gabriel había dado a conocer a Daniel el período profético que había de extenderse hasta la venida de Cristo (Daniel 9:21). El conocimiento de que el fin de este período profético se acercaba, había inducido a Zacarías a orar por el advenimiento del Mesías. Y he aquí que el mismo mensajero por quien fuera dada la profecía había venido a anunciar su cumplimiento.”

DTG pg. 107.2 – “Era bien sabido que las setenta semanas de la profecía de Daniel, que incluían el advenimiento del Mesías, estaban por terminar; y todos anhelaban participar en esa era de gloria nacional que se esperaba para entonces. Era tal el entusiasmo popular, que el Sanedrín se vería pronto obligado a sancionar o a rechazar la obra de Juan.”

  • Los apóstoles tenían que explicar que el ritual simbólico había llegado a su fin, y que había otro Santuario – el verdadero (Éxodo 26:30; Hebreos 8:5; Hebreos 8:1-2).

Ya que se había perdido de vista la justificación por la fe para el tiempo de Cristo, Dios tuvo que hacer una reforma.

Esta reforma es el primer movimiento de reforma para restaurar el conocimiento original que tenían los israelitas.

Originalmente los israelitas entendían que era diferente el trabajo que se realizaba en el atrio al trabajo que se realizaba dentro del santuario; entendían que era diferente el trabajo del lugar santo al trabajo que se debía realizar en el lugar santísimo del santuario, y comprendían que la santificación era un resultado de haber sido aceptados por Dios.

Entonces, los apóstoles en el primer movimiento de reforma tenían que:

  1. Demostrar que el Evangelio es una obra diferente del Ministerio Sacerdotal Celestial de Cristo.
  2. Demostrar que la Justificación es diferente de la Santificación.

Evangelio es la obra acabada que Cristo realizó aquí en la tierra (Juan 17:4; 1 Corintios 15:1-5).

Los apóstoles llegaron a comprender (Lucas 24:45) que el Ministerio Sacerdotal Celestial de Cristo estaba dividido en dos servicios:

Servicio Diario Celestial (al cual se refiere Pablo en Ro. 3:24 y Hebreos 9:6) – Y que el lugar en que se debía realizar era: El Santuario Celestial (Hebreos 6:19-20; Hebreos 8:1-2)– y el departamento en que ocurría era el Lugar Santo (Hebreos 9:2,6). Sabían que en sus días solo se llevaba en efecto el Servicio Diario y que había un evento en lo porvenir que iba a ser el Día de Juicio (Hebreos 9:7; 27) en el Lugar Santísimo (Éxodo 26:34; Hebreos 9:3,9).

Leyendo las epístolas del apóstol Pablo podemos ver que él sabía que entre el Servicio Diario y entre el Día de Juicio iban a estar los 1,260 años de Daniel 7:25, 11:33-35 (también descritos por el apóstol Juan en Apocalipsis 12:6,13-16; y también en Mateo 24:21-22) en los cuales surgiría el cuerno pequeño. Es decir que Pablo sabía que este Día de Juicio se iniciaría después de que surja el cuerno pequeño de Daniel 7:8 y Daniel 8:9 (tal como lo escribe en 2 Tesalonicenses 2:1-8). Pablo sabía que unos 1800 años más adelante se daría inicio al Juicio Investigador, es decir que éste evento era un evento futuro , en tanto que el Servicio Diario Celestial era un evento presente para ellos (Hechos 3:19).

Leyendo las epístolas del apóstol Pablo podemos ver también que él sabia que el resultado del Servicio Diario Celestial sería la Santificación: En Romanos 6:22 describe la Santificación como fruto de la Justificación. Y Pablo sabía que la Santificación verdadera tiene de una parte al Espíritu Santo (Filipenses 1:6 y 2:13) y de otra parte al esfuerzo humano (Filipenses 2:14; Filipenses 3:12-14).

La definición de Justificación en la Biblia

En la justificación Dios declara justo al injusto en base a una justicia ajena (la de Cristo). El pecador es declarado justo en base a la justicia imputada de Cristo. Pero en la Biblia no vamos a encontrar el término “declarar” junto a justificación.

En Romanos 4:5 encontramos el término contado o atribuido, dependiendo de la traducción. “La fe le es contada por justicia.”

En Romanos 4:3 – “le fue atribuido a justicia” o “le fue contado por justicia” según la traducción.

En Romanos 4:17 encontramos otra definición de justificación “llama las cosas que no son, como las que son.” Pues Dios llama justo (en base a los méritos de Cristo) al que en realidad en sí mismo es injusto.

En Romanos 4:23 encontramos el término imputado. Pues la justicia de Cristo es imputada al pecador.

Entonces “contar, atribuir, imputar, llamar las cosas que no son, como las que son” son las definiciones de la justificación por la fe que se manejaban en el siglo primero.

Luego, en Salmos 32:1-2 también encontramos el verbo imputar – “Bienaventurado el hombre a quien no imputa Jehová la iniquidad.” Lo que demuestra que este término se manejaba en el tiempo del santuario terrenal. Es decir, que el concepto de “justicia imputada” no es un concepto nuevo que recién aparece en el Nuevo Testamento. Según las traducciones dice “culpar” o “atribuir.”

Como vamos a ver en seguida, la definición de justificación de “declarar justo,” el cuerno pequeño lo va a cambiar por “hacer justo” y esta va a ser una causa para la necesidad de un segundo movimiento de reforma.

DECLARAR JUSTO vs HACER JUSTO

2.- Segundo Movimiento de Reforma (siglo XVI)

Martín Lutero comparece ante la Dieta en Worms.
Martín Lutero comparece ante la Dieta en Worms.

Causas para el Segundo Movimiento de Reforma

600 años antes de Cristo, ya estaban predichas las características del cuerno pequeño. Entre ellas:

Daniel 8:11 – “Aun contra el príncipe de los ejércitos se engrandeció, y por él fue quitado el continuo sacrificio, y el lugar de su santuario fue echado por tierra.”

El “príncipe de los ejércitos” es Cristo (Josué 5:13-15). Y esta característica equivale a Daniel 7:25 cuando dice que el cuerno pequeño “hablará palabras contra el Altísimo.”

Después Daniel 8:11 advierte que el cuerno pequeño quitaría el “continuo” – es decir el Servicio Diario; y que echaría por tierra el Santuario – que para el tiempo después de Cristo viene a ser el Santuario Celestial, ya que para el tiempo del cuerno pequeño el santuario terrenal ya no estaba en vigencia.

PE pg. 213.1 – “Siempre ha sido el proyecto de satanás desviar de Jesús la atención de la gente, volverla a los hombres y destruir el sentido de la responsabilidad individual. Fracasó satanás en su propósito cuando tentó al Hijo de Dios; pero tuvo más éxito en su esfuerzo con los hombres caídos. Corrompióse el cristianismo. Papas y sacerdotes se arrogaron una posición exaltada y enseñaron a la gente que debía acudir a ellos para obtener el perdón de sus pecados en vez de recurrir directamente a Cristo.

La gente quedó del todo engañada. Se le enseñó que el papa y los sacerdotes eran representantes de Cristo, cuando en verdad lo eran de satanás, y a satanás adoraban cuantos ante ellos se postraban. La gente pedía la Biblia; pero el clero creyó peligroso que la leyeran los fieles por sí mismos, por temor de se ilustrasen y descubriesen los pecados de sus instructores. Se enseñó a la gente a recibir las palabras de esos engañadores como si proviniesen de la boca de Dios. Ejercían sobre la mente aquel poder que sólo Dios debiera ejercer. Si algunos se atrevían a seguir sus propias convicciones, se encendía contra ellos el mismo odio que los judíos habían manifestado contra Jesús, y los que tenían autoridad se revelaban sedientos de sangre.”

CS pg. 56.1 – “Una postura más necesitaba Roma para aprovecharse de los temores y de los vicios de sus adherentes. Fue esta la doctrina de las indulgencias. A todos los que se alistasen en las guerras que emprendía el pontífice para extender su dominio temporal, castigar a sus enemigos o exterminar a los que se atreviesen a negar su supremacía espiritual, se concedía plena remisión de los pecados pasados, presentes y futuros, y la condonación de todas las penas y castigos merecidos. Se enseñó también al pueblo que por medio de pagos hechos a la iglesia podía librarse uno del pecado y librar también a las almas de sus amigos difuntos entregadas a las llamas del purgatorio. Por estos medios llenaba Roma sus arcas y sustentaba la magnificencia, el lujo y los vicios de los que pretendían ser representantes de Aquel que no tuvo donde recostar la cabeza.”

Daniel 8:11 se cumplió a cabalidad, el cuerno pequeño ocupó el lugar que a Cristo corresponde, quitó de vista el Servicio Diario y echó por tierra el Santuario Celestial y el Ministerio Sacerdotal Celestial de Cristo.

El apóstol Juan también lo predijo matemáticamente en Apocalipsis 13:5-7 – “Y le fue dada boca que hablaba grandes cosas y blasfemias: y le fue dada potencia de obrar cuarenta y dos meses. Y abrió su boca en blasfemias contra Dios, para blasfemar contra Dios, para blasfemar su nombre, y su tabernáculo, y a los que moran en el cielo. Y le fue dado hacer guerra contra los santos, y vencerlos. También le fue dada potencia sobre toda tribu y pueblo y lengua y gente.”

“Tabernáculo,” “Templo,” “Casa de Jehová,” son otros nombres para el Santuario.

El apóstol Pablo también lo predijo en 2 Tesalonicenses 2:3-8 – “No os engañe nadie en ninguna manera; porque no vendrá sin que venga antes la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición; Oponiéndose, y levantándose contra todo lo que se llama Dios, o que se adora; tanto que se asiente en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios. ¿No os acordáis que cuando estaba todavía con vosotros, os decía esto? Y ahora vosotros sabéis lo que impide, para que a su tiempo se manifieste. Porque ya está obrando el misterio de iniquidad: solamente espera hasta que sea quitado de en medio el que ahora impide. Y entonces será manifestado aquel inicuo, al cual el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida.”

Daniel 8:11 = Apocalipsis 13:5-7 = 2 Tesalonicenses 2:3-8

Pablo llama al cuerno pequeño de Daniel “hombre de pecado, hijo de perdición, misterio de iniquidad, inicuo.” Pero tanto Daniel como Pablo y Juan dan las mismas características de este gigantesco sistema de falsa religión.

La Justificación/Aceptación según el cuerno pequeño

La fórmula que maneja el cuerno pequeño es la siguiente:

———————————-EL ERROR———————————- 

J = S

Justificación es igual a Santificación.

La santificación es la causa por la cual el hombre es aceptado por Dios, y entonces la justificación es el efecto.

Primero tienes que ser regenerado y al ser regenerado eres “bueno.”

Justificación significa “hacer justo” al injusto.

Bajo esta fórmula no hay Sacerdocio de Cristo ni tampoco hay Santuario Celestial.

Bajo esta fórmula el centro de la Justificación es el corazón del hombre y la experiencia del hombre.

Bajo esta fórmula el lugar de la Justificación es aquí en la tierra.

———————————————————————————–

Mientras que lo correcto es que el centro de la justificación es Cristo y el lugar es el Santuario Celestial. Pero como estaba predicho en Daniel 8:11, el cuerno pequeño se engrandeció contra el príncipe de los ejércitos y el lugar de su santuario fue echado por tierra.

Entonces, ¿qué hizo Dios?

Como vimos en el primer movimiento, cuando las cosas están mal: hay necesidad de una reforma.

Al igual que en el primer movimiento de reforma Dios suscitó a Juan el Bautista como pre-reformador para que prepare el camino, ahora Dios va a suscitar a pre-reformadores para que preparen el camino:

Pre-Reformadores: John Wycliffe “el lucero de la Reforma” (siglo XIV – Inglaterra), Jerónimo de Praga (siglo XV – Checoslovaquia) y Jan Hus (siglo XV – Checoslovaquia).

Estas personas prepararon el camino para la Reforma del siglo XVI.

CS pg. 76.2 – “En el siglo XIV salió en Inglaterra, ‘el lucero de la Reforma,’ Juan Wiclef, que fue el heraldo de la Reforma no solo para Inglaterra sino para toda la cristiandad. La gran potestad que contra Roma le fue dado lanzar, no iba a ser nunca acallada, porque inició la lucha que iba a dar por resultado la emancipación de los individuos, las iglesias y las naciones.”

CS pg. 77.1 – “Encontró en la Palabra de Dios lo que antes había buscado en vano. En ella halló revelado el plan de la salvación, y vio a Cristo representado como el único abogado para el hombre. Se entregó al servicio de Cristo y resolvió proclamar las verdades que había descubierto.”

CS pg. 93.2 – “Un vecino de Praga, Jerónimo, que con ulterioridad iba a colaborar tan estrechamente con Hus, trajo consigo, al regresar de Inglaterra, los escritos de Wiclef. La reina de Inglaterra, que se había convertido a las enseñanzas de este, era una princesa bohemia, y por medio de su influencia las obras del reformador obtuvieron gran circulación en su tierra natal. Hus leyó estas obras con interés; tuvo a su autor por cristiano sincero y se sintió movido a mirar con simpatía las reformas que él proponía. Aunque sin darse cuenta, Hus había entrado ya en un sendero que había de alejarle de Roma.”

CS pg. 95.2 – “El espíritu de Hus parece haber sido en aquella época de su vida el escenario de un doloroso conflicto. Aunque la iglesia trataba de aniquilarle lanzando sus rayos contra él, él no desconocía la autoridad de ella, sino que seguía considerando a la Iglesia Católica romana como a la esposa de Cristo y al papa como al representante y vicario de Dios. Lo que Hus combatía era el abuso de autoridad y no la autoridad misma. Esto provocó un terrible conflicto entre las convicciones más íntimas de su corazón y los dictados de su conciencia. Si la autoridad era justa e infalible como él creía, ¿por qué se sentía obligado a desobedecerla? Acatarla, era pecar; pero ¿por qué se sentía obligado a pecar si prestaba obediencia a una iglesia infalible? Este era el problema que Hus no podía resolver, y la duda le torturaba hora tras hora.

La solución que por entonces le parecía más plausible era que había vuelto a suceder lo que había sucedido en los días del Salvador, a saber, que los sacerdotes de la iglesia, se habían convertido en impíos que usaban de su autoridad legal con fines inicuos. Esto le decidió a adoptar para su propio gobierno y para el de aquellos a quienes siguiera predicando, la máxima aquella de que los preceptos de las Santas Escrituras transmitidos por el entendimiento han de dirigir la conciencia, o en otras palabras, que Dios hablando en la Biblia, no la iglesia hablando por medio de los sacerdotes, era el único guía infalible.”

Reformadores: Martín Lutero (siglo XVI – Alemania), Juan Calvino (siglo XVI – Suiza, pero de nacionalidad francesa), Philipp Melanchthon (siglo XVI – Alemania), John Wesley (siglo XVIII – Inglaterra), William Tyndale (siglo XVI – Inglaterra), entre otros.

CS pg. 113.1 – “El más distinguido de todos los que fueron llamados a guiar a la iglesia de las tinieblas del papado a la luz de una fe más pura, fue Martin Lutero. Celoso, ardiente y abnegado, sin más temor que el temor de Dios y sin reconocer otro fundamento de la fe religiosa que el de las Santas Escrituras, fue Lutero el hombre de su época. Por su medio realizó Dios una gran obra para reformar a la iglesia e iluminar al mundo.”

CS pg. 115.1 – “Permanentemente dominado por la convicción de que dependía del auxilio divino, comenzaba cada día con oración y elevaba constantemente su corazón a Dios para pedirle su dirección y su auxilio. ‘Orar bien—decía él con frecuencia—es la mejor mitad del estudio’ (D’Aubigné, lib. 2, cap. 2).”

CS pg. 116.1 – “A medida que se iba convenciendo más y más de su condición de pecador, procuraba por medio de sus obras obtener perdón y paz […] No rehuía sacrificio alguno con tal de llegar a poseer un corazón limpio que mereciese la aprobación de Dios.”

CS pg. 116.2 – “Cuando Lutero creía que todo estaba perdido, Dios le deparó un amigo que le ayudó. El piadoso Staupitz le expuso la Palabra de Dios y le indujo a apartar la mirada de sí mismo, a dejar de contemplar un castigo venidero infinito por haber violado la ley de Dios, y a acudir a Jesús, el Salvador que le perdonaba sus pecados.”

CS pg. 118.1 – “Por decreto expedido poco antes prometía el papa indulgencia a todo aquel que subiese de rodillas la ‘escalera de Pilato’ que se decía ser la misma que había pisado nuestro Salvador al bajar del tribunal romano, y que, según aseguraban, había sido llevado de Jerusalén a Roma de un modo milagroso. Un día mientras estaba Lutero subiendo devotamente aquellas gradas, recordó de pronto estas palabras que como trueno repercutieron en su corazón: ‘El justo vivirá por la fe’ (Romanos 1:17). Se puso de pronto de pie y huyó de aquel lugar sintiendo vergüenza y horror. Ese pasaje bíblico no dejó nunca de ejercer poderosa influencia en su alma. Desde entonces vio con más claridad que nunca el engaño que significa para el hombre confiar en sus obras para su salvación y cuán necesario es tener fe constante en los méritos de Cristo. Sus ojos se habían abierto y ya no se cerrarían jamás para dar crédito a los engaños del papado. Al apartarse de Roma sus miradas, su corazón se apartó también, y desde entonces la separación se hizo más pronunciada, hasta que Lutero concluyó por cortar todas sus relaciones con la iglesia papal.”

CS pg. 118.3 – “Lutero advirtió que era peligroso ensalzar las doctrinas de los hombres en lugar de la Palabra de Dios. Atacó resueltamente la incredulidad especulativa de los escolásticos y combatió la filosofía y la teología que por tanto tiempo ejercieran su influencia dominadora sobre el pueblo. “

CS pg. 121.3 – “Lutero […] fijó en las puertas del templo un papel que contenía noventa y cinco proposiciones contra la doctrina de las indulgencias.”

CS pg. 122.1 – “Demostraban que jamás se había otorgado al papa ni a hombre alguno el poder de perdonar los pecados y de remitir el castigo consiguiente […] Se probaba además con toda evidencia que el evangelio de Cristo es el tesoro más valioso de la iglesia, y que la gracia de Dios revelada en él se otorga de balde a los que la buscan por medio del arrepentimiento y de la fe.”

CS pg. 123.2 – “Además, enseñar al pueblo a pensar y a obrar como seres responsables, mirando solo a Cristo para obtener la salvación, equivalía a derribar el trono pontificio y destruir por ende su propia autoridad.”

CS pg. 124.2 – “Mientras que los enemigos apelaban a las costumbres y a la tradición, o a los testimonios y a la autoridad del papa, Lutero los atacaba con la Biblia y solo con la Biblia. En ella había argumentos que ellos no podía rebatir […] Es un hereje—decían los fanáticos romanistas.”

CS pg. 130.1 – “Lutero no estaba aún convertido del todo de los errores del romanismo. Pero cuando comparaba los Sagrados Oráculos con los decretos papales, se maravillaba.”

CS pg. 130.5 – “Por aquel tiempo fue cuando Lutero, al leer las obras de Hus, descubrió que la gran verdad de la justificación por la fe, que él mismo enseñaba y sostenía, había sido expuesta por el reformador bohemio. ‘Todos hemos sido husitas—dijo Lutero—aunque sin saberlo; Pablo, Agustín y yo mismo!’ Y añadía: ‘¡Dios pedirá cuentas al mundo, porque la verdad fue predicada hace ya un siglo, y la quemaron*!’ (Wylie, lib. 6, cap. I)”

(*) Jan Hus murió en la hoguera en manos del cuerno pequeño:

El papado manda a Jan Hus a la hoguera
El papado manda a Jan Hus a la hoguera

La Justificación/Aceptación según los Reformadores Protestantes

——————————-LO CORRECTO——————————-

J =/= S

Justificación no es igual a Santificación

Justificación es la causa y la Santificación es el efecto o resultado (Romanos 6:22).

Primero tienes que ser aceptado, para luego poder ser regenerado.

Justificación significa “declarar justo al injusto en la persona de Cristo.”

Si no hay Justificación, no hay verdadera Santificación.

El centro de la Justificación es Cristo.

Santificación es obra no acabada.

———————————————————————————

Pero, como podemos ver, los Reformadores Protestantes del siglo XVI no llegaron al planteamiento original de los Reformadores del Siglo I.

¿Que faltó y dónde estuvo el error?

———————————-EL ERROR———————————-

Justificación (para los Reformadores del siglo XVI) es la obra acabada de Cristo aquí en la tierra -> en la cruz del calvario perdón de pecados y aceptación. En otras palabras:

J = E

Justificación es igual a Evangelio

Bajo esta fórmula, no hay Ministerio Sacerdotal Celestial de Cristo, ni tampoco Santuario Celestial.

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CS pg. 138.2 – “La Reforma no terminó, como muchos lo creen, al concluir la vida de Lutero. Tiene aún que seguir hasta el fin del mundo. Lutero tuvo una gran obra que hacer: la de dar a conocer a otros la luz que Dios hiciera brillar en su corazón; pero él no recibió toda la luz que iba a ser dada al mundo. Desde aquel tiempo hasta hoy y sin interrupción, nuevas luces han brillado sobre las Escrituras y nuevas verdades han sido dadas a conocer.” 

¿Qué no distinguieron los reformadores?

Ellos no distinguieron que (lo correcto):

E =/= J

Evangelio no es igual a Justificación

Para ellos (el error):

(E = J) =/= S

(Evangelio igual a Justificación) -> pero no igual a Santificación

Los reformadores no aprendieron a distinguir la diferencia entre Evangelio y Justificación. Por ello nunca llegaron a hablar de Justificación con Sacerdocio de Cristo.

Si hubiesen llegado a comprender el Santuario Celestial hubieran hablado de una justificación diaria (en el Servicio Diario Celestial) y de una justificación final (en el Día de Juicio), en lugar de hablar de una justificación como obra acabada en la cruz aquí en la tierra una vez y para siempre.

Los reformadores comprendieron que sin Justificación no puede haber verdadera Santificación, pero no llegaron a comprender que no puede haber Justificación sin Sacerdocio de Cristo.

Si Cristo, como Sumo Sacerdote, no trabaja a nuestro favor presentando la ofrenda (su justicia perfecta y perfecta que fue obra acaba en la tierra – Evangelio) y el sacrificio (su sangre derramada en la cruz – Evangelio), entonces no estamos aceptados, ni perdonados, ni podemos recibir el Espíritu Santo para que haya verdadera Santificación.

Los reformadores no distinguieron el trabajo del atrio (Evangelio en símbolos -> obra acabada de Cristo en la tierra) del trabajo del Santuario Celestial propiamente dicho (Ministerio Sacerdotal Celestial -> obra no acabada de Cristo en el cielo).

¿Por qué los reformadores no entendieron el Ministerio Sacerdotal Celestial de Cristo en el Santuario Celestial?

De acuerdo a la profecía de Daniel 8:11 el cuerno pequeño había ocupado el lugar que a Cristo corresponde, pero también había echado por tierra el Santuario.

Pero, de acuerdo a Daniel 8:14, ellos estaban 300 años antes (año 1518) de que concluya la profecía de las 2,300 tardes y mañanas (año 1844).

De acuerdo a la profecía de Daniel, el Santuario iba a permanecer echado por tierra hasta que las 2,300 tardes y mañanas llegaran a su fin.

La doctrina del perdón en la cruz

Es importante notar que hasta el año 1518 la iglesia romana nunca habló del perdón en la cruz. La iglesia romana estaba más interesada en vender “indulgencias” y los hombres podían cometer cualquier pecado y con estas indulgencias estaban perdonados. La iglesia romana planteaban que las misas, las peregrinaciones, los azotes y las torturas eran necesarias para poder ser perdonados por Dios.

Sin embargo, hoy en día, la iglesia romana si agarra el planteamiento de los reformadores para hablar del “perdón en la cruz.”

¿Por qué el cuerno pequeño acepta la doctrina de la justificación en la cruz?

Al cuerno pequeño le conviene la justificación en la cruz porque así se continua echando por tierra el Santuario Celestial y el Ministerio Sacerdotal Celestial de Cristo. Además así logra también el ecumenismo entre la iglesia católica y las iglesias protestantes (puntos comunes de doctrina – el domingo, la justificación en la cruz, la inmortalidad del alma, etc.).

Cuando el israelita arrepentido transfería sus pecados al cordero y lo sacrificaba en el altar del atrio, aquí no terminaba el ritual simbólico! El israelita dependía de un intercesor -> del Sacerdote terrenal quien era el único autorizado de recoger la sangre e introducirla dentro del Santuario terrenal (Números 3:10). Los pecados debían ser trasladados al Santuario diariamente (Levítico 4). Es por esto que el 10 del mes séptimo del calendario judío (Levítico 16:29) había un Día de Juicio donde se llevaba a cabo la purificación del santuario (Levítico 16:16).

Si el perdón del israelita se obtenía en el acto del sacrificio del cordero, nunca hubiese habido necesidad de un Mediador – del Sacerdote, ni de Santuario, ni mucho menos necesidad de purificar el santuario (no habría necesidad de juicio)!

Si bien Cristo preparó la ofrenda (la obediencia perfecta) aquí en la tierra (Juan 17:4) y en la cruz se derramó su sangre como un medio para obtener el perdón de los pecados, Cristo aquí en la tierra no presentó la sangre ni la ofrenda por nadie (1 Corintios 15:1-5).

Cristo, luego de preparar los medios (la ofrenda y el sacrificio), debía de resucitar, ser ungido como Sacerdote según el orden de Melquisedec (Hebreos 5:10), vestirse de vestiduras sacerdotales y empezar a ejercer el Sacerdocio en el Santuario Celestial.

La doctrina del perdón y la justificación en la cruz echa por tierra el Santuario Celestial y el Ministerio Sacerdotal de Cristo.

Idioma

Para el tiempo del segundo movimiento de reforma la Biblia estaba escrita únicamente en idiomas muertos que solamente eran estudiados por la clase alta: el griego, el hebreo y el latín. Inclusive en el tiempo del primer movimiento de reforma las Escrituras estaban más fácilmente al alcance de los creyentes.

Fue por esto que tanto los pre-reformadores como los reformadores, al pasar por su tiempo de preparación, antes de que Dios los saque al escenario, Dios dirigió a estos hombres para que estudien y aprendan el hebreo, el griego y el latín, para que así pudieran traducir la Biblia a los idiomas de sus respectivos pueblos.

CS pg. 76.1 – “Salvo entre los valdenses, la Palabra de Dios había quedado encerrada dentro de los límites de idiomas conocidos tan solo por la gente instruida; pero llegó el tiempo en que las Sagradas Escrituras iban a ser traducidas y entregadas a gentes de diversas tierras en su propio idioma.”

CS pg. 159.1 – “Wittenbach, profesor de idiomas antiguos, había sido llevado, en su estudio del griego y del hebreo, al conocimiento de las Sagradas Escrituras, y por su medio la luz divina esparcía sus rayos en las mentes de los estudiantes que recibían de él enseñanza […] Estas palabras fueron para Zuinglio como el primer rayo de luz que alumbra al amanecer.”

CS pg. 177.1 – “A su regreso de la Wartburg, terminó Lutero su traducción del Nuevo Testamento y no tardó el evangelio en ser ofrecido al pueblo de Alemania en su propia lengua.”

CS pg. 198.2 – “Lefevre se encargó de traducir el Nuevo Testamento y al mismo tiempo que la Biblia alemana de Lutero salía de la imprenta en Wittenberg, el Nuevo Testamento francés se publicaba en Meaux.”

CS pg. 204.5 – “Entretanto que en las aulas de la universidad repercutían las disputas de los teólogos, Calvino se abría paso de casa en casa, leyendo la Biblia al pueblo y hablándoles de Cristo y de este crucificado.”

CS pg. 251.1 – “Al mismo tiempo que Lutero daba la Biblia al pueblo de Alemania, Tyndale era impulsado por el Espíritu de Dios a hacer otro tanto para Inglaterra […] Tyndale iba a completar la obra de Wiclef al dar a sus compatriotas la Biblia en su propio idioma.”

CS pg. 235.3 – “En 1556, Juan Pérez, que vivía a la sazón en Ginebra, terminó su versión castellana del Nuevo Testamento.”

Si bien, para el primer movimiento de reforma, Dios obró milagrosamente para que los apóstoles tuvieran el don de lenguas, para este segundo movimiento de reforma Dios facilitó que estos reformadores vayan a centros de enseñanza donde pudieron aprender los idiomas en que estaban escritas las Escrituras, para que así ellos pudieran traducir las Escrituras a sus idiomas nativos y dar al pueblo la Biblia en su propia lengua.

Lugar

A diferencia del primer movimiento de reforma, que se originó en Jerusalén y de ahí se esparció por el mundo, este segundo movimiento de reforma se originó simultáneamente en diferentes regiones de Europa.

CS pg. 160.1 – “Zuinglio no había recibido de Lutero la doctrina que predicaba. Era la doctrina de Cristo. ‘Si Lutero predica a Jesucristo—decía el reformador suizo—hace lo que yo hago. Los que por su medio han llegado al conocimiento de Jesucristo son más que los conducidos por mí […] No he escrito una sola palabra a Lutero, ni Lutero a mí. Y ¿por qué? […] Pues para que se viese de qué modo el Espíritu de Dios está de acuerdo consigo mismo, ya que, sin acuerdo previo, enseñamos con tanta uniformidad la doctrina de Jesucristo’.”

Llamamiento

CS pg. 157.1 – “En la elección de los instrumentos que sirvieron para reformar la iglesia se nota el mismo plan divino que en la de quienes la establecieron. El Maestro celestial pasó por alto a los grandes de la tierra, a los hombres que gozaban de reputación y de riquezas, y estaban acostumbrados a recibir alabanzas y homenajes como caudillos del pueblo. Eran tan orgullosos y tenían tanta confianza en la superioridad de que se jactaban, que no hubieran podido amoldarse a simpatizar con sus semejantes ni convertirse en colaboradores del humilde Nazareno […] Cuanto menos habían sentido la influencia de las falsas doctrinas de su tiempo, tanto más fácil era para Cristo instruirlos y educarlos para su servicio. Otro tanto sucedió cuando la Reforma. Los principales reformadores eran hombres de humilde condición y más ajenos que su coetáneos a todo sentimiento de orgullo de casta así como a la influencia del fanatismo clerical.

El plan de Dios es valerse de instrumentos humildes para la realización de grandes fines. La gloria no se tributa entonces a los hombres, sino a Aquel que obra por medio de ellos el querer y el hacer según su buena voluntad.”

El primer movimiento de reforma recibió el poder de la lluvia temprana en el Pentecostés, pero el segundo movimiento de reforma también estuvo acompañado por el poder del Espíritu Santo:

CS pg. 261.5 – “El Espíritu Santo les constriñó a predicar a Cristo y a este crucificado. El poder del Altísimo acompañó sus labores. Millares fueron convencidos y verdaderamente convertidos. Había que proteger de los lobos rapaces a estas ovejas.”

3.- Tercer Movimiento de Reforma (1840-1844)

William Miller predicando
William Miller predicando

Causas para el Tercer Movimiento de Reforma

Antes del periodo del tercer movimiento de reforma (antes de 1840) nos encontramos con el periodo de la iglesia de Sardis de Apocalipsis 3:1-5, la cual abarca desde el año 1518 hasta el año 1798.

– La iglesia de Sardis

Luego de la muerte de los Reformadores Protestantes (del segundo movimiento), sus seguidores que continuaron van a llegar a la condición descrita en Apocalipsis 3:1 de – “tienes nombre de que vives, pero estás muerto.”

Los reformadores del segundo movimiento fueron fieles a la luz que Dios les dio. Pero no recibieron toda la luz, no fueron infalibles. Los reformadores no llegaron a ver que el domingo era un falso día de reposo, pues el cuerno pequeño había cambiado el cuarto mandamiento (predicho por Daniel 7:25 – “pensará en cambiar los tiempos y la ley”). Y los reformadores no distinguieron la diferencia entre Evangelio y Justificación, por lo cual no volvieron al planteamiento de Justificación de los apóstoles en el primer movimiento de reforma.

Era el deber de sus seguidores seguir escrudiñando la Biblia para seguir avanzando en la verdad y rescatar todo lo que el cuerno pequeño había echado por tierra. Pero, lamentablemente, sus seguidores se conformaron con la luz que los padres de la Reforma tuvieron y no quisieron ir más allá de lo que estos habían planteado. Tenían “nombre de que vives” pero estaban “muertos.”

CS pg. 292.2 – “A principios del siglo XVII el monarca que acababa de subir al trono de Inglaterra declaró que estaba resuelto a hacer que los puritanos ‘se conformaran, o de lo contrario […] que fueran expulsados del país, o tratados todavía peor’ (George Bancroft, History of the United States of America, parte 1, cap. 12).”

CS pg. 293.3 – “En cuanto se vieron obligados a separarse de la iglesia anglicana, los puritanos se unieron en solemne pacto como pueblo libre del Señor para ‘andar juntos en todos sus caminos que les había hecho conocer, o en los que él les notificase.’ J. Brown, The Pilgrim Fathers, 74 […] Con ese fin partieron los peregrinos de Holanda en busca de un hogar en el Nuevo Mundo. John Robinson, su pastor, a quien la Providencia le impidió acompañarlos, en su discurso de despedida les dijo:

‘Hermanos: Dentro de muy poco tiempo vamos a separarnos y solo el Señor sabe si viviré para volver a ver vuestros rostros; pero sea cual fuere lo que el Señor disponga, yo os encomiendo a Él y os exhorto ante Dios y sus santos ángeles a que no me sigáis más allá de lo que yo he seguido a Cristo. Si Dios quiere revelaros algo por medio de alguno de sus instrumentos, estad pronto a recibirlo como lo estuvisteis para recibir la verdad por medio de mi ministerio; pues seguro estoy de que el Señor tiene más verdades y más luces que sacar de su Santa Palabra.

Por mi parte, no puedo deplorar lo bastante la triste condición de las iglesias reformadas que han llegado a un punto final en religión, y no quieren ir más allá de lo que fueron los promotores de su reforma. No se puede hacer ir a los luteranos más allá de lo que Lutero vio; […] y a los calvinistas ya los veis manteniéndose con tenacidad en el punto en que los dejó el gran siervo de Dios que no logró ver todo. Es esta una desgracia por demás digna de lamentar, pues por más que en su tiempo fueron luces que ardieron y brillaron, no llegaron a penetrar todos los planes de Dios, y si vivieran hoy estarían tan dispuestos a recibir la luz adicional como lo estuvieron para aceptar la primera que les fue dispensada.’ D. Neal, History of the Puritans 1:269.”

A principios del siglo XVII el rey de Inglaterra hace como que acepta la Reforma, pero en realidad no la acepta. A raíz de esto la Reforma en Inglaterra se dividió en dos: los que “aceptaron” la Reforma, pero se quedaron con la forma de culto de Roma (iglesia anglicana) y los que aceptaron la Reforma y no se quedaron con la forma de culto de Roma. Los anglicanos tenían el apoyo del rey empezaron a perseguir a los que no aceptaban la forma de culto de Roma. Fue por esto que tuvieron que huir de Inglaterra a Holanda. Pero estando en Holanda les llegó la noticia de que en el Nuevo Mundo podían adorar a Dios sin rey y sin papa. Entonces abandonaron Holanda y partieron a los estados del norte de, ya que los estados del sur estaban bajo el dominio del rey de Inglaterra y el rey estaba de parte del culto de Roma.

Estos protestantes perseguidos son los peregrinos que van a formar las comunidades religiosas en los estados del norte de América:

Apocalipsis 12:15-16 – “Y la serpiente echó de su boca tras la mujer agua como un río, a fin de hacer que fuese arrebatada del río. Y la tierra ayudó a la mujer, y la tierra abrió su boca, y sorbió el río que había echado el dragón de su boca.” – El “río” es agua y el agua representa “pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas” de acuerdo a Apocalipsis 17:15. Satanás “la serpiente antigua,” dirigió las naciones de Europa contra la iglesia (la mujer). Pero “la tierra ayudó a la mujer.” Nos interesa el símbolo de la “tierra.” Ya que el agua representa a las naciones que persiguen a los verdaderos cristianos, entonces la tierra representa a un lugar ajeno al Viejo Mundo: las tierras americanas.

Los peregrinos perseguidos que llegaron a los estados del norte de América dieron cumplimiento a Apocalipsis 12:15-16, y también para poder dar cumplimiento en un futuro a la profecía de Apocalipsis 13:11 en adelante.

Lastimosamente los peregrinos que llegaron a los Estados Unidos de América rápidamente olvidaron la causa por la cual tuvieron que huir de Europa y terminaron haciendo lo mismo que el rey de Inglaterra hizo con ellos -> la asistencia obligatoria al lugar de culto. Ellos escaparon de Inglaterra porque no aceptaron la forma de culto obligatoria impuesta por el rey, pero sin embargo terminaron imponiendo ellos mismos la asistencia obligatoria al lugar de culto.

CS pg. 295.2 – “La asistencia a los cultos de la iglesia establecida era obligatoria so pena de multa o de encarcelamiento. ‘Williams reprobó tal ley; la peor cláusula del código inglés era aquella en la que se obligaba a todos a asistir a la iglesia parroquial. Consideraba él que obligar a hombres de diferente credo a unirse entre sí, era una flagrante violación de los derechos naturales del hombre; forzar a concurrir a los cultos públicos a los irreligiosos e indiferentes era tan solo exigirles que fueran hipócritas.’ (Bancroft, parte 1, cap. 15)”

CS pg. 296.1 – “Roger Williams […] le sentenciaron a ser desterrado de las colonias y finalmente, para evitar que le arrestasen, se vio en la necesidad de huir en medio de los rigores de un crudo invierno, y se refugió en las selvas vírgenes.”

CS pg. 296.3 – “Después de varios meses de vida errante llegó al fin a orillas de la bahía de Narragansett, donde echó los cimientos del primer estado de los tiempos modernos que reconoció en el pleno sentido de la palabra los derechos de la libertad religiosa. El principio fundamental de la colonia de Roger Williams, era ‘que cada hombre debía tener libertad para adorar a Dios según el dictado de su propia conciencia.’ Su pequeño estado, Rhode Island, vino a ser un lugar de refugio para los oprimidos, y siguió creciendo y prosperando hasta que su principio fundamental—la libertad civil y religiosa—llegó a ser la piedra angular de la república americana de los Estados Unidos.” 

– La iglesia de Filadelfia

El período de la iglesia de Filadelfia marca el fin de los 1260 años de Daniel 7:25 “entregados serán en su mano hasta tiempo, y tiempos, y el medio de un tiempo;” Apocalipsis 13:5 “y le fue dada potencia para obrar cuarenta y dos meses;” Apocalipsis 11:3 “ellos profetizarán por mil doscientos y sesenta días.”

3 ½ tiempos = 3 ½ años a un tiempo por año = 42 meses = 1260 días proféticos

El año 1798 ocurre la “herida de muerte” de Apocalipsis 13:3 y se cumple Apocalipsis 13:10 “El que lleva en cautividad, va en cautividad” cuando el papa Pío VI fue llevado prisionero por el general Berthier.

CS pg. 434.4 – “Los cuarenta y dos meses son lo mismo que ‘un tiempo, y dos tiempos, y la mitad de un tiempo,’ tres años y medio, o 1,260 días de Daniel 7, el tiempo durante el cual el poder papal debía oprimir al pueblo de Dios. Este período, como fue indicado en capítulos anteriores, empezó con la supremacía del papado, en el año 538 d.C., y terminó en 1798. Entonces, el papa fue hecho prisionero por el ejército francés, el poder papal recibió su golpe mortal y quedó cumplida la predicción: ‘Si alguno lleva en cautiverio, al cautiverio irá’.”

La iglesia de Filadelfia fue la encargada de anunciar la llegada del Juicio, aunque con conceptos equivocados. Por estos conceptos equivocados fue que el Juicio fue asociado a la Segunda Venida de Cristo.

Lacunza (Chile)

La primera predicación de Juicio fue un cura en Sudamérica y ocurrió antes del año 1800 en el 1798.

CS pg. 362.1 – “En la América del Sur, en medio de la barbarie y de las supercherías de los ministros de la religión, el jesuita chileno Lacunza se abrió camino hasta las Sagradas Escrituras y allí encontró la verdad de la próxima vuelta de Cristo. Impelido a dar el aviso, pero deseando no obstante librarse de la censura de Roma, publicó sus opiniones bajo el seudónimo de ‘Rabbi Ben-Ezra,’ dándose por judío convertido. Lacunza vivió en el siglo XVIII, pero fue tan solo hacia 1825 cuando su libro fue traducido al inglés en Londres. Su publicación contribuyó a aumentar el interés que se estaba despertando ya en Inglaterra por la cuestión del segundo advenimiento.”

Bengel (Alemania)

CS pg. 362.3 – “Mientras estaba preparando un sermón sobre Apocalipsis 21 para un ‘domingo de adviento’ la luz de la segunda venida de Cristo se hizo en la mente de Bengel. Las profecías del Apocalipsis se desplegaron ante su inteligencia como nunca antes. Como anonadado por el sentimiento de la importancia maravillosa y de la gloria incomparable de las escenas descritas por el profeta, se vio obligado a retraerse por algún tiempo de la contemplación del asunto. Pero en el púlpito se le volvió a presentar este en toda su claridad y su poder. Desde entonces se dedicó al estudio de las profecías, especialmente las del Apocalipsis, y pronto llegó a creer que ellas señalaban la proximidad de la venida de Cristo. La fecha que él fijó para el segundo advenimiento no difería más que en muy pocos años de la que fue determinada por Miller.”

Gaussen (Suiza)

CS pg. 363.2 – “En Ginebra, donde Farel y Calvino propagaran las verdades de la Reforma, Gaussen predicó el mensaje del segundo advenimiento […] Después de haber leído la Historia Antigua de Rollin, su atención fue atraída al segundo capítulo de Daniel, y le sorprendió la maravillosa exactitud con que se había cumplido la profecía, según resalta de la relación del historiador.”

CS pg. 364.3 – “Aunque Gaussen era uno de los predicadores más distinguidos y de mayor aceptación entre el público de idioma francés, fue suspendido del ministerio por el delito de haber hecho uso de la Biblia al instruir a la juventud, en lugar del catecismo de la iglesia, manual insípido y racionalista, casi desprovisto de fe positiva.”

Los niños (Escandinavia)

CS pg. 365.1 – “El mensaje del advenimiento fue proclamado también en Escandinavia, y despertó interés por todo el país. Muchos fueron turbados en su falsa seguridad, confesaron y dejaron sus pecados y buscaron perdón en Cristo. Pero el clero de la iglesia oficial se opuso al movimiento, y debido a su influencia algunos de los que predicaban el mensaje fueron encarcelados. En muchos puntos donde los predicadores de la próxima venida del Señor fueron así reducidos al silencio, plugo a Dios enviar el mensaje, de modo milagroso, por conducto de niños pequeños. Como eran menores de edad, la ley del estado no podía impedírselo, y se les dejó hablar sin molestarlos […] Los mismos predicadores infantiles eran en su mayoría pobres rústicos. Algunos de ellos no tenían más de seis a ocho años de edad […] era de toda evidencia que los movía una influencia superior a sus propios dones naturales. Su tono y sus ademanes cambiaban, y daban la amonestación del juicio con poder y solemnidad, empleando las palabras mismas de las Sagradas Escrituras:

‘¡Temed a Dios, y dadle gloria; porque ha llegado la hora de su juicio!’ (Apocalipsis 14:7)”

Mateo 21:16 – “Y Jesús les dice: ‘¿nunca leísteis: De la boca de los niños y de los que maman perfeccionaste la alabanza?”

Wolff (Alemania)

CS pg. 357.2 – “En 1821, tres años después de haber llegado Miller a su modo de interpretar las profecías que fijan el tiempo del juicio, el Dr. Joseph Wolff, ‘el misionero universal,’ empezó a proclamar la próxima venida del Señor. Wolff había nacido en Alemania, de origen israelita, pues su padre era rabino. Desde muy temprano se convenció de la verdad de la religión cristiana.”

William Miller (USA)

Como podemos ver, fueron muchos los hombres (y hasta niños) del período de la iglesia de Filadelfia (1798 – 1844) que dieron el anuncio del juicio (aunque con concepto de segunda venida en gloria) por varias partes del mundo.

Pero de todos estos, Guillermo Miller en los Estados Unidos durante los años de 1840 a 1844, fue el más intenso.

CS pg. 324.2 – “La profecía que parecía revelar con la mayor claridad el tiempo del segundo advenimiento, era la de Daniel 8:14: ‘Hasta dos mil y trescientas tardes y mañanas; entonces será purificado el Santuario.’ Siguiendo la regla que se había impuesto, de dejar que las Sagradas Escrituras se interpretasen a sí mismas, Miller llegó a saber que un día en la profecía simbólica representa un año (Números 14:34; Ezequiel 4:6); vio que el período de los 2.300 días proféticos, o años literales, se extendía mucho más allá del fin de la era judaica, y que por consiguiente no podía referirse al santuario de aquella economía. Miller aceptaba la creencia general de que durante la era cristiana la tierra es el santuario, y dedujo por consiguiente que la purificación del santuario predicha en Daniel 8:14 representaba la purificación de la tierra con fuego en el segundo advenimiento de Cristo.”

Los conceptos equivocados

¿Por qué se estaba predicando el segundo advenimiento de Cristo en lugar del JUICIO?

En primer lugar, la profecía de Daniel 8:14 indicaba que la verdad del santuario iba a permanecer echada por tierra hasta el año 1844. El Santuario Celestial no iba a ser restaurado hasta que concluya este período profético.

Además, Miller tenía los conceptos que se venían arrastrando desde la época de la Reforma Protestante. Por ello, Miller pensaba que la tierra era el santuario, Miller pensaba que el verdadero día de reposo era el domingo papal, Miller no sabía distinguir entre Evangelio y Justificación, y Miller ni siquiera sabía quien era el cuerno pequeño del libro de Daniel. Si Miller hubiese entendido los conceptos verdaderos también hubiese entendido Daniel 8:11.

Cuando Miller (y los demás predicadores de su tiempo) anunciaba Apocalipsis 14:7 – “la hora de su juicio ha llegado,” anunciaba “juicio” como sinónimo de destrucción en lugar de “juicio” como sinónimo de examen.

Cuando Miller predicaba Mateo 25:6 – “He aquí, el esposo viene,” para Miller esa “venida” significaba segunda venida en gloria a la tierra, en lugar de “venida” del Lugar Santo al Lugar Santísimo del Santuario Celestial.

Cuando Miller predicaba la “purificación del santuario” de Daniel 8:14, para él la “purificación” consistía en purificación con fuego y azufre de Malaquías 4:1. Pero la purificación con fuego y azufre de Malaquías 4:1 debe ocurrir después de los mil años (Apocalipsis 20:2-10).

La “purificación del santuario” de Daniel 8:14 está relacionada a Levítico 16:16 – al Juicio Investigador.

Es decir que para Miller – Daniel 8:14 – significaba:

Lo incorrecto -> purificación = purificación con fuego y azufre = segunda venida de Cristo a la tierra

Pero:

Lo correcto -> purificación = purificación con sangre (borramiento de pecados) = venida del Lugar Santo al Lugar Santísimo del Santuario Celestial

Este “chasco” experimentado por Miller por conceptos equivocados fue similar al chasco experimentado por los discípulos que tenían conceptos equivocados respecto al Mesías Príncipe.

CS pg. 350.2 – “Lo que experimentaron los discípulos que predicaron el ‘evangelio del reino’ cuando vino Cristo por primera vez tuvo su contraparte en lo que experimentaron los que proclamaron el mensaje de su segundo advenimiento. Así como los discípulos fueron predicando: ‘Se ha cumplido el tiempo, y se ha acercado el reino de Dios,’ así también Miller y sus asociados proclamaron que estaba a punto de terminar el período profético más largo y último de que habla la Biblia, que el juicio era inminente y que el reino eterno iba a ser establecido. La predicación de los discípulos se basaba en las setenta semanas del capítulo noveno de Daniel. El mensaje proclamado por Miller y sus colaboradores anunciaba la conclusión de los 2.300 días de Daniel 8:14, de los cuales las setenta semanas forman parte. En cada caso la predicación se fundaba en el cumplimiento de una parte diferente del mismo gran período profético.”

CS pg. 351.4 – “Los que proclamaron esta amonestación dieron el debido mensaje a su debido tiempo. Pero así como los primitivos discípulos declararan: ‘Se ha cumplido el tiempo, y se ha acercado el reino de Dios,’ fundándose en la profecía de Daniel 9, sin darse cuenta de que la muerte del Mesías estaba anunciada en el mismo pasaje bíblico, así también Miller y sus colaboradores predicaron el mensaje fundado en Daniel 8:14 y Apocalipsis 14:7 sin echar de ver que el capítulo 14 del Apocalipsis encerraba aún otros mensajes que debían ser también proclamados antes del advenimiento del Señor. Como los discípulos se equivocaron en cuanto al reino que debía establecerse al fin de las setenta semanas, así también los adventistas se equivocaron en cuanto al acontecimiento que debía producirse al fin de los 2.300 días. En ambos casos la circunstancia de haber aceptado errores populares, o mejor dicho la adhesión a ellos, fue lo que cerró el espíritu a la verdad. Ambas escuelas cumplieron la voluntad de Dios, proclamando el mensaje que él deseaba fuese proclamado, y ambas, debido a su mala comprensión del mensaje, sufrieron desengaños.”

El 22 de Octubre de 1844 (10 de mes séptimo judío)

CS pg. 397.1 – “Asimismo los símbolos que se refieren al segundo advenimiento deben cumplirse en el tiempo indicado por el ritual simbólico. Bajo el régimen mosaico, la purificación del santuario, o sea el gran día de la expiación, caía en el décimo día del séptimo mes judío (Levítico 16:29-34), cuando el sumo sacerdote, habiendo hecho expiación por todo Israel y habiendo quitado así sus pecados del santuario, salía a bendecir al pueblo. Así se creyó que Cristo, nuestro Sumo Sacerdote, aparecería para purificar la tierra por medio de la destrucción del pecado y de los pecadores, y para conceder la inmortalidad a su pueblo que le esperaba. El décimo día del séptimo mes, el gran día de la expiación, el tiempo de la purificación del santuario, el cual en el año 1844 caía en el 22 de octubre, fue considerado como el día de la venida del Señor. Esto estaba en consonancia con las pruebas ya presentadas, de que los 2.300 días terminarían en el otoño, y la conclusión parecía irrebatible.”

CS pg. 356.3 – “Semejante mensaje no se predicó en los siglos pasados. San Pablo, como lo hemos visto, no lo predicó; predijo a sus hermanos la venida de Cristo para un porvenir muy lejano. Los reformadores no lo proclamaron tampoco. Martín Lutero fijó la fecha del juicio para cerca de trescientos años después de su época. Pero desde 1798 el libro de Daniel ha sido desellado, la ciencia de las profecías ha aumentado y muchos han proclamado el solemne mensaje del juicio cercano.”

Daniel 12:4 – “Pero tú, oh Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin. Muchos correrán de un lado para otro, y la ciencia aumentará.”

Apocalipsis 10:9-11 – “Fui al ángel diciéndole que me diera el librito, y me dijo: ‘Toma y trágatelo; y hará amargar tu estómago, pero en tu boca será dulce como la miel.’ Y tomé el librito de la mano del ángel y lo tragué. Y era dulce en mi boca como la miel, pero cuando lo comí, mi estómago se hizo amargo. Y me dijeron: ‘Te es necesario profetizar otra vez a muchos pueblos y naciones y lenguas y reyes’.”

El período de 1840 a 1844 la ciencia del libro de Daniel aumentó y se llegaron a conocer los tiempos proféticos y fue “dulce como la miel en la boca” de quienes proclamaron con fervor el segundo advenimiento del Señor. Pero resultó “amargo en el estómago” porque fue un gran chasco cuando vieron que Cristo no iba a venir en la fecha predicha. El chasco fue un resultado de los falsos conceptos que se venían arrastrando por tantos siglos. Pero sí hubo un gran acontecimiento y sí hubo una “venida” del Señor:

“Y vi que con las nubes del cielo venía uno como un hijo de hombre, vino hasta el Anciano de días, y lo hicieron acercarse delante de él. Y le fue dado dominio, gloria, y reino; para que todos los pueblos, naciones y lenguas lo sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará; y su reino es uno que nunca será destruido” (Daniel 7:13-14).

CS pg. 472.1 – “La venida de Cristo descrita aquí no es su segunda venida a la tierra. Él viene hacia el Anciano de días en el cielo para recibir el dominio y la gloria, y un reino, que le será dado a la conclusión de su obra de mediador. Es esta venida, y no su segundo advenimiento a la tierra, la que la profecía predijo que había de realizarse al fin de los 2.300 días, en 1844.

Acompañado por sus ángeles celestiales, nuestro gran Sumo Sacerdote entra en el lugar santísimo, y allí, en la presencia de Dios, da principio a los últimos actos de su ministerio en beneficio del hombre, a saber, cumplir la obra del juicio y hacer expiación por todos aquellos que resulten tener derecho a ella.

En el rito típico, solo aquellos que se habían presentado ante Dios arrepintiéndose y confesando sus pecados, y cuyas iniquidades eran llevadas al santuario por medio de la sangre del holocausto, tenían participación en el servicio del día de las expiaciones. Así en el gran día de la expiación final y del juicio, los únicos casos que se consideran son los de quienes hayan profesado ser hijos de Dios. El juicio de los impíos es obra distinta y se verificará en fecha posterior.”

1 Pedro 4:17 – “Es tiempo de que el juicio comience de la casa de Dios: y si primero comienza por nosotros, ¿qué será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio?”

Dios realizó este tercer movimiento de reforma para que la humanidad dirija su atención al importantísimo evento que debía ocurrir al concluir las 2,300 tardes y mañanas. Así el juicio haya sido proclamado con conceptos equivocados en su principio, la llegada del juicio fue anunciada en diferentes partes del mundo y la gente fue llevada al arrepentimiento y confesión de pecados, la gente dirigió su atención a Cristo.

Este tercer movimiento, al igual que el segundo movimiento, cumplió el deber que tenía y anunció la verdad presente para su época. Pero este movimiento tampoco volvió al planteamiento original del primer movimiento de reforma de la Justificación con Ministerio Sacerdotal de Cristo en el Santuario Celestial. Y es por esto que todavía se da la necesidad de un último movimiento de reforma que llegue a cumplir la profecía del ‘fuerte clamor’ de Apocalipsis – el último movimiento de reforma.

Idioma

Para el tercer movimiento de reforma ya no hubo necesidad ni del don de lenguas ni de traducir la Biblia, pues gracias al segundo movimiento de reforma, para esta época la Biblia ya estaba disponible en los idiomas principales.

Lugar

Este movimiento, al igual que el segundo movimiento, también se originó simultáneamente en diferentes regiones del mundo: Miller en Norteamérica, Wolff en Europa, Lacunza en Sudamérica, etc.

CS pg. 357.1 – “Así como en el caso de la gran Reforma del siglo XVI, el movimiento adventista surgió simultáneamente en diferentes países de la cristiandad. Tanto en Europa como en América, hubo hombres de fe y de oración que fueron inducidos a estudiar las profecías, y que al escrudiñar la Palabra inspirada, hallaron pruebas convincentes de que el fin de todas las cosas era inminente.”

Llamamiento

Al igual que en los movimientos de reforma anteriores a este, Dios suscitó a hombres humildes que pudieran ser instruidos para realizar la obra que se necesitaba de ellos.

CS pg. 317.1 – “Un agricultor íntegro y de corazón recto, que había llegado a dudar de la autoridad divina de las Santas Escrituras, pero que deseaba sinceramente conocer la verdad, fue el hombre especialmente escogido por Dios para dar principio a la proclamación de la segunda venida de Cristo. Como otros muchos reformadores, Guillermo Miller había batallado con la pobreza en su juventud, y así había aprendido grandes lecciones de energía y abnegación.”

 

 

4.- El Poderoso Movimiento de Reforma

El mensaje de los tres ángeles - el fuerte pregón
El mensaje de los tres ángeles – el fuerte pregón

Causas para el Último Movimiento de Reforma

Al final de las 2,300 tardes y mañanas Dios suscitó un pueblo (que llega a formar la iglesia Adventista del Séptimo Día) para que esta iglesia restaure el Santuario Celestial y todo lo que el cuerno pequeño había echado por tierra y que todavía no había sido rescatado ni por el segundo ni por el tercer movimiento de reforma.

En una carta a los ministros de la iglesia adventista, Ellen G. White va a escribir la siguiente amonestación:

2JT pg. 92.2 – “Miramos al yo como si pudiésemos salvarnos a nosotros mismos; pero Jesús murió por nosotros porque éramos impotentes para ello. En Él está nuestra esperanza, nuestra justificación, nuestra justicia […] En este mismo momento está realizando su obra a nuestro favor, e instándonos a acudir a él en nuestra impotencia, y ser salvos.”

2JT pg. 92.3 – “Hermanos míos, ¿esperáis que vuestros méritos os recomienden al favor de Dios, pensando que debéis estar libres del pecado antes de confiar en su poder para salvarnos? Si ésta es la lucha que se realiza en vuestra mente, temo que no adquiriréis fuerza, y os desanimaréis finalmente.”

¿Según esta amonestación de Ellen G. White, qué planteamiento tenía la iglesia adventista en aquel entonces?

Salvación por obras. Es decir:

J = S

Justificación = Santificación

Santificación como causa y Justificación como efecto o resultado.

En otras palabras -> doctrina del cuerno pequeño. En otras palabras, en lugar de avanzar -> hubo un retroceso.

Entonces Ellen G. White les va a relatar el evento Bíblico de las serpientes venenosas, para darles un ejemplo de lo que implica mirar al yo en lugar de mirar a Cristo y a su justicia…

2JT pg. 93.1 – “En el desierto, cuando el Señor permitió que las serpientes venenosas mordiesen a los israelitas rebeldes, se le indicó a Moisés que alzase una serpiente de bronce e invitase a todos los heridos a mirarla y vivir. Pero muchos no vieron ayuda en este remedio señalado por el cielo. En todo su alrededor había muertos y moribundos, y sabían que sin la ayuda divina estaban perdidos irremisiblemente; pero lamentaban sus heridas, sus dolores, su muerte segura, hasta que perdían la fuerza y sus ojos se volvían vidriosos, cuando podrían haber sido curados instantáneamente.”

Juan 3:14-15 – “Como Moisés levantó la serpiente en el desierto,” así también fue alzado “el Hijo del hombre, para que todo aquel que en él creyere, no se pierda, sino que tenga vida eterna.”

Para los israelitas que fueron picados por las serpientes venenosas, la orden de Moisés de mirar a una serpiente de bronce para sanarse debió parecer absurda. El veneno estaba actuando en ellos, por lo tanto esperaban un remedio, un antídoto para contrarrestar el veneno dentro de ellos. Pero los israelitas debían aprender a confiar en algo que estaba fuera de ellos, debían aprender que la salvación es mirar fuera de ellos.

La orden de “mira y vive” para salvarte no ha cambiado. A los que están buscando méritos en sí mismos para pasar el juicio, Moisés los invita a mirar a Cristo como el remedio para su problema.

Waggoner y Jones

Como el pueblo adventista estaba enfocado en una salvación por obras, el Señor va a permitir que los hermanos Waggoner y Jones presenten una justicia que es suficiente para pasar el juicio en una asamblea de la Asociación General en el año 1888. Pero lamentablemente, la iglesia adventista rechazó este mensaje. Esto perturbó grandemente a Ellen G. White.

3MS pg. 190.1 – “Al pastor E. J. Waggoner se le otorgó el privilegio de hablar en forma sencilla, y presentar sus puntos de vista sobre el tema de la justificación y la justicia de Cristo en relación con la ley. Esta no era una nueva luz, sino la antigua luz colocada en donde debe estar dentro del mensaje del tercer ángel… ¿Cuál es el principal propósito de ese mensaje? Juan ve a un pueblo. El dice: ‘Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.’ (Apocalipsis 14:12). Juan observa a este pueblo precisamente antes de ver al Hijo del hombre ‘que tenía en la cabeza una corona de oro, y en la mano una hoz aguda.’ (Apocalipsis 14:14)”

3MS pg. 190.2 – “Se ha perdido de vista la fe de Jesús: ésta ha sido tratada de una manera descuidada […] La fe en Cristo como la única esperanza del pecador, ha sido dejada fuera de consideración y excluida no sólo de los discursos sino también de la experiencia de muchísimos que dicen creer en el mensaje del tercer ángel.”

3MS pg. 190.3 – “Esta no era una nueva luz para mí, porque la había recibido de una autoridad más alta durante los últimos cuarenta y cuatro años, y la había presentado a nuestro pueblo por la pluma y la palabra en los testimonios de su Espíritu; pero muy pocos habían respondido, excepto asintiendo a los testimonios presentados sobre este tema. Se ha hablado y escrito demasiado poco acerca de este gran tema. Los discursos de algunos podrían describirse correctamente diciendo que eran como la ofrenda de Caín: carentes de Cristo.”

Cabe recalcar que en este último párrafo Ellen G. White escribe que ella había estado predicando y escribiendo sobre la justificación por la fe por cuarenta y cuatro años pero la organización adventista no había aceptado este mensaje. Y también amonesta a los ministros cuyos discursos son descritos como “la ofrenda de Caín.”

En su libro “El Conflicto de los Siglos” en la página 593.3, Ellen G. White no compara este último poderoso movimiento de reforma futuro ni con el segundo ni con el tercer movimiento, porque ninguno de estos dos movimientos volvieron al planteamiento original de la justificación del primer movimiento apostólico.

La justificación en Cristo acusada de “apostasía Omega”

Para el año 1902 el Dr. Kellogg, quien era un brillante médico nutricionista y miembro de la Iglesia Adventista del Séptimo Día escribió un libro sobre fisiología y salud, ya que el Sanatorio en Battle Creek, Michigan, donde trabajaba, se quemó en un incendio y necesitaba dinero para recaudar fondos. En este libro el Dr. Kellogg escribió ideas panteístas acerca de Dios y esto lo puso en problemas con la organización Adventista. Ellen G. White reprobó sus ideas panteístas y clasifico este hecho como la “apostasía alfa,” indicando también que no sería la primera apostasía sino que habría una última apostasía de la iglesia al final de los días a la cual denominó “apostasía omega.”

El panteísmo es la creencia de que el universo (con todas sus extensiones celestes y sus criaturas) y Dios son lo mismo, o sea son uno. Es decir que Dios no es una identidad o un ser individual, sino que cada criatura de la creación es un aspecto o una manifestación de Dios. El panteísmo es una doctrina o un componente identificable en las doctrinas del filósofo griego Heráclito.

1MS pg. 231.1 – “No os engañéis, muchos se apartarán de la fe presentando atención a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios. Tenemos ahora delante de nosotros el alfa de ese peligro. La omega será de una naturaleza asombrosísima.”

Para el año 1970 Dios va a suscitar hombres dentro la iglesia Adventista para que estudien como el hombre es justificado ante Dios. Para entonces había muchos prejuicios de leer a los reformadores de la época de Lutero, pues la gente asumía que ellos tenían más luz que en aquella época. Sin embargo los reformadores de la época de Lutero tienen muchas cosas que enseñarnos, siempre y cuando uno lee sus obras comprendiendo en que cosas estaban bien y en que cosas estaban mal.

Estos hombres que empiezan a estudiar los libros de los reformadores van a darse cuenta que ellos estaban usando la doctrina católica de Justificación = Santificación, la salvación por obras. Entonces ellos van a plantear la justificación de los reformadores del segundo movimiento:

E = J =/= S

Es decir: Evangelio es igual Justificación pero no es igual a Santificación.

Ellos van a entender que mientras que el cuerno pequeño era perfeccionista, los reformadores eran anti-perfeccionistas.

Lo que no llegaron a captar era que los reformadores pertenecían a la época antes del 1844 y por ello estaban hablando de una justificación sin Santuario y sin Sacerdocio de Cristo y planteaban una justificación como obra acabada.

Ellos van a plantear que en el ritual simbólico el sacerdote terrenal rociaba la sangre sobre el arca que contenía la ley, y que esto lo hizo Cristo al derramar su sangre en la cruz (lo cual es incorrecto).

¿Cómo recibió este mensaje la organización Adventista del Séptimo Día en el año 1970?

Al igual que en el año 1888, cuando Waggoner y Jones presentaron la justificación en Cristo, este mensaje fue rechazado. No solo fue rechazado el mensaje, sino que encima la organización Adventista les atacó con todo para defender su planteamiento que Justificación es igual a Santificación, salvación por obras.

Lo más irónico del asunto fue que, a este movimiento que estaba tratado de presentar la Justificación que no es igual a Santificación en el año 1970, se les acusó de ser la “apostasía Omega” descrita por Ellen G. White. Irónico pues era una posición que la misma Ellen G. White defendía en sus escritos.

En el año 1982 Lewis R. Walton, un escritor Adventista, publicó su libro acerca de la Apostasía Omega, en el cual podemos encontrar la siguiente descripción:

Libro sobre la Apostasía Omega de Lewies R. Walton
Libro sobre la Apostasía Omega de Lewies R. Walton
Página 55 del libro "Omega"
Página 55 del libro “Omega”

En la página 55 de su libro podemos encontrar la siguiente declaración acerca de la apostasía omega:

“¿existe la posibilidad de que una omega de ‘herejías mortales’ procure colocar a Cristo completamente fuera del hombre, introduciendo en esta forma confusión sobre la santificación, porque hace la salvación completamente externa?”

El problema radica en hacer un solo paquete de la justificación y la santificación. En la justificación todo está completamente fuera del hombre. En el ritual simbólico el incienso, la sangre, el sacerdote, el santuario, todo estaba fuera del hombre. Es en cambio en la santificación donde el hombre hace su parte y colabora con el poder divino.

La Justificación y la Santificación

Acerca de la justificación Ellen G. White escribió:

FO pg. 110.2 – “Es la justicia de Cristo lo que hace que el pecador penitente sea aceptable ante Dios y lo que obra su justificación. No importa cuán pecaminosa haya sido su vida, si cree en Jesús como su Salvador personal, comparece delante de Dios con las vestiduras inmaculadas de la justicia imputada de Cristo.”

FO pg. 111.3 – “Jesús está en el Lugar Santísimo, para comparecer por nosotros ante la presencia de Dios. Allí, no cesa de presentar a su pueblo momento tras momento, como completo en El.”

Ellen G. White, en la justificación, presenta solamente a la justicia de Cristo como la única ofrenda aceptable ante Dios. Y además, al hablar de su obra Sumo Sacerdotal en el Santuario, habla de que Cristo presenta su justicia momento tras momento para que el hombre sea aceptado en El. Es decir, no habla de una justificación en la que coopera el hombre, ni tampoco habla de una justificación una vez y para siempre en la cruz. Lo cual es completamente Bíblico pues el israelita era aceptado diariamente por medio del Servicio Diario – el trabajo diario del Sumo Sacerdote quien presentaba el incienso y la sangre – medios que estaban FUERA del hombre, no DENTRO ni PARTE de él.

Y acerca de la santificación Ellen G. White escribe:

PR pg. 357.2 – “De nada vale el esfuerzo humano sin el poder divino; y sin el esfuerzo humano, el divino no tiene utilidad para muchos. Para que la gracia de Dios nos sea impartida, debemos hacer nuestra parte. Su gracia nos es dada para obrar en nosotros el querer y el hacer, nunca para reemplazar nuestro esfuerzo.”

En la santificación Ellen G. White comprendía que obraba el esfuerzo humano más el poder divino (el Espíritu Santo habitando en el hombre). Para ponerlo en una fórmula:

S = ES + EH

Santificación = Espíritu Santo + Esfuerzo Humano

Hay quienes usan 1 Corintios 1:30 – “Mas de él sois vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, y justificación, y santificación, y redención” para decir que la justicia de Cristo no solo es nuestra justificación sino también nuestra santificación y por lo tanto el hombre no tiene necesidad de abandonar la práctica del pecado ni de obedecer los Diez Mandamientos.

O también quienes usan Filipenses 2:13 – “Porque Dios es el que en vosotros obra así el querer como el hacer, por su buena voluntad.”

Pero, cuál es el papel de Cristo en la santificación de 1 Corintios 1:30?

El rol de Cristo es el siguiente: es gracias a que en el Santuario Celestial somos declarados justos en base a su justicia que Cristo va a derramar el Espíritu Santo bajo la forma de lluvia temprana sobre nosotros para que el Espíritu Santo pueda crear en nosotros los frutos del Espíritu, tal como dice Filipenses 2:13.

Y cómo probamos que Cristo derrama el Espíritu Santo como resultado a que fuimos justificados por su justicia?

Por el ritual simbólico: el Sacerdote, después de quemar el incienso (símbolo de la justicia de Cristo – Ezequiel 20:41), debía echar aceite (símbolo del Espíritu Santo – Ezequiel 36:25-27) a las lámparas (símbolo de la iglesia – Apocalipsis 1:20) -> (Éxodo 30:7:8; Levítico 24:1-4; Zacarías 4:2-3, 6; Mateo 25:4; Joel 2:23, 28-29; Salmos 51:10-11).

Si bien en Filipenses 2:13 se encuentra la parte del Espíritu Santo, del poder divino, en la santificación “obra así el querer como el hacer”, en el versículo siguiente se encuentra la parte que le toca al ser humano :14 – “Haced todo sin murmuraciones y contiendas.” ¿Quién es el que murmura y busca contiendas, el Espíritu Santo? No, es el hombre. El Espíritu Santo implanta en el hombre los frutos del Espíritu (Gálatas 5:22-23), pero de ahí le toca al ser humano hacer su parte en desarrollar esos frutos: desarrollar la paciencia, la tolerancia, la bondad, la fe, etc. El Espíritu Santo no va a desarrollar la paciencia por nosotros y nosotros no vamos a crear de la nada la paciencia en nuestro ser. Cada quien hace su trabajo: El Espíritu Santo y el hombre, en el camino de la santificación.

En la santificación hay cooperación con el poder divino, es una obra mancomunada. Pero en la justificación no cooperamos con el poder divino, no es una mancomunada, es una obra enteramente fuera de nosotros en Cristo y por Cristo.

Para la justificación necesitamos un sustituto (el cordero en el ritual simbólico, Cristo en la realidad), mientras que en la santificación el Espíritu Santo no es sustituto del esfuerzo humano.

¿Por qué el mundo no ha sido amonestado hasta ahora?

Si creemos que en la cruz del calvario hemos sido justificados una vez y para siempre, entonces de igual manera los israelitas hubiesen sido aceptados en el acto del sacrificio del cordero pascual y no hubiese sido necesario un santuario terrenal, un sacerdote terrenal, un sumo sacerdote terrenal, el incienso, los panes de la proposición, el aceite para las lámparas, ni mucho menos un 10 de mes séptimo como día de expiación y de juicio en el que había que purificar el santuario (Levítico 16:16). De hecho, los libros de Números, Levítico y Deuteronomio podrían ser mucho mas cortos o hasta inexsitentes sacando todas las leyes relacionadas al sacerdocio.

¿Por qué el sacerdote tenía que presentar la ofrenda y el sacrificio dentro del santuario si el israelita ya fue aceptado cuando se sacrificó al cordero (Hebreos 8:3)?

Si en el acto del sacrificio del cordero el israelita era aceptado, por qué el sacerdote debía quemar incienso cada mañana y cada tarde (Éxodo 30:7)?

¿Si los pecados del israelita eran perdonados en el acto de sacrificar el cordero, por qué era necesario el servicio diario del sacerdote?

CS pg. 413.2 – “El servicio del santuario terrenal consistía en dos partes; los sacerdotes ministraban DIARIAMENTE en el lugar santo, mientras que una vez al año el sumo sacerdote efectuaba un servicio especial de expiación en el lugar santísimo, para purificar el santuario.” El sacerdote trabajaba DIARIAMENTE (Servicio Diario), mientras que el Sumo Sacerdote trabajaba una vez al año (Día de Juicio). Sigamos…

Día tras día el pecador arrepentido llevaba su ofrenda a la puerta del tabernáculo, y poniendo la mano sobre la cabeza de la víctima, confesaba sus pecados, transfiriéndolos así figurativamente de sí mismo a la víctima inocente. Luego se mataba al animal. ‘Sin derramamiento de sangre,’ dice el apóstol, no hay remisión de pecados’ (Hebreos 9:22).” El pecador debe buscar el perdón y la aceptación DIARIAMENTE pues el hombre peca DIARIAMENTE. Cristo murió una vez y para siempre para que su sangre cargue con nuestros pecados, pero como pecamos diariamente, es diariamente que debe haber esa transferencia de pecados de nosotros hacia el santuario:

“La sangre, que representaba la vida comprometida del pecador, cuya culpa carga la víctima, la llevaba el sacerdote al lugar santo y la salpicaba ante el velo, detrás del cual estaba el arca que contenía la ley que el pecador había transgredido. Mediante esta ceremonia, el pecado era transferido figurativamente, por intermedio de la sangre, al santuario. En ciertos casos, la sangre no era llevada al lugar santo; pero el sacerdote debía entonces comer la carne […] Ambas ceremonias simbolizaban por igual la transferencia del pecado del penitente al santuario.”

CS pg. 413.3 – “Tal era la obra que se llevaba a cabo DÍA TRAS DÍA durante todo el año. Los pecados de Israel eran transferidos así al santuario, y se hacía un servicio especial para eliminarlos.”

Entonces, nosotros de igual manera debemos DIARIAMENTE transferir nuestros pecados al santuario por medio de la sangre de Cristo, por medio del trabajo de Sumo Sacerdote de Cristo en el Santuario Celestial. Cristo ahora esta ministrando en el Santuario Celestial por quienes buscan la aceptación y el perdón diariamente; el presenta diariamente la ofrenda (su justicia perfecta y perpetua) y el sacrificio (su sangre derramada en la cruz) para que seamos aceptados y perdonados diariamente, ya que pecamos diariamente.

Es necesario que nuestros pecados sean transferidos al santuario ANTES del Día de Juicio, pues en el día del juicio solo los pecados que fueron transferidos al santuario serán borrados.

Si predicamos a la gente que sus pecados ya fueron perdonados en la cruz, la gente no tendrá la necesidad de transferir sus pecados al santuario y por ende estos pecados no serán borrados en el día del Juicio. Esto es exactamente lo que quiere el cuerno pequeño, pues satanás no desea que en el día final tus pecados sean finalmente transferidos a él. Satanás desea que cada quien pague por sus pecados y por esto el ha echado por tierra el santuario.

Hoy en día la doctrina de la justificación en la cruz se ha vuelto universal, ya sea iglesia católica o protestante (incluyendo adventista): TODAS LAS IGLESIAS CRISTIANAS PREDICAN EL PERDÓN Y LA JUSTIFICACIÓN EN LA CRUZ.

Es por esto que es necesario el fuerte pregón, la última amonestación al mundo, el último movimiento de reforma para así volver al planteamiento original de la justificación dada por Pablo y el primer movimiento de reforma apostólico.

¿Cuál será la labor del último movimiento de reforma?

El último movimiento de reforma presentará los tres mensajes angélicos de tal manera que finalmente será restaurado el Santuario Celestial que el cuerno pequeño echó por tierra por tanto tiempo.

Este movimiento volverá al planteamiento de la justificación y santificación dado por Pablo en sus epístolas. Esta reforma hará distinción entre:

Evangelio – la obra de Cristo realizada en la tierra. Una obra acabada y diferente a la obra que Cristo realiza todavía en el Santuario Celestial:

El Ministerio Sacerdotal Celestial de Cristo – Que consta de dos partes: 1) Servicio Diario y 2) Día de Juicio o Expiación. Es en el Servicio Diario que se otorga la justificación, el perdón y el Espíritu Santo bajo la forma de lluvia temprana; mientras que en el Día de Juicio, al creyente que llegó aceptado en Cristo, con sus pecados perdonados en los libros de malas obras, se le otorga el borramiento de pecados perdonados, el nombre conservado en el Libro de la Vida y finalmente el Espíritu Santo bajo la forma de lluvia tardía. Es una obra no acabada (el Servicio Diario) y diferente a la obra que se realiza en la tierra, en el ser humano:

Santificación – La obra que se realiza en la tierra en el creyente y es también una obra no acabada, es una obra progresiva y es la combinación del poder divino (Espíritu Santo creando los dones o frutos del Espíritu en el hombre) con el esfuerzo humano (el hombre es quien debe apartarse de la práctica del pecado y debe desarrollar los frutos del Espíritu, debe desarrollar un nuevo carácter semejante al de Cristo).

La verdadera santificación está sujeta a condiciones: El hombre debe aceptar que no tiene capacidad natural para amar (Juan 5:42), que no ama a Dios ni la Palabra de Dios (Jeremías 6:10), que odia la Ley de Dios (Jeremías 6:19), y que por naturaleza es idólatra (Oseas 10:1). De lo contrario, nunca va tener necesidad del Espíritu Santo como agente regenerador para que lo capacite para poder desarrollar un nuevo carácter.

La verdadera santificación es un resultado de ser justificados, no una causa para justificación.

La fórmula:

E =/= MSCC =/= S

Evangelio (no es igual a) Ministerio Sacerdotal Celestial de Cristo (no es igual a) Santificación.

Al plantear que la Justificación no es una obra acabada podemos esperar que todos los caudillos religiosos (católicos y protestantes) salten en oposición, ya que se ha llegado a un punto común de doctrina en la “justificación en la cruz,” “perdón en la cruz,” “una vez y para siempre en la cruz.”

¿Cómo se puede demostrar que la justificación no es una obra acabada?

El fundamento es el ritual simbólico.

El ritual simbólico era una sombra de lo porvenir. El santuario terrenal, el sacerdote terrenal, el incienso, los panes, el aceite, el cordero, la sangre del cordero, el atrio, TODO, era una sombra de lo verdadero.

Si no se realiza el Ministerio Sacerdotal Celestial de Cristo a mi favor, no hay Justificación, no hay perdón de pecados (los pecados no son transferidos al santuario), y no hay Espíritu Santo habitante (lluvia temprana) en el ser humano y por lo tanto en el ser humano solo hay obediencia espuria. Mientras el hombre no sea declarado obediente en el cielo, en el hombre solo hay una obediencia que a la vista de Dios no es obediencia verdadera.

Este movimiento dará a entender que la vida de Cristo en la tierra (su engendramiento, su nacimiento, su vida) era la ofrenda – un MEDIO para que Cristo pudiera entrar al Santuario Celestial y para que el hombre pudiera ser aceptado en el Servicio Diario Celestial. Mientras que su muerte proveyó otro MEDIO – la sangre – para que Cristo pudiera entrar al Santuario Celestial y para que los pecados del hombre pudieran ser perdonados en el Servicio Diario Celestial y finalmente borrados en el Día de la Expiación. Y finalmente su resurrección proveyó el MEDIO final que era el Sacerdote según el orden de Melquisedec para que tengamos un mediador, intercesor, abogado, sacerdote que pueda presentar la ofrenda y el sacrificio en el Santuario Celestial. Si todos estos medios que Cristo preparó en la tierra no se aplican al Santuario Celestial entonces no hay Justificación, ni perdón, ni Espíritu Santo habitando en el hombre para cooperar con él – o sea no hay verdadera Santificación.

1MS pg. 459.2 – “La gran obra que ha de efectuarse para el pecador que está manchado y contaminado por el mal es la obra de la justificación. Este es declarado justo mediante Aquel que habla verdad. El Señor imputa al creyente la justicia de Cristo y lo declara justo delante del universo.”

El Servicio Diario y el Día de Juicio se realizan juntos

Un importante contraste del Ministerio Sacerdotal de Cristo con el ministerio sacerdotal terrenal es que, mientras que el sacerdocio terrenal el día de la expiación se realizaba una vez al año y durante un solo día (el 10 de mes séptimo), el Día de Juicio se viene realizando en el Lugar Santísimo del Santuario Celestial desde el año 1844; y hoy en día no solo se está llevando el Servicio Anual o Día de Juicio (para los muertos en Cristo), sino también el Servicio Diario al mismo tiempo para los creyentes vivos que se congregan al santuario.

¿Cómo podemos demostrar que hoy en día – durante el Día de Juicio – se viene realizando también el Servicio Diario?

Nuevamente: por el ritual simbólico -> Números 29:7-11.

En el versículo 7 podemos ver que estamos en el 10 de mes séptimo – el Día de Expiación o Juicio. Y por el versículo 11 podemos ver que, además de realizarse el Servicio Anual había un “holocausto continuo” – es decir, el servicio diario se realizaba también el 10 de mes séptimo, pero en su respectivo departamento con su respectivo sacerdote -> Éxodo 29:38-42.

CS pg. 425.1 – “Pero una luz más viva surgió del estudio de la cuestión del santuario. Vieron entonces que tenían razón al creer que el fin de los 2.300 días, en 1844, había marcado una crisis importante. Pero si bien era cierto que se había cerrado la puerta de esperanza y gracia por la cual los hombres habían encontrado durante mil ochocientos años acceso a Dios, otra puerta se les abría, y el perdón de los pecados era ofrecido a los hombres por la intercesión de Cristo en el lugar santísimo. Una parte de su obra había terminado tan solo para dar lugar a otra. Había aún una ‘puerta abierta’ para entrar al santuario celestial donde Cristo oficiaba a favor del pecador.”

Hoy en día se está realizando el Servicio Diario por los creyentes vivos y el Día de Juicio por los muertos en Cristo.

El hombre que va al descanso de la muerte ya no puede confesar su pecado, ya pasó su chance para el Servicio Diario. Es el hombre vivo quien todavía tiene su tiempo de gracia para poder recibir su perdón y justificación diaria.

Pero en el plan de Dios pronto llegará el día en que será el tiempo del Día de Juicio por los vivos y debemos prepararnos y preparar a otros hermanos y hermanas para que lleguen al Juicio con su aceptación y perdón aseguradas.

La Corte Suprema de Justicia Celestial

El Santuario Celestial es la Corte Suprema de Justicia Celestial donde se deciden los casos de todos los seres humanos. Y en esa Corte de Justicia existe una Ley (Apocalipsis 11:19), una Ley que nunca fue ni puede ser abrogada – una Ley eterna y perfecta, bajo la cual nuestra vida será examinada.

Juan 17:9 – “Yo ruego por ellos: no ruego por el mundo.”

Cristo en la tierra realizó el Evangelio – la ofrenda y el sacrificio – por todo el mundo sin excepción. Pero el no ruega por todo el mundo, su Ministerio Sacerdotal Celestial no es para todo el mundo. Para que Cristo trabaje en el Santuario Celestial a tu favor hay condiciones:

  • Se debe aceptar la vigencia de la Ley que se encuentra en la Corte de Justicia – los Diez Mandamientos. Y se debe aceptar que esta Ley no solo condena el acto, sino también los deseos, pensamientos, intenciones, aún cuando no se consuma el acto (Mateo 5:21-22, 27-28).
  • Se debe aceptar la naturaleza humana descrita en la Biblia, la condición del ser humano, la incapacidad de amar. Se debe aceptar que odiamos a Dios, a nuestro prójimo y a la Ley por naturaleza (Juan 5:42; Romanos 13:10).
  • Se debe aceptar que Cristo trabaja en el Santuario Celestial con una vida que ya vivió, con una muerte que ya experimentó, y que Él es Sacerdote por una resurrección que ya experimentó.
  • Se debe aceptar que Cristo trabaja en el Santuario Celestial con una obra acabada en la tierra pero que debe ser aplicada en el Santuario.
  • Se debe entender que nosotros merecemos la ira de Dios por el pecado, pero que hubo uno que nunca tuvo esos pensamientos que nosotros tenemos, uno que nunca cometió pecado alguno, hubo un inocente que experimentó la ira de Dios para que nosotros no sufriéramos el furor de la ira de Dios.
  • Se debe entender que habiendo aceptado todo esto se debe cooperar con el Espíritu Santo para luchar contra el pecado.

CS pg. 479.4 – “‘El que encubre sus transgresiones, no prosperará; mas el que las confiesa y los abandona, alcanzará misericordia’ (Proverbios 28:13). Si los que esconden y disculpan sus faltas pudiesen ver cómo Satanás se alegra de ello, y los usa para desafiar a Cristo y sus santos ángeles, se apresurarían a confesar sus pecados, y a renunciar a ellos.”

¿Quiénes serán los que darán el fuerte pregón?

CS pg. 596.2 – “Esta obra será semejante a la que se realizó en el día de Pentecostés.”

Una vez se haya dado inicio al Juicio de los Vivos, aquellos hombres que se hayan preparado estudiando y realizando su Servicio Diario para asegurarse la aceptación, perdón y lluvia temprana diariamente, saldrán aprobados en el juicio y recibirán la lluvia tardía que los capacitará para realizar el poderoso movimiento de reforma que estremecerá el mundo entero, tal como sucedió en el Día del Pentecostés al inicio del Ministerio Sacerdotal de Cristo en el Santuario Celestial.

Reavivamiento y Reforma

Este poderoso movimiento de reforma va a presentar el mensaje del Testigo Fiel a la iglesia de Laodicea con toda su claridad.

1MS pg. 148.3 – “Contra los ministros y los miembros Dios presenta graves acusaciones de debilidad espiritual cuando dice: ‘Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo. Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas’ (Apocalipsis 3:15-18). Dios demanda un reavivamiento y una reforma espirituales. A menos que suceda esto, los que son tibios será cada vez más detestables para el Señor hasta que él rehúse reconocerlos como a sus hijos.”

1MS pg. 149.1 – “Deben realizarse un reavivamiento y una reforma bajo la ministración del Espíritu Santo. Reavivamiento y reforma son dos cosas diferentes. Reavivamiento significa una renovación de la vida espiritual, una vivificación de las facultades de la mente y del corazón, una resurrección de la muerte espiritual. Reforma significa una reorganización, un cambio en las ideas y teorías, hábitos y prácticas. La reforma no producirá los buenos frutos de justicia a menos que esté relacionada con el reavivamiento del Espíritu. El reavivamiento y la reforma han de efectuar su obra asignada y deben entremezclarse al hacer esta obra.”

Para que pueda haber un reavivamiento en el hombre, este debe aceptar su condición, debe aceptar la amonestación del Testigo Fiel. Si el hombre no acepta su condición ni la amonestación del Testigo Fiel, entonces no hay reavivamiento pues no hay necesidad.

Hay quienes al escuchar “reforma” piensan que esto significa crear una nueva organización. Pero la reforma se refiere a poner en orden algo que está desorganizado. El cuerno pequeño ha desordenado las enseñanzas que los apóstoles dieron durante el primer siglo y pronto llegará el momento en que Dios pondrá todo en orden como debe ser.

Ese “cambio de ideas” que Ellen G. White menciona trata de que la justificación y el perdón en la cruz debe cambiar por lo correcto que Dios nos quiere enseñar a través del ritual simbólico.

Esa “resurrección de la muerte espiritual” mencionada por Ellen G. White está relacionada con Efesios 2:1 – “estabais muertos en vuestros delitos y pecados.” Si Cristo no habla a nuestro favor en el Santuario Celestial, estamos muertos. La resurrección espiritual se efectúa el momento en que aceptamos la amonestación del Testigo Fiel.

¿Qué pasa si solo hay reavivamiento o solo hay reforma?

Solo reavivamiento = falso reavivamiento

Solo reforma = falsa reforma

El reavivamiento y la reforma deben ir juntos de la mano.

Ellen G. White también da una advertencia, de que poco antes de que se de el fuerte pregón habrá un falso reavivamiento en las iglesias:

CS pg. 458.1 – “A pesar del decaimiento general de la fe y de la piedad, hay en esas iglesias verdaderos discípulos de Cristo. Antes que los juicios de Dios caigan finalmente sobre la tierra, habrá entre el pueblo del Señor un avivamiento de la piedad primitiva, cual no se ha visto nunca desde los tiempos apostólicos. El Espíritu y el poder de Dios será derramados sobre sus hijos. Entonces muchos se separarán de esas iglesias en las cuales el amor de este mundo ha suplantado al amor de Dios y de su Palabra. Muchos, tanto ministros como laicos, aceptarán gustosamente esas grandes verdades que Dios ha hecho proclamar en este tiempo a fin de preparar un pueblo para la segunda venida del Señor.

El enemigo de las almas desea impedir esta obra, y antes que llegue el tiempo para que se produzca tal movimiento, tratará de evitarlo introduciendo una falsa imitación. Hará aparecer como que la bendición especial de Dios es derramada sobre las iglesias que pueda colocar bajo su poder seductor; allí se manifestará lo que se considerará como un gran interés por lo religioso. Multitudes se alegrarán de que Dios esté obrando maravillosamente en su favor, cuando, en realidad, la obra provendrá de otro espíritu. Bajo un disfraz religioso, satanás tratará de extender su influencia sobre el mundo cristiano.”

Idioma

Como vimos en el tercer movimiento de reforma, el idioma ya no debería ser un problema, ya que hoy en día la Biblia se encuentra traducida en casi todos los idiomas conocidos y cada pueblo tiene la Biblia en su propio idioma. La Biblia hoy más que nunca está al alcance de todo el mundo.

Pero aún así no debemos descartar la posibilidad de que la lluvia tardía traerá el don de lenguas nuevamente con el fin de evangelizar como ocurrió en el primer movimiento apostólico:

Comentario Bíblico 7ª pg. 277 – (Oseas 6:3; Joel 2:23,28-29; Zacarías 10:1; Apocalipsis 18:1) – El Pentecostés repetido con mayor poder. – “Es con ferviente anhelo que anticipo el tiempo cuando se repetirán los sucesos del día de Pentecostés aun con mayor poder que en esa ocasión. Juan dice: ‘Vi a otro ángel descender del cielo con gran poder; y la tierra fue alumbrada con su gloria.’ Entonces, como en el momento del Pentecostés, la gente oirá la verdad que será presentada a cada hombre en su propio idioma.

Miles de voces serán impregnadas con poder para presentar públicamente las admirables verdades de la palabra de Dios. Se desatará la lengua del tartamudo, y los tímidos recibirán fuerza para dar un valeroso testimonio de la verdad. Quiera el Señor ayudar a su pueblo a limpiar el templo del alma de toda contaminación, y a mantener una relación tan íntima con él que puedan ser participantes de la lluvia tardía cuando ésta se derrame.”

Lugar

Sin lugar a dudas este movimiento, al igual que los dos movimientos de reforma anteriores, sucederá de manera simultánea en diferentes países del mundo, cosa que la verdad “alumbrará toda la tierra con su gloria.”

Llamamiento

Como hemos estudiado, todos los hombres y mujeres que participaron en los diferentes movimientos de reforma, fueron personas que primero pasaron por una fase de preparación antes de que Dios los lanzará al escenario del mundo para presentar las verdades presentes.

Y como hemos estudiado anteriormente, Dios en todos los movimientos de reforma se valió de hombres humildes que se dejen enseñar. Hombres que no estaban llenos de las doctrinas del cuerno pequeño y que no estaban llenos de fanatismo hacia la organización a la que pertenecen.

No hay nada más difícil que enseñar a una persona que está llena de orgullo. Es por esto que Dios, a través de todas las edades, se tuvo que valer de gente humilde y sencilla.

Romanos 12:2-3 – “No os conforméis a este mundo; mas bien, transformaos por la renovación de vuestro entendimiento, de modo que comprobéis cuál sea la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta. Digo, pues, a cada uno de vosotros, por la gracia que me ha sido dada, que nadie tenga más alto concepto de sí que el que deba tener; más bien, que piense con sensatez, conforme a la medida de la fe que Dios repartió a cada uno.”

PP pg. 707.2 – “Es imposible que nosotros, con nuestra propia fortaleza, sostengamos el conflicto; y todo lo que aleje a nuestra mente de Dios, todo lo que induzca al ensalzamiento o a la dependencia de sí mismo, prepara seguramente nuestra caída.

El tenor de la Biblia está destinado a inculcarnos desconfianza en el poder humano y a fomentar nuestra confianza en el poder divino.”

Amén. Que Dios los bendiga.

16 comentarios

  1. […] Hasta que se diera el movimiento protestante del siglo XIV, la Iglesia Católica no hablaba de la justificación por la fe. Para el cuerno pequeño solo había una justificación por obras. Es a partir del año 1518 que la Iglesia Católica empieza a manejar el concepto de la justificación por la fe, la justificación solo por gracia de Romanos 3:24 propuesta por la Reforma Protestante. […]

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